{"id":10692,"date":"2022-02-11T12:53:31","date_gmt":"2022-02-11T18:53:31","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=10692"},"modified":"2023-05-23T21:11:26","modified_gmt":"2023-05-24T03:11:26","slug":"las-particulas-elementales-de-benjamin-labatut-de-pedro-pablo-guerrero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2022\/02\/las-particulas-elementales-de-benjamin-labatut-de-pedro-pablo-guerrero\/","title":{"rendered":"&#8220;Las part\u00edculas elementales de Benjam\u00edn Labatut&#8221; de Pedro Pablo Guerrero"},"content":{"rendered":"<p>Quedar entre los finalistas del International Booker Prize y del National Book Award con tu primer libro traducido al ingl\u00e9s y que este haya sido incluido por Barack Obama en su lista anual de lecturas recomendadas ser\u00eda para cualquier escritor el sue\u00f1o del pibe. Pero Benjam\u00edn Labatut no es cualquier escritor. Y ya tampoco es, a sus 42 a\u00f1os, un pibe. Reacio a la exposici\u00f3n p\u00fablica, el autor de <i>Un verdor terrible<\/i> (Anagrama) \u2014<i>When We Cease to Understand the World<\/i>, en la edici\u00f3n brit\u00e1nica de Pushkin Press traducida por Adrian Nathan West\u2014 se confiesa abrumado por la avalancha de cr\u00edticas positivas que ha conseguido el libro.<\/p>\n<p>En una entrevista de la BBC, consultado por lo que pensaba de la selecci\u00f3n del expresidente estadounidense, Labatut respondi\u00f3: \u201cMe hizo famoso en mi pa\u00eds, con un tweet. Pero a m\u00ed no me gusta ser conocido\u201d. Luego de declararse at\u00f3nito, prosigui\u00f3: \u201cYo no me deslumbro con el poder, ni suelo endiosar a las personas porque hayan ejercido un cargo. Tampoco soy americano, sino chileno, as\u00ed que no siento una cercan\u00eda emocional con ning\u00fan expresidente de ese pa\u00eds (\u2026). Obama es un ser especial, eso es indudable, pero creo que lo mejor que uno puede hacer con estas cosas es no tom\u00e1rselas muy en serio. Por sanidad mental, prefiero pensar que esa lista la redact\u00f3 una de sus asesoras\u201d.<\/p>\n<p>Directo, franco, nada de diplom\u00e1tico, de haber nacido en Estados Unidos \u2014y optado por el verso en lugar de la prosa\u2014 Labatut nunca hubiera llegado a ser poeta laureado. Pero naci\u00f3 en R\u00f3terdam y vivi\u00f3 en La Haya, Buenos Aires y Lima antes de establecerse, a los 14 a\u00f1os, en Chile, donde estudi\u00f3 periodismo, actividad que dio origen a experiencias de las que no tardar\u00eda en sacar provecho literario. Su primer libro, <i>La Ant\u00e1rtica empieza aqu\u00ed<\/i>, apareci\u00f3 en M\u00e9xico el 2010, cuando gan\u00f3 el Premio Caza de Letras, cuya recompensa inclu\u00eda una coedici\u00f3n de la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico y Alfaguara, sello que lo public\u00f3 dos a\u00f1os m\u00e1s tarde en Chile. No pas\u00f3 mucho con el libro, hay que decirlo, ni en t\u00e9rminos de cr\u00edtica ni de lectores, aunque recibi\u00f3 el Premio Municipal de Literatura de Santiago. Hoy se puede advertir claramente lo exc\u00e9ntrica que resultaba la literatura de Labatut en su medio. Los siete cuentos de<i> La Ant\u00e1rtica empieza aqu\u00ed<\/i> no se encuadraban en el realismo predominante en la narrativa chilena de entonces. En el primer relato, aquel que da el t\u00edtulo al volumen, un joven reportero sigue las huellas de un poeta nazi chileno que perteneci\u00f3 al Ej\u00e9rcito y lider\u00f3 una fat\u00eddica expedici\u00f3n al continente helado. La figura borrosa del escritor, los presuntos versos que se conservan de \u00e9l y, sobre todo, la profunda desconfianza que despierta en el narrador el \u00fanico testigo de sus actos parecen aludir a la ambigua fascinaci\u00f3n que han ejercido en la literatura chilena escritores como Miguel Serrano (1917-2009), de la que no ha escapado ni siquiera Roberto Bola\u00f1o, cuyo cuarto libro de ficci\u00f3n, <i>La literatura nazi en Am\u00e9rica<\/i> (1996), constituye una peque\u00f1a galer\u00eda de retratos ap\u00f3crifos tan cercanos a la banalidad est\u00e9tica como al horror, de forma similar a lo que sucede en <i>Estrella distante<\/i>, novela publicada ese mismo a\u00f1o.<\/p>\n<p>\u201cBola\u00f1o s\u00ed importa, por dios que importa\u201d, reconoci\u00f3 hace poco Labatut en una entrevista para <i>El Cultural<\/i>. Su primer libro, en efecto, es muy bola\u00f1iano y tal vez eso influy\u00f3 en su tibia acogida. Muchos vieron en su autor a un ep\u00edgono, lo que fue un error. Hay en los primeros relatos de Labatut una mayor insistencia en la anomal\u00eda, la enfermedad y, sobre todo, la locura, o mejor dicho la amenaza de la locura, un tema que inquieta personalmente al autor (por antecedentes en su propia familia, seg\u00fan ha expresado m\u00e1s de una vez).<\/p>\n<p>No es de extra\u00f1ar que el narrador de su segundo libro, <i>Despu\u00e9s de la luz<\/i> (Hueders, 2016), recuerde en sus primeras p\u00e1ginas un momento de su vida marcado por el insomnio y una \u201cintensa sensaci\u00f3n de irrealidad\u201d que lo sumi\u00f3 en una crisis. A la luz de estos recuerdos, va hilvanando en el libro una serie de fragmentos, a veces de apenas unas cuantas l\u00edneas, sin una relaci\u00f3n de causalidad fuerte, sino m\u00e1s bien por asociaci\u00f3n de ideas, sobre lo que ha podido establecer la ciencia acerca del origen del universo y la vida. Estos hallazgos se mezclan en el texto con simbolismos espigados de diversos cultos religiosos, cosmovisiones ancestrales, ritos mist\u00e9ricos, escritores alguna vez exc\u00e9ntricos y creencias esot\u00e9ricas como la alquimia, de la que el propio libro toma su divisi\u00f3n en tres partes, correspondientes a las de la transmutaci\u00f3n de la materia: nigredo, albedo y rubedo. El volumen se constituye as\u00ed en un gabinete de curiosidades de gran poder evocativo, cautivante, que exige una lectura pausada y reflexiva, no por la complejidad de su prosa, que es de una transparencia amable tanto en su sintaxis como en su l\u00e9xico, sino por la densidad de sus im\u00e1genes, la mayor\u00eda de ellas inquietantes. Del microcosmos al macrocosmos, desde el plano celular al astrof\u00edsico, hay una zona oscura desde la que amenaza la anomia, el caos y lo inconcebible.<\/p>\n<p><i>Un verdor terrible<\/i> (2020), en este sentido, no es un punto de inflexi\u00f3n en el proyecto literario de Labatut. Marca una continuidad que profundiza en estas ideas, pero las organiza de una forma distinta. Hay una mayor cohesi\u00f3n narrativa, menos fragmentariedad, aunque persiste la indefinici\u00f3n gen\u00e9rica de los cuatro textos que conforman el volumen. La cr\u00edtica los ha calificado de ensayos (Camilo Marks), aunque tambi\u00e9n ha reconocido en ellos \u201ccuatro cap\u00edtulos y un ep\u00edlogo hilados pero aut\u00f3nomos\u201d (Nadal Suau), mientras que John Banville se ha referido a la obra como una \u201cnovela de no ficci\u00f3n\u201d. Cabe suponer que en la acepci\u00f3n otorgada en los \u00faltimos a\u00f1os por autores como Emmanuel Carr\u00e8re y \u00c9ric Vuillard, con los que Labatut, por cierto, tiene algunos puntos de contacto, como la obsesi\u00f3n por Philip K. Dick, compartida con el primero, y la construcci\u00f3n de relatos a partir de episodios cruciales de la historia, no necesariamente los m\u00e1s conocidos, pr\u00e1ctica llevada a la perfecci\u00f3n por Sebald en <i>Sobre la historia natural de la destrucci\u00f3n<\/i>. El propio Labatut ha propuesto zanjar esta inseguridad respecto del estatuto de sus textos en los \u201cReconocimientos\u201d que hace al final de <i>Un verdor terrible<\/i>: \u201cEsta es una obra de ficci\u00f3n basada en hechos reales. La cantidad de ficci\u00f3n aumenta a lo largo del libro\u201d. En una entrevista con Roberto Careaga, el autor precisa: \u201cEs un libro hecho de un ensayo (que no es qu\u00edmicamente puro), dos cuentos que tratan de no ser cuentos, y una novela corta\u201d.<\/p>\n<p>Al margen de la credibilidad que podemos otorgar a las declaraciones de un escritor acerca de su propia obra, Labatut parece jugar con la posibilidad de trasladar a la narrativa la incertidumbre propia del mundo de la f\u00edsica de part\u00edculas subat\u00f3micas, que mapea de manera brillante en \u201cCuando dejamos de entender el mundo\u201d, la novela corta de la que habla el autor y quiz\u00e1s la parte m\u00e1s lograda del volumen junto con el texto inicial, \u201cAzul de Prusia\u201d. La rivalidad entre Schr\u00f6dinger y Heisenberg escenifica un debate entre la posibilidad de existencia de un orden relativamente s\u00f3lido y predecible, y el triunfo definitivo del azar y el caos, expresadas ambas opciones mediante el lenguaje aparentemente neutro de las matem\u00e1ticas. Lo interesante es que, a pesar de estar en posiciones opuestas, ambos f\u00edsicos alcanzan una \u201cepifan\u00eda\u201d decisiva en sus respectivas investigaciones \u2014al menos en la versi\u00f3n de Labatut\u2014 luego de atravesar estados alterados de conciencia. Mediante el uso de una sustancia psicotr\u00f3pica, en el caso de Heisenberg, tras un encuentro casual con Walter Benjamin en un bar de Conpenhague; un anacronismo evidente pero veros\u00edmil, pues estuvieron en Dinamarca con diez a\u00f1os de diferencia. Schr\u00f6dinger, a su vez, elabora su teor\u00eda durante su convalecencia en un sanatorio para tuberculosos en los Alpes suizos. Su f\u00f3rmula (\u201cuna de las ecuaciones m\u00e1s hermosas y extra\u00f1as que han surgido del ser humano\u201d) es el fruto de horas de trabajo en las que el f\u00edsico pierde la noci\u00f3n del tiempo: una revelaci\u00f3n a la que siguen episodios de fiebre y una pasi\u00f3n enfermiza por la hija adolescente del m\u00e9dico que dirige la cl\u00ednica de recuperaci\u00f3n, si as\u00ed puede llamarse a un moridero aislado, discreto y respetable, parecido al sanatorio de Davos en el que se ambienta <i>La monta\u00f1a m\u00e1gica<\/i> de Thomas Mann.<\/p>\n<p>La exploraci\u00f3n de las relaciones entre el mal y la ciencia han encontrado un terreno f\u00e9rtil en la historia de Alemania durante la primera mitad del siglo XX. Benjam\u00edn Labatut visita el mismo castillo maldito que Jorge Volpi (<i>En busca de Klingsor<\/i>) pero evita hacerlo por sus pasadizos m\u00e1s transitados. Sobre todo en textos como \u201cLa singularidad de Schwarzschild\u201d, acerca del f\u00edsico, astr\u00f3nomo y matem\u00e1tico que se enrol\u00f3 como voluntario en el ej\u00e9rcito alem\u00e1n durante la Primera Guerra y le envi\u00f3 a Einstein, desde las trincheras, una carta en la que resolv\u00eda las ecuaciones de su teor\u00eda de la relatividad general, publicadas en noviembre de 1915. Una soluci\u00f3n exacta, que describ\u00eda c\u00f3mo la masa de una estrella deforma el espacio y el tiempo a su alrededor hasta crear una desgarradura: un abismo, un punto ciego, sin luz, incognoscible, en el que pierden su validez las matem\u00e1ticas de la teor\u00eda de Einstein. <i>Singularidad de Schwarzschild<\/i>, la llamaron. Una anomal\u00eda o aberraci\u00f3n matem\u00e1tica que obsesion\u00f3 al cient\u00edfico mientras avanzaba por todo su cuerpo una enfermedad que lo llen\u00f3 de ampollas y \u00falceras. Pero el dolor f\u00edsico no es nada comparado con el sufrimiento metaf\u00edsico que atorment\u00f3 a Schwazschild poco antes de morir: \u201cSi ese tipo de monstruos era un estado posible para la materia (\u2026), \u00bftendr\u00edan un correlato en la mente humana? Una concentraci\u00f3n suficiente de voluntades, millones de seres humanos sometidos a un solo prop\u00f3sito, sus mentes comprimidas en el mismo espacio ps\u00edquico, \u00bfdesencadenar\u00edan algo parecido a su singularidad\u201d. Al cabo de veinte a\u00f1os, la f\u00edsica y la historia confirmaron ambos temores.<\/p>\n<p>Las aprensiones de hombres de ciencia geniales que revolucionan su campo para luego retroceder, espantados, al vislumbrar las consecuencias de sus hallazgos reaparecen en \u201cEl coraz\u00f3n del coraz\u00f3n\u201d, sobre el matem\u00e1tico japon\u00e9s Shinichi Mochizuki y su relaci\u00f3n con Alexander Grothendieck (1928-2014). Este ap\u00e1trida, de or\u00edgenes rusos y alemanes pero nacionalizado franc\u00e9s, alcanz\u00f3 el reconocimiento mundial por sus investigaciones en torno al concepto de <i>motivo<\/i>, capaz de \u201calumbrar todas las encarnaciones posibles de un objeto matem\u00e1tico\u201d, seg\u00fan explica Labatut. \u201cEl coraz\u00f3n del coraz\u00f3n\u201d, en palabras del propio Grothendieck, quien, en la c\u00faspide de su carrera dej\u00f3 la investigaci\u00f3n, se apart\u00f3 de la comunidad matem\u00e1tica y abandon\u00f3 a su familia, fundando una comuna y volc\u00e1ndose en la ecolog\u00eda antes de refugiarse en peque\u00f1os pueblos del sur de Francia, donde lleg\u00f3 a vivir como un ermita\u00f1o. Seg\u00fan una matem\u00e1tica norteamericana que logr\u00f3 hablar con \u00e9l en sus \u00faltimos a\u00f1os, Grothendieck le dijo que hab\u00eda perdido todo inter\u00e9s en los n\u00fameros y que evitaba a los seres humanos para protegerlos. \u201cNo quer\u00eda que nadie sufriera como consecuencia de lo que \u00e9l hab\u00eda encontrado\u201d, escribe Labatut. Sin explicar a qu\u00e9 se refer\u00eda, hablaba de <i>\u201cl\u2019ombre d\u2019une nouvelle horreur\u201d<\/i> (\u201cla sombra de un nuevo horror\u201d).<\/p>\n<p>Un peligro sin nombre parece estar a la vuelta de la esquina en todos los textos de Labatut. Acechando a la espera de encontrar un resquicio que, muchas veces, le abre la ciencia por mero azar. En \u201cAzul de Prusia\u201d, el autor chileno reconstruye los insospechados caminos de la qu\u00edmica que llevaron desde el descubrimiento accidental, a comienzos del siglo XVIII, de un pigmento sint\u00e9tico que revolucion\u00f3 la pintura hasta la fabricaci\u00f3n industrial del gas utilizado por los nazis en los campos de exterminio. Un investigador alem\u00e1n de origen jud\u00edo desempe\u00f1\u00f3 en esta trama un papel protag\u00f3nico. Fritz Haber fue, en 1907, el primer cient\u00edfico que extrajo nitr\u00f3geno directamente del aire para la elaboraci\u00f3n de fertilizantes en un momento cr\u00edtico para la agricultura, lo que revolucion\u00f3 la producci\u00f3n mundial de alimentos. Su m\u00e9todo le vali\u00f3 el Nobel. El mismo Haber fue quien planific\u00f3 la utilizaci\u00f3n de gas de cloro en la Primera Guerra Mundial, causando una muerte horrenda a miles de soldados. Despu\u00e9s del conflicto, produjo una sustancia que empleaba el cianuro para formar un pesticida en gas que bautizaron <i>Zyklon<\/i>. No tard\u00f3 en probarse su r\u00e1pida efectividad en la eliminaci\u00f3n de plagas. Haber muri\u00f3 en 1934, sin prever el terrible destino que, pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde, tendr\u00eda el t\u00f3xico que ayud\u00f3 a crear.<\/p>\n<p>\u201cEl jardinero nocturno\u201d, colocada al final del libro como su \u201cEp\u00edlogo\u201d, es la narraci\u00f3n que m\u00e1s se acerca formalmente al tipo de cuento tradicional que el autor practic\u00f3 en su primer libro. Transcurre en un pueblo chileno cordillerano, tranquilo pero no buc\u00f3lico: sus bosques fueron diezmados por un incendio y alguien envenena perros con cianuro desde hace a\u00f1os. El narrador conoce a un vecino trabajando en el jard\u00edn de su casa, en plena noche, porque le asegura que es el mejor momento para hacerlo, pues las plantas est\u00e1n dormidas. Un d\u00eda el jardinero le habla de Fritz Haber; otro, le cuenta que \u00e9l mismo inici\u00f3 una brillante carrera en las matem\u00e1ticas, a las que renunci\u00f3 luego de conocer el trabajo de Alexander Grothendieck. La trama repasa todos los motivos del libro, como el corolario de un teorema.<\/p>\n<p>Traducido a m\u00e1s de veinte idiomas, el impacto de <i>Un verdor terrible<\/i> fue tan grande que su autor crey\u00f3 necesario publicar el breve ensayo <i>La piedra de la locura<\/i> (2021), donde relaciona el cuadro de El Bosco con la escritura de H. P. Lovecraft y Philip K. Dick. Un op\u00fasculo que funciona, sobre todo, como una apostilla a su propia obra: \u201cEn 2020 publiqu\u00e9 un libro titulado <i>Un verdor terrible<\/i>, en el cual trazo algunos hilos que forman la red de asociaciones, ideas y descubrimientos que dieron origen a la qu\u00edmica, f\u00edsica y matem\u00e1tica modernas, porque esas disciplinas \u2014junto con el s\u00fabito estallido de la comunicaci\u00f3n, la biolog\u00eda y la computaci\u00f3n\u2014 se encuentran en la base de nuestra cosmovisi\u00f3n actual\u201d. En la primera parte del libro, Labatut vincula la incapacidad para entender el mundo y la realidad con los antecedentes del \u201cestallido social\u201d que ocurri\u00f3 en Chile a fines de 2019. Es un texto valioso pero que, literariamente, no aporta nada nuevo a lo que ya hab\u00eda dicho. En la segunda parte, el autor ajusta cuentas con los extra\u00f1os lectores que atraen sus libros cuando habla de la locura, centr\u00e1ndose en un supuesto intercambio de mensajes paranoides que le envi\u00f3 una mujer. De manera imperceptible, el ensayo se desliza hacia el relato o, al menos, hacia un terreno contiguo a la ficci\u00f3n. Es la zona donde mejor se mueve, sin duda, la escritura de Labatut.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Pedro Pablo Guerrero<\/p>\n<h6><strong>Foto:<\/strong> Benjam\u00edn Labatut, escritor chileno. \u00a9 Julieta Labatut.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quedar entre los finalistas del International Booker Prize y del National Book Award con tu primer libro traducido al ingl\u00e9s y que este haya sido incluido por Barack Obama en su lista anual de lecturas recomendadas ser\u00eda para cualquier escritor el sue\u00f1o del pibe. Pero Benjam\u00edn Labatut no es cualquier escritor. Y ya tampoco es, a sus 42 a\u00f1os, un pibe. Reacio a la exposici\u00f3n p\u00fablica, el autor de Un verdor terrible (Anagrama) \u2014When We Cease to Understand the World, en la edici\u00f3n brit\u00e1nica de Pushkin Press traducida por Adrian Nathan West\u2014 se confiesa abrumado por la avalancha de cr\u00edticas positivas que ha conseguido el libro.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":9626,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[2889],"tags":[4320],"genre":[2009],"pretext":[],"section":[2968,2344],"translator":[2593],"lal_author":[3093],"class_list":["post-10692","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayos","tag-numero-21","genre-essays-es","section-ensayo","section-essays-es","translator-victor-meadowcroft-es-2","lal_author-pedro-pablo-guerrero-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10692","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10692"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10692\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9626"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10692"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10692"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10692"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=10692"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=10692"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=10692"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=10692"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=10692"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}