{"id":1445,"date":"2017-04-27T23:26:01","date_gmt":"2017-04-28T05:26:01","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2017\/04\/profession-darkness-notes-biography-sleepwalker-contemporaries-diego-lima\/"},"modified":"2024-04-25T18:35:46","modified_gmt":"2024-04-26T00:35:46","slug":"profession-darkness-notes-biography-sleepwalker-contemporaries-diego-lima","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2017\/04\/profession-darkness-notes-biography-sleepwalker-contemporaries-diego-lima\/","title":{"rendered":"&#8220;Oficio de tinieblas: notas para una biograf\u00eda del son\u00e1mbulo de los Contempor\u00e1neos&#8221; de Diego Lima"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.0px; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p5 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.0px; text-align: center; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p6 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.0px; text-align: center; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p7 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>span.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/><\/style>\n<div><\/div>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; color: #00000a}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; color: #00000a; min-height: 15.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; color: #00000a}<br \/>p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'; color: #00000a; min-height: 15.0px}<br \/>p.p5 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; color: #00000a; min-height: 15.0px}<br \/>p.p6 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 70.8px; font: 12.0px 'Times New Roman'; color: #00000a; min-height: 15.0px}<br \/>span.s1 {color: #000000}<br \/><\/style>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Este art\u00edculo propone un acercamiento a elementos poco conocidos de la biograf\u00eda de Xavier Villaurrutia; a partir de los documentos que he hallado en los Archivos Parroquiales y Diocesanos de la Ciudad de M\u00e9xico se proponen nuevas posibilidades de interpretaci\u00f3n a su obra.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>I. Entre balazos y espejos venecianos<\/strong><\/p>\n<p>Xavier Villaurrutia Gonz\u00e1lez naci\u00f3 el 27 de marzo de 1903 en la Ciudad de M\u00e9xico, en el seno de una familia de antiguo abolengo, distinguida en las letras, en la vida pol\u00edtica y en la sociedad. Sus padres fueron Jos\u00e9 Rafael Villaurrutia Trigueros (1862-1915) y Mar\u00eda Julia Gonz\u00e1lez Casavantes (1863-1952), quienes contrajeron matrimonio el 7 de septiembre de 1887, seg\u00fan consta en la partida 378, del libro segundo para actas matrimoniales de la ciudad de Chihuahua, Chihuahua. Jos\u00e9 Rafael declar\u00f3 ante Manuel R. de la Pe\u00f1a, juez del Estado Civil, ser un pr\u00f3spero comisionista de 27 a\u00f1os de edad, soltero, originario de la capital de la Rep\u00fablica pero avecindado en el norte debido a las obligaciones contra\u00eddas en la empresa familiar: Villaurrutia &amp; Hnos. Su prometida, Mar\u00eda Julia, que afirmaba con orgullo haber nacido en Guerrero, Chihuahua, estaba por cumplir 23.<\/p>\n<p>El matrimonio de Villaurrutia Trigueros con la hija leg\u00edtima de Celso Gonz\u00e1lez Mend\u00edvil significaba la uni\u00f3n de una casa pr\u00f3spera de terratenientes, con la nobleza venida a menos de quienes se sab\u00edan descendientes de Francisco Fagoga Villaurrutia, segundo marqu\u00e9s del Apartado. La madre de \u00e9ste, Mar\u00eda Magdalena, esposa de Fagoga y Arosqueta, fue hermana del doctor Jacobo de Villaurrutia, nacido en Santo Domingo, cofundador del <i>Diario de M\u00e9xico<\/i> junto con Octavio Bustamante; \u00e9l particip\u00f3 activamente en la guerra de Independencia, incluso obtuvo el cargo de presidente de la Suprema Corte en 1831. Su sobrino, Mariano Jos\u00e9 Villaurrutia Ruv\u00e9rriz, capit\u00e1n de dragones de la corona espa\u00f1ola, nacido en el Virreinato de Buenos Aires, contrajo nupcias con Javiera Garay Arechavala el 14 de febrero de 1820, en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de M\u00e9xico. Su hijo Agust\u00edn \u2013abuelo en l\u00ednea paterna del poeta\u2013 se desempe\u00f1\u00f3 en las finanzas p\u00fablicas como jefe de Hacienda del Estado de Chihuahua, donde trabaj\u00f3 al lado de Gonz\u00e1lez Mend\u00edvil. Villaurrutia Garay se cas\u00f3 con Petra Trigueros Barrero, originaria de Veracruz e hija leg\u00edtima de Ignacio Trigueros, famoso fil\u00e1ntropo, alcalde de la Ciudad de M\u00e9xico y fundador en 1870 de la Escuela Nacional para Ciegos.<\/p>\n<p>La ascendencia materna del escritor ha sido menos revisada por los villaurrutistas, aunque no por ello carece de importancia. Hasta donde he podido documentarme, el abuelo materno, Celso Gonz\u00e1lez, fue comisionista del Banco Minero Chihuahuense (1878), presidente del Banco de Chihuahua (1889-1896), integrante de la C\u00e1mara de Diputados en cinco ocasiones y gobernador sustituto de aquella entidad. Su hija, Mar\u00eda Julia Gonz\u00e1lez Casavantes, fue prima \u2013no hermana\u2013 de Abraham Gonz\u00e1lez, vicepresidente de la Rep\u00fablica en 1911, gobernador de Chihuahua, principal l\u00edder del partido Antireeleccionista de Francisco I. Madero. La confusi\u00f3n se debe a que tanto Celso Gonz\u00e1lez Mend\u00edvil (padre de Julia) como Abraham (su t\u00edo) contrajeron nupcias con las hermanas Josefa y Dolores Casavantes Dom\u00ednguez, respectivamente. Tambi\u00e9n fue Xavier Villaurrutia sobrino del poeta modernista Jes\u00fas E. Valenzuela, de quien la familia obtendr\u00eda propiedades intestadas, as\u00ed como algunos originales de Julio Ruelas y Saturnino Herr\u00e1n.<\/p>\n<p>Los Villaurrutia Gonz\u00e1lez sumaron un total de once hermanos: Petra Ana Luisa (1888-1922), Julieta (1889-1934), Alfonzo (1891-1946), Agust\u00edn (1892-1928), Rafael (1894-1983), Mar\u00eda del Carmen Sof\u00eda (1896-1981), Mar\u00eda Teresa del Refugio (1887-\u00bf?), Mar\u00eda Cristina (1901-\u00bf?), Javier (1903-1950), y los mellizos, F\u00e9lix (1906-1981) y Fernando (1906-1910), aunque este \u00faltimo muri\u00f3 a los cuatro a\u00f1os v\u00edctima de bronconeumon\u00eda. Hacia octubre de 1892, podemos establecer de acuerdo con las actas de nacimiento que la pareja se hab\u00eda trasladado de Chihuahua a la Ciudad de M\u00e9xico, con domicilio en la calle de Donato Guerra, precedido de breves estancias en Bucareli e Ignacio Zaragoza, para asentarse, definitivamente, cerca de 1901, en la 3\u00aa de Mina, n\u00famero 5, en el Centro Hist\u00f3rico de una ciudad que recordaba a\u00fan las estampas provincianas del siglo xix. En la planta alta de una casa porfiriana de piedra con forma de \u00abele\u00bb dorm\u00edan las mujeres, abajo los varones; la construcci\u00f3n contaba con dos balcones hacia la calle, un sal\u00f3n de billar, un gimnasio, aunado al gran comedor donde exhib\u00edan un juego de espejos venecianos que a Salvador Novo le parecieron m\u00e1s bien feos.<\/p>\n<p>El esplendor de los Villaurrutia Gonz\u00e1lez fue previo a los acontecimientos desencadenados por la Revoluci\u00f3n, aunque todos los datos con que contamos indican que supieron sobrellevar la atribulada vida socioecon\u00f3mica de la capital con cierto decoro. Sabemos, por ejemplo, que los hermanos mayores ten\u00edan una especie de peque\u00f1a financiera en la calle 5 de Mayo: el Banco Popular Mexicano, donde el joven Xavier recib\u00eda una mensualidad fija para sus gastos personales; tambi\u00e9n que jugaban tenis en Chapultepec los domingos, incluso que las mujeres eran campeonas. Ellas formaban parte del C\u00edrculo Fronterizo Chihuahuense que se reun\u00eda en el Bucareli Hall. Esto nos lleva a suponer que el escritor, como el resto de los menores, creci\u00f3 entre historias de un antiguo abolengo: \u201cTen\u00edamos dos coches con tronque de caballos y cochero \u2014recordaba Teresa a Jean Meyer\u2014. El domingo [mis padres] iban a pasear a Plateros. No me toc\u00f3, eso lo o\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>El advenimiento de la lucha revolucionaria despoj\u00f3 a la familia de la mayor parte de sus propiedades, exceptuando las casas de Cuautla y Tlalpan, donde pasaban las vacaciones en oto\u00f1o. Ni\u00f1os fueron testigos de la violencia desatada durante la Decena Tr\u00e1gica. El batall\u00f3n del general Bernardo Reyes combati\u00f3 en febrero de 1913 contra maderistas en la Ciudadela: la columna tom\u00f3 por las calles de Lecumberri y el Apartado hasta Santo Domingo; continu\u00f3 por las calles de Medina y la Santa Veracruz hasta la segunda de Soto y sigui\u00f3 por Mina, Rosales y Bucareli. La llegada de las tropas a la capital trajo consigo la carest\u00eda de alimentos, y la decadencia apenas sorteable mediante el apellido aristocr\u00e1tico de los abuelos. Obligados por la inconveniente actividad sociopol\u00edtica, los Villaurrutia Gonz\u00e1lez practicaron una suerte de autoexilio de su realidad inmediata, procurando para los m\u00e1s j\u00f3venes la instrucci\u00f3n en el Colegio Franc\u00e9s de M\u00e9xico, hasta la muerte del padre acaecida en 1915.<\/p>\n<p>Si damos cr\u00e9dito a todas las voces que se suman en torno a esta familia, debemos indicar que entre sus miembros hubo tragedias conyugales, suicidios, despojo de herencias, as\u00ed como trastornos nerviosos lamentables que he podido confirmar con relativa facilidad mediante la revisi\u00f3n de las actas de defunci\u00f3n. Pienso, sobre todo, en los informes del 10 de marzo de 1922, tras el deceso de Ana Luisa Villaurrutia, en que se ignora el d\u00eda y la hora en que falleci\u00f3 \u201cde herida por proyectil de arma de fuego\u201d; en la supuesta \u201cintoxicaci\u00f3n\u201d de Alfonzo en 1942, causada por aspirar mon\u00f3xido de carb\u00f3n quemado; o en el \u201cinfarto fulminante\u201d que puso fin a la vida del poeta la ma\u00f1ana de Navidad de 1950. Fue mientras investigaba bajo la direcci\u00f3n del Dr. \u00c1ngel Fern\u00e1ndez Arriola los Archivos Parroquiales de la Ciudad de M\u00e9xico, en busca de informaci\u00f3n m\u00e1s precisa e \u00edntima para conformar esta breve genealog\u00eda de los \u201cmarqueses del Apartado\u201d, que me encontr\u00e9 de improviso con la existencia de dos registros sobre la fecha del bautismo de Xavier Villaurrutia.<\/p>\n<p>La simple duplicaci\u00f3n del dato representa en s\u00ed un <i>avis rara<\/i> para estudiosos de la historia eclesi\u00e1stica de M\u00e9xico, lo que justificar\u00eda de alguna manera la intenci\u00f3n de dar a conocer estos documentos. Sin embargo, la posibilidad de que se trate de un complejo sistema de coincidencias debe descartarse, puesto que los datos del infante coinciden sin problema alguno con otros que sabemos ciertos: nombre de los progenitores, lugar, fecha de nacimiento, e incluso referencias a personajes del entorno familiar. No pretendo desentra\u00f1ar aqu\u00ed ninguna verdad absoluta sobre la vida del son\u00e1mbulo de los Contempor\u00e1neos\u2026 de propon\u00e9rmelo, no podr\u00eda hacerlo; simplemente dar\u00e9 a conocer una serie de documentos que tal vez podr\u00edan contribuir en algo a formular una explicaci\u00f3n a la serie de inc\u00f3gnitas, misterios o malentendidos biogr\u00e1ficos que giran en torno a la que es una fascinante obra po\u00e9tica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>II. Jano\u2026 \u00bfera una muchacha?<\/strong><\/p>\n<p>La primera referencia a Villaurrutia debe buscarse en el libro de bautismos de hijos leg\u00edtimos (1900-1904), n\u00famero 12, folio 58r, de la parroquia del Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, templo que comenz\u00f3 a erigirse sobre la calle de H\u00e9roes, hacia 1887, frente al actual mercado de Mart\u00ednez de la Torre de la colonia Guerrero. Presento aqu\u00ed una versi\u00f3n paliografiada de la partida 3037, inscrita el jueves 5 de noviembre de 1903. He actualizado la puntuaci\u00f3n del documento y desatado las abreviaturas, con el prop\u00f3sito de facilitar la lectura:<\/p>\n<p>\u201c[En la] capilla parroquial del Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda, a 5 de noviembre de mil novecientos tres, yo, el padre Eulalio Brise\u00f1o (<i>Venia Parrochi<\/i>), bautic\u00e9 solemnemente a un ni\u00f1o de ocho meses de nacido, a quien puse por nombre Javier Villaurrutia, hijo leg\u00edtimo de Rafael Villaurrutia y Julia Gonz\u00e1lez, que viven en la 3\u00aa de Mina, n\u00famero 5. Fueron padrinos Javier Villaurrutia y Santos Gonz\u00e1lez, a quienes advert\u00ed sus obligaciones y parentesco espiritual, y para que conste firm\u00e9. E. Brise\u00f1o\u201d [R\u00fabrica].<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" style=\"width: 550px; height: 167px; margin: 10px 30px;\" src=\"https:\/\/lh3.googleusercontent.com\/VW3cvmtPhHkjP6B1m6NWp_awy0awun7P6XvNf4I5E352C_B4C_m6AvhdwdwB8ROnWuwVYVJhHYVKzc0vziYgovwIu2E367lroARJFX1jbA-ziS8u_M4cplGsHEgU1ewcA_W0I2YFOqISE5wzsA\" alt=\"\" title=\"\"><\/p>\n<p>Es curioso que los padres eligieran la parroquia del Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda para bautizar al ni\u00f1o Javier, que en efecto contaba con ocho meses, dos d\u00edas de nacido, cuando lo presentaron ante Brise\u00f1o. Lo digo pues esta fue la primera ocasi\u00f3n que el matrimonio recurri\u00f3 a la reci\u00e9n inaugurada parroquia para imponer el sacramento: el resto fueron llevados a la parroquia de la Santa Veracruz, al suroeste de la colonia Guerrero. Esto es lo que sucede con Agust\u00edn (bautizado en 1893), Rafael (1894), Carmen (1896), Teresa (1897) o Cristina (1901).<\/p>\n<p>Sobre los padrinos urge precisar que el hom\u00f3nimo del poeta no es otro que Javier Villaurrutia Trigueros (1858-1923), hermano mayor de Rafael, adem\u00e1s uno de los t\u00edos m\u00e1s cercanos a la familia. No s\u00f3lo compart\u00eda domicilio en la 3\u00aa de Mina, n\u00famero 64, sino que fue testigo en la boda de Ana Luisa con Norberto D\u00edas Mateos, en enero de 1916, poco despu\u00e9s de la muerte del padre de la novia. De Santos Gonz\u00e1lez Casavantes (1854-1934), hermana de Julia, sabemos poco, salvo que fue longeva y muri\u00f3 en la capital a la edad de 80 a\u00f1os. Nos encontramos, entonces, ante un documento que brinda informaci\u00f3n valiosa con respecto a la vida \u00edntima del escritor: una vida ceremonial, que acontec\u00eda \u201ca puerta cerrada\u201d, rodeado por parientes cercanos, amigos, tal como sucede a los protagonistas de sus obras de teatro.<\/p>\n<p>Sin embargo, un hecho extra\u00f1o que pareciera salido de sus \u201cenigmas\u201d o \u201cmisterios en un acto\u201d, ocurri\u00f3 tres d\u00edas m\u00e1s tarde, el domingo 8 de noviembre de 1903. En el libro de bautismos de hijos leg\u00edtimos (1902-1904), volumen 88, folio 84r, de la parroquia de la Santa Veracruz, se inform\u00f3 que los arriba citados presentaron de nueva cuenta a un infante, de igual edad, que pusieron por nombre Mar\u00eda Javier. He aqu\u00ed una versi\u00f3n paliografiada de la partida 543 en la que, igual que la anterior, he actualizado la puntuaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u201cEn la parroquia de la Santa Veracruz de M\u00e9xico, a ocho de noviembre de mil novecientos tres, con permiso del se\u00f1or cura, p\u00e1rroco don Jos\u00e9 Mar\u00eda C\u00e1ceres, yo, el padre Vicente Espinosa, vicario de la misma, bautic\u00e9 solemnemente a <i>una<\/i> <i>ni\u00f1a<\/i> que naci\u00f3 el veintisiete de marzo \u00faltimo en la tercera de calle de Mina, n\u00famero cinco; p\u00fasele por nombre Mar\u00eda Javier, <i>hija leg\u00edtima<\/i> de Rafael Villaurrutia y Julia Gonz\u00e1lez. Fueron padrinos Javier Villaurrutia y Santos Gonz\u00e1lez, a quienes advert\u00ed su obligaci\u00f3n y parentesco espiritual. Doy fe. \/Jos\u00e9 Mar\u00eda C\u00e1ceres \/ Vicente Espinosa E.\u201d [R\u00fabricas].<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" style=\"width: 551px; height: 229px; margin: 10px 30px;\" src=\"https:\/\/lh5.googleusercontent.com\/bLDKsUOKJWM1LJCQwmvYRixDS_7x98p9xCv4ZjVu2FShxD6R42-2HspKZ8-NihsGgALGnzu2azAkeop6UQrKn0AjVdTPf3DYXOhps9WXRg2QagDMBLgaYdG5nzs3lAg0xTjMF0Q1oNL8uhjB2w\" alt=\"\" title=\"\"><\/p>\n<p>Este hallazgo documental me ha sugerido m\u00faltiples interpretaciones. Para sortear la primera habr\u00eda que descartar el hecho de que estuvi\u00e9semos frente a un caso de duplicaci\u00f3n. En realidad, no es imposible encontrar en los archivos parroquiales algunas transcripciones de actas de nacimiento, sobre todo, si tenemos en cuenta que era \u00e9sta la \u00fanica manera de tener un respaldo de la informaci\u00f3n. Lo extra\u00f1o consistir\u00eda en encontrar uno con tan poco margen de diferencia del original; adem\u00e1s, sin ninguna aclaraci\u00f3n en la portada o las primeras p\u00e1ginas del libro de bautismos que nos ocupa. Se debe agregar que la duplicaci\u00f3n no explicar\u00eda los errores del copista, que en este orden de ideas consistir\u00eda en atribuirle un g\u00e9nero equivocado en cuatro ocasiones al reci\u00e9n nacido (una \/ ni\u00f1a \/ hija\/ leg\u00edtima), y en sumarle el nombre de Mar\u00eda M\u00e1s complejo ser\u00eda explicar de este modo que el \u201cerror\u201d fuera ratificado por los presentes.<\/p>\n<p>Otra de las posibles explicaciones que convoca mi reflexi\u00f3n consiste en que se trate de una enmendadura. En la sociedad porfiriana como en pr\u00e1cticamente todo el M\u00e9xico colonial, la fe de bautismo constitu\u00eda todav\u00eda un documento de primera importancia para aspirar al matrimonio o, m\u00e1s a\u00fan, acreditar la condici\u00f3n social a que se pertenec\u00eda. \u201cUna vez me dijo que era cat\u00f3lico\u201d, recuerda Octavio Paz haber escuchado de Villaurrutia, durante una conversaci\u00f3n en que se apresur\u00f3 a a\u00f1adir: \u201cpero cat\u00f3lico por fatalidad, por nacimiento, no por elecci\u00f3n\u201d. Precisamente, una \u201cfatalidad\u201d en el documento justificar\u00eda la premura de corregir en la Santa Veracruz cualquier error que se hubiese cometido en las actas del Inmaculado Coraz\u00f3n. Pero de ser as\u00ed, la original deber\u00eda tener la anotaci\u00f3n del prelado al margen, o la diagonal \u2013como sucede en otros casos\u2013 por encima de todo el texto, indicando la invalidez de la partida. Esta lectura, por si fuera poco, apostar\u00eda por la legitimaci\u00f3n de la segunda acta que es la que presenta el g\u00e9nero femenino.<\/p>\n<p>Frente a estos argumentos decid\u00ed plantearme con relativa seriedad si existi\u00f3 la ni\u00f1a Mar\u00eda Javier Villaurrutia Gonz\u00e1lez. El nacimiento de una hermana del escritor, gemela o melliza, no ser\u00eda despu\u00e9s de todo el \u00fanico caso en la familia (me refiero a Fernando y F\u00e9lix). Carezco, sin embargo, de informaci\u00f3n sobre la existencia de un \u201cdoceavo\u201d hermano, del que no he encontrado ninguna referencia ni en los documentos personales del poeta en el Archivo Xavier Villaurrutia ni en peri\u00f3dicos de la \u00e9poca; tampoco en la citada entrevista que Jean Meyer realiz\u00f3 a Teresa Villaurrutia en 1975, ni mucho menos, un acta de nacimiento \u2013que de haber existido condici\u00f3n de mellizo, deber\u00eda encontrarse en posici\u00f3n inmediata anterior o posterior a la del escritor, e indicarse al margen de la partida 344 del Registro Civil de la Ciudad de M\u00e9xico\u2013 o de defunci\u00f3n, en caso de ocurrir un temprano deceso, lo que explicar\u00eda el no saber de su vida hasta ahora.<\/p>\n<p>Lo cierto es que, si bien Mar\u00eda Javier no es un nombre inusual para ni\u00f1a (es m\u00e1s, seguramente el nombre es una derivaci\u00f3n de la bisabuela Javiera Arechavala), lo es menos para un var\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>III. En Villaurrutia uno siempre son dos<\/strong><\/p>\n<p>Para nadie es un secreto la homosexualidad de Xavier Villaurrutia ni de varios de los Contempor\u00e1neos: Carlos Pellicer, Salvador Novo, El\u00edas Nandino, Agust\u00edn Lazo, Carlos Luqu\u00edn, Roberto Montenegro, entre otros. Es m\u00e1s: a ellos se les reconoce por haber afirmado una singularidad ajena a la moral dominante, en una sociedad que a\u00fan acallaba los balazos de la Revoluci\u00f3n bajo el grito un\u00e1nime de la virilidad, tanto en materia de arte como en la vida p\u00fablica.<\/p>\n<p>Villaurrutia mismo fue asediado en diversas ocasiones por los representantes de un zafio nacionalismo. Escritores, periodistas e intelectuales vieron en los poemas de este hombre de letras un cat\u00e1logo de \u201cingredientes regresivos\u201d para los j\u00f3venes de M\u00e9xico: un poeta de apellido aristocr\u00e1tico, aficionado al tenis; un ni\u00f1o que vive en casa de la madre acompa\u00f1ado por sus hermanas, que asiste a tertulias en el Caf\u00e9 Par\u00eds en cofrad\u00eda de otros elitistas \u201cinvertidos\u201d, para escribir \u201cpoemas oscuros\u201d de \u201cbochornoso tiraje\u201d, y cuya idea de una liga, explica Sheridan, no era la de los escritores y artistas revolucionarios, \u201csino la liga de muchachos que le gustan en la plaza Garibaldi para llev\u00e1rselos a su estudio y sumergirse en su alma\u201d.<\/p>\n<p>Una de tantas denostaciones que lleg\u00f3 a la alcoba del poeta fue la de Manuel Maples Arce, cuando en 1934 exigi\u00f3 a nombre de la buena moral que un Comit\u00e9 de Salud P\u00fablica \u201cdepurara\u201d al gobierno de contrarrevolucionarios. Si se combat\u00eda la presencia del fan\u00e1tico o del reaccionario en las oficinas p\u00fablicas, \u00bfpor qu\u00e9 no la del hermafrodita, incapaz como era de identificarse con las empresas de la reforma nacional? (V\u00e9anse las cr\u00f3nicas de g\u00e9nero de Monsiv\u00e1is). Lo mismo en materia de moral que de arte, la lectura del veracruzano a \u201cNocturna rosa\u201d le revel\u00f3, pasado un lustro, que este poema de insospechada originalidad se encontraba marcado \u201cpor las fatalidades del sexo\u201d. La observaci\u00f3n, obviamente,\u00a0 me resulta sugerente a la luz de los documentos que hemos revisado. La rosa de Villaurrutia no es la de ning\u00fan otro poeta que haya escrito; la suya es una rosa particular, creada o descubierta por \u00e9l mismo en sus recorridos literarios, \u00edntimos, vitales:<\/p>\n<p>Yo tambi\u00e9n hablo de la rosa.<br \/>\nPero mi rosa no es la rosa fr\u00eda<br \/>\n[\u2026]<br \/>\nEs la rosa entreabierta<br \/>\nde la que mana sombra,<br \/>\nla rosa entra\u00f1a<br \/>\nque se pliega y expande<br \/>\nevocada, invocada, abocada,<br \/>\nes la rosa labial,<br \/>\nla rosa herida.<br \/>\n[\u2026]<br \/>\nla negra rosa de carb\u00f3n diamante<br \/>\nque silenciosa horada las tinieblas<br \/>\ny no ocupa lugar en el espacio.<\/p>\n<p>Escrib\u00ed apenas unas l\u00edneas arriba que no ha sido mi inter\u00e9s revelar ninguna verdad: lo sostengo. Pero debo aceptar que, inevitablemente, un texto de esta naturaleza m\u00e1s temprano que tarde se inclina hacia la imperiosa necesidad de encontrar en la poes\u00eda, esa parte vital que todo escritor transfigura hacia sus obras. Y en el caso de Villaurrutia, acaso con m\u00e1s dificultad podamos pensar la una sin la otra. En este breve art\u00edculo he intentado mostrar, a trav\u00e9s de los documentos que he hallado en los Archivos Diocesanos y Parroquiales de la Ciudad de M\u00e9xico, una faceta del escritor poco conocida \u2013tanto familiar como literaria\u2013, de la que no podr\u00eda concluir salvo que, en una obra po\u00e9tica como la que nos ata\u00f1e, se revela siempre el trasfondo humano que la nutre: el lado nocturno, el no iluminado, el inmaterial, en que se intenta lograr cabal conciencia de la expresi\u00f3n de un drama po\u00e9tico, pero tambi\u00e9n de uno personal. Leamos la poes\u00eda de Villaurrutia a la luz de estos frutos de la casualidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Diego Lima<br \/>\nFundaci\u00f3n para las Letras Mexicanas<\/em><\/p>\n<h6>Xavier Villaurrutia, escritor mexicano.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Xavier Villaurrutia Gonz\u00e1lez naci\u00f3 el 27 de marzo de 1903 en la Ciudad de M\u00e9xico, en el seno de una familia de antiguo abolengo, distinguida en las letras, en la vida pol\u00edtica y en la sociedad.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":1442,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[4464],"genre":[2009],"pretext":[],"section":[2344],"translator":[2458],"lal_author":[3259],"class_list":["post-1445","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-numero-2","genre-essays-es","section-essays-es","translator-arthur-malcolm-dixon-es","lal_author-diego-lima-es-2"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1445","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1445"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1445\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32754,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1445\/revisions\/32754"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1442"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1445"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1445"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1445"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=1445"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=1445"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=1445"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=1445"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=1445"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}