{"id":6089,"date":"2020-08-11T04:01:40","date_gmt":"2020-08-11T04:01:40","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/book_review\/el-lugar-de-las-palabras-maria-gomez-lara-2\/"},"modified":"2023-06-03T22:03:14","modified_gmt":"2023-06-04T04:03:14","slug":"el-lugar-de-las-palabras-maria-gomez-lara-2","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/el-lugar-de-las-palabras-maria-gomez-lara-2\/","title":{"rendered":"El lugar de las palabras de Mar\u00eda G\u00f3mez Lara"},"content":{"rendered":"<p><b><i>El lugar de las palabras<\/i>. Mar\u00eda G\u00f3mez Lara. Valencia: Pre-Textos, 2020. 85 p\u00e1ginas.<\/b><\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-6086\" style=\"margin: 10px; float: left;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/ellugardelaspalabras_1.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"489\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/ellugardelaspalabras_1.jpg 300w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/ellugardelaspalabras_1-184x300.jpg 184w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p><i>El lugar de las palabras<\/i> asume una postura discursiva, la segunda persona, para se\u00f1alar un mal que se ensa\u00f1a, o se ensa\u00f1\u00f3, contra la autora, \u201ct\u00fa que conociste todas las formas de lo que no es amor\u201d.<\/p>\n<p>Un diagn\u00f3stico m\u00e9dico, el menos favorable posible, es usado como insumo para escribir estos textos deliberadamente descarnados.<\/p>\n<p>Un proyecto de escritura en el que el motivo es la persona y su fragilidad.<\/p>\n<p>Pero no es una fragilidad aleg\u00f3rica: quien escribe padece y ve su vida amenazada por una patolog\u00eda real y no imaginada. La imaginaci\u00f3n llega como testimonio <i>creador<\/i> (al recrear el peligro en el poema), o como una manera de dar fe de aquel proceso. All\u00ed est\u00e1 la radiograf\u00eda y la descripci\u00f3n que hace Mar\u00eda G\u00f3mez Lara en este su tercer libro.<\/p>\n<p>Y va m\u00e1s all\u00e1: si s\u00f3lo se quedara en la compasi\u00f3n, <i>El lugar de las palabras<\/i> ser\u00eda uno de esos libros donde nos conmovemos ante el dolor del otro, ante la empat\u00eda de lo humano, y nada m\u00e1s. Cumplir\u00edamos como ciudadanos sensibles. Pero esto se trata de arte, y en el arte (el arte de la creaci\u00f3n), debe existir un regodeo y una desfachatez que nunca ver\u00edamos en un libro testimonial.<\/p>\n<p>El testimonio sin arte (\u00bfsin estilo?), es s\u00f3lo eso, testimonio. Es de humanos compadecernos: es perentorio hacerlo. Aunque venimos a hablar de la palabra po\u00e9tica: \u201clo tuyo fue salvarte con palabras\u201d.<\/p>\n<p>Si intent\u00e1ramos un orden de inter\u00e9s en este libro, aparecer\u00eda la mujer, Mar\u00eda G\u00f3mez Lara: la vulnerabilidad de su cuerpo, el deseo y las variantes del amor (correspondido o no); sus gustos al vestir y su inclinaci\u00f3n a los colores: \u201cahora quiero ocupar todo ese espacio \/ en el que antes intentaba encogerme \/ para que al fin me vieran\u201d; y por otro lado, el oficio de la poeta, la escritura en s\u00ed misma y todas las facetas del ejercicio escritural y profesional: dar clases, preparar alg\u00fan trabajo doctoral o pulir alguna traducci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mar\u00eda escribe como si hablara en voz alta. En un auditorio. Sus poemas son audibles, hechos con sintaxis sonora. Quienes la han visto (o\u00eddo) en p\u00fablico, su \u00e9nfasis r\u00edtmico, intenso, dice mucho de ella y sobre ella. As\u00ed son los libros de la autora; \u00e9ste, del que hablamos; y el otro, su libro anterior, <i>Contratono<\/i>. De manera que es un dolor sin plegaria, sin inclinaciones eclesi\u00e1sticas; es un dolor dicho como un c\u00e1ntico. \u00bfQui\u00e9n dijo que s\u00f3lo se canta para la felicidad?<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\"><i>siempre las palabras<br \/>\nven\u00edan<br \/>\na rescatarme<br \/>\ncon ellas cubr\u00eda el dolor<br \/>\nbajo ellas me escond\u00eda<br \/>\nyo<br \/>\nque he sido mi voz<\/i><\/p>\n<p>El abrigo rojo de Mar\u00eda, el que sale en uno de sus poemas: un abrigo invernal, siberiano, dir\u00edase, que le compr\u00f3 su mam\u00e1. Un abrigo para protegerse del fr\u00edo y del mal reci\u00e9n diagnosticado. Abrigo rojo, en analog\u00eda con las afecciones an\u00edmicas que metaf\u00f3ricamente ubicamos en el coraz\u00f3n. En el coraz\u00f3n de Mar\u00eda.<\/p>\n<p>\u201ctal vez si dejo de llamar \/ desaparezca esto y se borre todo de repente\u201d<i>. <\/i>La negaci\u00f3n: si cerrara los ojos desaparecer\u00eda el mal. Es un estadio, una transici\u00f3n que va desde el se\u00f1alamiento del tumor (eso no me puede pasar a m\u00ed, es decir, a ella) y la paulatina aceptaci\u00f3n (confrontaci\u00f3n). La desaparici\u00f3n. La sanaci\u00f3n. La operaci\u00f3n. La curaci\u00f3n. La extirpaci\u00f3n. \u00bfYa me cur\u00e9? (\u00bfya se cur\u00f3?).<\/p>\n<p>Mar\u00eda niega el diagn\u00f3stico y luego afronta. Escribe <i>El lugar de las palabras.<\/i> \u00bfSi ella escribe sobre el tumor lo extirpa aunque est\u00e9 all\u00ed? No dir\u00e1 tumor, qu\u00e9 palabra tan fea, tan perniciosa. Dir\u00e1 coraz\u00f3n. Eso, es un coraz\u00f3n que est\u00e1 en la parte m\u00e1s \u201cart\u00edstica\u201d del cerebro.<\/p>\n<p>Pienso en Emilio Renzi, en el personaje (\u00bfpersonaje?) que acabo de leer en <i>Blanco nocturno,<\/i> y especialmente el Renzi de los diarios. No es tan dif\u00edcil la asociaci\u00f3n entre lo que dec\u00eda Renzi y lo que he notado en <i>El lugar de las palabras<\/i>: escritura y enfermedad.<\/p>\n<p>Algunas palabras de Mar\u00eda, que extraigo de una entrevista de 2015: \u201cMe interesa mucho la materialidad, la conciencia de que somos precarios, nos podemos romper, acumular cicatrices\u201d.<\/p>\n<p>Yo tendr\u00e9 mis desviaciones pero creo no haber heredado la tara de la imprudencia. Por eso no le pregunt\u00e9. Si ella no me dec\u00eda nada no iba a salir yo, imprudente, a preguntarle. No fue en aquel desayuno en el centro de Bogot\u00e1, en La Florida: fue meses despu\u00e9s, en el norte (\u00bfpor la 93?) donde el relato apareci\u00f3 en un almuerzo de pasta bolo\u00f1esa y jugo de tomate de \u00e1rbol. Mar\u00eda termina su jugo y saca el celular. Busca la foto que hace muy poco le envi\u00f3 su editor: \u201cMira, N\u00e9stor, la portada de mi libro\u201d, dijo Mar\u00eda, extendiendo la imagen de la pantalla t\u00e1ctil. De all\u00ed en adelante sus palabras giraron o se orientaron hacia la imagen central de la portada: una vi\u00f1eta de Laura Pati\u00f1o. Ese era el cerebro de Mar\u00eda; de \u00e9l, de una zona de \u00e9l, brotaban unas ra\u00edces por entre los pliegues cerebrales. Arriba del cerebro, varias flores; debajo del cerebro, una sola ra\u00edz.<\/p>\n<p><i>\u201cthere\u2019s a chance \/ that you might lose \/ your words\u201d, <\/i>escribe Mar\u00eda G\u00f3mez Lara al inicio del poema \u201cNombrar una herida en las palabras\u201d. Si la operan podr\u00eda perder la capacidad de hablar. \u00bfY de escribir? La poeta (la mujer que ama y escribe) teme. El doctor da el balance, el resultado de los estudios. Pero debe haber algo m\u00e1s all\u00e1 de la ciencia m\u00e9dica. Esta operaci\u00f3n es de temer, para cualquiera. \u00bfSe imaginan c\u00f3mo resultar\u00eda para una escritora?<\/p>\n<p>En otros poemas, se alternan la voz de la poeta y la intervenci\u00f3n repentina del m\u00e9dico:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\"><i>primero est\u00e1<br \/>\nlo impredecible<br \/>\n(pienso en la muerte<br \/>\nser\u00e1 eso y no lo dice mar\u00eda<br \/>\nno pienses en la muerte)<\/i><\/p>\n<p><i>El lugar de las palabras<\/i> es un ep\u00edteto para no decir el lugar del cerebro donde se procesa (\u00bfse produce?) el lenguaje<i>. El lugar de las palabras<\/i>, como nombre, quiere sugerir o encubrir. Quiere ser el\u00edptico. Pudi\u00e9ramos decir tambi\u00e9n: El <i>hogar<\/i> de las palabras. Lo que se propone la poeta bogotana es uno de los tantos esfuerzos por nombrar de nuevo, nombrar despu\u00e9s de la batalla; en este caso, la estrategia para suprimir el <i>coraz\u00f3n <\/i>que crece en una parte de su cerebro. La poeta descubre que la acci\u00f3n de los verbos (la conjugaci\u00f3n), y no el simple nombrar, es el recurso que puede salvarla: \u201cqu\u00e9 curioso que el lenguaje se mida con acciones \/ que hacer sea m\u00e1s fuerte que nombrar \/ yo pensaba que las palabras m\u00e1s palabras \/ eran los nombres de las cosas\u201d.<\/p>\n<p><i>El lugar de las palabras<\/i> se construye con poemas sin puntuaci\u00f3n, la sintaxis facilita la enumeraci\u00f3n de frases asociadas al dolor y al miedo. El decir de Mar\u00eda G\u00f3mez Lara es terso, l\u00edquido, con vocaci\u00f3n de cascada. En algunos casos aparece el relato sencillo de lo que ocurre o va a ocurrir en la sala de operaciones. La poeta intenta comprender qu\u00e9 sucede en su cerebro, en esa cicatriz con forma de coraz\u00f3n, y qu\u00e9 suceder\u00e1 luego del tejido cerebral inflamado y la anestesia. Ella teme por sus palabras. No quiere perder ninguna. Perder las palabras como si se perdiera la propia vida.<\/p>\n<p>\u201cTambi\u00e9n la verdad se inventa\u201d, escribe Antonio Machado, y pareciera la misma motivaci\u00f3n que se plantea Mar\u00eda G\u00f3mez Lara. La verdad no en un sentido de objetividad period\u00edstica. Una verdad que s\u00f3lo compete a la autora y su entorno familiar, pero que al salir de los informes m\u00e9dicos y tratamientos e intervenciones quir\u00fargicas, pasa al \u00e1mbito de lo p\u00fablico. El poema hace esto posible y el prurito se transforma y da paso a la develamiento.<\/p>\n<p>La literatura nace cuando escribimos y convertimos los prejuicios en tema. Cuando se convierten los dolores en tema.<\/p>\n<p>Volver al cuerpo: esto lo hace Mar\u00eda. Vuelve con elegancia pero sin concesiones a su cuerpo, al mal que le diagnostican. Un tumor<i>. Brain tumor unit. <\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">N\u00e9stor Mendoza<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\n<p><b id=\"docs-internal-guid-43c3ae50-7fff-c509-7cb6-8f5b23172cb4\"><a href=\"https:\/\/bookshop.org\/shop\/LALT\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Visita nuestra p\u00e1gina de Bookshop y apoya a las librer\u00edas locales.<\/a><\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><i>El lugar de las palabras<\/i> asume una postura discursiva, la segunda persona, para se\u00f1alar un mal que se ensa\u00f1a, o se ensa\u00f1\u00f3, contra la autora, \u201ct\u00fa que conociste todas las formas de lo que no es amor\u201d. Un diagn\u00f3stico m\u00e9dico, el menos favorable posible, es usado como insumo para escribir estos textos deliberadamente descarnados. 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