{"id":15206,"date":"2022-06-06T15:00:49","date_gmt":"2022-06-06T21:00:49","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/2022\/06\/hector-murena-entre-la-superficie-y-lo-insondable\/"},"modified":"2023-05-23T20:40:50","modified_gmt":"2023-05-24T02:40:50","slug":"hector-murena-entre-la-superficie-y-lo-insondable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2022\/06\/hector-murena-entre-la-superficie-y-lo-insondable\/","title":{"rendered":"H\u00e9ctor Murena: entre la superficie y lo insondable"},"content":{"rendered":"<h5 style=\"text-align: right;\"><em><span style=\"font-weight: 400;\">Como todo poeta inteligente, Ezequiel Mart\u00ednez Estrada es un buen prosista \u2013verdad cuya rec\u00edproca es falsa y que no ata\u00f1e a los misteriosos poetas que pueden prescindir de la inteligencia. Es escritor de espl\u00e9ndidas amarguras. Dir\u00e9 m\u00e1s: de la amargura m\u00e1s ardiente y dif\u00edcil, la que se lleva bien con la pasi\u00f3n y hasta con el cari\u00f1o.<\/span><\/em><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">J. L. Borges<br \/>\n<\/span><em>Revista Multicolores<\/em><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Comienzo con una cita que, salvando ciertas perspectivas, tanto del rese\u00f1ado como de quien escribe, en otros tiempos se hubiera podido aplicar a Murena. Es significativo \u2014es decir, es la raz\u00f3n de la escogencia de la cita\u2014 que tanto Mart\u00ednez Estrada como Borges fueran en su momento adorados y despu\u00e9s repudiados, por diferentes y arbitrarias razones, por H\u00e9ctor Murena; y que, pasadas estas operaciones expurgatorias del alma, la cita se sostenga y exprese, a trav\u00e9s del maestro Estrada, las caracter\u00edsticas principales del disc\u00edpulo Murena. Trataremos de dilucidar esta paradoja, ahora que Murena ha regresado del largo silencio a que lo expusieron los expertos en fusilamientos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando las sociedades se polarizan, todas las expresiones sociales pueden acabar de una de dos maneras: o se refugian en un purismo formal o expresivo cuyo cultivo exige (habiendo sido su origen) mantenerse al margen de las trincheras existentes; o, por el contrario, dichas expresiones se manifiestan como superficiales, banales, que discurren solamente sobre los aspectos m\u00e1s ostensibles de las cosas, constituyendo un pensamiento inocuo. En el primer caso se escapa a la polarizaci\u00f3n: lo que en la Argentina en los a\u00f1os 50, 60 y 70 pod\u00eda simplemente significar salvar la vida, por la v\u00eda del misticismo, de la profundidad falsa que emana de un texto culto y dif\u00edcil. Si esta profundidad de la forma es asumida sin complejos, produce un Borges o un Alberto Girri, escritores magn\u00edficos que se declaran \u201capol\u00edticos\u201d o \u201cno progresistas\u201d, para dedicarse a sus obras desde una perspectiva que no pecar\u00edamos de mezquinos si describimos como \u201creaccionaria\u201d. Aunque aborrecidos por ambos bandos, en general el respeto del p\u00fablico autorizado los rescata de los peligros del linchamiento y la cr\u00edtica m\u00e1s o menos impresionable. Unida a un temor reverencial por lo culto, hace que la sociedad los tolere, aunque sea como cuerpos extra\u00f1os. Es decir, con ellos, Leviat\u00e1n no se toma la molestia del exterminio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el segundo caso, la superficialidad se manifiesta en idiolectos, en pensamientos hipostasiados, en interpretaciones par\u00f3dicas o ingenuas de una realidad que se escapa del pensamiento, porque el pensamiento comenz\u00f3 por escapar de ella, en el abuso de seudo-conceptos, en generalizaciones insustanciales. De alguna manera tratar\u00e1n \u2014y el \u00e9xito de esta empresa a\u00fan no puede ser juzgado\u2014 de cumplir aquel desaf\u00edo nietzscheano, el de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pensar sin conceptos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En general, estos casos son independientes, produciendo cada uno sus grandes figuras. H\u00e9ctor Murena, durante mucho tiempo olvidado y <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">hoy recuperado casi arbitrariamente por la cr\u00edtica y el lector curioso<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, constituye una notable excepci\u00f3n: combina ambas actitudes no en obras distintas sino que esta dualidad permea toda su obra. Lejos de generar una contradicci\u00f3n insalvable, las opciones excluyentes se recuperan y salvan unas a otras; producen una obra que es no solo una de las m\u00e1s originales de Argentina y de la lengua, sino una sensibilidad humana que pudo sobrevivir donde otros mor\u00edan, ya sea por la fuerza de la estupidez de los violentos o por la gloria estrepitosa de los cobardes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Murena fue un autor que cubri\u00f3 todos los g\u00e9neros (ensayo, narrativa y poes\u00eda): <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El pecado original de Am\u00e9rica<\/span><\/i> <span style=\"font-weight: 400;\">(1948), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Primer testamento<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1946), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El coronel de caballer\u00eda y otros cuentos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1971), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La c\u00e1rcel de la mente<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1971, selecci\u00f3n de ensayos preparada por el propio Murena), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ca\u00edna muerte<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1971), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La met\u00e1fora y lo sagrado<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1973), una antolog\u00eda po\u00e9tica tomada de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La vida nueva<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1951), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El esc\u00e1ndalo y el fuego<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1959), <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Rel\u00e1mpago de la duraci\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1962) y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El demonio de la armon\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1964). Estos son algunos de los t\u00edtulos que recuerdo o que he rele\u00eddo recientemente; una \u00ednfima porci\u00f3n de su obra. Redundar en los adjetivos que le han propinado desde que dej\u00f3 de ser un autor ignorado ser\u00eda una temeridad. La bibliograf\u00eda sobre Murena crece lenta, pero, consistentemente en los \u00faltimos tiempos, y tal vez no quede rinc\u00f3n desde el que no haya sido estudiado el corpus durante tantos a\u00f1os negado. B\u00e1stenos constatar, o repetir, que se trata de un lenguaje magn\u00edfico, de una prosa que, como en el caso de Borges, est\u00e1 muy por encima de su ya delicada poes\u00eda. Tal vez Murena, junto con Mart\u00ednez Estrada, Borges y alg\u00fan otro, sea uno de los mayores escritores argentinos. Abundar en elogios ser\u00eda in\u00fatil, habida cuenta del ej\u00e9rcito de escritores de pr\u00f3logos que forman las universidades y de los lectores medianamente cultos que siempre est\u00e1n a la b\u00fasqueda de un h\u00e9roe no muy popular. Voy a restringir mis consideraciones, entonces, a algunos temas que no aparecer\u00e1n muy pronto en las enciclopedias de literatura.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No hay espacio para abordar su extensa poes\u00eda ni su exquisita narrativa, excepto para insistir en su calidad, tal vez en sus rasgos \u00fanicos e irrepetibles. Baste recordar un fragmento de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Polispuerc\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que, pensamos, justifica todas las exageraciones que puedan cometer los periodistas y los escritores de solapas:<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">Estaban, por ejemplo, ah\u00ed, en la misma casa de mis t\u00edos donde yo viv\u00eda, los ancianos y ni\u00f1os que, siempre en cuatro patas, pod\u00edan encontrarse en cualquier rinc\u00f3n. Los tra\u00edan, arrendados o comprados directamente, de la provincia de la que proced\u00eda nuestra familia, y era posible utilizarlos tanto para descansar sobre ellos las piernas cuando uno estaba sentado, como para peque\u00f1as comisiones, digamos ir a buscar el peri\u00f3dico, que transportaban entre los dientes sin humedecerlo, o abrir las puertas o servir de conveniente escal\u00f3n cuando alguien deb\u00eda ascender a un veh\u00edculo (\u2026) para mi visi\u00f3n de entonces constitu\u00edan un s\u00edmbolo de la grandeza del pa\u00eds: todo es aqu\u00ed tan maravilloso, cre\u00eda, que podemos darnos el lujo de que no haya funci\u00f3n que no sea cumplida por seres humanos.<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se pudiesen citar varios poemas o fragmentos de cuentos y el resultado ser\u00eda igualmente deslumbrante, cautivador, tal vez definitivo, como cuando un ni\u00f1o crecido en la ciudad observa el cielo estrellado en el llano o en altamar y ve por primera vez las estrellas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, no es en su obra narrativa ni en su poes\u00eda donde reside la mayor singularidad de nuestro autor. Estamos seguros que la cr\u00edtica, ya sea justa o injusta, ya sea que lo alabe o lo censure, partir\u00e1 de c\u00e1nones establecidos, de prejuicios compartidos, de lugares comunes; tan comunes, lamentablemente, que no hay mayor diferencia entre unos y otros. Es suficiente con conocer las filiaciones de un determinado cr\u00edtico para adivinar su opini\u00f3n sobre la obra creativa de Murena, as\u00ed como es igual de f\u00e1cil invertir esa opini\u00f3n y obtener su reverso. Se trata, al fin y al cabo, de un juego de permutaciones.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Es su ensay\u00edstica, sin embargo, la que plantea los mayores desaf\u00edos: no solo por su originalidad ni por el car\u00e1cter controversial que tuvo (desde la inicial <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Reflexiones sobre el pecado original de Am\u00e9rica,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> hasta sus textos m\u00e1s esot\u00e9ricos, por llamarlos de alguna manera, como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La met\u00e1fora y lo sagrado<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">), sino por algo m\u00e1s profundo que un conjunto de ideas que se aceptan o se rechazan, y por supuesto, algo mucho m\u00e1s profundo que su estilo. Aquella ingenua divisi\u00f3n de Barthes entre \u201cescritores\u201d y \u201cescribientes\u201d, coartada extraordinaria para ocultar la falsificaci\u00f3n de un pensamiento, no es relevante para pensar el ensayo, como se ha afirmado otras veces. Si hay un estilo y si hay un \u201ccontenido\u201d y una tensi\u00f3n entre ambos \u2014en el sentido cl\u00e1sico de los t\u00e9rminos, y eso es lo que define el alma de una obra\u2014, en pocos autores es m\u00e1s visible que en Murena.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En efecto, pocas veces nos encontraremos con una obra que se vale de un estilo soberbio, de un lenguaje fulgurante, para expresar, en un mismo ensayo, a veces en un mismo p\u00e1rrafo, las ideas m\u00e1s profundas y originales, unidas con (o seguidas de) las apreciaciones m\u00e1s superficiales que a veces colindan con la vulgaridad. Es importante decirlo: no se trata de que Murena fue \u201cevolucionando\u201d desde planteamientos sutiles hacia conceptos banales o al rev\u00e9s. Las dos polaridades coexisten a lo largo del tiempo y atraviesan toda su obra reflexiva, escapando el rigor de una mirada l\u00facida y las obsesiones de un cazador de lo incoherente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfQu\u00e9 hizo posible esta estratificaci\u00f3n de niveles de seriedad en una obra que, formalmente, es irreprochable? \u00bfCu\u00e1l es la causa, si es que la hay, que conduce a una mente l\u00facida por los caminos de la superficialidad y del genio, simult\u00e1neamente? Creo, como se advierte al comienzo, que Murena fue una de las tantas v\u00edctimas de una polarizaci\u00f3n social perversa \u2014una partici\u00f3n, una grieta en la sociedad argentina\u2014, que tal vez existe desde que ese pa\u00eds naci\u00f3 como naci\u00f3n, pero que se manifest\u00f3 con mayor virulencia a partir de los a\u00f1os 40 y alcanz\u00f3 su cenit en los a\u00f1os 70, fechas ambas que demarcan el itinerario de la escritura de Murena.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Argentina, su literatura y su historia, no son f\u00e1ciles de descifrar. En Venezuela es posible admirar a Uslar o a Otero Silva, independientemente de nuestras opiniones pol\u00edticas. Se puede reverenciar la figura de Bol\u00edvar y la de P\u00e1ez, m\u00e1s all\u00e1 del juicio que nos inspire uno u otro personaje. En Argentina hay series de escritores, filiaciones, escuelas, no en el sentido de una est\u00e9tica, sino de una adscripci\u00f3n, como las hay entre los personajes hist\u00f3ricos, pr\u00f3ceres y pol\u00edticos. Estas series se corresponden, en alguna medida, seg\u00fan el grado de separaci\u00f3n que viva la sociedad en un momento dado. A veces se entrecruzan y se tocan en algunos puntos; en otras, en tiempos de grave peligro, se sobreponen como dos l\u00edneas paralelas. As\u00ed, quien admira a Rosas odiar\u00e1 a Sarmiento y quien lee a S\u00e1bato quiz\u00e1s no guste de Borges. Si esta descripci\u00f3n parece caricaturesca es porque responde a una situaci\u00f3n caricaturesca y porque, en el fondo, es una simplificaci\u00f3n, de esas que pretenden aproximarnos a una realidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Murena pertenece a esa exigua minor\u00eda de escritores que no encajan en estas series que arbitrariamente he citado. Traductor de los m\u00e1s importantes pensadores marxistas \u2014e influido, sin duda, por algunos de ellos\u2014 es considerado por muchos como un hombre de derecha. Radical en sus apreciaciones sobre el capitalismo, es igualmente irreverente con el comunismo, el socialismo e incluso la democracia. \u00bfNo es esto, acaso, simplemente, la caracter\u00edstica de un hombre independiente? De ser as\u00ed, ser\u00eda un personaje gris e intrascendente, como lo es hoy Fernando Savater. Pero Murena ha sido durante muchos a\u00f1os un personaje molesto, criticado por tirios y troyanos, adorado y odiado al mismo tiempo. Algo en su postura radical inspira una atracci\u00f3n y una desconfianza, un hechizo y un sentido de deserci\u00f3n.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En su libro de ensayos <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La c\u00e1rcel de la mente<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, por ejemplo, encontramos apreciaciones muy l\u00facidas y profundas acerca de las ciudades antiguas y modernas, a la par de consideraciones totalmente banales sobre el psicoan\u00e1lisis o sobre el marxismo, que se encuentran al mismo nivel de un comentario de revista barata. Acusar a Freud de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pansexualismo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> o a Marx de proponer una \u201cdictadura de la igualdad\u201d es tan ingenuo que no ameritar\u00eda el menor comentario, si no fuera porque estos juicios se emiten en el contexto de profundas consideraciones sociales y pol\u00edticas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La fisura en el imaginario de la que habl\u00e1bamos antes se ha colado por entre las p\u00e1ginas de Murena y ha impregnado sus razonamientos, las convoluciones de sus estrategias argumentativas, los ejemplos, las referencias. Si Borges, un autor auscultado hasta la pornograf\u00eda, puede ser le\u00eddo con la placidez y la previsi\u00f3n de una coherencia anticipada, de un rigor nunca desbalanceado, de unas l\u00edneas que fugan en perfecta perspectiva hacia el punto central \u2014aunque imaginario\u2014 del \u201cpensamiento de Borges\u201d, as\u00ed, entre comillas; si S\u00e1bato puede exhibir, si no un rigor parecido, al menos \u201cun pensamiento\u201d, una actitud que se expresa en sus obras, en el caso de Murena nos encontramos con que ese rigor solo existe en la forma y no en lo que expresa, que se encuentra siempre vacilante e irresoluto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Estas fallas en la ensay\u00edstica de Murena no impiden admirarla y disfrutarla. Leerla es olvidarse un poco de que fue el precursor de una l\u00f3gica para-po\u00e9tica de seudo concreciones y falsos problemas. No encuentro mejor manera de terminar estas atropelladas consideraciones que con este texto que desde hace a\u00f1os me persigue (tomado de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La met\u00e1fora y lo sagrado<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">)<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">y, creo, he usado en alguna otra parte:<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">El universo es un libro (\u2026): todo libro encierra el universo. Hay que recordar, sin embargo, que el trazo negro de cada palabra se torna inteligible en el libro merced a lo blanco de la p\u00e1gina (\u2026). La calidad de cualquier escritura depende de la medida en que transmite el misterio, ese silencio que no es ella. Su esplendor es enriquecedora abdicaci\u00f3n de s\u00ed. Y \u00e9sta resulta evidente en el tipo de lectura que permite y exige.<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El tipo de lectura que permite y exige.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><strong>Foto:<\/strong>\u00a0Patrick Tomasso, Unsplash.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comienzo con una cita que, salvando ciertas perspectivas, tanto del rese\u00f1ado como de quien escribe, en otros tiempos se hubiera podido aplicar a Murena. Es significativo \u2014es decir, es la raz\u00f3n de la escogencia de la cita\u2014 que tanto Mart\u00ednez Estrada como Borges fueran en su momento adorados y despu\u00e9s repudiados, por diferentes y arbitrarias razones, por H\u00e9ctor Murena; y que, pasadas estas operaciones expurgatorias del alma, la cita se sostenga y exprese, a trav\u00e9s del maestro Estrada, las caracter\u00edsticas principales del disc\u00edpulo Murena. 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