{"id":6336,"date":"2021-05-23T17:24:17","date_gmt":"2021-05-23T17:24:17","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/book_review\/confesion-martin-kohan-2\/"},"modified":"2023-06-01T12:39:35","modified_gmt":"2023-06-01T18:39:35","slug":"confesion-martin-kohan-2","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/confesion-martin-kohan-2\/","title":{"rendered":"Confesi\u00f3n de Mart\u00edn Kohan"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Confesi\u00f3n. <\/i>Mart\u00edn Kohan. Barcelona: Anagrama. 2020. 196 p\u00e1ginas.<\/b><\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-6333\" style=\"margin: 10px; float: left;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/confesion.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"470\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/confesion.jpg 300w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/confesion-191x300.jpg 191w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>Una cita c\u00e9lebre de Balzac afirma que el g\u00e9nero de la novela ha de ocuparse de la historia \u00edntima de las naciones, esto es, de lo que permea las grietas del relato p\u00fablico oficial, enfocado como siempre lo est\u00e1 en los grandes nombres y los grandes momentos, en los compases principales de su propia sinfon\u00eda. De la ficci\u00f3n literaria, en cambio, se espera una perspectiva de la realidad oblicua, tangencial. Se espera que avance a la par de sus referentes hist\u00f3ricos, pero fijando la mirada en otra parte: en el detalle singular de los relatos posibles. As\u00ed, el buen novelista cumple con la m\u00e1xima aristot\u00e9lica de ocuparse m\u00e1s de lo posible que de lo real, y a la vez con la definici\u00f3n ir\u00f3nica de un revolucionario que hace Gustavo Tavares: \u201cquien mira por m\u00e1s tiempo una cucaracha que a un emperador\u201d.<\/p>\n<p>Semejante hip\u00f3tesis se puede comprobar en buena parte de la obra novel\u00edstica de Mart\u00edn Kohan (Buenos Aires, 1967), en la que el tema de la \u00faltima dictadura militar argentina sirve de n\u00facleo gravitacional de los relatos, particularmente de <i>Dos veces junio <\/i>(2002), <i>Ciencias morales<\/i> (2007, ganadora del Premio Herralde de Novela, <i>Cuentas pendientes<\/i> (2010) y la m\u00e1s reciente <i>Confesi\u00f3n <\/i>(2020). Novelas que muy a menudo se catalogan como \u201cpol\u00edticas\u201d \u2014como si alguna no lo fuera\u2014 y que sin embargo constituyen portentosas inmersiones en lo \u00edntimo de sus personajes: el amor, la sexualidad, los sufrimientos familiares y las ambiciones personales, dimensiones del ser que en el imaginario moderno liberal permanecen relegados al \u00e1mbito de lo privado y del pudor, pero que en \u00e9pocas de opresi\u00f3n conducen al encuentro con un orden mayor e implacable.<\/p>\n<p>Puede que ello sea un rasgo com\u00fan de los relatos ambientados en dictadura, pero cobra un sentido especial en el imaginario argentino, dado el perenne estado de sospecha al que ciertos \u00e1mbitos familiares quedaron sentenciados tras el llamado Proceso de Reorganizaci\u00f3n Nacional (1976-1983), en el que fue moneda com\u00fan la apropiaci\u00f3n ilegal de hijos reci\u00e9n nacidos de ciudadanos detenidos y posteriormente desaparecidos. Dicho de otro modo, existe en la Argentina de hoy la posibilidad real de que algunas personas no sean hijos de quienes creen serlo. No ha de extra\u00f1ar, entonces, que las barreras entre el mundo singular de la intimidad y el mundo colectivo de la pol\u00edtica se hayan debilitado, en la medida en que el primero ofrece poco amparo a la identidad personal y m\u00e1s bien resulta, en s\u00ed mismo, sujeto de desconfianza.<\/p>\n<p>Esta tensi\u00f3n entre la esfera \u00edntima y el relato nacional pareciera central en la novel\u00edstica de Kohan. En <i>Ciencias Morales<\/i>, por ejemplo, se explora a trav\u00e9s de la atm\u00f3sfera policial del colegio Nacional de Buenos Aires durante los \u00faltimos meses de la dictadura, la cual concede a la preceptora y protagonista la excusa para colarse en el ba\u00f1o de los varones para masturbarse. Mientras que en <i>Confesi\u00f3n<\/i> se articula en torno al personaje triple de Mirta L\u00f3pez: la ni\u00f1a encaprichada con el hijo mayor de los Videla, la madre preocupada por las andanzas subversivas de su hijo var\u00f3n y la abuela parlanchina que juega al truco con su nieto. Una tr\u00edada que, dicho sea de paso, m\u00e1s que delimitar los tres instantes narrativos de la novela, conforme a la t\u00edpica estructura de pasado, presente y futuro, pareciera responder a los tres instantes de la partida de truco, ese juego hispano de cartas que, m\u00e1s que de confesiones, depende de astucias e insinceridades. As\u00ed, el primer segmento sienta las bases para la partida, el segundo es el que suele vencer el contrincante, y al tercero corresponden la apuesta y su r\u00e9plica posible (truco-retruco), y la eventual revelaci\u00f3n del misterio contenido en las \u00faltimas cartas del otro: confesi\u00f3n-subterfugio-confesi\u00f3n. Con la necesaria salvedad de que, en el truco, y as\u00ed en el \u00faltimo rengl\u00f3n de la novela, la mano recibida no siempre se le revela al oponente.<\/p>\n<p>El relato familiar que en <i>Confesi\u00f3n<\/i> se entreteje es, en todo caso, un relato de culpabilidades ocultas, involuntarias, inconfesables. Opera de cierta forma como una genealog\u00eda de la complicidad: la ni\u00f1a que confiesa sus escarceos er\u00f3ticos al p\u00e1rroco local ser\u00e1 la misma madre angustiada que entrega sin querer al hijo montonero, y la misma abuela que responde a las preguntas del nieto en medio de un juego de cartas en el ancianato. Y la confesi\u00f3n, en ese sentido, hace de v\u00ednculo entre las esferas de lo privado y lo p\u00fablico, o lo que es lo mismo, de aquello que est\u00e1 bajo control y aquello que, por el contrario, act\u00faa de manera clandestina, como lo hace el escuadr\u00f3n subversivo que remonta en los arroyos subterr\u00e1neos de Buenos Aires, para plantar un explosivo bajo la pista del aeropuerto. La confesi\u00f3n resulta, pues, conservadora. Quien la ejerce lo hace para \u201cvolver al reba\u00f1o\u201d, porque conf\u00eda en un orden total, omnipresente, en el cual, parad\u00f3jicamente, hay poco espacio para la satisfacci\u00f3n individual: Dios est\u00e1 en todas partes, al igual que los agentes de la dictadura.<\/p>\n<p><i>Confesi\u00f3n<\/i> ahonda en la po\u00e9tica de Kohan de una manera \u00e1gil y decidida, conservando su afectuoso distanciamiento de la materia \u00edntima de sus personajes, as\u00ed como su libertad frente a la escritura militante: \u00e9sa que en nuestros d\u00edas parece llamada a confundir las posturas del autor con las de sus personajes, o peor a\u00fan, con el tema mismo sobre el cual escribe. La de Kohan es una narrativa imp\u00fadica, atrevida, que reconoce sin decirlo la complejidad de la existencia humana, y que luce dispuesta, como el buen jugador de truco, a fijarse en la mirada del contrario, a sabiendas de que all\u00ed, y no en la carta que esconde entre los dedos, se encuentra la verdad de la partida.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Gabriel Payares<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una cita c\u00e9lebre de Balzac afirma que el g\u00e9nero de la novela ha de ocuparse de la historia \u00edntima de las naciones, esto es, de lo que permea las grietas del relato p\u00fablico oficial, enfocado como siempre lo est\u00e1 en los grandes nombres y los grandes momentos, en los compases principales de su propia sinfon\u00eda. De la ficci\u00f3n literaria, en cambio, se espera una perspectiva de la realidad oblicua, tangencial. 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