{"id":1367,"date":"2017-04-25T00:31:30","date_gmt":"2017-04-25T06:31:30","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2017\/04\/myth-literature-and-border-signs-preceding-end-world-yuri-herrera-marcelo-rioseco\/"},"modified":"2024-04-10T06:28:19","modified_gmt":"2024-04-10T12:28:19","slug":"myth-literature-and-border-signs-preceding-end-world-yuri-herrera-marcelo-rioseco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2017\/04\/myth-literature-and-border-signs-preceding-end-world-yuri-herrera-marcelo-rioseco\/","title":{"rendered":"&#8220;Mito, literatura y frontera en Se\u00f1ales que preceder\u00e1n el fin del mundo de Yuri Herrera&#8221; de Marcelo Rioseco"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dos temas parecieran ser ineludibles en un escritor mexicano que trabaja con el espacio fronterizo: la migraci\u00f3n, el narcotr\u00e1fico y, en consecuencia, la violencia asociada a estos dos fen\u00f3menos. Sin embargo, esta identificaci\u00f3n r\u00e1pida y simplificadora puede ser enga\u00f1osa para intentar una taxonom\u00eda de la literatura de la frontera, especialmente en el caso de un escritor como Yuri Herrera, nacido en Actopan, en 1970, en el estado de Hidalgo.<\/p>\n<p>El caso de Yuri Herrera es, de alguna manera, m\u00e1s complejo, precisamente porque desde su primera novela, <i>Trabajos del reino<\/i> (2005), Herrera ha sido visto por la cr\u00edtica como un escritor de la frontera e, indirectamente, como un natural representante de un subg\u00e9nero de la literatura de la frontera, esto es, de la narconovela. As\u00ed lo sostiene, por ejemplo, el cr\u00edtico mexicano Christopher Dom\u00ednguez Michael, quien piensa que la prosa \u201cdepurada y l\u00edrica de Yuri Herrera\u201d representa, hasta el momento, la cumbre de esta narrativa: \u201cmenos que un principio, [es] el fin de un camino\u201d. En este contexto, Dom\u00ednguez Michael destaca que las dos primeras novelas de Herrera: <i>Trabajos del reino<\/i> (2004) y <i>Se\u00f1ales que preceder\u00e1n el fin del mundo <\/i>(2009) sobrevivir\u00e1n entre las muchas novelas de este g\u00e9nero, las cuales \u201cir\u00e1n perdiendo toda relevancia cuando se hable de M\u00e9xico en los tiempos de las guerras del narco\u201d. Sin embargo, esta clasificaci\u00f3n es tan complaciente como enga\u00f1osa. Porque lo cierto es que lo que distingue y aleja a Herrera de otros escritores de la frontera \u2014o de la narconarrativa en general\u2014 no son tanto los temas, sino el lenguaje usado para narrarlos. Hay otros puntos de vista, por supuesto. Para el cr\u00edtico Eduardo Parra, \u201cabordar el narcotr\u00e1fico en literatura representa un problema. Sin perspectiva cronol\u00f3gica ni testimonios confiables que ayuden a meditar sobre sus alcances reales, con el fin de escribir sobre ello el autor debe encontrar un \u00e1ngulo que le permita adentrarse en sus secretos sin caer en el periodismo. Acaso por esta raz\u00f3n, la mayor\u00eda de los narradores mexicanos que han escrito sobre el tema lo han enfocado oblicuamente\u201d. Pero es Herrera, quiz\u00e1s, el que ha ido m\u00e1s lejos en el uso de este procedimiento, haciendo de la elipsis un estilo, acaso una forma de poes\u00eda.<\/p>\n<p>Con su prosa \u201cl\u00edrica y depurada\u201d, no solo ha desarrollado lo que Gabriel Wolfson ha llamado \u201cfuerza est\u00e9tica\u201d, sino que adem\u00e1s explora sus posibilidades expresivas a trav\u00e9s de lo que podr\u00eda llamarse una escritura aleg\u00f3rico-m\u00edtica. En este sentido, <i>Trabajos del reino<\/i> entrega ciertas claves de lectura que volver\u00e1s a repetirse en los textos posteriores del escritor mexicano. Una primera clave tiene que ver con la alegor\u00eda. En <i>Trabajos<\/i> <i>del reino<\/i> (2005) no hay nombres propios, solo nombres arquet\u00edpicos: el Artista, el Rey, el Santo, etc. Aunque no es dif\u00edcil adivinar qui\u00e9n es qui\u00e9n, la clave no est\u00e1 all\u00ed para indicar un recurso literario, una preferencia estil\u00edstica; existe para construir una f\u00e1bula, para narrar sin nombrar. Por lo tanto, lo que parece otra novela m\u00e1s de la narcoliteratura mexicana en clave de f\u00e1bula, es, en realidad, una alegor\u00eda y reflexi\u00f3n sobre el poder. Es tan clara la voluntad de desarrollar una escritura aleg\u00f3rica (o el\u00edptica) en Herrera que en ninguna parte de esta novela pueden encontrarse las palabras narcotr\u00e1fico, c\u00e1rtel, M\u00e9xico o Estados Unidos. Esta estrategia evita \u2013y lo hace efectivamente\u2013 el desgastado l\u00e9xico que puebla la novela de la frontera y la llamada narconarrativa. Esta misma voluntad de elipsis es la que est\u00e1 presente en <i>Se\u00f1ales que preceder\u00e1n el fin del mundo <\/i>(2009), novela que, como lo ha se\u00f1alado Gabriel Wolfson, cumple con todas las expectativas de la narrativa de la frontera: \u201cLa mujer de la novela, que inicia un periplo transfronterizo en busca de un familiar, se mueve entre diversos referentes y personajes t\u00edpicos de ese escenario: frontera, drogas, violencia, inmigraci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Podr\u00eda agregarse que la protagonista se llama Makina, que su madre la env\u00eda a Estados Unidos para darle un recado a su hermano, y que la novela narra el viaje completo: los preparativos en un pueblo del centro de M\u00e9xico, el traslado al DF y de ah\u00ed a una ciudad fronteriza, el cruce, la b\u00fasqueda, y la borradura de la posibilidad \u2014y la noci\u00f3n\u2014 de retorno. Herrera vuelve a los procedimientos de ocultamiento y elipsis a trav\u00e9s de la historia de un viaje, el cual se presenta como el viaje m\u00edtico e inici\u00e1tico de Makina, una joven triling\u00fce, quien al dirigirse al encuentro de su hermano al otro lado de la frontera norte de M\u00e9xico va construyendo en su recorrido un espacio nuevo donde la frontera no es entre dos zonas geogr\u00e1ficas distintas, entre dos pa\u00edses, sino entre la realidad y el mito. En <i>Se\u00f1ales,<\/i> Herrera se sirve \u2014casi a la manera de un palimpsesto que se reescribe y sobreimprime sobre \u00e9l\u2014 de la cosmovisi\u00f3n prehisp\u00e1nica del infierno del Mictl\u00e1n. Dicha reescritura no es una copia sino un modelo, una gu\u00eda; su originalidad proviene de su misma antig\u00fcedad.<\/p>\n<p>En la mitolog\u00eda azteca hab\u00eda diversos lugares para los muertos. Los que mor\u00edan en la guerra y las mujeres que fallec\u00edan en el parto iban al <i>Tonatiuhichan<\/i> o Casa del Sol; los muertos por causas relacionadas con el agua iban hacia el <i>Tlalocan<\/i> o Casa de Tl\u00e1loc; y los ni\u00f1os muertos antes de nacer regresaban al Chichihuacauhco. Por su parte, los que mor\u00edan de muerte natural iban al Mictl\u00e1n, tierra de descanso eterno, que era la \u00faltima de las nueve regiones del inframundo, ubicado al norte.<\/p>\n<p>Makina, antes de poder descansar, deber\u00e1 recorrer las distintos niveles del inframundo en su viaje en busca de su hermano. La primera regi\u00f3n es Itzcuintl\u00e1n (\u201cel lugar de los perros\u201d o \u201cde la mordida filosa de los perros\u201d). La habitan los perros Xoloitzcuintle, donde el cad\u00e1ver ten\u00eda que cruzar el ancho r\u00edo Apanohu\u00e1yan (\u201cel lugar donde se tiene que cruzar el agua\u201d); para atravesarlo, se necesitaba la fuerza de los Xoloitzcuintles, que en vida se criaban s\u00f3lo con ese prop\u00f3sito. Es significativo que, al comienzo de la novela, Makina experimenta un terremoto, en el cual ve a un transe\u00fante y su perro devorados por la tierra que se abre bajo sus pies. La muerte metaf\u00f3rica de Makina se enuncia en la primera l\u00ednea de la novela: \u201cEstoy muerta [\u2026]. Pinche ciudad ladina, se dijo, Siempre a punto de reinstalarse en el s\u00f3tano. [\u2026] Ech\u00f3 una ojeada al precipicio, empatiz\u00f3 con el infeliz camino de la chingada, Buen camino, dijo sin iron\u00eda, y luego musit\u00f3: Mejor me apuro a cumplir el encargo\u201d. Makina se encamina entonces al Gran Chilango a cumplir con la misi\u00f3n que le ha encargado Cora, su madre, darle un recado a su hermano desaparecido. El destino del viaje se le hace as\u00ed ineludible; se dice a s\u00ed misma: \u201cUna no escoge cu\u00e1les mensajes lleva y cu\u00e1les deja pudrir\u201d. El destino de Makina, a partir de ese momento, no tiene vuelta atr\u00e1s, es irrevocable, y se inscribe en el viaje m\u00edtico del h\u00e9roe: \u201cVas a cruzar, repiti\u00f3 el se\u00f1or Q, y ahora sonaba a orden, Vas a cruzar y vas a mojarte y vas a rif\u00e1rtela contra la gente cabrona; te desesperar\u00e1s, c\u00f3mo no, ver\u00e1s maravillas y al final encontrar\u00e1s a tu hermano, y aunque est\u00e9s triste llegar\u00e1s a donde debes llegar. Una vez que est\u00e9s ah\u00ed, habr\u00e1 gente que se encargar\u00e1 de lo que necesites\u201d.<\/p>\n<p>La segunda parte de la novela se titula \u201cEl pasadero de agua\u201d y comienza con la llegada de Makina al Gran Chilango. La ciudad es presentada como un lugar inmenso donde es f\u00e1cil perderse \u201cpara siempre en las lomas de lomas que encementaban el horizonte\u201d. En el Gran Chilango, Makina conoce a Chucho, quien se encargar\u00e1 de llevarla al otro lado del r\u00edo. Pero el primer paso no es f\u00e1cil y la fr\u00e1gil embarcaci\u00f3n preparada por Chucho se voltea en medio del r\u00edo. \u201cR\u00e9mele, insisti\u00f3 Chucho, Que esto se puso cabr\u00f3n. Apenas lo hab\u00eda dicho cuando un torrente les brinc\u00f3 volteando la c\u00e1mara. De s\u00fabito el mundo se volvi\u00f3 g\u00e9lido y verdoso y se pobl\u00f3 de invisibles monstruos de agua que la arrancaban de la balsa de caucho\u201d.<b> <\/b>No es dif\u00edcil adivinar a estas alturas que la construcci\u00f3n narrativa de <i>Se\u00f1ales <\/i>busca su imagen especular en el mito Mictl\u00e1n, de ah\u00ed que una lectura aleg\u00f3rica pueda dar con la clave significativa de este \u201cenga\u00f1oso\u201d texto de la narrativa de la frontera.<\/p>\n<p>La segunda regi\u00f3n del infierno del Mictl\u00e1n es el Monamicyan (\u201cel lugar de los cerros que se juntan\u201d). En este lugar exist\u00edan dos cerros que se abr\u00edan y se cerraban de manera continua, chocando entre s\u00ed, para que los cad\u00e1veres pudieran cruzar sin ser triturados. En <i>Se\u00f1ales<\/i>, este lugar es representado por el espacio des\u00e9rtico al que Makina llega inmediatamente despu\u00e9s de cruzar la frontera. La prueba de sobrevivencia que el personaje debe pasar se da cuando la polic\u00eda de la frontera intenta arrestarla y ella huye de un impreciso tiroteo. Lo cerros destructores son reemplazados por dos carros polic\u00edacos: \u201cEntonces todos repararon en que ten\u00edan compa\u00f1\u00eda. Dos trocas polic\u00edacas se acercaban a campo traviesa con la torreta apagada, pero a gran velocidad. Al momento en que el ranchero se distrajo para volverse, Chucho peg\u00f3 un salto y lo tom\u00f3 del brazo que sosten\u00eda el rev\u00f3lver. El ranchero dispar\u00f3 a matar, pero sus balas se gastaron sin consecuencias [\u2026]. \u00a1P\u00e9lese!, dijo Chucho. Makina volvi\u00f3 hacia \u00e9l porque aunque comprendi\u00f3 que le hablaba a ella pens\u00f3 que le ped\u00eda ayuda, deb\u00eda estar pidiendo ayuda, Makina no estaba acostumbrada a que la gente le dijera Huye.\u201d<\/p>\n<p>La tercera regi\u00f3n es el Itzt\u00e9petl (\u201cel cerro de obsidiana\u201d), era el lugar donde se encontraba un cerro cubierto de filosos pedernales que desgarraban a los muertos cuando \u00e9stos ten\u00edan que escalarlo para cumplir su trayectoria. En <i>Se\u00f1ales<\/i>, el cap\u00edtulo lleva el mismo nombre. Makina ha llegado a un pueblo de habla gabacha donde deber\u00e1 recibir informaci\u00f3n sobre el paradero de su hermano y al mismo tiempo entregar a uno de los jefes del narco un paquete cuyo contenido desconoce. El lugar fijado para el encuentro es un estadio de b\u00e9isbol que aparece ante los ojos de la protagonista como un cerro de obsidianas. \u201cEl muchacho m\u00e1s moreno que hab\u00eda visto en su vida le se\u00f1al\u00f3 un pasillo a Makina. Camin\u00f3 por \u00e9l, hacia la luz. Al fondo, de s\u00fabito se le vino encima una hondonada de hermosuras rivales: la sima un inmenso diamante verde que ondulaba en su propio reflejo, abraz\u00e1ndolo, decenas de miles de asientos negros plegados, como un cerro de obsidianas erizado de pedernales, relucientes y afilado\u201d. En la cancha, Makina es rodeada por treinta hombres, \u201cmuchos calvos y aun algunos con largo pelo enmara\u00f1ado que les llegaba a la cintura\u201d. Makina no sabe si ser\u00e1 asesinada o no despu\u00e9s de entregar el misterioso paquete del se\u00f1or H. Pero no, sobrevive al encuentro y su pr\u00f3ximo destino es encontrar \u201cel lugar donde el viento corta como navaja\u201d. En la cosmovisi\u00f3n del Mictl\u00e1n este esta es la regi\u00f3n donde siempre nieva. Ocho montes hay en este lugar \u2014llamado tambi\u00e9n Pancuecuetlac\u00e1yan\u2014, ocho veces pregunta Makina por la direcci\u00f3n donde deb\u00eda estar su hermano antes de dar con el lugar correcto. La zona des\u00e9rtica de ocho p\u00e1ramos donde exist\u00edan vientos congelantes que cortaban los cad\u00e1veres de los muertos est\u00e1 representado en <i>Se\u00f1ales<\/i> por un sitio vac\u00edo que es descrito como \u201cuna pura oquedad\u201d. \u201cFue lo primero que vio cuando le se\u00f1alaron el sitio: excavadoras hurgando el suelo obstinadamente como si tuviesen que vaciar la tierra con urgencia [\u2026]. Lo que hubiera habido ah\u00ed lo hab\u00edan arrancado de cuajo, lo hab\u00edan expulsado de este mundo, ya no exist\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>La regi\u00f3n donde tremolan las banderas corresponde al fragmento siguiente del texto de Herrera. Este lugar no es otro que una base del ej\u00e9rcito estadounidense. La met\u00e1fora es obvia. Makina descubre que su hermano se ha convertido en un miembro del ej\u00e9rcito a trav\u00e9s de un raro e irregular trato con una familia local. No resulta extra\u00f1o que la siguiente etapa del viaje de Makina se llame: \u201cEl lugar donde son comidos los corazones de la gente\u201d y que corresponda tanto a la guerra como a Estados Unidos. Aqu\u00ed Makina descubre que su hermano es otro: ha ido a la guerra, ha peleado y ha regresado ileso, pero no desea volver a M\u00e9xico. Ha perdido el camino de regreso por el cual volver\u00e1 su misma hermana. \u201c\u00bfPor qu\u00e9 no vuelves?\u201d, pregunta Makina. \u201cNo, ya no. Ya pele\u00e9 por esta gente. Debe de haber algo por lo que pelean tanto. Por eso me qued\u00e9 en el ej\u00e9rcito, mientras averiguo de qu\u00e9 se trata\u201d.<\/p>\n<p>Este es el Teyollocual\u00f3yan, \u201cel lugar donde se come el coraz\u00f3n de la gente\u201d y que era habitado por fieras salvajes que abr\u00edan los pechos de los muertos para comerles el coraz\u00f3n, ya que, sin este \u00f3rgano, el difunto ca\u00eda en el r\u00edo Apanuiayo, que era una fosa llena de aguas negras donde habitaba Xochit\u00f3nal, dios en forma de caim\u00e1n que habitaba en las tinieblas y con quien se deb\u00eda librar una batalla y vencerlo para encontrarse con el se\u00f1or de los muertos. Y es exactamente lo que pasa. En el cap\u00edtulo \u201cLa serpiente que aguarda\u201d, Makina es detenida junto con otros inmigrantes ilegales por un oficial de la polic\u00eda cuyo entretenimiento es humillarlos. La serpiente peligrosa es tambi\u00e9n un \u201csoldado patriota\u201d. La salida (y salvaci\u00f3n) de Makina es la escritura, la palabra en ingl\u00e9s por una mujer inmigrante. Es, quiz\u00e1s, uno de los pasajes m\u00e1s admirables de la novela: \u201cNosotros somos los culpables de esta destrucci\u00f3n, los que no hablamos su lengua ni sabemos estar en silencio. Los que no llegamos en barco, los que ensuciamos de polvo sus portales, los que rompemos sus alambradas. Los que vinimos a quitarles el trabajo, los que aspiramos a limpiar su mierda, los que anhelamos trabajar a deshoras. Los que llenamos de olor a comida sus calles tan limpias, los que trajimos la violencia que no conoc\u00edan, los que transportamos sus remedios, los que merecemos ser amarrados del cuello y los pies; nosotros, a los que no nos importa morir por ustedes, \u00bfc\u00f3mo pod\u00eda ser de otro modo? Los que qui\u00e9n sabe qu\u00e9 aguardamos. Nosotros los oscuros, los chaparros, los grasientos, los mustios, los obesos, los an\u00e9micos. Nosotros, los b\u00e1rbaros.\u201d<\/p>\n<p>El \u00faltimo paso del viaje consiste en atravesar \u201cel lugar de la muerte por obsidiana y del templo que humea con agua\u201d y que en el texto de Herrera se titula: \u201cEl sitio de la obsidiana, donde no hay ventanas ni orificios para el humo\u201d. Este lugar se caracteriza por estar lleno de una niebla gris\u00e1cea que ten\u00eda como prop\u00f3sito cegar a los muertos y extraviarlos. Este\u00a0 no es solo la \u00faltima regi\u00f3n y la \u00faltima pieza con la que se construye la cosmovisi\u00f3n del Mictl\u00e1n, sino tambi\u00e9n la \u00faltima parte del viaje de Makina. Acompa\u00f1ada de Chucho y despu\u00e9s de mucho caminar por un peque\u00f1o laberinto de calles, ella llega a una peque\u00f1a puerta que conduce a un extra\u00f1o y helado laberinto. Solo ella entra. Despu\u00e9s de bajar por una larga y sinuosa escalera, se detiene en una puerta que dice Jarcha. \u201cTrat\u00f3 de recordar c\u00f3mo se dec\u00eda jarcha en alguna de sus lenguas, pero no lo consigui\u00f3\u201d. Al entrar, se encuentra con un grupo de personas que esperan en silencio, no hay ruido ni m\u00fasica, nada. Solo silencio, \u201cs\u00f3lo el sonido de agua corriendo, no como el de las tuber\u00edas, sino del correr en\u00e9rgico de r\u00edos subterr\u00e1neos que le record\u00f3 que hac\u00eda mucho que no se hab\u00eda ba\u00f1ado y sin embargo no estaba sucia ni ol\u00eda mal \u2014no ol\u00eda a nada\u201d. En ese lugar, Makina recibe documentos con una nueva identidad. Ahora es otra. \u201cMe han desollado, musit\u00f3\u201d. Es el fin del viaje y el comienzo del regreso. Aqu\u00ed es donde la escritura de Herrera se transforma, definitivamente, en una narrativa m\u00edtica donde la frontera, la inmigraci\u00f3n ilegal, el narcotr\u00e1fico y la identidad, se transforman solo en los elementos accesorios de un viaje que es de una naturaleza muy distinta y que tiene arraigo, quiz\u00e1s, en la realidad precolombina. \u201c[Makina] evoc\u00f3 a su gente, [\u2026], el Gran Chilango, aquellos colores, y entendi\u00f3 que lo que suced\u00eda no era un cataclismo; lo comprendi\u00f3 con todo el cuerpo y con toda su memoria, lo comprendi\u00f3n de verdad y finalmente se dijo Estoy lista cuando todas las cosas del mundo se quedaron en silencio\u201d.<\/p>\n<p>Todo verdadero viaje impone cruzar una frontera y \u00e9ste parece ser el objetivo de la escritura de Yuri Herrera, el de narrar una historia de vida y muerte, un alumbramiento que tambi\u00e9n es una ca\u00edda, la de Makina y la de su viaje m\u00edtico. Ca\u00edda en un mundo oscuro, peligroso y cruel, pero tambi\u00e9n nacimiento en un mundo nuevo. Quiz\u00e1s por esa raz\u00f3n la identidad de casi todos los personajes es borrosa, difusa, m\u00f3vil y, muchas veces, an\u00f3nima. Como agudamente ha visto Gabriel Wolfson, la novela de Herrera comienza con Makina diciendo:\u00a0 \u201c\u201cEstoy muerta\u201d tras presenciar un terremoto, y lo cierra pensando \u201cEstoy lista\u201d, tras haber atravesado una puerta con un cartel que dice \u201cJarcha\u201d no hace m\u00e1s que reforzar la postulaci\u00f3n de este nuevo mundo donde algunos, como Makina, han comenzado a moverse, espacio singular no planteado como destino ni morada sino como disposici\u00f3n de cruzamiento, movilidad permanente, desanclaje\u201d.<\/p>\n<p>Una doble historia se teje en <i>Se\u00f1ales<\/i>, una que transcurre con una incre\u00edble fuerza po\u00e9tica que ocurre en una realidad imprecisa, pero hist\u00f3rica; y otra, \u201cm\u00edtica\u201d, que narra una traves\u00eda donde lo que importa es el cruce, el \u201cdesanclaje\u201d. Separaci\u00f3n de una realidad y comuni\u00f3n con otra. Por ello, la clave de lectura m\u00e1s elocuente de esta novela est\u00e1 en el mismo t\u00edtulo. No se trata de una frase apocal\u00edptica. Al contrario, el t\u00edtulo anuncia un nacimiento a trav\u00e9s de la muerte. El mundo que llega a su fin es el de Makina. As\u00ed, el t\u00edtulo de esta novela podr\u00eda leerse como <i>Se\u00f1ales que preceder\u00e1n al fin del mundo<\/i> (de Makina). Herrera construye una historia de m\u00faltiples lecturas, donde paradojalmente lo que pareciera realmente suceder es que las caracter\u00edsticas de la novela de la frontera terminan por disolverse en una profunda dimensi\u00f3n m\u00edtica y po\u00e9tica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5>Foto: Yuri Herrera, autor mexicano.<\/h5>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 11.0px Times}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 11.0px Times}<br \/>p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.0px; text-align: justify; font: 11.0px Times}<br \/>p.p5 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.0px; font: 11.0px Georgia}<br \/>span.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/><\/style>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 11.0px 'Times New Roman'}<br \/>span.s1 {text-decoration: underline line-through}<br \/><\/style>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todo verdadero viaje impone cruzar una frontera.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":1365,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[4464],"genre":[2009],"pretext":[2033,2032],"section":[2356],"translator":[2458],"lal_author":[3027],"class_list":["post-1367","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-numero-2","genre-essays-es","pretext-ensayo-es","pretext-essay-es","section-featured-author-yuri-herrera-es","translator-arthur-malcolm-dixon-es","lal_author-marcelo-rioseco-es-2"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1367","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1367"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1367\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32111,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1367\/revisions\/32111"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1365"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1367"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1367"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1367"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=1367"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=1367"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=1367"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=1367"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=1367"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}