{"id":10814,"date":"2022-02-12T13:35:11","date_gmt":"2022-02-12T19:35:11","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/2022\/05\/la-mujer-y-la-nina-de-rodrigo-hasbun\/"},"modified":"2023-05-23T21:02:51","modified_gmt":"2023-05-24T03:02:51","slug":"la-mujer-y-la-nina-de-rodrigo-hasbun","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2022\/02\/la-mujer-y-la-nina-de-rodrigo-hasbun\/","title":{"rendered":"&#8220;La mujer y la ni\u00f1a&#8221; de Rodrigo Hasb\u00fan"},"content":{"rendered":"<p>1.<\/p>\r\n<p>Tocaron el timbre de la casa (antes de que la derruyeran, etc.) una tarde a fines de marzo de 1990. Yo voy, me ofrec\u00ed como siempre, porque a mis nueve a\u00f1os me aburr\u00eda como un idiota, sobre todo por las tardes, a la vuelta del colegio, pero tambi\u00e9n porque mi estrategia para ir gan\u00e1ndome la estima ajena consist\u00eda justamente en hacer aquello que los dem\u00e1s despreciaban. Los que tocaban eran casi siempre indigentes que ped\u00edan comida o ropa, gente que no ten\u00eda d\u00f3nde caerse muerta, y ya me sab\u00eda de memoria la respuesta que me dar\u00eda mam\u00e1, as\u00ed que la dec\u00eda sin necesidad de ir a preguntar. Te lo vamos a juntar chompas para la pr\u00f3xima semana, dec\u00eda casi crey\u00e9ndolo yo mismo, o no est\u00e1 nadie ahorita, volv\u00e9 ma\u00f1ana, o lo hemos regalado todo. Pero ellas, aunque se ve\u00edan miserables, no ven\u00edan a mendigar. Quiero hablar con la se\u00f1ora, dijo la mujer. \u00bfDe parte de qui\u00e9n?, pregunt\u00e9. De Rosario, d\u00edgale, dijo. Su forma de mirar, y c\u00f3mo agarr\u00f3 a la ni\u00f1a apenas mencion\u00f3 su nombre, todo se sent\u00eda un poco extra\u00f1o, como si de pronto algo estuviera fuera de lugar, ellas dos o yo o la casa o la ciudad entera incluso. No est\u00e1, dije, pero le voy a decir que has venido. Trabajaba en la casa de la se\u00f1ora Berta, que en paz descanse, se apur\u00f3 a decir ella. Se refer\u00eda a mi abuela, que llevaba muerta un par de a\u00f1os. \u00bfA qu\u00e9 hora la encuentro a su mam\u00e1, joven? Al final de la tarde, dije inc\u00f3modo por tanta insistencia y me di la vuelta y volv\u00ed adentro. \u00bfQui\u00e9n era?, pregunt\u00f3 mam\u00e1 en la sala. Pedig\u00fce\u00f1os, dije.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p>2.<\/p>\r\n<p>El mundial de Italia se acercaba a pasos galopantes y yo estaba completando el \u00e1lbum de figuritas. Baggio era de los m\u00e1s dif\u00edciles de conseguir y ya ten\u00eda a Baggio. Rijkaard era de los m\u00e1s dif\u00edciles de conseguir y ya ten\u00eda a Rijkaard. Me faltaban diecinueve jugadores, entre ellos Maradona y Caniggia, aunque la verdad es que el equipo de los argentinos me val\u00eda un bledo. Pero nada de eso importa realmente. Importan la mujer y la ni\u00f1a, su determinaci\u00f3n. Volvieron a las cinco de la tarde del d\u00eda siguiente. Esto se est\u00e1 poniendo peor y peor, se quej\u00f3 mam\u00e1. Voy, dije y me levant\u00e9 del sof\u00e1 donde ve\u00edamos tele (donde yo esperaba a que sonara el timbre, etc.), para salir corriendo de la casa, atravesar el jard\u00edn y llegar donde ellas. Buenas tardes, joven, me salud\u00f3 la mujer. Por alg\u00fan motivo me hab\u00eda tomado en serio la misi\u00f3n, que era contradictoria y no entend\u00eda pero que me correspond\u00eda a m\u00ed y solo a m\u00ed. No est\u00e1, fue lo primero que dije. Ella se qued\u00f3 muda, visiblemente decepcionada. \u00bfPara qu\u00e9 ser\u00eda?, pregunt\u00e9. \u00bfY su pap\u00e1 tampoco est\u00e1? Mi pap\u00e1 trabaja, dije. \u00bfSigue en la tienda?, pregunt\u00f3. Mir\u00e9 a la ni\u00f1a con un poco m\u00e1s de atenci\u00f3n, era linda. Y a ti qu\u00e9 te importa, pod\u00eda responder. O que la tienda hab\u00eda dejado de existir, aunque claro que segu\u00eda existiendo. Segundos despu\u00e9s, cuando estaba por decir que no volvieran m\u00e1s, sent\u00ed la mano de mam\u00e1 en mi cabeza. Rosario, la escuch\u00e9 saludar detr\u00e1s m\u00edo y fue tanta la verg\u00fcenza que solo atin\u00e9 a salir disparado. Luego, apenas llegu\u00e9 a mi cuarto, mir\u00e9 por la ventana. Desde ah\u00ed pod\u00eda verlas bien. Hablaban y segu\u00edan hablando. Con la reja entre medio.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p>3.<\/p>\r\n<p>Mam\u00e1 no cont\u00f3 nada a la hora del t\u00e9, ni siquiera cuando se lo pregunt\u00e9. \u00bfRosario?, se interes\u00f3 pap\u00e1. S\u00ed, vino por la tarde. \u00bfA qu\u00e9 se dedica ahora? Es costurera, parece, dijo mam\u00e1. El tema se diluy\u00f3 pronto en alg\u00fan otro, quiz\u00e1 los problemas de mi hermano en el colegio. Pap\u00e1 me pregunt\u00f3 c\u00f3mo me hab\u00eda ido a m\u00ed. Lo puse al tanto del ejercicio de matem\u00e1ticas que nadie en el curso comprendi\u00f3 y que yo hab\u00eda resuelto en segundos. Hasta me felicit\u00f3 la profe, dije, delante de todos, y vi sonre\u00edr a pap\u00e1 y me sent\u00ed justificado pero tambi\u00e9n impaciente. M\u00e1s tarde, cuando se metieron en su cuarto, me par\u00e9 al lado de la puerta para o\u00edr la conversaci\u00f3n que no hab\u00edan tenido en el comedor. La ni\u00f1a es id\u00e9ntica al Cachito, escuch\u00e9 decir a mam\u00e1, la misma boca, los mismos ojos. Pap\u00e1 dijo algo que no logr\u00e9 distinguir. Mam\u00e1 respondi\u00f3 que claro, que qu\u00e9 m\u00e1s.<\/p>\r\n<p>El Cachito era mi t\u00edo Cachito, eso entend\u00ed. Y lo que hasta entonces sab\u00eda sobre \u00e9l, a grandes rasgos, era que hab\u00eda sido desde siempre el m\u00e1s serio de los hermanos de mam\u00e1 y que estaba a punto de recibirse como m\u00e9dico cuando un s\u00e1bado cualquiera, de ida en moto al hospital de provincia donde hac\u00eda residencia, atropell\u00f3 a un hombre de la zona. Pudo huir como hacen todos, pero se baj\u00f3 a socorrerlo. Viendo que no reaccionaba (lo har\u00eda poco despu\u00e9s, irremediablemente tarde, etc.), tres amigos del hombre le dieron una golpiza furibunda a t\u00edo Cachito, al que solo unos d\u00edas despu\u00e9s encontraron en una acequia. La historia siempre estuvo presente en casa y yo o\u00ed varias veces que la abuela nunca logr\u00f3 sobreponerse. A m\u00ed me constaba que a veces le hablaba en voz alta a su hijo muerto y que era hura\u00f1a, no s\u00e9 si a ra\u00edz de la p\u00e9rdida o de qu\u00e9. Me constaba tambi\u00e9n que no dejaba de fumar y por eso su vida termin\u00f3 como termin\u00f3.<\/p>\r\n<p>Lo que ahora sab\u00eda sobre t\u00edo Cachito, adem\u00e1s de lo anterior, era que hab\u00eda embarazado a la empleada antes de morirse y que, por lo tanto, esa ni\u00f1a id\u00e9ntica a \u00e9l era mi prima hermana, lo que convert\u00eda a la mujer en mi t\u00eda. Una t\u00eda y una prima que tocaban el timbre como miserables.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p>4.<\/p>\r\n<p>En su pr\u00f3xima visita, la tarde siguiente, mam\u00e1 las hizo pasar. Vayan a jugar atr\u00e1s, me orden\u00f3 a m\u00ed. La ni\u00f1a no dejaba de mirarme. \u00bfQu\u00e9 quieres hacer?, le pregunt\u00e9 cuando ya est\u00e1bamos afuera. Nada, dijo, no quiero hacer nada. Se sent\u00f3 en el pasto y yo me sent\u00e9 al lado. Juguemos algo, propuse al rato, no ten\u00eda sentido quedarnos tanto tiempo quietos. Pesca-pesca si quieres, dije, y me puse de pie y le toqu\u00e9 el brazo antes de comenzar a correr, en vano porque ella ni se movi\u00f3. \u00bfQui\u00e9n crees que gane el Mundial, Alemania o Brasil?, le pregunt\u00e9 minutos despu\u00e9s, de nuevo a su lado. Se estaba hurgando la nariz con un dedo. Aprovech\u00e9 para mirarla mejor y para intentar descubrir si tambi\u00e9n se parec\u00eda a m\u00ed. Mi pap\u00e1 era un desgraciado, solt\u00f3 de pronto. Apenas empez\u00e1bamos a conocernos y ya dec\u00eda cosas as\u00ed. T\u00fa qu\u00e9 sabes, dije. S\u00e9, dijo, era un canalla y un borracho. Yo ni siquiera sab\u00eda qu\u00e9 significaba canalla, pero no pod\u00eda dejarme vencer tan f\u00e1cilmente. No seas puerca, contraataqu\u00e9, por algo se ha inventado el papel higi\u00e9nico. Despu\u00e9s volvimos a quedarnos callados. Ella se ech\u00f3, yo me puse a trepar \u00e1rboles. A que t\u00fa no puedes, le grit\u00e9 desde la cima del guayabero. Se acerc\u00f3 y me mir\u00f3. Eso nom\u00e1s sab\u00eda hacer, mirar y decir cosas hirientes, y ser linda a veces. Bajate de ah\u00ed, me grit\u00f3 mam\u00e1 en ese momento. Estaba parada en la puerta que daba a la cocina, junto a la mujer. Vamos, Vanesa, le dijo ella.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p>5.<\/p>\r\n<p>Al d\u00eda siguiente me hice al tonto y le pregunt\u00e9 a mam\u00e1 qui\u00e9nes eran. Rosario trabajaba en la casa hace a\u00f1os, ahora su hija necesita ayuda. \u00bfVanesa?, pregunt\u00e9. S\u00ed, dijo ella, con ese tono que usaba cuando no quer\u00eda que hiciera m\u00e1s preguntas, y me pidi\u00f3 que me sacara el uniforme del colegio para salir. No quiero, dije sabiendo que de todas maneras me obligar\u00eda. Sorprendentemente, acept\u00f3 que me quedara. Fui directo a buscar cosas secretas en el velador de mi hermano. Le\u00ed sus cartas y ol\u00ed sus cigarrillos y mir\u00e9 de qu\u00e9 eran sus casetes, aunque la verdad es que no pod\u00eda dejar de pensar en Vanesa. \u00bfPor qu\u00e9 necesita ayuda?, insist\u00ed a la noche. Despu\u00e9s de mucho, mam\u00e1 confes\u00f3 que la ni\u00f1a ten\u00eda leucemia (una enfermedad de la sangre, etc.) y que exist\u00edan pocas posibilidades de que sobreviviera. Se estaba muriendo, entonces, aunque por fuera no se le notara. \u00bfO era todo una mentira para conseguir plata? No se lo pregunt\u00e9 a mam\u00e1, me lo pregunt\u00e9 a m\u00ed mismo. Ya la hemos ayudado esta tarde, a\u00f1adi\u00f3 ella. Pero tampoco supe si creerle.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p>6.<\/p>\r\n<p>Luego de ese d\u00eda, como antes de que tocaran el timbre, nadie volvi\u00f3 a mencionar a la empleada a la que t\u00edo Cachito abusaba o no, a la que amaba o no, a la que hubiera abandonado o no de haber seguido vivo. Sal\u00ed de aqu\u00ed, india de mierda, imagin\u00e9 muchas veces a la abuela dici\u00e9ndole apenas le notific\u00f3 que estaba embarazada; te vas ahora mismo, por mentirosa y por puta. \u00bf\u00c9l ya sab\u00eda que iba a ser padre, mientras le destrozaban la cabeza? \u00bfPensaba en el futuro de su hija, mientras se ahogaba en la acequia en la que lo botaron? Tampoco nadie volvi\u00f3 a mencionar a la ni\u00f1a, mi prima enferma y extraviada, mi prima fantasmita, aunque me pas\u00e9 a\u00f1os prestando atenci\u00f3n en la calle, pensando en ella, en qu\u00e9 tipo de mujer ser\u00eda si segu\u00eda viva.<\/p>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<p>7<b>.<\/b><\/p>\r\n<p>Que yo sepa, nunca la volv\u00ed a ver.<\/p>\r\n\r\n<h6 class=\"wp-block-heading\"><strong>Foto:<\/strong> Madre e hija, La Paz, Bolivia. <a href=\"https:\/\/unsplash.com\/@jpprommel\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Jack Prommel, Unsplash<\/a>.<\/h6>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tocaron el timbre de la casa (antes de que la derruyeran, etc.) una tarde a fines de marzo de 1990. Yo voy, me ofrec\u00ed como siempre, porque a mis nueve a\u00f1os me aburr\u00eda como un idiota, sobre todo por las tardes, a la vuelta del colegio, pero tambi\u00e9n porque mi estrategia para ir gan\u00e1ndome la estima ajena consist\u00eda justamente en hacer aquello que los dem\u00e1s despreciaban. Los que tocaban eran casi siempre indigentes que ped\u00edan comida o ropa, gente que no ten\u00eda d\u00f3nde caerse muerta, y ya me sab\u00eda de memoria la respuesta que me dar\u00eda mam\u00e1, as\u00ed que la dec\u00eda sin necesidad de ir a preguntar. Te lo vamos a juntar chompas para la pr\u00f3xima semana, dec\u00eda casi crey\u00e9ndolo yo mismo, o no est\u00e1 nadie ahorita, volv\u00e9 ma\u00f1ana, o lo hemos regalado todo. Pero ellas, aunque se ve\u00edan miserables, no ven\u00edan a mendigar. Quiero hablar con la se\u00f1ora, dijo la mujer. \u00bfDe parte de qui\u00e9n?, pregunt\u00e9. De Rosario, d\u00edgale, dijo. Su forma de mirar, y c\u00f3mo agarr\u00f3 a la ni\u00f1a apenas mencion\u00f3 su nombre, todo se sent\u00eda un poco extra\u00f1o, como si de pronto algo estuviera fuera de lugar, ellas dos o yo o la casa o la ciudad entera incluso. No est\u00e1, dije, pero le voy a decir que has venido. Trabajaba en la casa de la se\u00f1ora Berta, que en paz descanse, se apur\u00f3 a decir ella. Se refer\u00eda a mi abuela, que llevaba muerta un par de a\u00f1os. \u00bfA qu\u00e9 hora la encuentro a su mam\u00e1, joven? Al final de la tarde, dije inc\u00f3modo por tanta insistencia y me di la vuelta y volv\u00ed adentro. \u00bfQui\u00e9n era?, pregunt\u00f3 mam\u00e1 en la sala. Pedig\u00fce\u00f1os, dije.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":9748,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[2885],"tags":[4320],"genre":[2974],"pretext":[],"section":[2975],"translator":[2682],"lal_author":[3054],"class_list":["post-10814","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-dossier-literatura-boliviana","tag-numero-21","genre-dossier-literatura-boliviana","section-dossier-literatura-boliviana","translator-sophie-hughes-es","lal_author-rodrigo-hasbun-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10814","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10814"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10814\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9748"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10814"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10814"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10814"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=10814"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=10814"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=10814"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=10814"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=10814"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}