{"id":6277,"date":"2021-03-01T16:14:40","date_gmt":"2021-03-01T16:14:40","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/book_review\/fruit-drunken-tree-ingrid-rojas-contreras-2\/"},"modified":"2023-06-01T13:09:54","modified_gmt":"2023-06-01T19:09:54","slug":"fruit-drunken-tree-ingrid-rojas-contreras-2","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/fruit-drunken-tree-ingrid-rojas-contreras-2\/","title":{"rendered":"Fruit of the Drunken Tree de Ingrid Rojas Contreras"},"content":{"rendered":"<p dir=\"ltr\"><strong><em>Fruit of the Drunken Tree<\/em>. Ingrid Contreras Rojas. New York: Doubleday, 2018. 306 p\u00e1ginas.<\/strong><\/p>\n<p dir=\"ltr\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-6274\" style=\"margin: 10px; float: left;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/fruit_of_the_drunken_tree_1.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"456\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/fruit_of_the_drunken_tree_1.jpg 300w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/fruit_of_the_drunken_tree_1-197x300.jpg 197w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p dir=\"ltr\">A trav\u00e9s del contrapunteo evocador de Chula y Petrona, la primera novela de la colombiana Ingrid Rojas Contreras explora formas en las que muchos ni\u00f1os viven el narcotr\u00e1fico y las inequidades y, al tiempo, teje una alianza femenina a punta de preguntas, a\u00f1oranzas y afecto. Su obra fue publicada originalmente en ingl\u00e9s en 2018, ese mismo a\u00f1o hizo parte de la selecci\u00f3n editorial del<em> New York Times<\/em> y recibi\u00f3 la medalla de plata del California Book Award. El estilo ingenioso y una renovada mirada sobre las marcas del conflicto armado en la infancia hacen de <em>Fruit of the Drunken Tree<\/em> (traducida\u00a0al espa\u00f1ol como <em>La fruta del borrachero\u00a0<\/em>por Guillermo Arreola) una lectura sugerente para empezar a reflexionar sobre la traum\u00e1tica omnipresencia de la guerra.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Desde un momento indefinido de su adultez, Chula Santiago narra su vida a los siete a\u00f1os. En el siguiente pasaje confiesa lo que pensaba al ver por primera vez a la nueva \u201cmuchacha del servicio\u201d dom\u00e9stico recorrer su casa en Bogot\u00e1: \u201cYo me preguntaba lo que pensar\u00eda Petrona cuando cerraba los ojos. Me imaginaba que algo duro crec\u00eda en su interior y que si la dej\u00e1bamos sola se convertir\u00eda en piedra. A veces estaba segura de que empezaba a ocurrirle porque la luz comenzaba a ponerse gris\u00e1cea en sus mejillas y su pecho no se mov\u00eda cuando respiraba\u201d (28). Petrona, solo un par de a\u00f1os mayor que Chula y desplazada por los paramilitares, hab\u00eda pasado de vivir en Boyac\u00e1 a instalarse con su familia en una monta\u00f1a de invasi\u00f3n en la capital del pa\u00eds. Mientras Chula, la observadora, es una ni\u00f1a con posibilidades de serlo y con tiempo de ocio para analizar perspicazmente la realidad de su familia y del pa\u00eds, Petrona, la ni\u00f1a estatua, ha crecido a la fuerza y en el desamparo.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Aunque la situaci\u00f3n de la novela resulta aleg\u00f3rica, pues casualmente los dos personajes centrales experimentan muchos problemas sociales y pol\u00edticos de finales del siglo XX (clasismo, discriminaci\u00f3n racial, violencia de g\u00e9nero, secuestro, desplazamiento forzado o contacto con grupos guerrilleros y paramilitares), la novela tiene un atributo estructural que se vuelve \u00e9tico. La construcci\u00f3n entretejida del relato no solo dinamiza la historia, sino que hace evidente que todos los colombianos, como agentes del conflicto armado, coexisten org\u00e1nicamente. Esta doble voz recuerda otras obras, como la novela <em>Little Fires Everywhere<\/em> (2018) o las pel\u00edculas <em>Matar a Jes\u00fas<\/em> (2017) o <em>Roma<\/em> (2018), en donde se cuentan vidas en paralelo y en el mismo proceso de la narraci\u00f3n la audiencia detalla las similitudes, pero tambi\u00e9n las profundas diferencias entre sujetos que coinciden en un espacio social tenso. Chula y Petrona comparten una cotidianidad nacional de violencia pol\u00edtica, corrupci\u00f3n y temor; sin embargo, la clase social las distancia y les asigna retos y herramientas muy diferentes para sobrevivir. Esta constante simetr\u00eda femenina que se mezcla con una ineludible interseccionalidad complica el relato y nos interpela: \u00bfc\u00f3mo tramitamos la culpa en medio de un conflicto que parece selectivo, pero nos golpea a todos? \u00bfC\u00f3mo nuestro miedo a la violencia es diferente al miedo que experimentan los dem\u00e1s?<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Adem\u00e1s de la estructura de cincuenta y un (51) secciones que se leen con fluidez, la novela presenta una gran riqueza en la creaci\u00f3n de los mundos femeninos. En particular, rescato la construcci\u00f3n de Chula, cuya voz produce una narraci\u00f3n llena de momentos imaginativos, de obsesiones infantiles, de una manera \u00edntima y aguda de percibir el mundo y de recontarlo. Rojas solidifica los cimientos de una novela de aprendizaje, en donde la percepci\u00f3n de lo cotidiano propone un tiempo propio, el del recuerdo del dolor, de la extra\u00f1eza que implica crecer en un pa\u00eds con condiciones sociales y pol\u00edticas adversas. Chula nos regala detalles y risas, mezcla crudeza con ingenuidad y nos arroja al mundo interno de una ni\u00f1a de clase media que intenta entender lo ominoso: qu\u00e9 es la oligarqu\u00eda, c\u00f3mo un pa\u00eds puede amar y odiar a un hombre como Pablo Escobar o por qu\u00e9 los barrios de invasi\u00f3n producen miedo, mientras otras migraciones se ven como un ascenso social. Por su parte, la voz de Petrona est\u00e1 menos lograda, surge t\u00edmidamente y pierde verosimilitud al usar un tono que parece inmotivado seg\u00fan el recorrido vital del personaje. Pero el acto po\u00e9tico de juntar estas dos infancias desnaturaliza con \u00e9xito lo que el paso del tiempo y la reiteraci\u00f3n de la violencia naturalizan a veces: el despojo y la desigualdad.<\/p>\n<p>A este tiempo de lo \u00edntimo se le une el tiempo hist\u00f3rico del narcotr\u00e1fico, recreado con contundencia usando un archivo nacional de canciones, telenovelas, titulares de peri\u00f3dico e im\u00e1genes medi\u00e1ticas del conflicto. La historia ocurre entre 1980 y 1990, cuando Escobar sembraba terror y corrupci\u00f3n en un terreno ya deteriorado por la degeneraci\u00f3n de las instituciones y la fragmentaci\u00f3n nacional. La obsesi\u00f3n de Chula por la figura de Escobar crea una historia pol\u00edtica y social paralela: en la novela navegamos entre microhistorias femeninas que interpelan la macrohistoria de la violencia organizada. Este entrecruzamiento de lo que muchos colombianos sabemos que pas\u00f3 en los 80 y las vidas emocionalmente enriquecidas de Chula y Petrona les permite a los lectores pensar en la memoria y el olvido: por momentos los personajes callan ante la realidad que viven; en otros, hablan o escriben lo vivido. Esta reflexi\u00f3n sobre los usos del silencio y de la memoria \u2014estando en Colombia o en el exilio\u2014 asienta la ficci\u00f3n como una morada posible para ver(nos) y para batallar contra el esencialismo.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En algunas de las entrevistas que Rojas ha ofrecido hay pistas para apreciar el lenguaje en su obra. En la edici\u00f3n en ingl\u00e9s se nota c\u00f3mo algunas de sus ideas sobre migraci\u00f3n se mezclan con una voluntad escritural de hacer transliteraciones, es decir, de conservar estructuras gramaticales del espa\u00f1ol al usar el idioma ingl\u00e9s. Esta traducci\u00f3n l\u00fadica no solo enrarece algunas expresiones, sino que asegura desde su presencia en la p\u00e1gina una reflexi\u00f3n sobre c\u00f3mo el desplazamiento y el exilio reinventan el lenguaje. De otro lado, la edici\u00f3n en espa\u00f1ol de Vintage Random House\u00a0tiene varios problemas de traducci\u00f3n asociados a la puntuaci\u00f3n y a la ortograf\u00eda, que distraen la creaci\u00f3n del universo poderosamente imaginativo del texto.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">La obra empieza y termina con una carta y una fotograf\u00eda, que funcionan casi como un espejo para sus lectores, pues sus p\u00e1ginas nos preguntan c\u00f3mo nos acercamos o nos alejamos del otro. Y es en estos juegos de distancia y cercan\u00eda que aparece el <em>Brugmansia arb\u00f3rea alba<\/em>, el \u00e1rbol del borrachero y su perfume lejano que marea a quien pasa o su poderoso veneno, la base qu\u00edmica de la escopolamina, que enloquece y quita la memoria a quien se acerca demasiado. En cambio, <em>La fruta del borrachero<\/em> no nos permite olvidar que los afectos, los territorios y los cuerpos de los colombianos est\u00e1n heridos por la violencia, pero tampoco deja de recordarnos que entender el pasado implica comprender \u2014e imaginar\u2014 las condiciones en que vive ese que vemos como Otro. Las trayectorias de estas ni\u00f1as insisten en la necesidad de luchar contra la desmemoria y la abulia, efectos directos de oler el borrachero o de vivir un presente que acumula d\u00e9cadas de muerte, venganza e injusticia. La novela de Ingrid Rojas demanda el acto \u00e9tico y creativo de ver de cerca los rostros de varios actores del conflicto, imaginarlos en su humanidad, con todo el dolor y la memoria que ese ejercicio de reconocimiento pueda acarrear.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: right;\">Gloria Morales<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p dir=\"ltr\">A trav\u00e9s del contrapunteo evocador de Chula y Petrona, la primera novela de la colombiana Ingrid Rojas Contreras explora formas en las que muchos ni\u00f1os viven el narcotr\u00e1fico y las inequidades y, al tiempo, teje una alianza femenina a punta de preguntas, a\u00f1oranzas y afecto. Su obra fue publicada originalmente en ingl\u00e9s en 2018, ese mismo a\u00f1o hizo parte de la selecci\u00f3n editorial del<em> New York Times<\/em> y recibi\u00f3 la medalla de plata del California Book Award. 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