{"id":6456,"date":"2021-11-21T01:14:15","date_gmt":"2021-11-21T01:14:15","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/book_review\/preambulo-antonio-lopez-ortega-2\/"},"modified":"2023-05-26T09:27:00","modified_gmt":"2023-05-26T15:27:00","slug":"preambulo-antonio-lopez-ortega-2","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/preambulo-antonio-lopez-ortega-2\/","title":{"rendered":"Pre\u00e1mbulo de Antonio L\u00f3pez Ortega"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Pre\u00e1mbulo<\/i>. Antonio L\u00f3pez Ortega. Caracas: Monroy Editores.\u00a02021. 182 p\u00e1ginas.<\/b><\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-6453\" style=\"margin: 10px; float: left;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/preambulo.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"445\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/preambulo.jpg 290w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/preambulo-196x300.jpg 196w\" sizes=\"(max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><\/p>\n<p>\u00bfPre\u00e1mbulo de una instancia que se desarrollar\u00e1 fuera de esta novela, posteriormente? \u00bfPre\u00e1mbulo hacia otra dimensi\u00f3n narrativa? \u00bfEl anticipo de un momento biogr\u00e1fico e hist\u00f3rico a\u00fan inaccesible y que al final de la obra podremos vislumbrar?<\/p>\n<p>La novela comienza en un punto en desplazamiento desde donde se traza la perspectiva e invita al lector a desplazarse tambi\u00e9n. Vamos de La Guaira a Caracas por la carretera vieja, abordo de un Packard manejado por la madre del narrador, quien se encuentra en el asiento de atr\u00e1s junto a su abuelo muerto, compa\u00f1ero de viaje ahora desde el m\u00e1s all\u00e1. La carretera accidentada, la madre menuda conduciendo aquel veh\u00edculo pesado y enorme, los saltos y bamboleos de los otros ocupantes y aquella visi\u00f3n de un cielo perfecto en contrapicado. Este viaje, y otros m\u00e1s, trazar\u00e1n el itinerario geogr\u00e1fico y sentimental de una novela migratoria ambientada en la primera mitad del siglo xx venezolano, en el devenir de una familia que abandona el origen rural buscando el paradigma urbano: de Zaraza a Caracas, de ah\u00ed a Lagunillas, del Zulia a Paraguan\u00e1. La historia de una familia, pero tambi\u00e9n de un pa\u00eds.<\/p>\n<p>Pronto el tiempo de la narraci\u00f3n muta, y quien narra lo hace desde el presente, desde lejos, all\u00e1 el auto, all\u00e1 \u00e9l mismo, all\u00e1 el abuelo muerto y tambaleando, con una flor a\u00fan viva a manera de adorno en la solapa, <i>punctum <\/i>imantado entre el presente est\u00e1tico y el pasado que se echa a andar para contar la historia. Como buen relato autobiogr\u00e1fico y memorioso, en \u00e9l palpita algo espectral. No es casual que para el ni\u00f1o que observa el accionar de los personajes, en las horas nocturnas del reposo, sus familiares parezcan fantasmas. Las personas, al morir, entran al sue\u00f1o, entran al pasado, como apag\u00e1ndose. Hay algo en esa transici\u00f3n, hacia el sue\u00f1o\/hacia la muerte temporal que remite a un pa\u00eds que quiso ser moderno con un pie en la tradici\u00f3n, y se encontr\u00f3 suspendido e involucionando pocas d\u00e9cadas despu\u00e9s.<\/p>\n<p>La plasticidad en el manejo de los tiempos narrativos desliza la voz del singular en primera persona a un plural que invita a mirar y que a su vez termina desplaz\u00e1ndose al personaje. Si fuese cine este ser\u00eda un <i>dolly <\/i>en tr\u00e1nsito desde el mundo exterior hacia el subjetivo,<i> <\/i>suave e imperceptible:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Describamos el lento empuje del harag\u00e1n, el momento en que la leng\u00fceta de goma negra se topa con la trasl\u00facida pel\u00edcula de agua, que es la imagen focal en la que se concentra. Violeta empu\u00f1a el mango de madera y el esfuerzo parece ser el de dos manos nunca callosas, aunque morenas; nunca marchitas, aunque carcomidas. (\u201cLas manos de Violeta \u2014 alguien te susurra al o\u00eddo\u2014 son un simulacro\u201d).<\/p>\n<p>As\u00ed la primera persona del plural se traslada a la mujer, al foco de atenci\u00f3n de quien haraganea. Quien lee se deja llevar a buen puerto por una prosa de tono indudablemente po\u00e9tico. El preciso manejo de los herramientas y materiales no busca, sin embargo, dominar la historia, mucho menos hacerse cargo de su desenlace. La memoria es imprecisa y tramposa. Es, en definitiva, un invento, y eso L\u00f3pez Ortega lo sabe y maneja con belleza: \u201cSospecho que madre se cas\u00f3 en 1928. Es un dato borroso y circunstancial, pero es el que tenemos\u201d. El sustrato ficcional de esta historia es indudable si se entiende que toda autobiograf\u00eda, toda reconstrucci\u00f3n del pasado y m\u00e1s a\u00fan si es de materia est\u00e9tica, se destila a trav\u00e9s de la ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>El tr\u00e1nsito familiar del pueblo a la ciudad es inaugurado por Raquel, madre del narrador. Desaparece progresivamente el paisaje en la llanura sencilla en pos de la promesa industrial, al tiempo en que un esposo vendedor se desplaza a lo largo y ancho de un pa\u00eds en vertiginoso desarrollo, su pareja funda una peque\u00f1a f\u00e1brica de chocolates (la emblem\u00e1tica La India) con ayuda de sus hermanos, y el narrador, a la par, va creciendo. En tanto, los abuelos, los ocho hijos sobrevivientes de un total de veintitr\u00e9s, las tres t\u00edas vaporosas y espectrales, los p\u00edcaros primos delincuentes, el exitoso hijo m\u00e9dico: una amplia galer\u00eda de personajes aproxima esta historia a la novela coral, plasmados con un gran amor y piedad por sus destinos, muchas veces truncos o desviados y sin eludir las sombras, los reproches, ni las culpas. Este es un relato de la intimidad familiar, de historias m\u00ednimas relatadas con nostalgia y honestidad.<\/p>\n<p>Los numerosos actores de esta novela se mueven en la memoria buscando un ancla que pronto se libera, proyectando la historia hacia el presente (recordemos que es Pre\u00e1mbulo), explicando en el tr\u00e1nsito mucho de lo que hemos sido y somos, vali\u00e9ndose de una prosa exacta y tersa, de fraseo equilibrado y elegante. Ac\u00e1 lo po\u00e9tico surge de una gran conciencia y respeto por el idioma. No es nuevo este rasgo distintivo en la escritura de L\u00f3pez Ortega y se puede observar en su extensa obra narrativa.<\/p>\n<p>En el tr\u00e1nsito de la familia Flores de Zaraza a Caracas se describe el paso de lo rural y at\u00e1vico hacia lo urbano y sus sue\u00f1os de modernidad. \u201cLa primera casa de Caracas, la de Pante\u00f3n, no pod\u00eda ser sino una casa t\u00edpicamente caraque\u00f1a, con su patio interior de helechos colgantes, su largo zagu\u00e1n, la sala para recibir de un costado y un comedor de doce puestos\u201d. Esa es la casa que recuerda el narrador, la de su primera infancia. El lugar que enlaza la cr\u00f3nica memoriosa, con su biograf\u00eda personal.<\/p>\n<p><i>Pre\u00e1mbulo<\/i> es una historia tejida de nostalgias y melancol\u00edas.\u00a0 Por eso tiene aromas a caramelo, a hoja de tabaco, a chocolate. Pero tambi\u00e9n a p\u00e9rdidas, a ilusiones rotas, a desenga\u00f1os. En ella se percibe la ingenuidad de una comunidad y sus ganas de salir adelante. Su lucha por dejar atr\u00e1s el pueblo y alcanzar sus ambiciones. Aromas que quedan suspendidos en las numerosas escenas que pueblan esta historia tel\u00farica en la que el destino permanece atado a la tierra que vio nacer a sus personajes, y el narrador, ya un joven en busca de su propio destino, relata su experiencia adolescente en un colegio de Caracas, sus estudios en los Estados Unidos y su problem\u00e1tica relaci\u00f3n con el pasado rural, materializada en la primera experiencia laboral en un campo petrolero en Card\u00f3n. As\u00ed, la novela anticipa toda una generaci\u00f3n que se form\u00f3 y vivi\u00f3 alrededor de estos campamentos multinacionales establecidos en Venezuela durante la primera mitad del siglo XX. \u00bfEs esta historia el pre\u00e1mbulo para abordar desde la ficci\u00f3n la Venezuela de los campos petroleros, de la que apenas se vislumbran algunas se\u00f1ales?<\/p>\n<p>El lector local reconocer\u00e1 en este libro el relato de la conformaci\u00f3n de una identidad y una idiosincrasia, al menos la que corresponde al siglo xx del pa\u00eds. Y el lector extranjero hallar\u00e1 simetr\u00edas con su propia experiencia colectiva, porque <i>Pre\u00e1mbulo<\/i> parece atender al famoso proverbio: \u201cpinta tu aldea y pintar\u00e1s el universo\u201d.\u00a0 El Zaraza de la novela, arraigado, tr\u00e1gico y pintoresco, funciona como lugar puntual en el mapa, pero tambi\u00e9n como met\u00e1fora de una Latinoam\u00e9rica en busca de su evasiva identidad, llevando a rastras sus dram\u00e1ticas transformaciones sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Keila Vall de la Ville y Gustavo Valle<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfPre\u00e1mbulo de una instancia que se desarrollar\u00e1 fuera de esta novela, posteriormente? \u00bfPre\u00e1mbulo hacia otra dimensi\u00f3n narrativa? \u00bfEl anticipo de un momento biogr\u00e1fico e hist\u00f3rico a\u00fan inaccesible y que al final de la obra podremos vislumbrar? La novela comienza en un punto en desplazamiento desde donde se traza la perspectiva e invita al lector a desplazarse tambi\u00e9n. Vamos de La Guaira a Caracas por la carretera vieja, abordo de un Packard manejado por la madre del narrador, quien se encuentra en el asiento de atr\u00e1s junto a su abuelo muerto, compa\u00f1ero de viaje ahora desde el m\u00e1s all\u00e1. La carretera accidentada, la madre menuda conduciendo aquel veh\u00edculo pesado y enorme, los saltos y bamboleos de los otros ocupantes y aquella visi\u00f3n de un cielo perfecto en contrapicado. Este viaje, y otros m\u00e1s, trazar\u00e1n el itinerario geogr\u00e1fico y sentimental de una novela migratoria ambientada en la primera mitad del siglo xx venezolano, en el devenir de una familia que abandona el origen rural buscando el paradigma urbano: de Zaraza a Caracas, de ah\u00ed a Lagunillas, del Zulia a Paraguan\u00e1. 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