{"id":1441,"date":"2017-04-27T23:05:36","date_gmt":"2017-04-28T05:05:36","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2017\/04\/interview-marta-aponte-alsina-juan-carlos-lopez\/"},"modified":"2023-06-07T11:48:20","modified_gmt":"2023-06-07T17:48:20","slug":"interview-marta-aponte-alsina-juan-carlos-lopez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2017\/04\/interview-marta-aponte-alsina-juan-carlos-lopez\/","title":{"rendered":"Una entrevista a Marta Aponte Alsina por Juan Carlos L\u00f3pez"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 4.5px; text-align: justify; font: 12.0px Times}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 4.5px; text-align: justify; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px Times}<br \/>p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/><\/style>\n<div class=\"caption\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n<\/div>\n<p><b>Juan Carlos L\u00f3pez:<\/b> \u00bfC\u00f3mo naci\u00f3 <i>La muerte feliz de William Carlos Williams<\/i>? \u00bfCu\u00e1les fueron las motivaciones est\u00e9ticas y cr\u00edticas?<\/p>\n<p><b>Marta Aponte Alsina:<\/b> Escribir un libro es empe\u00f1ar parte de la vida breve, prestar el cuerpo, cederlo para que lo ocupen otras voces. Nos inclinamos a preferir ciertos temas, creyendo que de nosotras depende su continuidad, como si nuestra escritura fuera un eslab\u00f3n que se a\u00f1ade a una cadena colectiva o com\u00fan de relatos. Dicho esto, a\u00f1ado que yo no esperaba escribir <i>La muerte feliz de William Carlos Williams<\/i>. El libro me sorprendi\u00f3. Lleg\u00f3 a m\u00ed desde un tiempo que se parece al ante futuro, ese modo verbal que expresa una confluencia de tiempos por venir, la imposibilidad de una profec\u00eda retrospectiva: \u201cCuando Marta llegue a los setenta a\u00f1os habr\u00e1 escrito <i>La muerte feliz de William Carlos Williams<\/i>\u201d. No solo lleg\u00f3 cuando no la esperaba, sino que la escrib\u00ed en un plazo relativamente corto, en comparaci\u00f3n con <i>Sexto sue\u00f1o<\/i>, la novela anterior que m\u00e1s se le parece en extensi\u00f3n y aliento.<\/p>\n<p>Las motivaciones que mencionas se fueron destapando en el proceso mismo de escribir la novela. Ese es uno de los libros que quer\u00eda leer, sin reconocer el deseo hasta que me tropec\u00e9 con el proceso. La novela se fue escribiendo a la par con mi lectura de los libros de Williams: su autobiograf\u00eda, sus ensayos, su obra po\u00e9tica y, el m\u00e1s estimulante para m\u00ed, la biograf\u00eda de la madre: <i>Yes, Mrs. Williams, a Personal Record of My Mother<\/i>. Es, pues, una novela escrita en voz de lectora que responde la obra de un gran poeta que fue, tambi\u00e9n, un novelista notable.<\/p>\n<p>En unos pasajes de la novela las aguas se confunden. Intercal\u00e9 mis memorias familiares y las de mis madres en el relato de la madre del poeta. Una est\u00e9tica unitiva, que cruza los linderos entre ficci\u00f3n y memoria. Visto de ese modo, y no obstante la inesperada aparici\u00f3n del deseo de escribirla, se ajusta a una l\u00ednea de temas que est\u00e1n presentes en otros libros m\u00edos: la mirada del\u00a0 extranjero, los lazos extendidos de la cultura puertorrique\u00f1a, la reescritura de textos can\u00f3nicos, las voces de las mujeres.<\/p>\n<p><b>JCL: <\/b>\u00bfPor qu\u00e9 escribir sobre Raquel Hoheb, la madre de William Carlos Williams?<\/p>\n<p><strong>MAA:\u00a0<\/strong>La madre de Williams naci\u00f3 en Mayag\u00fcez, la ciudad principal del oeste de la isla de Puerto Rico. El oeste es la regi\u00f3n m\u00e1s cercana a las grandes Antillas. Por otra parte, sus padres proven\u00edan de las Antillas menores. Hay todo un archipi\u00e9lago en esa figura fascinante, que adem\u00e1s fue artista. Es un personaje expresivo de un Caribe que fue regi\u00f3n econ\u00f3mica y cultural importante. Los escritos de William Carlos Williams sobre su madre delatan la presencia, entre las voces del poeta, de una criatura misteriosa, dotada de una imaginaci\u00f3n irreprimible. <i>Yes Mrs. Williams, <\/i>en particular, es un libro fascinante y trunco, rico en vac\u00edos, palabras mal escuchadas, an\u00e9cdotas que quedan en el aire a la manera de versos ca\u00f3ticos. Esos vac\u00edos me incitaron a escribir la novela, tanto por la huella que dejaron en el o\u00eddo del poeta que las recogi\u00f3 y public\u00f3, como por la fascinaci\u00f3n de una figura de mujer que no ocupa un espacio notable en la atenci\u00f3n de los\u00a0 bi\u00f3grafos de Williams.<\/p>\n<p>Es posible que Raquel Helena Rosa Hoheb Hurrard haya sido una de las pintoras importantes del siglo XIX latinoamericano. Faltan la investigaci\u00f3n de su obra, el archivo de sus a\u00f1os de estudio en Par\u00eds. Los retratos de sus sobrinos, dos de las piezas que he visto en reproducciones, bastar\u00edan para situarla en un nivel de excelencia. La enigm\u00e1tica Raquel forma parte de la rica historia de las migraciones caribe\u00f1as en sus aspectos menos difundidos. Su existencia de mujer desajustada culturalmente en Rutherford, New Jersey, una ciudad suburbio de Nueva York, donde vivi\u00f3 durante m\u00e1s de medio siglo un conflicto entre el papel de madre de familia y su vocaci\u00f3n art\u00edstica, invita al m\u00e9todo de la ficci\u00f3n. O a los m\u00e9todos, que son muchos. Ni trat\u00e9 de inventarle una vida a esa mujer (como Jean Rhys a prop\u00f3sito de la Bertha de <i>Jane Eyre<\/i>), ni soy capaz de la dedicaci\u00f3n y el tiempo que exigir\u00eda una biograf\u00eda necesaria. En <i>La muerte feliz<\/i> solo repercute la tendencia que tiene la vida a buscar cauces para darle voz al silencio. El libro es una respuesta en clave de ficci\u00f3n a la lectura de un poeta mayor. Adem\u00e1s, el personaje del poeta es ya una construcci\u00f3n propia de las ficciones. El personaje de la madre artista tambi\u00e9n.<\/p>\n<p><b>JCL:\u00a0<\/b>\u00bfC\u00f3mo esta novela habla de las relaciones entre el Caribe, Europa y Estados Unidos?<\/p>\n<p><b>MAA:<\/b> Esas relaciones culturales y comerciales existen desde antes de la independencia de Estados Unidos. Hay que recordar que Estados Unidos comparte un pasado colonial con las colonias brit\u00e1nicas del Caribe, y que entre esas colonias y las Antillas espa\u00f1olas las comunicaciones eran m\u00e1s libres que al presente, no obstante el peso tir\u00e1nico de los imperios. El imperio ingl\u00e9s era tan vasto que esos canales comerciales y pol\u00edticos que un\u00edan a las trece colonias con las islas del az\u00facar fueron redes globales para la\u00a0 difusi\u00f3n cultural.\u00a0 Se ha estudiado bastante el papel que jug\u00f3 la industria del az\u00facar en la formaci\u00f3n del capitalismo brit\u00e1nico. La explotaci\u00f3n econ\u00f3mica de las islas fue uno de los fundamentos del esplendor cultural y la riqueza del imperio.<\/p>\n<p>Comparto un ejemplo de difusi\u00f3n cultural entre colonias. Seg\u00fan varios historiadores de la arquitectura, el modelo de vivienda que conocemos como b\u00fangalo, se origin\u00f3 en la India. De la India pas\u00f3 a las plantaciones azucareras del Caribe, y de ah\u00ed a las trece colonias. De all\u00e1 se reenv\u00eda de vuelta al Caribe cuando se construyeron las casas del poblado de la central Aguirre. En aquel Caribe de los comienzos del capitalismo el mundo era amplio y ajeno, pero las fronteras eran otras, asediadas, pero m\u00e1s porosas. La relaci\u00f3n pol\u00edtica actual, los sistemas de vigilancia, controlan de manera absoluta los caminos de entrada y salida de las islas.<\/p>\n<p><b>JCL: <\/b>La novela <i>La muerte feliz de William Carlos Williams<\/i> me recuerda un poco a los trabajos del escritor franc\u00e9s Pierre Michon y del escritor alem\u00e1n W.G. Sebald. \u00bfPodr\u00eda hablarnos un poco de los autores que la influyeron durante la escritura de esta novela?<\/p>\n<p><b>MAA:<\/b> Los he le\u00eddo con atenci\u00f3n y agradecimiento. A Sebald hace a\u00f1os. A Michon lo le\u00ed recientemente. En la novela, en un p\u00e1rrafo sobre Par\u00eds, hay una cita que es un gui\u00f1o, un\u00a0 saludo a una escena de su libro <i>Rimbaud<\/i>, <i>el<\/i> <i>hijo<\/i>.<\/p>\n<p>La presencia m\u00e1s notable de autor mayor en el libro es, por supuesto, el mismo Williams; su extraordinaria figura de creador que tuvo que acomodar la escritura en el espacio personal del m\u00e9dico como experiencia cotidiana, ese espacio que fluct\u00faa entre la vida y la muerte. Williams lleg\u00f3 a formar parte de una vanguardia de las artes y las letras a inicios del siglo XX desde un espacio vital provinciano y peque\u00f1o, encapsulado, como quien dice, en la periferia de Nueva York. Esa extra\u00f1a convivencia entre el aislamiento y la centralidad me atrajo por ser yo una escritora de un pa\u00eds que no ha hecho valer su lugar en el mundo. La relaci\u00f3n colonial\u00a0 nos tach\u00f3.<\/p>\n<p>En varios libros de Williams hay elementos retadores, muy pl\u00e1sticos y experimentales. La inclusi\u00f3n de materiales de archivo, por ejemplo, t\u00e9cnica que tambi\u00e9n recuerda a Sebald. En <i>La muerte feliz de William Carlos Williams<\/i> ocupa un espacio la feria exposici\u00f3n universal realizada en Par\u00eds en 1878. Inclu\u00ed una lista breve de objetos que en ella se exhibieron para proclamar el dominio de Francia y otros pa\u00edses como potencias imperiales. Esa s\u00edntesis tambi\u00e9n representa lo que el personaje de la madre artista decide reconocer y asimilar. Ante la avalancha de objetos ex\u00f3ticos y de m\u00e1quinas modernas, ella se refugia en su identidad: el patio de su casa, sus recuerdos infantiles de la isla donde no puede vivir, porque no le ofrece nada, pero que se relaciona profundamente con la identidad que le permite afirmar su presencia en un mundo hostil.<\/p>\n<p><b>JCL: <\/b>En esta novela existe una relaci\u00f3n muy interesante entre historia, pintura, fotograf\u00eda y poes\u00eda. \u00bfPodr\u00eda hablarnos de la relaci\u00f3n de todos estos aspectos en su novela?<\/p>\n<p><b>MAA:<\/b> Son m\u00e9todos de aprehender y dar forma a la experiencia. Creo que en la novela se escribe la sensibilidad de los personajes que escriben, retratan, narran o dibujan el mundo. Un solo ejemplo. No s\u00e9 si la mujer de carne y hueso, que se llam\u00f3 Raquel Hoheb visit\u00f3 la exposici\u00f3n universal que te mencion\u00e9. Es decir, no tengo un documento que lo pruebe. Pero seg\u00fan el hijo, ella vivi\u00f3 en Paris en esos a\u00f1os y es muy probable que s\u00ed la haya visitado. Las ferias exposiciones internacionales eran lugares\u00a0 que pretend\u00edan abarcar la atm\u00f3sfera, los productos, de decenas de pa\u00edses. Sobre la experiencia de un personaje en el laberinto de la feria pudo haberse escrito una novela, pero lo que me interesaba era presentar una muestra reducida de lo que ya era el intento de interpretar los productos del mundo en un espacio puntual de una ciudad, y consignar la respuesta del personaje. Por suerte, en Internet encontr\u00e9 varios documentos t\u00e9cnicos y alguna gu\u00eda detallada de las exposiciones, de ah\u00ed obtuve la enumeraci\u00f3n de objetos que est\u00e1 en la novela. El registro de lo que la mirada abarca puede leerse como el esqueleto de un poema, las reacciones del personaje como la respuesta de una lectora al\u00e9rgica a las grandes \u00e9picas.<\/p>\n<p><b>JCL: <\/b>\u00bfC\u00f3mo entiendes la relaci\u00f3n entre historia y literatura?<\/p>\n<p><b>MAA:<\/b> Los grandes historiadores, las grandes historiadoras, han sido escritores y escritoras talentosos. Para contar con eficacia acontecimientos hist\u00f3ricos no basta\u00a0 ordenarlos en cronolog\u00edas factuales. La distinci\u00f3n mayor entre historiograf\u00eda y ficciones es el peso relativo del dato, del documento. Cuando una obra de ficci\u00f3n escribe personajes y acontecimientos que existieron seg\u00fan los documentos; cuando la ficci\u00f3n invade el campo de los g\u00e9neros historiogr\u00e1ficos, se nos plantean otras cuestiones \u00e9ticas y est\u00e9ticas.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre historia y literatura fue un debate central en las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo pasado. Recuerdo un planteamiento interesante de Cristina Rivera Garza, que es historiadora de formaci\u00f3n y autora de ficciones, y se ha acercado como pocos al tema. Ella hablaba de la estructura gaseosa de la voz, propon\u00eda que conviene acercarse a los documentos como si estos hablaran, es decir, en modo de escritura libre, de personificaci\u00f3n de objetos y personajes inertes;\u00a0 escucharlos y reproducirlos para poder estudiarlos y entenderlos, como los ventr\u00edlocuos fingen que sus mu\u00f1ecos hablan. Es interesante cuando la historiadora se desdobla en autora de ficciones, porque las voces que abren la puerta a la animaci\u00f3n e interpretaci\u00f3n factual de un documento se parecen mucho a las voces auxiliares que hacen posible la conversi\u00f3n de un personaje hist\u00f3rico en personaje literario.<\/p>\n<p>Otra consideraci\u00f3n es la literatura en su proximidad a la memoria. Incluso las ficciones m\u00e1s desarraigadas y exc\u00e9ntricas remiten inevitablemente al momento y las circunstancias inmediatas de su expresi\u00f3n; son circunstanciales. De otra parte, la memoria es una f\u00e1brica de ficciones. Donde la ficci\u00f3n ocupa el espacio del documento, o especula a partir del espacio que dej\u00f3 vac\u00edo el documento, impera la libertad especulativa, pero responsable, que caracteriza la escritura de ficciones de calidad. Las ficciones son mentiras que aspiran a otro grado de verdad, sacando a la luz las limitaciones y cegueras de la condici\u00f3n humana mediante la invenci\u00f3n de unas formas que intenten atajar la fluidez, el caos de la experiencia.<\/p>\n<p>Las relaciones entre Raquel y su hijo transcurrieron en la fugacidad de la vida cotidiana, a lo largo de d\u00e9cadas de convivencia, conversaciones, tensiones. Sin embargo, en el caso de un autor mayor, todo se hace literatura: la memoria, el dato, la historia. Para Williams, los temas de la identidad americana, la lengua, la imaginaci\u00f3n y el arte fueron definitorios. La sombra de la madre puertorrique\u00f1a se confunde con la trama de unas relaciones entre geograf\u00edas: el imperio dominante y la colonia que le contagia de criaturas y culturas sospechosas. La novela que escrib\u00ed se arriesga a conjeturar, recorre territorios que siempre han sido campo de ficciones. A\u00f1ade una obra de la imaginaci\u00f3n en torno a una ciudad, se acerca a un mundo de relaciones y a unas formas de ser. Concibe la escritura como hilv\u00e1n o red de pasajes que por la relaci\u00f3n misma entre Puerto Rico y Estados Unidos ha sido escamoteada, o, para decirlo brutalmente: ha sido tachada con sa\u00f1a.<\/p>\n<p><i>La muerte feliz de William Carlos Williams<\/i> no es historiograf\u00eda ni biograf\u00eda novelada. Usa an\u00e9cdotas tomadas de los escritos de Williams, que ya son literatura, y que invitan a transformaciones adicionales, como si la novela, en efecto, fuera el lienzo donde un personaje\u2014que ya era ficticio tras el lente del poeta\u2014 se alarga.\u00a0 Al a\u00f1adir variaciones a la figura de la madre, que ya hab\u00eda sido escrita como personaje literario por el hijo, se sigue una ruta inversa a la escritura de una biograf\u00eda, que exige de la imaginaci\u00f3n la fidelidad al documento, la evidencia.\u00a0 Atacar esa novela, como quiz\u00e1s se ha hecho, por falsear la relaci\u00f3n entre el poeta y su madre, no tiene sentido. Es imposible recuperar de manera un\u00edvoca los datos aut\u00e9nticos e inmediatos de esa convivencia. Lo que importa es que las voces sean elocuentes, leales a la intenci\u00f3n del libro.<\/p>\n<p><b>JCL: <\/b>Pensando sobre la historia del Caribe. En la actualidad Puerto Rico, colonia de Estados Unidos, est\u00e1 sufriendo una crisis econ\u00f3mica. El gobierno estadounidense, bajo la administraci\u00f3n de Obama, respondi\u00f3 con la creaci\u00f3n de la Ley para la Supervisi\u00f3n, Administraci\u00f3n y Estabilidad Econ\u00f3mica de Puerto Rico (PROMESA, por sus siglas en ingl\u00e9s), estableciendo as\u00ed un organismo antidemocr\u00e1tico y dictatorial conocido como la Junta de Supervisi\u00f3n y Administraci\u00f3n Financiera. \u00bfCu\u00e1l es su postura frente al panorama pol\u00edtico de la isla en medio de esta crisis econ\u00f3mica?<\/p>\n<p><strong>MAA: <\/strong>Que la isla, colonia secular de Estados Unidos, ha quedado tan profunda y\u00a0 completamente indefensa como cuando la gobernaron dictatorialmente los militares de Estados Unidos entre 1898 y 1900. Que a los nativos nos tacharon, nos deshumanizaron, desde la invasi\u00f3n de 1898,\u00a0 y que no ha habido cambios en la pol\u00edtica imperial de Estados Unidos desde entonces. Las pol\u00edticas del pago de la deuda se combaten en muchos pa\u00edses, no estamos solos. La diferencia es de que aqu\u00ed esas pol\u00edticas son inapelables, pues las impone una dictadura y no tenemos acceso a foros internacionales. Una junta de funcionarios que no fueron elegidos por el pueblo de Puerto Rico.<\/p>\n<p><b>JCL: <\/b>Ante este escenario \u00bfc\u00f3mo ves la literatura puertorrique\u00f1a en esta coyuntura hist\u00f3rica por la que est\u00e1 pasando?<\/p>\n<p><b>MAA:<\/b> Algunos autores utilizan las redes para expresarse como ciudadanos, pero no s\u00e9 si te refieres a esas manifestaciones. Quiz\u00e1s la pregunta tiene que ver con los medios editoriales, con las librer\u00edas como empresas comerciales, con las bibliotecas p\u00fablicas y las instituciones educativas. Sin esa infraestructura sustentable no se puede construir una literatura. El cuerpo de una literatura puertorrique\u00f1a se sostiene en el quehacer editorial \u2014que consiste en la publicaci\u00f3n de lo nuevo y en reimpresiones\u2014, as\u00ed como en otros medios de acceso a los libros. Esos medios en Puerto Rico han tenido momentos de alguna vitalidad, pero ahora son casi inexistentes. Las librer\u00edas, en particular, est\u00e1n en un estado de precariedad alarmante. No creo, como algunos, que los libros electr\u00f3nicos y las ventas por internet puedan sustituir las funciones de un librero de amplia cultura y conocedor de la producci\u00f3n de su pa\u00eds. En cuanto a las instituciones educativas, est\u00e1 bajo asedio la educaci\u00f3n p\u00fablica, de la cual dependen las inmensas mayor\u00edas de un pa\u00eds de gente pobre. En cuanto a las editoriales, las institucionales, que a pesar de sus limitaciones establecieron fondos, est\u00e1n en la cuerda floja, si no han ca\u00eddo ya, pues dependen de presupuestos gubernamentales que nunca fueron generosos con la cultura y que ahora se quieren eliminar definitivamente. Hay varias editoriales independientes muy meritorias, pero con recursos limitados. En resumen, es tan fr\u00e1gil la coyuntura hist\u00f3rica, con pocas editoriales, librer\u00edas y bibliotecas, y crisis en la educaci\u00f3n misma, que todos los respaldos al florecimiento de una literatura se est\u00e1n cortando. Los autores siguen escribiendo y presentando libros, y haci\u00e9ndose cargo de la edici\u00f3n y distribuci\u00f3n, pero a\u00a0 mi juicio las iniciativas personales\u00a0 y dispersas, sin un trabajo de difusi\u00f3n amplia, acompa\u00f1ado por la cr\u00edtica y la ense\u00f1anza, no establecen las bases de una literatura como conjunto. No s\u00e9 si nos hemos dado cuenta de la gravedad de la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>JCL: <\/b>\u00bfC\u00f3mo entiendes la profesi\u00f3n de la\/del escritora\/escritor puertorrique\u00f1x en este momento de crisis?<\/p>\n<p><b>MAA:<\/b> Profesi\u00f3n no es. No se paga, no se premia, aunque s\u00ed tiene para algunxs el encanto del micr\u00f3fono. En la prensa se reservan espacios donde algunos autores se expresan m\u00e1s bien como ciudadanos en columnas de opini\u00f3n. El prestigio y la remuneraci\u00f3n que pueda otorgarse a los autores se encuentra en esas p\u00e1ginas de opini\u00f3n de un solo peri\u00f3dico. No hay reconocimientos m\u00e1s all\u00e1 de ellas, e incluyo, a prop\u00f3sito, los premios literarios, porque son casi secretos los procesos. No se gana dinero escribiendo, salvo que se use el texto como lectura obligatoria por el Departamento de Educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hablar\u00eda m\u00e1s bien de qu\u00e9 le corresponde al escritor como persona librada a su suerte que se atreve a escribir y publicar.<\/p>\n<p>Tu pregunta me anim\u00f3 a releer pasajes de la serie de ensayos de Sartre, <i>Qu\u00e9 es la literatura<\/i>. Hay afirmaciones insostenibles en esos ensayos, pero queda una noci\u00f3n de los efectos de la escritura; la palabra del autor repercute. Desde luego, se refiere a Francia, un pa\u00eds que se dise\u00f1\u00f3 desde sus letras, pero puede extenderse a otros contextos.<\/p>\n<p>En Puerto Rico se habla de la \u00e9tica del periodista. Se reconoce el poder de los comunicadores.\u00a0 Se pide un periodismo \u00e9tico, responsable. \u00bfPuede hablarse de una \u00e9tica del autor, de la autora?<\/p>\n<p>En la isla colonia la palabra repercute de maneras lentas, casi port\u00e1tiles. Es innegable que nos maldice la condici\u00f3n colonial. No podemos escribir como creemos que s\u00ed escriben los japoneses, o los franceses, o los <i>global writers<\/i> sin de alg\u00fan modo parecer pat\u00e9ticos o tristes.<\/p>\n<p>La palabra es un bien com\u00fan, no todos podemos escribir una sinfon\u00eda, pero s\u00ed un cuento, una an\u00e9cdota. La palabra es instrumento de revelaciones, y tambi\u00e9n de enga\u00f1os. En nuestro tiempo, el que compartimos t\u00fa y yo, ahora, se ha pervertido la palabra y se han difundido sus trampas con la rapidez y alcance de una epidemia. Calvino describi\u00f3 hace d\u00e9cadas \u201cuna epidemia pestilencial\u2026 en el uso de la palabra\u2026 en la p\u00e9rdida de fuerza cognoscitiva y de inmediatez de la palabra. \u2026 La literatura y solo la literatura puede crear anticuerpos que contrarresten la expansi\u00f3n de la peste del lenguaje.\u201d (\u201cExactitud\u201d, <i>Seis propuestas para el pr\u00f3ximo milenio<\/i>).<\/p>\n<p>Si no compartiera con Calvino el amor a la literatura, la fe en los efectos enriquecedores de la literatura, preferir\u00eda no escribir. Si lo que hacemos fuera puro juego de malabares en el aire, me dar\u00eda pena seguir escribiendo. Quiz\u00e1s la prevenci\u00f3n se relaciona con la gravedad del momento actual. Cuando la estructura de poder se despoja de sus m\u00e1scaras y pretende ponerse otras m\u00e1s perversas, para que la v\u00edctima abrace con m\u00e1s fervor su miseria, hay que preguntarse si se puede escribir en estado de inocencia.<\/p>\n<p>No se puede pedir a la literatura que se convierta en propaganda. Todo lo contrario. En un ambiente controlado por la propaganda, en una sociedad hecha de enga\u00f1os, manipulaciones y banalidades, es pertinente que le demos una vuelta cr\u00edtica a las ficciones opresoras, que demos forma a realidades minimizadas por el poder. Ah\u00ed radicar\u00eda hoy la verdad de las ficciones. En doblar al rev\u00e9s los lugares comunes, examinarlos, situarlos cr\u00edticamente. En enriquecer, adensar, complicar. Eso lo puede hacer la literatura, lo ha hecho. Eso hicieron Cervantes, Flaubert, Woolf.<\/p>\n<p>En m\u00e1s de un sentido esta isla peque\u00f1a sigue siendo una dispersi\u00f3n de mundos incomunicados.\u00a0 No creo que conozcamos del todo al pa\u00eds peque\u00f1o y denso, de parajes que acaso no encontraremos nunca, salvo algunas de sus parcelas, de las cuales entramos y salimos con indiferencia y dureza, como los personajes de ciencia ficci\u00f3n entran y salen de distintos planos de realidad. Secreto, segregado, oculto. Para apreciar la riqueza de esos lugares hay que recibirlos, hay que honrar la inmediatez; para imaginar lo m\u00e1s remoto y ex\u00f3tico es preciso que nos sorprendan y atraigan las voces y las cosas inmediatas. El lance de concebir una relaci\u00f3n, una comunidad o la trama de una novela se libra en la imaginaci\u00f3n, que no est\u00e1 re\u00f1ida con lo inmediato.<\/p>\n<p>Alg\u00fan militante infeliz atacar\u00e1 la literatura como una distracci\u00f3n lujosa, indeseable para el obrero que necesita invertir toda su energ\u00eda en la lucha. Eso es muy grave y peligroso. Da por sentado que en la vida de la inmensa mayor\u00eda de los humanos no hay espacio para el pensamiento, para la belleza, para las iluminaciones, para las verdades atroces y c\u00f3mo nos ata\u00f1en. Nos deja indefensos ante la seducci\u00f3n de los relatos huecos, que son tan poderosos como si vivi\u00e9ramos en ellos. Para transformar la realidad hay que nombrarla. Lo que no se nombra no existe. No hay que olvidar que nuestra situaci\u00f3n se replica en muchos pa\u00edses. La diferencia, en mi opini\u00f3n, es que, por su fragilidad, la isla no se levantar\u00e1 de los escombros si permitimos, por indolencia o indiferencia, que se derrumbe.<\/p>\n<p>Creo que la buena literatura pone en evidencia el poder de la imaginaci\u00f3n para liberar, no para dejarnos atascados en el enga\u00f1o. La literatura no impone verdades, pero s\u00ed ilumina el coraz\u00f3n oculto de las cosas. No es la expresi\u00f3n de una subjetividad solipsista que busca sus cinco minutos de fama. Es el residuo de una imaginaci\u00f3n liberada. Ser\u00eda saludable ampliar el \u00e1mbito de la literatura en los lugares p\u00fablicos, pero no ya en lo que toca al discurso literario entendido como portavoz de identidades y consignas pol\u00edticas o ventaneos y micr\u00f3fonos abiertos, sino para redefinir literariamente los contornos de la identidad y apropiarse de todas las tradiciones apetecidas sin disminuir la propia. Si en lugar de valorar la literatura como expresi\u00f3n ancilar de la pedagog\u00eda, como se estudia o se estudiaba en las escuelas de Puerto Rico, se le situara en la dimensi\u00f3n irreductible que le es propia, quiz\u00e1s obrar\u00eda el contagio: la dimensi\u00f3n profunda del discurso art\u00edstico como revelaci\u00f3n y catarsis liberar\u00eda la imaginaci\u00f3n necesaria para transformar el cansado discurso circular de la impotencia pol\u00edtica; que la pol\u00edtica se enriquezca bajo los efectos de la imaginaci\u00f3n, en lugar de la imaginaci\u00f3n quedar silenciada por el programa pol\u00edtico.<\/p>\n<p><b>JCL: <\/b>\u00bfPodr\u00eda hablarnos un poco de su proceso de creaci\u00f3n?<\/p>\n<p><b>MAA:<\/b> Muy poco. Casi nada, porque ya no pienso en eso, como si el espacio de la escritura se hubiera normalizado. Hace a\u00f1os ten\u00eda una respuesta fija, dec\u00eda entonces que para m\u00ed la escritura es un estado que tiene mucho de trance, necesidad y olvido de m\u00ed, y por lo tanto no siempre son conscientes sus procesos. Sin embargo, a medida que una escritora madura en el oficio se vuelve m\u00e1s exigente y responsable de lo que hace.<\/p>\n<p>Te dir\u00eda que la fuerza de la inspiraci\u00f3n ha disminuido, pero a\u00fan no desaparece. Puede aparecer repentinamente, en la forma de una palabra, de una situaci\u00f3n, de una memoria. Recuerdo incluso los lugares donde estaba cuando me lleg\u00f3 la idea del festival de santos que se describe en <i>El cuarto rey mago<\/i>. Recuerdo donde estaba cuando conoc\u00ed a la mujer que me dio pie para inventar al personaje de Violeta en <i>Sexto<\/i> <i>sue\u00f1o<\/i>.<\/p>\n<p><b>JCL: <\/b>Usted es una escritora de ensayos, cuentos y novelas \u00bfQu\u00e9 le hace elegir entre un g\u00e9nero y otro? \u00bfCu\u00e1les son las inquietudes, los catalizadores est\u00e9ticos, ling\u00fc\u00edsticos o tem\u00e1ticos que determinan la selecci\u00f3n de un g\u00e9nero sobre otro?<\/p>\n<p><b>MAA:<\/b> Mis ensayos han sido escritos \u201cpor encargo\u201d: conferencias, por ejemplo. Quiz\u00e1s no me inclino por gusto y vocaci\u00f3n a escribir ensayos, aunque s\u00ed hay pasajes ensay\u00edsticos en uno de los libros que estoy escribiendo. No he sido capaz de escribir poes\u00eda en un pa\u00eds donde los poetas abundan. No encuentro m\u00e1scaras que me sirvan para articular un poema. Envidiable un poeta mayor, como Pessoa, que entendi\u00f3 lo que significa ser poeta y escribi\u00f3, por voz de sus heter\u00f3nimos, l\u00edneas que son m\u00e1s de esas figuras que suyas. Elijo las ficciones para ocuparlas, para vivir en ellas, para esconder mi soledad en ellas. Me atrevo a escribir convencida de que hablan los personajes. Dejo que me ocupen, yo solo interpreto.<\/p>\n<p><b>JCL: <\/b>Sabemos que est\u00e1s escribiendo una novela sobre una carretera al sur de Puerto Rico. \u00bfPuedes hablarnos un poco sobre ese proyecto?<\/p>\n<p><b>MAA:<\/b> Ese proyecto, que se me sugiri\u00f3 poco despu\u00e9s de terminar <i>La muerte feliz<\/i>, recae sobre la relaci\u00f3n entre memoria, econom\u00eda y paisaje. La \u201csuperficie de escritura\u201d es un tramo de una carretera del sur de Puerto Rico. En esa regi\u00f3n queda la marca visible de buena parte de la historia econ\u00f3mica y cultural del pa\u00eds. La carretera es una l\u00ednea que, a su vez, es una puntada en una red. Es posible escribirla como si fuera una transparencia que, traslapada, cruce las zonas de un parque en Boston, o una imagen de Tierra del Fuego, o de la costa del Pac\u00edfico centroamericano. Todos esos lugares tienen que ver con vidas que pasaron por esa carretera y en ella dejaron sus marcas. Se relacionan con ella, que tan aislada e intrascendente se percibe en la soledad de sus habitantes.<\/p>\n<p><b>JCL: <\/b>Dentro del amplio panorama de las letras puertorrique\u00f1as \u00bfd\u00f3nde usted ubica su obra?<\/p>\n<p><b>MAA:<\/b> No s\u00e9. Antes cre\u00eda saber, ya no. Cuando empec\u00e9 a escribir, la isla era un espacio definido, con fronteras marcadas, incluso tomando en cuenta sus di\u00e1sporas y exilios. En ese mapa me ubicaba yo con la ilusi\u00f3n de ser un \u201ccaso\u201d aislado\u00a0 dentro del aislamiento que es la isla. Levantando tiendas a distancia de los solares ocupados por otros escritores y escritoras. Esos linderos ya no existen, esos turnos de espera, esas jerarqu\u00edas, ya no existen, por ventura. Lo interesante de haber visto c\u00f3mo, de la noche a la ma\u00f1ana, se derrumban incluso, o sobre todo, los espacios que se sosten\u00edan como reales y dominantes, es que se nota cu\u00e1nto se relaciona la literatura con las construcciones que definen geograf\u00edas y territorios. Las obras perdurables son las que podemos seguir leyendo por sus intuiciones de ciertas condiciones inescapables de la condici\u00f3n humana (y posthumana, si quieres) y que a la vez son muy de su momento hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Como sabes, las literaturas no existen naturalmente, hay que construirlas. Corresponde a los lectores y a las lectoras cerrar el c\u00edrculo y establecer un corpus.<\/p>\n<p>No me corresponde situar mi trabajo, pero como lectora puedo describir algunas relaciones. Leo con afecto y constancia a autores y autoras nacionales. Tapia, Pal\u00e9s, Ramos Otero, Rosario Ferr\u00e9, Marigloria Palma, poeta y novelista, \u00c1ngela Mar\u00eda D\u00e1vila. En sus libros apuntan hacia el alcance extendido de las ra\u00edces locales; la localidad como punto de partida, un acercamiento a las fronteras o bordes donde empieza a parecernos extra\u00f1o el mundo. La literatura que me interesa destaca esas conexiones; sit\u00faa en un amplio panorama vital los diversos microcosmos de la isla. Pero hay algo m\u00e1s. Esos autores ten\u00edan una conciencia de lo que es literatura, del esplendor y miseria de la literatura. Leerlos equivale a detectar notas de continuidad y diferencias. El hecho de que hemos existido, el hecho de que nunca carecimos de voces sensibles y complejas. Lo que es (o fue) la literatura puertorrique\u00f1a se origina para la \u00e9poca en que tambi\u00e9n se constru\u00edan las literaturas nacionales en Am\u00e9rica del Norte y Am\u00e9rica del Sur.<\/p>\n<p><b>JCL: <\/b>Sabemos que usted est\u00e1 muy activa en plataformas como Facebook y que adem\u00e1s administra un blog. Como escritora, \u00bfqu\u00e9 ventajas y desventajas tienen estas plataformas?<\/p>\n<p><b>MAA:<\/b> Las plataformas procuran una ventana al mundo y unos foros que no exist\u00edan cuando empec\u00e9 a escribir. Han hecho posible el contacto directo con lectores, sorteando la estructura piramidal anterior. Tambi\u00e9n es importante el espacio del blog. Pero hay que reconocer las trampas en esos reductos de gratificaci\u00f3n instant\u00e1nea, o, para usar una expresi\u00f3n que acabo de escuchar por Internet, justamente, y que me parece justa, esos \u201cmercados de endorfinas\u201d que nos tientan a las personas manipulables y solitarias. Hay quien se mueve bien entre el libro y las redes. Teju Cole, Jorge Carri\u00f3n, Cristina Rivera Garza, se dan a conocer tanto por sus blogs, sus posts y sus tweets como por sus libros. Pero creo que el libro sigue siendo un espacio privilegiado por su materialidad, incluso por su anacronismo. Por estar relativamente detenido en el tiempo. Fijo, salvable cuando colapsen los servidores de los cuales dependen los suplidores de libros electr\u00f3nicos y los archivos digitales.<\/p>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 4.5px; text-align: justify; font: 12.0px Times}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 4.5px; text-align: justify; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px Times}<br \/>p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>span.s1 {font: 11.0px Times}<br \/>span.s2 {font: 12.0px Helvetica; color: #272c36}<br \/><\/style>\n<h6><\/h6>\n<h6>Marta Aponte Alsina, escritora puertorrique\u00f1a.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Escribir un libro es empe\u00f1ar parte de la vida breve, prestar el cuerpo, cederlo para que lo ocupen otras voces. Nos inclinamos a preferir ciertos temas, creyendo que de nosotras depende su continuidad, como si nuestra escritura fuera un eslab\u00f3n que se a\u00f1ade a una cadena colectiva o com\u00fan de relatos. Dicho esto, a\u00f1ado que yo no esperaba escribir <i>La muerte feliz de William Carlos Williams<\/i>.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":1438,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[4464],"genre":[2011],"pretext":[],"section":[2346],"translator":[2458],"lal_author":[3566,3445],"class_list":["post-1441","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-numero-2","genre-interview-es","section-interviews-es","translator-arthur-malcolm-dixon-es","lal_author-jotace-lopez-es","lal_author-marta-aponte-alsina-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1441","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1441"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1441\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32180,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1441\/revisions\/32180"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1438"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1441"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1441"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1441"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=1441"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=1441"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=1441"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=1441"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=1441"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}