{"id":6344,"date":"2021-05-23T17:49:43","date_gmt":"2021-05-23T17:49:43","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/book_review\/los-abismos-pilar-quintana-2\/"},"modified":"2023-06-01T12:39:06","modified_gmt":"2023-06-01T18:39:06","slug":"los-abismos-pilar-quintana-2","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/los-abismos-pilar-quintana-2\/","title":{"rendered":"Los abismos de Pilar Quintana"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Los abismos<\/i>. Pilar Quintana. Bogot\u00e1: Alfaguara. 2021. 246 p\u00e1ginas.<\/b><\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-6341\" style=\"margin: 10px; float: left;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/los_abismos_1.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"478\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/los_abismos_1.jpg 300w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/los_abismos_1-188x300.jpg 188w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p dir=\"ltr\">En el emplatado no deben usarse elementos que s\u00f3lo cumplan funciones decorativas. Es regla que cada elemento est\u00e9 en funci\u00f3n de los dem\u00e1s y que todo debe ser comestible. No existen adornos en la gastronom\u00eda ni en la literatura: todo elemento cumple una tarea narrativa. La presencia del cielo gris existe en la novela porque simboliza, por ejemplo, los sentimientos de los personajes o anuncia la inminencia de un giro argumental. El color y existencia de las nubes debe tener la misma funci\u00f3n de los trazos de chocolate en el plato del postre: parecen superfluos, pero combinan con el hojaldre.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En <em>Los abismos<\/em>, las plantas que \u201cse estiraban para tocarme con sus hojas como dedo\u201d hablan del estado de \u00e1nimo de la mam\u00e1 de Claudia: la monoton\u00eda y violencia selv\u00e1tica, las fracturas del matrimonio y la \u201crinitis\u201d que la hunde en la cama por semanas. La escenograf\u00eda no es un adorno, sino parte fundamental de la novela, como sucedi\u00f3 en <em>La Perra<\/em>, cuya historia pudo suceder en las periferias de Bogot\u00e1 sin que el argumento tuviera cambios considerables. Sin embargo, la selva, el mar que se llev\u00f3 a Nicolasito, los aguaceros b\u00edblicos y las serpientes acorralan a Damaris como una soga que aprieta sin dar tregua.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Uno de los cambios m\u00e1s notable entre las dos novelas es la elecci\u00f3n del narrador: en <em>La Perra<\/em> se narra en tercera persona, mientras que en <em>Los abismos<\/em> en primera persona. Esa es una de las grandes apuestas: narrar desde la perspectiva de Claudia, una ni\u00f1a de ocho a\u00f1os. Ese desaf\u00edo entra\u00f1a un trabajo minucioso (probablemente agotador) en la artesan\u00eda de las frases. La voz no s\u00f3lo es convincente sino que la novela adquiere una contundencia que crece a medida que avanza la trama: \u201cYo hablaba. Le contaba a mi pap\u00e1 las cosas que me pasaban en el colegio. \u00c9l escuchaba y se re\u00eda cuando hab\u00eda que hacerlo. Le hac\u00eda preguntas sobre temas importantes o superficiales de la vida, el universo y la naturaleza. \u00c9l meditaba, me daba su respuesta, siempre puntual, o dec\u00eda que no sab\u00eda y se callaba. Los muertos de mi pap\u00e1, empec\u00e9 a pensar, viv\u00edan en sus silencios, como ahogados en un mar en calma\u201d.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Pilar teje todos los elementos para crear una novela densa y hermosa. Entre sus aciertos est\u00e1 la manera en que los escenarios y el clima hablan del interior de Claudia. Por ejemplo, a la casa de campo la rodea la niebla como si fueran las fauces de un lobo, la lluvia arremete contra las monta\u00f1as, el Viru\u00f1as que rasgu\u00f1a los techos en la noche y el fantasma de Rebeca deambula por la casa. Este escenario est\u00e1 correlacionado con el terror de la ni\u00f1a que debe vigilar a su mam\u00e1 para que no cumpla el destino de Gloria In\u00e9s, Karen Carpenter, la princesa Grace o Natalie Wood.<\/p>\n<p>En la literatura, a diferencia del sexo, entre m\u00e1s cortico, m\u00e1s sustancioso. Buen ejemplo son las escenas de <em>Los abismos<\/em>: \u201cDesde donde estaban mi pap\u00e1 y mi t\u00eda no se ve\u00eda la cocina. Desde donde yo estaba, s\u00ed. Gonzalo y mi mam\u00e1 hablaban, se re\u00edan, brindaron y por un momento se miraron en silencio. \u00c9l, que estaba de cara a la puerta, me vio y le dijo algo a mi mam\u00e1. Ella sali\u00f3 de la cocina, con su copa de vino en la mano, haci\u00e9ndose la brava, cuando no pod\u00eda estar m\u00e1s feliz\u201d. No se necesitan m\u00e1s elementos para sospechar lo que est\u00e1 sucediendo y lo que vendr\u00e1.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Damaris y Claudia pierden su infancia a la misma edad. En el primer caso, a partir del accidente de Nicolasito; en el segundo, por el derrumbe del matrimonio de los pap\u00e1s de Claudia. Ellas abandonan la ni\u00f1ez para encaminarse a una vida compleja y dif\u00edcil. En <em>La Perra<\/em> conocemos la vida de Damaris a partir de la adopci\u00f3n y crianza de una cachorra. Si bien no se conoce el futuro de Claudia, se intuye que ser\u00e1 cercano al de su mam\u00e1, con quien comparte el nombre. En este punto me permito abrir un par\u00e9ntesis. Me cuento entre quienes creen que los nombres traen su propio destino. El hecho de que madre e hija compartan el nombre es como si hubieran sentenciado a Claudia a perpetuar la vida de su madre.<\/p>\n<p>El destino de las tocayas es muy cercano al de Damaris a pesar de que las separan diferencias sociales, cronol\u00f3gicas, geogr\u00e1ficas, econ\u00f3micas y culturales. Parece que no importaran los sue\u00f1os y proyectos que tracen o el lugar en el que nacen porque est\u00e1n predestinadas al encierro y la frustraci\u00f3n. Quiz\u00e1s esa es la raz\u00f3n por la que a ellas les atraen los abismos: \u201cCamin\u00e9 en esa direcci\u00f3n, al principio con reserva y luego decidida. Quer\u00eda v\u00e9rmelas de nuevo con el abismo, sentir la cosa rica en la barriga y el miedo, las ganas de saltar\u201d (p\u00e1g.153). M\u00e1s adelante: \u201cEntonces lo vi en sus ojos. El abismo dentro de ella, igual al de las mujeres muertas, al de Gloria In\u00e9s, una grieta sin fondo que nada pod\u00eda llenar\u201d.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: right;\">Diego Ni\u00f1o<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p dir=\"ltr\">En el emplatado no deben usarse elementos que s\u00f3lo cumplan funciones decorativas. Es regla que cada elemento est\u00e9 en funci\u00f3n de los dem\u00e1s y que todo debe ser comestible. 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