{"id":1421,"date":"2017-04-27T17:47:01","date_gmt":"2017-04-27T23:47:01","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2017\/04\/searching-ways-sacralize-desire-interview-ana-clavel-claudia-cavallin\/"},"modified":"2024-04-10T11:01:01","modified_gmt":"2024-04-10T17:01:01","slug":"searching-ways-sacralize-desire-interview-ana-clavel-claudia-cavallin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2017\/04\/searching-ways-sacralize-desire-interview-ana-clavel-claudia-cavallin\/","title":{"rendered":"&#8220;Tendr\u00edamos que encontrar los modos para sacralizar el deseo&#8221;: Una entrevista a Ana Clavel por Claudia Cavall\u00edn"},"content":{"rendered":"<p><iframe src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/mv5QR9Q05_8\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<div class=\"caption\">Video: Claudia Cavall\u00edn y Carolina Rueda<\/div>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>span.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/><\/style>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>span.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/><\/style>\n<p>Sentada en una peque\u00f1a habitaci\u00f3n de Bizzell Memorial Library, y rodeada de libros, la escritora mexicana Ana Clavel se detiene ante una discusi\u00f3n sobre su obra <i>El amor es hambre<\/i> (Alfaguara, 2015).\u00a0 Autora de las novelas <i>Las violetas son flores del deseo<\/i> (Alfaguara, 2007) y <i>Las ninfas a veces sonr\u00eden<\/i> (Alfaguara, 2013),\u00a0 Clavel define a su escritura como \u201cuna voluntad asertiva por afianzarse en la vida con todos sus laberintos, recovecos y, en ese sentido, asumir el papel de deidad de la propia existencia\u201d.<\/p>\n<p><b>Claudia Cavall\u00edn: <\/b>El nombre de la protagonista de la novela, Artemisa,\u00a0 hace referencia a la hermana de Apolo y diosa de los animales. As\u00ed que la pregunta ser\u00eda, \u00bfc\u00f3mo puede esa ni\u00f1a detonar los sentidos de los animales y saciar el hambre de un lobo llamado Rodolfo? \u00bfSe trata, acaso, de una historia entre lo humano y lo animal?<\/p>\n<p><b>Ana Clavel: <\/b>Cuando a m\u00ed se me ocurre unir en torno al personaje de Caperucita Roja una historia de seducci\u00f3n con un lobo <i>sui generis<\/i>, que en este caso es el tutor de Artemisa, me imagino a esta ni\u00f1a quien, caminando por el bosque casi de manera natural, se transforma en Artemisa,\u00a0 la diosa griega de la cacer\u00eda y de los animales. As\u00ed, un personaje que, de acuerdo con la tradici\u00f3n, al menos en la historia de Charles Perrault, se pierde en el bosque y es devorado por el lobo o, seg\u00fan la versi\u00f3n de los hermanos Grimm, lo rescata un cazador,\u00a0 y en este caso pega un brinco\u2026<\/p>\n<p><b>CC: <\/b>\u00bfUn brinco hacia d\u00f3nde?<\/p>\n<p><b>AC: <\/b>Vulnerable ante los apetitos que desencadena, la peque\u00f1a virgen se transforma en una suerte de diosa quien, lejos de mostrarse desvalida, se convierte en una se\u00f1ora due\u00f1a de sus bosques interiores. Me parece que as\u00ed la historia gana, al menos en una vuelta de tuerca ir\u00f3nica; pero cuando uno revisa m\u00e1s a fondo el n\u00facleo de las historias de Caperucita descubre aquella que dio origen a la versi\u00f3n censurada de Perrault, la cual nace de una semilla salvaje, de mucho poder y por eso, a la hora de nombrarla diosa de los bosques, le damos seguimiento a la intuici\u00f3n que el propio personaje sugiere.<\/p>\n<p>Ya Bruno Bettelheim mencionaba en <i>El Psicoan\u00e1lisis de los Cuentos de Hadas<\/i> lo dif\u00edcil que resulta asumir a Caperucita como una tonta carente de los elementos necesarios para comprender que est\u00e1 jugando con fuego y que el peligro se le acerca irremediablemente. En ese punto uno recuerda la verdadera funci\u00f3n de los cuentos de hadas, la cual contribuye a integrar las zonas amenazantes del exterior, pero tambi\u00e9n las propias. All\u00ed es cuando uno percibe al personaje original, quien ten\u00eda todos los dones que la convierten en una diosa.<\/p>\n<p>Pero, mientras que en <i>El amor es hambre<\/i> Caperucita se revela como un personaje fant\u00e1stico, en mi novela previa, <i>Las ninfas a veces sonr\u00eden<\/i>, Ada, el personaje central, tiene la cualidad de ser una especie de ninfa, de deidad que se vuelve due\u00f1a de su propio deseo, de su propia corporalidad,\u00a0 de su propia rebeld\u00eda hasta convertirse en diosa de s\u00ed misma. A m\u00ed nunca se me hab\u00eda ocurrido que, de entrada, tuviera que manifestarse de una forma tan deliberada la afirmaci\u00f3n de su personalidad y de su voluntad.\u00a0 Pero a fin de cuentas estos dos personajes, Ada y Artemisa, al volverse due\u00f1as de su propia sensualidad, se constituyen en seres aut\u00f3nomos. Un poco entonces como uno pensar\u00eda que verdaderamente sucedi\u00f3 con Caperucita, en la versi\u00f3n original, donde ella, con su propio ingenio, es capaz de enga\u00f1ar al lobo y salir adelante sin ayuda del exterior, solamente reconociendo sus propias zonas de penumbra, su propio bosque interior y poni\u00e9ndolo en funci\u00f3n de una afirmaci\u00f3n de su conciencia y atributos.<\/p>\n<p>Es esto lo que permite, ahora s\u00ed, equilibrar las fuerzas del exterior y salir adelante. Eso es algo que no fue tan deliberado. Hubo la intuici\u00f3n del personaje porque cuando uno trabaja con sesiones previas de Caperucita se da cuenta de que el personaje late m\u00e1s all\u00e1 de la censura y de la normatividad a que se ha sometido.<\/p>\n<p><b>CC: <\/b>Cuando nos referimos a los sin\u00f3nimos del verbo tentar: tocar, palpar, acariciar, sobar, manosear; yo recuerdo los dedos de la tentaci\u00f3n en el caso de la madrasta de Artemisa. En esta novela \u00bfexiste una representaci\u00f3n de c\u00f3mo nos dejamos llevar por las tentaciones que est\u00e1n en el afuera, en el lugar donde las mujeres pueden existir, pero que tambi\u00e9n pueden cuestionar su propia existencia?<\/p>\n<p><b>AC: <\/b>El tema de la tentaci\u00f3n resulta un pretexto para hablar de la funci\u00f3n de las met\u00e1foras. En la vida cotidiana apelamos constantemente a su uso porque tal pareciera que a pesar de siglos de menosprecio del cuerpo, esta constituye nuestra primera puerta de conocimiento y de contacto con el universo. En ese sentido todo lo que intentamos incorporar, incluso a un nivel muy conceptual, se facilita a la hora de hacerlo pasar por el tamiz del cuerpo. En <i>El amor es hambre<\/i>, se narra c\u00f3mo el acto de comer, devorar, nos vincula desde muy peque\u00f1os, bien sea a la boca, a los labios, a los poros, que siempre nos indican una manera de abrevar en el mundo. Como seres que somos, nos bebemos la constelaci\u00f3n del pecho materno siguiendo la manera de Antonio Machado, quien escribi\u00f3 que el hambre es el primero de nuestros conocimientos.<\/p>\n<p>Todo esto para darle una dimensi\u00f3n al cuerpo, porque justo hay un momento en que todos los deseos que se pueden manifestar por debajo de la piel o fuera de ella, se encuentran en la\u00a0 aproximaci\u00f3n a lo que nos tienta, a lo que nos hace desear, casi como si se tratara de un tacto, de unas manos que nos hurgan.\u00a0 All\u00ed est\u00e1 toda esta capacidad que, a menudo \u2013debido a la religi\u00f3n, la sociedad\u00a0 o las ideolog\u00edas\u2013\u00a0 dejamos de lado y en realidad se convierten en el verdadero para\u00edso al que tenemos acceso de una manera mucho m\u00e1s real. Esta dimensi\u00f3n terrenal, es el goce de nuestro propio cuerpo. Es el bagaje conceptual que maneja la novela porque va haciendo exploraciones de lo que es abrevar en el mundo y devorar a los otros, bien sea a trav\u00e9s de las texturas, de actos simb\u00f3licos como la\u00a0 eucarist\u00eda o, en un sentido mucho m\u00e1s f\u00edsico: en la cuesti\u00f3n amorosa.<\/p>\n<p><b>CC: <\/b>\u00bfEs, entonces,\u00a0 la literatura un espacio para visualizar el deseo?<\/p>\n<p><b>AC: <\/b>Yo creo que s\u00ed. En estas sociedades de barbarie sofisticada nos hacen falta espacios para visualizarlo. De pronto, nuestra era hipercapitalista nos vende el cuerpo, el sexo, nuestros conceptos religiosos y en general todo, en un mercado constante. El problema es que el ser humano se puede definir por su capacidad de desear antes que por el lenguaje.<\/p>\n<p><b>CC: <\/b>\u00bfPodr\u00eda explicar en qu\u00e9 consiste ese predominio del deseo sobre el lenguaje?<\/p>\n<p><b>AC: <\/b>El lenguaje nos lo confiere nuestra condici\u00f3n de <i>homo sapiens<\/i> \u2013sin menoscabar su papel\u2013, la capacidad de desear constituye un elemento fundacional primordial porque, gracias a ella, dejamos de ser lo que somos para convertirnos en algo m\u00e1s. Siempre estamos sedientos de incorporar algo que nos permita alcanzar la plenitud y eso es lo que nos mantiene en movimiento a nivel existencial. De hecho la rueda de las encarnaciones y reencarnaciones, y todo el asunto del <i>karma<\/i> en las disciplinas orientales, opera gracias al deseo. Todo esto es lo que nos est\u00e1 moviendo por dentro, sin embargo cuando esa capacidad no encuentra una salida adecuada puede degenerar en motivo de aberraciones. Entonces tendr\u00edamos que encontrar los modos para sacralizar, ritualizar y simbolizar el deseo.<\/p>\n<p><b>CC: <\/b>\u00bfDe qu\u00e9 manera?<\/p>\n<p><b>AC: <\/b>A trav\u00e9s de la literatura, de las artes pl\u00e1sticas y de todo recurso capaz de explorar nuestros bosques interiores, tal y como lo hace el personaje de <i>El amor es hambre<\/i>. As\u00ed nos podemos procurar un muestrario m\u00e1s completo de nuestras \u00e1reas de penumbras y no nos dejamos espantar por las sombras que proyectan.\u00a0 Pero no se trata solo del acto de devorar y todas estas funciones que nos llevan a someter a los otros. Cuando a veces decimos que nos queremos comer un beb\u00e9 a mordidas, nos estamos remitiendo a una manera tierna de asumir una funci\u00f3n que tiene que ver con una necesidad mucho m\u00e1s primaria. Esos estados intermedios, m\u00e1s tolerados, nos hablan de la necesidad de simbolizar y as\u00ed no terminar como can\u00edbales.<\/p>\n<p><b>CC: <\/b>\u00bfEs ese el caso de Artemisa?<\/p>\n<p><b>AC: <\/b>Con Artemisa aprend\u00ed que no se trata \u00fanicamente de los deseos psic\u00f3patas que de pronto podemos tener todos, sino tambi\u00e9n de la pulsi\u00f3n que te lleva a juzgar el ser devorado. Todas esas contradicciones, que en un momento dado te podr\u00edan hacer pensar que no conducen a un modo sano de vida, nos hablan de la riqueza, en penumbras, que reina en los seres humanos.\u00a0 Por eso existen, en el inconsciente, estados vinculados con la territorialidad que permanecen all\u00ed, inmersos, desde los tiempos en que and\u00e1bamos en cuatro patas y \u00e9ramos m\u00e1s cercanos a los reptiles.\u00a0 Por eso, cuando comenc\u00e9 a escribir <i>El amor es hambre<\/i>, en un principio pens\u00e9 que Artemisa, marcada por el deseo de someter a los otros, era la verdadera loba de la historia.<\/p>\n<p>Y sin embargo, cuando me fui compenetrando con el personaje, al punto de se\u00f1alarme el camino a seguir, descubr\u00ed en que en su ni\u00f1ez no era ni predadora ni v\u00edctima. Al contrario, todo arrojaba m\u00e1s penumbra hacia el interior del personaje y ah\u00ed descubr\u00ed que en Artemisa, como en todo ser humano, hay un coraz\u00f3n que en realidad es un bosque. De all\u00ed\u00a0 la frase cardinal de la novela que me acompa\u00f1\u00f3 en todo el proceso de la escritura: en todo coraz\u00f3n habita un bosque. Pensarla con todas las enramadas, claroscuros, penumbras,\u00a0 predadores, cazadores, animales que van a servir para el sacrificio, todo esto, antes que encontrar un solo registro, constituye esa suerte de bosque interior que nos lleva a realizaciones sublimes como pueden ser el arte y la literatura, aunque tambi\u00e9n registros m\u00e1s oscuros.<\/p>\n<p>Pero no podremos, nunca, hablar de un desarrollo de lo humano si nos quedamos en la mera represi\u00f3n. En la medida en que apelemos a fuerzas de toda \u00edndole y las utilicemos a trav\u00e9s del lenguaje y del arte, habremos encontrado el camino para integrar los sue\u00f1os en los cuales se manifiesta nuestro inconsciente y evitaremos que deriven a formas tan oscuras como las que de pronto se presentan en las pesadillas y en las pel\u00edculas de terror.<\/p>\n<p><b>CC: <\/b>Su respuesta me recuerda a Wittgenstein cuando dice que un hecho es solo un hecho a partir de ser dicho. Vivimos todos estos fen\u00f3menos, pero los callamos hasta que viene la literatura y nos habla de ellos. \u00bfNo es ese tu caso?<\/p>\n<p><b>AC: <\/b>A m\u00ed la literatura me parece una suerte de espejo negro en el que se revelan cosas inusitadas y que supon\u00edamos no estaban all\u00ed.\u00a0 Paul Val\u00e9ry dijo algo que arroja luces sobre el tema: \u201clo que llevo de desconocido en m\u00ed es lo que me hace ser yo\u201d. Justamente la literatura nos ilumina esas zonas desconocidas que de pronto nos permiten descubrir que hemos vivido una vida falsa y que esos espacios ignorados son los que realmente nos definen. Entonces nos damos cuenta no solo de que pod\u00edamos haber tenido otra experiencia vital sino que podr\u00edamos haber escrito sobre ella. Creo que a la literatura le corresponde un papel valios\u00edsimo en la conformaci\u00f3n de seres humanos m\u00e1s \u00edntegros, m\u00e1s completos y \u00bfpor qu\u00e9 no?, m\u00e1s gozosos en un sentido nietzscheano, es decir, en esta suerte de plenitud de lo humano que se vincula con apropiarse de la dimensi\u00f3n terrenal y sagrada. Y tal vez de una manera no tan consciente, lo he venido indagando de una novela a otra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entonces tendr\u00edamos que encontrar los modos para sacralizar, ritualizar y simbolizar el deseo.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":1419,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[4464],"genre":[2011],"pretext":[],"section":[2346],"translator":[],"lal_author":[3187,3260],"class_list":["post-1421","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-numero-2","genre-interview-es","section-interviews-es","lal_author-ana-clavel-es","lal_author-claudia-cavallin-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1421","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1421"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1421\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32185,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1421\/revisions\/32185"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1419"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1421"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1421"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1421"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=1421"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=1421"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=1421"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=1421"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=1421"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}