{"id":10691,"date":"2022-02-11T12:03:20","date_gmt":"2022-02-11T18:03:20","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/2022\/05\/critica-y-literatura-actual-pareja-divorciada-de-gisela-kozak-rovero\/"},"modified":"2023-05-23T21:11:43","modified_gmt":"2023-05-24T03:11:43","slug":"critica-y-literatura-actual-pareja-divorciada-de-gisela-kozak-rovero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2022\/02\/critica-y-literatura-actual-pareja-divorciada-de-gisela-kozak-rovero\/","title":{"rendered":"&#8220;Cr\u00edtica y literatura actual: \u00bfPareja divorciada?&#8221; de Gisela Kozak Rovero"},"content":{"rendered":"<p>Las relaciones entre la cr\u00edtica acad\u00e9mica y la literatura contempor\u00e1nea nunca han sido f\u00e1ciles y han oscilado entre el rechazo, la admiraci\u00f3n y la mutua ignorancia. El caso latinoamericano no es muy distinto, aunque tiene a su favor haber roto con la tradici\u00f3n europea que indicaba que solo el pasado contaba con la legitimidad suficiente para ser estudiado dentro de las escuelas de Letras, los departamentos de literatura y los posgrados. A partir de la d\u00e9cada del sesenta del siglo XX, la cr\u00edtica acad\u00e9mica continental se hermana con el presente y lo acompa\u00f1a. El arte verbal defin\u00eda una condici\u00f3n humana semejante en todas las culturas y \u00e9pocas pero transida de historia, capaz de se\u00f1alar los rasgos distintivos de una naci\u00f3n o de demoler la tradici\u00f3n po\u00e9tica en vistas a un acto radical de liberaci\u00f3n. La literatura latinoamericana, denominaci\u00f3n que de por s\u00ed constituye una afirmaci\u00f3n m\u00e1s pol\u00edtica que cr\u00edtica, protagoniz\u00f3 los debates culturales, aquellos en los que la educaci\u00f3n, el pensamiento y las ideas alimentaban la fe en la capacidad del lenguaje para dirimir asuntos del destino colectivo y el sendero personal. Ser\u00eda as\u00ed hasta los a\u00f1os ochenta del siglo pasado, protagonizados por cr\u00edticos como \u00c1ngel Rama, Antonio Cornejo Polar, Roberto Fern\u00e1ndez Retamar, Hugo Achugar, Antonio C\u00e1ndido, Carlos Rinc\u00f3n, Noe Jitrik y Alejandro Losada Guido, empe\u00f1ados en el estudio de la literatura como forma de entendimiento y de construcci\u00f3n de una perspectiva fundada en la liberaci\u00f3n nacional y continental, desde un fuerte sesgo cr\u00edtico hacia la modernidad capitalista, pero con\u00a0 vocaci\u00f3n est\u00e9tica. Esta vocaci\u00f3n valoraba la literatura en t\u00e9rminos de un discurso cuya eficacia formal lo convert\u00eda en expresi\u00f3n privilegiada del lenguaje, en la senda abierta por el formalismo ruso y la cr\u00edtica marxista del siglo XX.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos treinta a\u00f1os, han ocurrido transformaciones sustantivas en los abordajes te\u00f3ricos y cr\u00edticos de la literatura continental, inspiradas en la influencia del posestructuralismo y de la impugnaci\u00f3n decolonial del humanismo de ra\u00edz occidental.\u00a0 La cr\u00edtica se interrog\u00f3 por su sentido epist\u00e9mico y pol\u00edtico, fundado en la literatura como\u00a0 discurso est\u00e9tico insignia de la modernidad. Estamos hablando de una modernidad fracasada, de la ca\u00edda del socialismo y de los diversos proyectos de modernizaci\u00f3n nacional devenidos en dictaduras militares, en democracias en crisis y en transiciones pol\u00edticas marcadas por la irrupci\u00f3n del neoliberalismo. Esta palabra, convertida en el santo y se\u00f1a de los latinoamericanistas en las universidades de todo el hemisferio, sirvi\u00f3 de tel\u00f3n de fondo para una discusi\u00f3n cuyo hilo conductor fue el cuestionamiento de la importancia concedida a la literatura. Incumplidas las promesas de cambio radical en la senda de la ilustraci\u00f3n, con su fe en el progreso por la v\u00eda del Estado garante de la transformaci\u00f3n de la vida colectiva, el arte y la literatura se mostrar\u00edan como pr\u00e1cticas puramente elitistas, incapaces de expresar las complejidades sociales de la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>En este orden de ideas, se postula una noci\u00f3n de la literatura en t\u00e9rminos de pr\u00e1ctica letrada, dependiente de un circuito de creaci\u00f3n y recepci\u00f3n que dimana de los sistemas educativos nacionales, marcados por la exclusi\u00f3n de las pr\u00e1cticas subalternas, cuyo mejor ejemplo ser\u00edan las provenientes de los pueblos ind\u00edgenas. Ya no basta con ampliar los c\u00e1nones literarios integrando las voces antes excluidas, porque lo que est\u00e1 bajo asedio es la noci\u00f3n misma de canon como proyecto pedag\u00f3gico inspirado en el humanismo universalista. Los criterios para su conformaci\u00f3n dependen de relaciones de poder hist\u00f3ricamente establecidas en fundamentos patriarcales, raciales, de hegemon\u00eda religiosa, cultural y pol\u00edtica. Quedaban atr\u00e1s los tiempos en que el canon se justificaba en t\u00e9rminos de un repertorio de grandes cumbres de la creaci\u00f3n y el pensamiento. Por otra parte, la subjetividad dibujada por el discurso literario responde al sujeto burgu\u00e9s moderno, imbuido en la creencia del car\u00e1cter sagrado e insustituible de su individualidad creativa, la cual da la espalda al sujeto popular, de car\u00e1cter colectivo. Habr\u00eda que agregar que tal sujeto moderno excluye a otras subjetividades silenciadas por las l\u00f3gicas de la hegemon\u00eda occidental, entendida como colonialismo racista y patriarcal; tal es el caso de las mujeres y las sexualidades disidentes.<\/p>\n<p>La literatura pasar\u00e1 a ser un discurso m\u00e1s dentro del ancho mundo de las pr\u00e1cticas orales, audiovisuales, y pl\u00e1sticas enraizadas en una impugnaci\u00f3n del orden pol\u00edtico y social; se reconocer\u00e1, adem\u00e1s, el amplio universo textual antes ignorado en funci\u00f3n de los alcances est\u00e9ticos y formales concedidos al estudio de la narrativa, el ensayo, el drama y la poes\u00eda. Hemos atestiguado una eclosi\u00f3n de estudios sobre el siglo XIX y sobre el per\u00edodo colonial, al que habr\u00eda que agregarle el auge de la cr\u00edtica feminista y los estudios de gays y lesbianas que luego remontar\u00edan a la teor\u00eda queer.\u00a0 Estudios culturales, estudios subalternos, estudios latinos, ecocr\u00edtica o decolonialidad han sido denominaciones que, a despecho de sus diferencias, demuestran una expl\u00edcita voluntad de alejarse del conjunto de intereses que priv\u00f3 en la cr\u00edtica y teor\u00eda literarias del siglo XX, desde el formalismo, pasando por el marxismo y la semi\u00f3tica hasta llegar a la teor\u00eda de la recepci\u00f3n y la cr\u00edtica literaria latinoamericana del siglo XX.<\/p>\n<p>La teor\u00eda decolonial se apropi\u00f3 del posestructuralismo, en especial de la deconstrucci\u00f3n derrideana, dejando atr\u00e1s el inter\u00e9s est\u00e9tico para se\u00f1alar el apretado tejido colonial \u2014racista, patriarcal, impregnado de violencia epist\u00e9mica\u2014 en el que la literatura despliega sus capacidades simb\u00f3licas (a despecho, por cierto, de la decidida inclinaci\u00f3n modernista de Jacques Derrida en el terreno po\u00e9tico y en el narrativo). Si bien pensadores como Edward Said y Homi Bhabha impugnaron la presencia colonial en la literatura, los alcances de su pensamiento se\u00f1alaron el potencial de su resignificaci\u00f3n en vistas a una comprensi\u00f3n mucho m\u00e1s global y diversa del orden cultural de nuestra \u00e9poca. La vertiente m\u00e1s potente del decolonialismo latinoamericano \u2014por ejemplo, Walter Mignolo\u2014 ha permitido un espacio menor a la resignificaci\u00f3n y uno mayor a la sospecha ideol\u00f3gica. No es posible exponer en estas l\u00edneas una cr\u00edtica a la teor\u00eda decolonial; baste aqu\u00ed con se\u00f1alar que estableci\u00f3 una ruptura definitiva con la literatura en los t\u00e9rminos que le asignaban un prestigio e importancia cultural que iba a funcionar con relativa autonom\u00eda de sus or\u00edgenes europeos y, por ende, coloniales.<\/p>\n<p>En este contexto acad\u00e9mico, la atenci\u00f3n hacia la literatura latinoamericana actual es menor a la concedida a los escritores del llamado \u201cBoom\u201d hace cincuenta o sesenta a\u00f1os. Aparte de competir con manifestaciones no literarias en el inter\u00e9s de cr\u00edticos, docentes y estudiantes, los textos son sometidos a la criba del an\u00e1lisis de las diversas opresiones raciales, de clase, sexuales y de g\u00e9nero. As\u00ed, la imagen de Am\u00e9rica Latina se establece desde sus problem\u00e1ticas sociales y econ\u00f3micas y no desde sus logros culturales, como ocurr\u00eda en el siglo pasado cuando la literatura latinoamericana afirmaba su plena, original y audaz contemporaneidad, la cual contrastaba con la desigualdad y el autoritarismo reinantes en el continente. Hoy, los escritores y escritoras pugnan dentro de la academia con una imagen de Am\u00e9rica Latina que sospecha de la contemporaneidad en tanto persistencia de la matriz colonial, de la cual la literatura forma parte. Ante la declinaci\u00f3n de la autoridad del pasado literario en el terreno de los estudios sobre la cultura, hombres y mujeres de escritura se mueven en la delgada l\u00ednea roja establecida entre las lecturas pol\u00edticas de sus textos y el inter\u00e9s genuino por la escritura literaria.<\/p>\n<p>Este \u00faltimo suele ser menos frecuente que los an\u00e1lisis ideol\u00f3gicos, prestos a leer las sofisticadas propuestas literarias de Roberto Bola\u00f1o, M\u00f3nica Ojeda o Samanta Schweblin del mismo modo que a cualquier otra expresi\u00f3n textual u oral. Por supuesto, los autores y autoras vinculados con la izquierda tendr\u00e1n un lugar y relevancia que no obtendr\u00e1n aquellos que cuestionan esta tendencia pol\u00edtica. Los abordajes cr\u00edticos de autores venezolanos al estilo de Rodrigo Blanco Calder\u00f3n y Karina Sainz Borgo sorprenden por su rechazo militante mucho m\u00e1s que por su elaboraci\u00f3n conceptual y pol\u00edtica. Las reticencias frente a los escritores considerados \u201cde derecha\u201d no es nueva y resonaba en la cr\u00edtica literaria latinoamericana de orientaci\u00f3n marxista del siglo pasado, con la diferencia de que se dejaba muy en claro la indudable relevancia literaria de autores como Jorge Luis Borges o Mario Vargas Llosa. Esta tensi\u00f3n entre talento e ideolog\u00eda marc\u00f3 el siglo XX, pero la herencia del humanismo y el lugar privilegiado de la literatura en la cultura tamizaron los rechazos militantes en los centros de estudio fuera de la \u00f3rbita de los pa\u00edses con reg\u00edmenes totalitarios. En cambio, ahora, el talento literario sobresaliente causa menos admiraci\u00f3n que sospecha y se prefiere subrayar sus relaciones con el mercado y con los mecanismos de la exclusi\u00f3n social y cultural.<\/p>\n<p>En lugar de lamentar que la cr\u00edtica literaria latinoamericana haya pasado a aplicar sus herencias y hallazgos te\u00f3ricos en otras textualidades, ampliaci\u00f3n del campo de estudio que pod\u00eda desprenderse f\u00e1cilmente de sus alianzas con la semi\u00f3tica, las ciencias sociales, la historia y filosof\u00eda, cabe interrogarse por su sesgo pol\u00edtico y por las razones de tal ampliaci\u00f3n. No hay motivo para pensar que el prestigio de la literatura y de lo que otrora se denominaba como \u201ccl\u00e1sico\u201d tenga que ser eterno, pero cabe reflexionar sobre el empe\u00f1o de someterlos a un tipo de lectura que funciona de manera completamente hegem\u00f3nica dentro de las escuelas de Letras y los departamentos y los posgrados. Son posibles otras lecturas y miradas sobre el pasado art\u00edstico y literario que trascienden la mera cr\u00edtica ideol\u00f3gica desde la perspectiva de los oprimidos. Por ejemplo, las escritoras en castellano tienen un auge seguramente relacionado no solo con su indudable calidad sino tambi\u00e9n con los debates acad\u00e9micos y p\u00fablicos sobre la equidad de g\u00e9nero. Esta influencia ben\u00e9fica contrasta con los l\u00edmites establecidos por la correcci\u00f3n pol\u00edtica, denominaci\u00f3n inexacta para los debates en torno a discriminaciones efectivamente existentes, pero ampliamente entendida.<\/p>\n<p>Los estudios literarios siempre han estado bajo la perenne amenaza que significa la pregunta sobre su legitimidad epist\u00e9mica y su sentido social. Escaparse por la tangente dejando atr\u00e1s la literatura no resuelve el problema, solamente lo desplaza al terreno fr\u00e1gil de las modas te\u00f3ricas y de la militancia pol\u00edtica. Esta militancia influye en una mirada sobre el continente que lo contempla como una vasta regi\u00f3n de horrores, sometida por el neoliberalismo y la hegemon\u00eda estadounidense, visi\u00f3n que deja a un lado la consciencia plena de las realidades nacionales y de la vida rica y compleja de sus habitantes. La cr\u00edtica podr\u00eda abrirle paso a la comprensi\u00f3n de las diferencias y convergencias culturales entre naciones y con respecto al mundo global apuntando a las conexiones existentes entre la literatura actual y el pasado; la genealog\u00eda que vincula, por ejemplo, a Mariana Enr\u00edquez con Mary Shelley, Horacio Quiroga y Stephen King. Interesa el debate sobre \u00e9tica, est\u00e9tica, autor\u00eda y obra en un plano que trascienda la consideraci\u00f3n de la escritura como prolongaci\u00f3n de quien escribe y c\u00f3mplice de sus acciones condenables. Tambi\u00e9n interesa la discusi\u00f3n acerca del lugar del pasado dentro de todos los niveles de ense\u00f1anza; en definitiva, si un cr\u00edtico decide renunciar a la literatura est\u00e1 en su derecho, pero cabe reflexionar acerca de si las nuevas generaciones se lo merecen. Por \u00faltimo, la izquierda radical anticapitalista y decolonial, hegem\u00f3nica en la academia latinoamericana en el hemisferio, no interpreta a todos los hombres y mujeres que estamos en ella y, mucho menos, a las sociedades de las que proviene el alumnado. El pluralismo pol\u00edtico y la pluralidad de pensamiento son requisitos del mundo universitario, no concesiones.<\/p>\n<h6><strong>Fotograf\u00eda:<\/strong> Gisela Kozak Rovero, escritora venezolana.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las relaciones entre la cr\u00edtica acad\u00e9mica y la literatura contempor\u00e1nea nunca han sido f\u00e1ciles y han oscilado entre el rechazo, la admiraci\u00f3n y la mutua ignorancia. El caso latinoamericano no es muy distinto, aunque tiene a su favor haber roto con la tradici\u00f3n europea que indicaba que solo el pasado contaba con la legitimidad suficiente para ser estudiado dentro de las escuelas de Letras, los departamentos de literatura y los posgrados. A partir de la d\u00e9cada del sesenta del siglo XX, la cr\u00edtica acad\u00e9mica continental se hermana con el presente y lo acompa\u00f1a. El arte verbal defin\u00eda una condici\u00f3n humana semejante en todas las culturas y \u00e9pocas pero transida de historia, capaz de se\u00f1alar los rasgos distintivos de una naci\u00f3n o de demoler la tradici\u00f3n po\u00e9tica en vistas a un acto radical de liberaci\u00f3n. La literatura latinoamericana, denominaci\u00f3n que de por s\u00ed constituye una afirmaci\u00f3n m\u00e1s pol\u00edtica que cr\u00edtica, protagoniz\u00f3 los debates culturales, aquellos en los que la educaci\u00f3n, el pensamiento y las ideas alimentaban la fe en la capacidad del lenguaje para dirimir asuntos del destino colectivo y el sendero personal. Ser\u00eda as\u00ed hasta los a\u00f1os ochenta del siglo pasado, protagonizados por cr\u00edticos como \u00c1ngel Rama, Antonio Cornejo Polar, Roberto Fern\u00e1ndez Retamar, Hugo Achugar, Antonio C\u00e1ndido, Carlos Rinc\u00f3n, Noe Jitrik y Alejandro Losada Guido, empe\u00f1ados en el estudio de la literatura como forma de entendimiento y de construcci\u00f3n de una perspectiva fundada en la liberaci\u00f3n nacional y continental, desde un fuerte sesgo cr\u00edtico hacia la modernidad capitalista, pero con\u00a0 vocaci\u00f3n est\u00e9tica. 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