{"id":6424,"date":"2021-08-29T15:47:49","date_gmt":"2021-08-29T15:47:49","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/book_review\/98-segundos-sin-sombra-giovanna-rivero-2\/"},"modified":"2023-05-26T17:50:20","modified_gmt":"2023-05-26T23:50:20","slug":"98-segundos-sin-sombra-giovanna-rivero-2","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/98-segundos-sin-sombra-giovanna-rivero-2\/","title":{"rendered":"98 segundos sin sombra de Giovanna Rivero"},"content":{"rendered":"<p><b><i>98 segundos sin sombra<\/i>. Giovanna Rivero. Miami: Suburbano Ediciones. 2021. 174 p\u00e1ginas.<\/b><\/p>\n<p>Escaparse, desaparecer, escabullirse, irse, abandonar: es lo que busca la protagonista de <i>98 segundos sin sombra<\/i>, de Giovanna Rivero. Quiz\u00e1 la huida sea uno de los temas nucleares de esta estupenda novela, narrada en primera persona por Genoveva, una adolescente de voz l\u00facida, fresca y corrosiva, a la que escuchamos desde las an\u00e1rquicas entradas de su diario \u00edntimo, escondido en las p\u00e1ginas de una agenda de tapa dura que atesora el registro subjetivo y personal del curso cotidiano de su vida: pensamientos que desea dejar constancia, <i>la huella fechada<\/i>, como dir\u00eda Lejeune. Las entradas del diario de Genovena carecen de marca cronol\u00f3gica, acaso como un intento de reflejar la monoton\u00eda e inmovilidad de su vida, esa a la que ella procura otorgarle sentido y emoci\u00f3n.<\/p>\n<p>El diario es el reflejo de una atenta y vigilante b\u00fasqueda con los ojos bien abiertos para observar el mundo exterior e interpretarlo luego, seg\u00fan los moldes que la propia Genoveva va construyendo en su peculiar manera de subjetivar aquello que ve y vive, oye y siente. Sin duda, una atalaya privilegiada la que nos regala esta novela.<\/p>\n<p>Genoveva es una exc\u00e9ntrica chica de provincias, personaje inusual para Therox, un pueblo peque\u00f1o y cerrado sobre s\u00ed mismo, un pueblo que se balancea seg\u00fan los caprichos y contradicciones que el narcotr\u00e1fico le ha impuesto. Therox es un lugar que se desenvuelve como si fuese una isla seg\u00fan la percepci\u00f3n de la protagonista, quien desea alejarse de la falta de horizontes a la que se ve condenada en ese cronotopo de hast\u00edo, corrupci\u00f3n y banalidad, que en la novela se proyecta como una ci\u00e9naga espiritual.<\/p>\n<p>A la pseudo insularidad que encierra y enclaustra a Genoveva, debe sumarse una familia disfuncional a la que pertenece, compuesta por un padre depresivo y amargado, representante del fracaso de las utop\u00edas de una quim\u00e9rica izquierda malograda; una madre casi fantasmal que, tras el nacimiento de un hijo con retraso, se evade entre enso\u00f1aciones astrol\u00f3gicas, largas caminatas y, tal vez, una relaci\u00f3n ad\u00faltera.<\/p>\n<p>Genoveva solo recibe incomprensi\u00f3n y falta de empat\u00eda de esos padres a quienes rechaza con devoci\u00f3n, sin culpa. Pero ella no es una isla, como Therox; ella tiene \u2212aunque escasas\u2212 algunas v\u00edas de comunicaci\u00f3n; no obstante, sus interlocutores est\u00e1n signados con diferentes formas de enfermedad, el v\u00ednculo que los hermana a la vez que margina (su abuela Clara Luz, su hermanito Nacho y su amiga In\u00e9s).<\/p>\n<p>La abuela es una especie de bruja buena que compaginaba servicios de pla\u00f1idera y rezadora cristiana con la pr\u00e1ctica del vud\u00fa, pero que durante la novela encontramos enferma, pegada a una m\u00e1quina de ox\u00edgeno que le sirve de bast\u00f3n respiratorio para transitar por sus maltrechos \u00faltimos d\u00edas, y a quien Genoveva ayuda a liberarse de su t\u00edsica \u201cc\u00e1rcel del alma\u201d.<\/p>\n<p>Nacho naci\u00f3 con un retraso que lo aleja del mundo y lo acerca fieramente a su hermana. Ella lo ama con devoci\u00f3n. In\u00e9s, otro personaje singular, es capaz de otorgar a sus des\u00f3rdenes alimenticios un contenido casi metaf\u00edsico que Genoveva no discute ni juzga.<\/p>\n<p>La enfermedad, una carga del cuerpo en el que viven, funciona para estos personajes como una forma de la inocencia, o un camino cuyo trayecto purga el organismo, dejando solo y l\u00edmpido el yo inmaterial.<\/p>\n<p>Clara Luz, Nacho e In\u00e9s son el tri\u00e1ngulo de amor que Genoveva intentar\u00e1, de alguna manera, llevarse con ella cuando decida emprender su huida y alejarse del desierto afectivo de Therox.<\/p>\n<p>Al final, el \u201cafuera\u201d se presenta como el \u00fanico destino viable para los personajes que laten en la misma sinton\u00eda que Genoveva. La desaparici\u00f3n perseguida por In\u00e9s es literal, y la bulimia, la v\u00eda que la ayudar\u00e1 a desprenderse de un cuerpo que la mantiene atrapada.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n un lastre para la abuela, debe ser abandonado porque lo corporal que hay en ella ya no es \u00fatil. Ya ha servido mucho. No ser\u00e1 dif\u00edcil liberar a Clara Luz de su da\u00f1ada prisi\u00f3n. Un trozo de sus cabellos blancos (s\u00edmbolo femenino decolorado por la edad) es lo que Genoveva rescata de ese cuerpo para llevarse consigo. En el caso de In\u00e9s apenas hay materia, y en un \u00faltimo acto de fidelidad a su amiga, Genoveva portar\u00e1 apenas una r\u00e9plica, una mu\u00f1equita sin boca (no puede hablar, ni comer) que la propia In\u00e9s construy\u00f3 de s\u00ed misma. A su hermano, que es peque\u00f1o y parte de ella (as\u00ed lo cree), se lo llevar\u00e1 consigo en ese viaje trascendental que piensa emprender para alejarse de Therox.<\/p>\n<p>Cada vez es m\u00e1s grande su necesidad de irse al extranjero, escribe Genoveva en su diario. El extranjero representa para ella un lugar sin restricci\u00f3n, con opciones, un lugar donde existe trabajo de verdad (en Therox, el trabajo ha sido absorbido por las fauces del \u201cnegocio\u201d). Lo convierte en escenario de ilusi\u00f3n, di\u00e1logo con los otros, el sitio donde puede ser m\u00e1s que solo una joven inadaptada, obsesionada con la man\u00eda de contar los segundos que duran aquellos insignificantes eventos que hacen que la vida avance.<\/p>\n<p>Por eso, cuando se cruza en su camino el maestro Hern\u00e1n \u2212especie de timonel y gu\u00eda en conocimientos astrales\u2212 Genoveva ir\u00e1 dando forma concreta a su plan de huida cifrando su meta en Gan\u00edmedes, en cuyas ense\u00f1anzas ha sido iniciada por el gur\u00fa y consejero espiritual.<\/p>\n<p>Genoveva encuentra en \u00e9l y sus ense\u00f1anzas las respuestas a sus m\u00e1s insondables interrogantes vitales y, probablemente, un oscuro y mal confesado primer amor. Igual que el alma\/la esposa en el cr\u00edptico poema de Juan de la Cruz, \u201cen una noche escura \/ con ansias en amores inflamada [\u2026] sal\u00ed sin ser notada \/ estando ya mi casa sosegada\u201d, as\u00ed emprende Genoveva su huida (tambi\u00e9n, tal vez, otro primer paso hacia el camino m\u00edstico, como en el poema), llev\u00e1ndose solo a su hermanito y su diario.<\/p>\n<p>Mientras llega el momento de abandonar el hogar \u2212de la soberbia y h\u00e1bil mano de Giovanna Rivero\u2212 compartimos con Genoveva unos meses de su \u00faltimo a\u00f1o de colegio; un colegio de monjas donde la invisibilidad es su mejor opci\u00f3n. Compartimos las reflexiones que le despiertan sus compa\u00f1eras de clase, sus profesores, sus padres, su abuela. Todo aquello que ama, odia o no comprende. Estamos a su lado mientras se va alimentando y creciendo su deseo de huir, de desaparecer, igual que le ocurr\u00eda a su sombra durante los 98 segundos de absoluta y l\u00edmpida felicidad, cuando la luz se traga el reflejo que su cuerpo proyecta sobre el suelo.<\/p>\n<p>Entonces, cuando no hay nada, ni la propia sombra, llega la felicidad. Para alcanzarla debe prescindir de su sombra, que no es m\u00e1s que el reflejo de un cuerpo durante el instante en que le ha interceptado, le ha robado, la luz al sol (al dador de luz, nada menos). En ese momento en el cual el cuerpo y la nada son uno (como el amado y la amada en el poema del santo), es el de la totalidad del yo. Y apenas dura 98 segundos. Sin duda, la desaparici\u00f3n, la conversi\u00f3n del yo en nada, es para Genoveva sin\u00f3nimo de felicidad y plenitud. Aunque dure tan poco.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Anabel Guti\u00e9rrez Le\u00f3n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Escaparse, desaparecer, escabullirse, irse, abandonar: es lo que busca la protagonista de <i>98 segundos sin sombra<\/i>, de Giovanna Rivero. Quiz\u00e1 la huida sea uno de los temas nucleares de esta estupenda novela, narrada en primera persona por Genoveva, una adolescente de voz l\u00facida, fresca y corrosiva, a la que escuchamos desde las an\u00e1rquicas entradas de su diario \u00edntimo, escondido en las p\u00e1ginas de una agenda de tapa dura que atesora el registro subjetivo y personal del curso cotidiano de su vida: pensamientos que desea dejar constancia, <i>la huella fechada<\/i>, como dir\u00eda Lejeune. 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