{"id":1357,"date":"2017-04-24T22:50:46","date_gmt":"2017-04-25T04:50:46","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2017\/04\/talk-me-about-love-mariquita-linda-john-better\/"},"modified":"2024-04-10T08:57:31","modified_gmt":"2024-04-10T14:57:31","slug":"talk-me-about-love-mariquita-linda-john-better","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2017\/04\/talk-me-about-love-mariquita-linda-john-better\/","title":{"rendered":"&#8220;H\u00e1blame de amores, mariquita linda&#8221; de John Better"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>p.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>p.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: center; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>p.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: center; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/><\/style>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En nuestra \u00faltima conversaci\u00f3n v\u00eda Facebook, el escritor chileno Pedro Lemebel (1952-2015) me envi\u00f3 una fotograf\u00eda. En ella aparece el Jonathan, un amante furtivo que tuvo en su paso por el Carnaval Internacional de Las Artes, un evento multicultural que se hace desde hace once a\u00f1os en Barranquilla \u2014ciudad portuaria del Caribe Colombiano\u2014 y que dirige el\u00a0 afamado periodista y escritor Heriberto Fiorillo, director de la Fundaci\u00f3n La Cueva, entidad que salvaguarda y difunde\u00a0 el legado del Grupo Barranquilla, logia intelectual de la que formaron parte artistas como \u00c1lvaro Cepeda Samudio, Alejandro Obreg\u00f3n y Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez.<\/p>\n<p>\u2014No compartas la foto, advirti\u00f3 Lemebel.<\/p>\n<p>No era nada del otro mundo. En \u00e9sta, el Jonathan aparec\u00eda sosteniendo un rev\u00f3lver cuya punta se acercaba er\u00f3ticamente hasta la comisura de sus labios. Lemebel hab\u00eda incluido su fugaz historia de amor en uno de sus \u00faltimos libros, titulado <i>H\u00e1blame de amores<\/i> (2012); a una cr\u00f3nica la llam\u00f3 \u201cLuna de Barranquilla que me hiciste sangrar\u201d, en ella contaba \u00e1lgidos detalles de su paso por la ciudad, una aventura que incluy\u00f3 botellas\u00a0 de ron Havana, bebidas junto a Xiomara Rosa (famoso travesti barranquillero) y este servidor, y un encuentro con el escritor Fernando Vallejo con quien tuvo que disputarse los encantos juveniles del Jonathan quien, al final de la partida, decidi\u00f3 quedarse con Lemebel. \u201cSi sabes algo de Jonathan, me avisas. Ahora estoy cansado, prima, nos hablamos luego\u201d, fueron sus \u00faltimas palabras. Un mes despu\u00e9s, el 23 de enero de 2015, el autor m\u00e1s irreverente de Chile muri\u00f3 v\u00edctima de un implacable c\u00e1ncer de laringe.<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-1350\" style=\"width: 350px; height: 467px; margin: 10px; float: left;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/carnaval_de_las_artes_2008_1.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"933\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/carnaval_de_las_artes_2008_1.jpg 700w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/carnaval_de_las_artes_2008_1-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/>\u201cMi felicidad fue mi\u00a0 metro cuadrado de miseria\u201d, me dijo en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n. Pedro Lemebel naci\u00f3 en el Zanj\u00f3n de la Aguada, una de las zonas m\u00e1s deprimidas de Santiago de Chile, la felicidad de aquel mundo precario est\u00e1 consignada en \u201cMi primer embarazo tubario\u201d, un texto incluido en su libro de cr\u00f3nicas de 2013, bautizado con el mismo nombre del lugar que lo vio nacer.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfSab\u00edas que qued\u00e9 embarazado muy chico?\u201d, me pregunt\u00f3 Lemebel en la terraza de una de las caba\u00f1as del hotel El Prado, donde se le hosped\u00f3 en su visita de cuatro d\u00edas a Barranquilla. Conoc\u00eda todo sobre \u00e9l, hab\u00eda le\u00eddo gran parte de su obra, tenerlo en persona era un lujo que pocos pod\u00edan darse. Todos hablaban del car\u00e1cter vol\u00e1til del escritor, famosos eran sus desplantes a periodistas de prensa y televisi\u00f3n. Sus esc\u00e1ndalos atizados por su afici\u00f3n al alcohol eran titulares de la prensa chilena: Lemebel volteando la mesa en un banquete en la provincia chilena de San Felipe debido a la presencia de alg\u00fan personaje de la ultraderecha, Lemebel de tacones rojos y maquillaje leyendo un manifiesto en una reuni\u00f3n del partido comunista de su pa\u00eds, Lemebel en televisi\u00f3n nacional fumando y bebiendo, p\u00e1lido y calvo como un <i>Nosferatu queer<\/i>, Lemebel desenterrando en sus cr\u00f3nicas a los muertos de la dictadura y poni\u00e9ndolos en cara de sus verdugos.<\/p>\n<p>El\u00a0 incre\u00edble embarazo tubario consisti\u00f3 en que, estando muy peque\u00f1o, se fue hasta un charco de agua estancada del cual bebi\u00f3 un sorbo. A los pocos d\u00edas, ardiendo en fiebre y con la barriga hinchada, fue llevado a un puesto de salud donde el m\u00e9dico de turno se sorprendi\u00f3 al escuchar con su estetoscopio algo que se mov\u00eda dentro de su vientre.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Ten\u00eda un guarasapo en la guatita!\u201d. Los estudiantes en Harvard me preguntaban si eso era realismo m\u00e1gico, \u00bfpuedes creer? Coment\u00f3 Lemebel ante mi fingido asombro.<\/p>\n<p>Este ejemplo de cr\u00f3nica nos muestra a un autor que incub\u00f3 desde ni\u00f1o\u00a0 el origen de su literatura. Lemebel fue la voz de los desamparados, de las prostitutas, de los chicos del bajo mundo, de los desempleados, de los travestis, de los seropositivos. Su escritura, que muchos tildan de barroca, es m\u00e1s barrosa, como \u00e9l mismo declaraba. El escritor exhib\u00eda su estilo literario como una mancha indeleble que provocaba el escozor de sus detractores y la pasi\u00f3n desmedida de su p\u00fablico fiel.<\/p>\n<p>Esta cara aindiada es una venganza, me dijo bajo los\u00a0 efectos del ron, aquella\u00a0 tarde\u00a0 ensopada de Barranquilla. Tarde que se nos fue bebiendo y esnifando coca\u00a0 mientras prepar\u00e1bamos nuestra presentaci\u00f3n en aquel inolvidable Carnaval de las Artes de 2008.<\/p>\n<p>En un par de hojas en blanco, al final de su libro <i>Adi\u00f3s Mariquita linda<\/i> (2004), Pedro anotaba el orden de los temas que tratar\u00edamos a la noche siguiente: la dictadura, las Yeguas del Apocalipsis, Roberto Bola\u00f1o, su novela <i>Tengo miedo torero<\/i>, entre otros. Escrib\u00eda con su letra peculiar el orden de los asuntos que, m\u00e1s que caligraf\u00eda, parec\u00edan un profuso jard\u00edn de\u00a0 secretas emociones.<\/p>\n<p>A finales de la d\u00e9cada de los setenta, Pedro Lemebel egresaba como profesor en Artes Pl\u00e1sticas de la Universidad de Chile. En los ochenta ejerce como docente en algunas escuelas perif\u00e9ricas de Santiago, entidades de donde sale expulsado por su visible homosexualidad. \u201cLa rabia es la tinta de mi escritura\u201d, repetir\u00eda durante toda su vida. El <i>bullying<\/i> en su vida fue una constante, lo deja claro en el manifiesto que escribi\u00f3\u00a0 en 1986, momento \u00e9pico cuando confronta a la izquierda chilena haciendo mil interrogantes, poniendo en verg\u00fcenza la doble moral de su sociedad:<\/p>\n<p>\u201cNo soy Pasolini pidiendo explicaciones<br \/>\nNo soy Ginsberg expulsado de Cuba<br \/>\nNo soy un marica disfrazado de poeta<br \/>\nNo necesito disfraz<br \/>\nAqu\u00ed est\u00e1 mi cara<br \/>\nHablo por mi diferencia<br \/>\nDefiendo lo que soy<br \/>\nY no soy tan raro<br \/>\nMe apesta la injusticia<br \/>\nY sospecho de esta cueca democr\u00e1tica<br \/>\nPero no me hable del proletariado<br \/>\nPorque ser pobre y maric\u00f3n es peor<br \/>\nHay que ser \u00e1cido para soportarlo<br \/>\nEs darle un rodeo a los machitos de la esquina<br \/>\nEs un padre que te odia<br \/>\nPorque al hijo se le dobla la patita<br \/>\nEs tener una madre de manos tajeadas por el cloro<br \/>\nEnvejecidas de limpieza<br \/>\nAcun\u00e1ndote de enfermo<br \/>\nPor malas costumbres<br \/>\nPor mala suerte<br \/>\nComo la dictadura<br \/>\nPeor que la dictadura<br \/>\nPorque la dictadura pasa<br \/>\nY viene la democracia<br \/>\nY detrasito el socialismo<br \/>\n\u00bfY entonces?<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 har\u00e1n con nosotros compa\u00f1ero?<br \/>\n\u00bfNos amarrar\u00e1n de las trenzas en fardos<br \/>\ncon destino a un sidario cubano?\u201d<\/p>\n<p>El tema de la expulsi\u00f3n de aquellas escuelas era algo de lo que nunca se repuso. Me pidi\u00f3 omitir este t\u00f3pico en la charla que tendr\u00edamos. Cr\u00f3nicas suyas\u00a0 como \u201cMe siguen gustando los estudiantes\u201d o \u201cRonald Wood\u201d, muestran a ese Lemebel comprometido con las causas de cambio, all\u00ed nos narra con esperanza c\u00f3mo las juventudes menos favorecidas son las que m\u00e1s compromiso ejercen dentro de la lucha social y popular as\u00ed les cueste la vida, como a Ronald Wood, alumno de Lemebel, quien muere en uno de los tantos asesinatos impunes cometidos durante la dictadura de Pinochet.<\/p>\n<p>\u201cDeja de tomarme tantas fotos\u201d, dijo mir\u00e1ndome fijamente a los ojos. Mejor fumemos, propuso abriendo un paquete de Marlboro. En eso lleg\u00f3 la Xiomara Rosa, mi leal amigo travesti que me hab\u00eda\u00a0 acompa\u00f1ado a buscarle al aeropuerto y con quien Pedro hizo gran empat\u00eda. Xiomara apareci\u00f3 con una pollera azul turquesa, parec\u00eda una r\u00e1faga de viento perfumado que nos tra\u00eda el atardecer ya cayendo.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 bella te ves, prima!, coment\u00f3 Lemebel.<\/p>\n<p>\u2014Majestad, honor que me hace, respondi\u00f3 coqueta la Xiomi, y luego le extendi\u00f3 un paquete que tra\u00eda en su mano.<\/p>\n<p>Eran unos tacones dorados de 20 cent\u00edmetros que le tra\u00eda de obsequio al autor, quien los sac\u00f3 de su empaque y no dud\u00f3 en calzarlos y dar unos pasos magistrales frente a nosotros.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Regia! Dijo Xiomara.<\/p>\n<p>\u2014Chicas, espero que haya m\u00e1s que tacones, jale y ron para esta vieja, coment\u00f3 Lemebel.<\/p>\n<p>Y claro que ten\u00edamos mucho m\u00e1s para \u00e9l: el Jonathan.<\/p>\n<p>Las mujeres, ya fuesen trans o cisg\u00e9nero, fueron parte fundamental en la vida del autor. A inicios de la d\u00e9cada de los ochenta, Lemebel empieza su acercamiento al mundo de las letras al formar parte de talleres literarios y al ganar un concurso de relatos que le permitir\u00eda formar parte de una antolog\u00eda, la cual reun\u00eda a varios noveles representantes del g\u00e9nero. En esos a\u00f1os, se adhiere a un grupo de escritoras feministas chilenas como las hoy consagradas Damiela Eltit o P\u00eda Barros. A lo largo de su carrera art\u00edstica, bien fue conocida su \u00edntima amistad con Gladys Mar\u00edn, directora del Partido Comunista Chileno y pieza clave en la mirada feminista de muchas de sus cr\u00f3nicas. Sin embargo, quiz\u00e1 fue Violeta Lemebel, su madre, la figura\u00a0 m\u00e1s representativa en la vida del escritor. La muerte de su progenitora lleg\u00f3 en un momento en que su obra era reconocida y\u00a0 se vend\u00eda bien\u00a0 en Chile y otros pa\u00edses de habla hispana, instantes en que una fama medi\u00e1tica e inusitada lo ten\u00eda en las p\u00e1ginas de los diarios internacionales.<\/p>\n<p>\u201cNo me qued\u00f3 ni un pelo\u201d, me dijo Pedro en la intimidad de su habitaci\u00f3n, ese d\u00eda de nuestro encuentro en el hotel. Su cabeza estaba totalmente calva, y, en ella, unas visibles y tremendas cicatrices de un fallido injerto de cabello. Despu\u00e9s de morir su madre, perdi\u00f3 su hermosa cabellera negra. Fue una de sus \u00e9pocas m\u00e1s oscuras: por un lado, el dinero flu\u00eda a borbotones, viv\u00eda en un sector importante de Santiago, todo el mundo quer\u00eda tenerlo cerca, y por el otro, hab\u00eda perdido lo m\u00e1s amado. \u201cUn plumazo funerario se llev\u00f3 mi vida\u201d, escribi\u00f3 Lemebel sobre el deceso de Violeta. Se hundi\u00f3 en el alcohol por aquel tiempo, aun as\u00ed no paraba de escribir. Posterior al \u00e9xito de su novela <i>Tengo miedo torero,<\/i> public\u00f3 <i>Zanj\u00f3n de la Aguada<\/i>, <i>Adi\u00f3s Mariquita linda<\/i>, <i>Serenata Cafiola<\/i> y <i>H\u00e1blame de amores<\/i>. En 2011 se le diagnostic\u00f3 c\u00e1ncer de Laringe.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Domingo 28 de enero de 2008<\/strong><\/p>\n<p>\u2014\u00bfFumando tan temprano, prima?<\/p>\n<p>\u2014La muerte no conoce horarios, prima, respondi\u00f3 Lemebel.<\/p>\n<p>Estaba vestido con una blusa negra, sudadera y tenis converse. Una pa\u00f1oleta roja con calaveritas impresas completaba su <i>look<\/i> ma\u00f1anero, un abanico de encaje blanco reposaba sobre la mesita de la terraza.<\/p>\n<p>\u2014Tengo ron en el cuarto, s\u00edrvete dos vasos. Luego se refresc\u00f3 un poco con el abanico, aquel con el que saldr\u00eda en <i>Gatopardo<\/i>, en aquella cr\u00f3nica tan discutida y que lo llen\u00f3 de rabia con el autor chileno Oscar Contardo.<\/p>\n<p>Aquella ma\u00f1ana ron y Marlboros fueron nuestro desayuno. Propuse a Lemebel iniciar la charla hablando de las Yeguas del Apocalipsis, el grupo de performance que fund\u00f3 junto a Francisco Casas a finales de los ochenta, y cuyas puestas en escena se hicieron c\u00e9lebres en aquellos oscuros a\u00f1os dictatoriales en Chile: entierros en cal, incursiones a eventos p\u00fablicos donde terminaban robando besos a escritores y figuras de la pol\u00edtica, paseos a lomo de yegua sin m\u00e1s ropa encima que la piel, bailes aut\u00f3ctonos sobre vidrios quebrados, entre muchos otros actos donde lo pol\u00edtico y lo gay se fusionaban para denunciar las injusticias de un sistema pol\u00edtico que amenazaba a toda una sociedad.<\/p>\n<p>\u2014Traje algo de apoyo visual, podr\u00edamos usarlo en la noche, propuso.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s me invit\u00f3 a dar una vuelta por la ciudad, no quer\u00eda hablar m\u00e1s de lo que har\u00edamos en su performance\u00a0 y era mejor no contradecirlo. \u201cCuando me pongo de mal humor me pongo latosa\u201d, insinu\u00f3.<\/p>\n<p>Fuimos a un callej\u00f3n de artesan\u00edas, all\u00ed se compr\u00f3 algunas pulseras de motivos ind\u00edgenas y varias mochilas tejidas que llevar\u00eda de regalo a algunos amigos chilenos. Almorzamos y nos despedimos, a las 6:30 pm ser\u00eda la presentaci\u00f3n.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-1352\" style=\"width: 500px; height: 375px; margin: 10px;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/carnaval_de_las_artes_2008_2.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"675\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/carnaval_de_las_artes_2008_2.jpg 900w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/carnaval_de_las_artes_2008_2-300x225.jpg 300w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/carnaval_de_las_artes_2008_2-768x576.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/p>\n<p>A las seis en punto nos encontramos en el camerino del teatro Amira de la Rosa, lugar del evento. Lemebel vest\u00eda de negro, la pa\u00f1oleta roja la remplaz\u00f3 por una oscura sin motivos impresos. Parec\u00eda una luctuosa Madre de Mayo. Se calz\u00f3 los tacones\u00a0 dorados, luego fue al espejo y maquill\u00f3 sus ojos a lo Cleopatra. \u201cEstoy lista\u201d, dijo. Sab\u00eda que hab\u00eda seguido bebiendo\u00a0 ron desde la ma\u00f1ana y tem\u00ed por su equilibrio en aquellos altos taco agujas.<\/p>\n<p>\u201cTodo saldr\u00e1 bien\u201d, me respondi\u00f3 a la pregunta de preocupaci\u00f3n que mi mirada le lanz\u00f3. Nos acomodaron los micr\u00f3fonos, me tom\u00f3 de la mano, el tel\u00f3n de boca del teatro empez\u00f3 a entreabrirse. Al fondo, una oscuridad total.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Resaca y uvas sobre la cama<\/strong><\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo amaneces?, pregunt\u00f3 la voz lemebeliana.<\/p>\n<p>Mis ojos inspeccionan el lugar. Estaba en una de las camas con las que contaba la caba\u00f1a donde hab\u00edan hospedado al autor.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-1354\" style=\"width: 350px; height: 525px; margin: 10px; float: left;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/ponencia.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"1050\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/ponencia.jpg 700w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/ponencia-200x300.jpg 200w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/ponencia-683x1024.jpg 683w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/>\u2014\u00bfY el Jonathan? Le pregunto.<\/p>\n<p>\u2014Ya se fue, le di 50 d\u00f3lares. \u00bfQuieres?<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Uvas!<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY c\u00f3mo te fue con el chico?<\/p>\n<p>\u2014Mira\u2014 dijo Pedro mostr\u00e1ndome algunas manchitas rojas sobre las sabanas.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Wow! Se derram\u00f3 el vino\u2014 suger\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Estaba virgen, prima, deja la poes\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Soy poeta, prima.<\/p>\n<p>\u2014Y tu nombre de narratriz ser\u00e1\u00a0 Madame Alma.<\/p>\n<p>\u2014Lindo.<\/p>\n<p>Entre las s\u00e1banas, Lemebel se enrosc\u00f3 como\u00a0 un peque\u00f1o reptil, acariciando todav\u00eda la\u00a0 joven presencia del Jonathan. Cerr\u00f3 sus ojos y esboz\u00f3 una breve sonrisa. Hay que ir por m\u00e1s ron, coment\u00f3. Luego se qued\u00f3 dormido.<\/p>\n<p>Me puse a observarlo, pens\u00e9 tantas cosas. Sobre esa cama reposaba el monstruo, el escritor de la m\u00e1s genuina e incendiaria cr\u00f3nica latinoamericana. Un Mishima mapuche, con ese aire tan mal\u00e9volo y <i>freak<\/i> del que habl\u00f3 el escritor mexicano Carlos Monsiv\u00e1is. All\u00ed, tan cerca, estaba mi \u00eddolo de juventud, sobreviviente de la m\u00e1s tirana de las dictaduras. Ah\u00ed dormido estaba la voz de la lucha, lo imagin\u00e9 de nuevo en aquellos a\u00f1os revueltos, lo so\u00f1\u00e9 tal vez a mi lado gritando: \u201c\u00a1El pueblo, unido!\u201d y todas esas cosas. Los tacones dorados que hab\u00eda usado en su presentaci\u00f3n segu\u00edan sobre el suelo, brillando. Una m\u00e1scara de tigre que le obsequiaron yac\u00eda sobre una mesa de noche. En ese instante nada pasaba desapercibido: el clima, la respiraci\u00f3n de Lemebel, el olor a ron, el verdor de las uvas en la cama, el color de las cortinas, las manchas de sangre, sab\u00eda que aquel instante era irrepetible y que tarde o temprano tendr\u00eda\u00a0 que volver a \u00e9l.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'}\n<\/style>\n<\/p>\n<p>En ese instante nada pasaba desapercibido: el clima, la respiraci\u00f3n de Lemebel, el olor a ron, el verdor de las uvas en la cama, el color de las cortinas, las manchas de sangre, sab\u00eda que aquel instante era irrepetible y que tarde o temprano tendr\u00eda&nbsp; que volver a \u00e9l.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":1348,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[4464],"genre":[2009],"pretext":[2033,2032],"section":[2355],"translator":[2459],"lal_author":[3521],"class_list":["post-1357","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-numero-2","genre-essays-es","pretext-ensayo-es","pretext-essay-es","section-dossier-pedro-lemebel-es","translator-christina-miller-es","lal_author-john-templanza-better"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1357","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1357"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1357\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32144,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1357\/revisions\/32144"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1348"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1357"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1357"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1357"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=1357"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=1357"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=1357"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=1357"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=1357"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}