{"id":6057,"date":"2020-05-12T00:38:10","date_gmt":"2020-05-12T00:38:10","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/book_review\/polifemo-erik-del-bufalo-2\/"},"modified":"2023-06-05T21:15:12","modified_gmt":"2023-06-06T03:15:12","slug":"polifemo-erik-del-bufalo-2","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/polifemo-erik-del-bufalo-2\/","title":{"rendered":"Polifemo de Erik Del Bufalo"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Polifemo.\u00a0<\/i>Erik Del Bufalo.<i>\u00a0<\/i>Caracas: Editorial Eclepsidra, 2019. 317 p\u00e1ginas.<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><i>Vivo sin vivir en m\u00ed,\u00a0y de tal manera espero,\u00a0que muero porque no muero.\u00a0<\/i><br \/>\nSanta Teresa de Jes\u00fas<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-6054\" style=\"margin: 10px; float: left;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/polifemo_1.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"459\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/polifemo_1.jpg 300w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/polifemo_1-196x300.jpg 196w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>Cuando avanzaba en la lectura de <i>Polifemo<\/i> (Editorial Eclepsidra, 2019), luego de haberme adentrado en el pantano movedizo, a menos de la mitad de la jornada lectora, <i>estaba en selva oscura<\/i> y era v\u00edctima del art\u00edfice del relato. Pisaba tierra cenagosa y sobre m\u00ed se abr\u00eda un cuenco, hab\u00eda descendido a las tinieblas y escuchaba el rugido del monstruo en la cima de una monta\u00f1a, abrazado a su roca; sobre m\u00ed se abr\u00eda una b\u00f3veda llena de resonancias. Me resultaba muy dif\u00edcil explicarlo, no al posible lector de estas l\u00edneas, sino a m\u00ed mismo. \u00bfPodemos hacer entender, acaso, nuestros argumentos y contra-argumentos, en una aventura en donde un c\u00edclope se ha transformado en el demiurgo de una novela y todo el peso de su acci\u00f3n recae en el discurso?<\/p>\n<p>Ustedes ya conocen la fatalidad de los pantanos movedizos.<\/p>\n<p>Cada movimiento compromete las posibilidades de salir bien librado.<\/p>\n<p>La novela de Erik Del Bufalo exigir\u00e1 del lector, compromiso y audacia intelectual, cada quien deber\u00e1 encontrar \u201csu puerta en la oscuridad\u201d, trabajar sus sombras, hallar la luz en las fracturas de los p\u00e1rrafos de este volumen de iniciaci\u00f3n gn\u00f3stica.<\/p>\n<p>En mi caso, busqu\u00e9 las herramientas afines, ech\u00e9 mano a mis convicciones personales sobre el arte de narrar. Record\u00e9 una especie de dogma impuesto quiz\u00e1 por Octavio Paz al definir la unidad de acci\u00f3n como propiedad cardinal de la prosa narrativa.<\/p>\n<p>En <i>Polifemo<\/i> se cuentan pocas peripecias. La novela es una variaci\u00f3n neur\u00f3tica sobre tres o cuatro historias. La boda, un viaje de Lucian a Los Cayos, el asesinato de Lucrecia, la primera novia de la voz indagadora, el desvanecimiento de Judith y el juicio. Unas pocas conversaciones con el mejor amigo, casi invisible y el t\u00edo. El t\u00edo Gruz devela el primer misterio en un tratado sobre el ajedrez, un elogio a La Dama, all\u00ed se abre el juego, o se muestran las cartas, la b\u00fasqueda de la luz y la ansiosa aproximaci\u00f3n a la feminidad, convergen.<\/p>\n<p>Contrario a la l\u00f3gica de la narraci\u00f3n, la dial\u00e9ctica entre fuerzas antag\u00f3nicas y protag\u00f3nicas se desl\u00ede y parad\u00f3jicamente no es el movimiento el que produce las im\u00e1genes de lo narrado sino la par\u00e1lisis angustiada del discurso. La inacci\u00f3n es movimiento en la articulaci\u00f3n reflexiva, es el accionar del pensamiento generador de la narrativa de quien indaga en su realidad de prisionero de un entendimiento superior.<\/p>\n<p>El paisaje m\u00e1s que dist\u00f3pico es on\u00edrico, absurdo y contravenido, es \u00e1rido y gris, a veces plagado de alima\u00f1as que acechan. Es en ese lugar donde nos desdoblamos como lectores, en esos escenarios, en esas copias hollinadas de la realidad se expresa un extra\u00f1amiento \u00edntimo de quien es obligado, por el narrador a pertenecer a su relato.<\/p>\n<p>Si yo fuese existencialista dir\u00eda que es el extra\u00f1amiento del ser incapaz de nombrarse a s\u00ed mismo, el ser transfigurado en rata, la rata transfigurada en ser, lo uno es el otro; el extra\u00f1amiento del envenenado, el extra\u00f1amiento de quien envenena; pero yo, lector asombrado, pienso que es el descampado, el desierto, la intemperie.<\/p>\n<p>Nos encontramos ante un texto exigente que va a requerir del lector no s\u00f3lo imaginaci\u00f3n sino el m\u00e1ximo de su capacidad para hipervincular lo le\u00eddo con su bagaje cultural y arquetipal, con sus intuiciones m\u00edsticas, pues va a ser retado a duelo en m\u00faltiples \u00e1mbitos y por innumerables referentes. Del Bufalo nos recuerda, oportunamente, que leer no es un placer. Leer es un pacto, un compromiso con lo le\u00eddo. No es divertido ni complaciente, no tiene como fin sumar seguidores. El objetivo ulterior continuar\u00e1 siendo la purificaci\u00f3n y la gracia tal cual la entend\u00edan los griegos.\u00a0 Un libro debe apelar a quien lo lee, exigirle y llevarlo, a veces, por caminos llenos de escollos, al borde de precipicios, debe angustiar su alma, colocarlo en dilemas y decirle:<i> <\/i>\u201chay una puerta abierta&#8230; o cerrada, hay un estado de placidez, la vida necesariamente no tiene la mirada del c\u00edclope, sin embargo, hay que ingeniarse la luz\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo deber\u00edamos aproximarnos a <i>Polifemo<\/i>?<\/p>\n<p>Con modestia voy a hablar de mi experiencia, siendo \u00e9sta, como todo lo humano, seg\u00fan Jorge Luis Borges, deleznable; un intento personal compartido con todo aquel que lea estas l\u00edneas.<\/p>\n<p>En primer lugar, ubicar al protagonista.<\/p>\n<p>Al ubicar al protagonista podemos entroncar con la dial\u00e9ctica de la narrativa del texto, la unidad de sentido y acci\u00f3n. Contrario a una primera impresi\u00f3n, Lucian es s\u00f3lo el sujeto, el medium. Este medium es un boxeador. Se mueve con agilidad en el ring, hace bicicletas y utiliza mucho el<i> jab<\/i> y el <i>upper<\/i>, mucho m\u00e1s que el <i>gancho<\/i> a los costados, no tiene inter\u00e9s en dejar sin aire a su contendiente, tampoco en destruir la vitalidad de sus \u00f3rganos.<\/p>\n<p>Busca sobre todo aturdir a esa fuerza que, al pensarlo, lo ha puesto sobre el <i>ring. <\/i><\/p>\n<p>Si leemos con cuidado, la novela tiene muchas bisagras porque muchas bisagras tiene el discurso. Lucian es sujeto, es una <i>brizna de paja<\/i> en un discurrir de conciencia revelado en su diatriba intelectual, no estamos ante un fluir de la conciencia cl\u00e1sico pues es la conciencia consciente de s\u00ed misma la que fluye, una corriente de conciencia vigilante, que se arma y se desarma y hace pulso con el lector, la conciencia cazando sus gazapos porque es el fluir de conciencia de un obsesivo, que al saberse pensado busca por todos los medios liberarse de su pensador. A\u00fan cuando Lucian acusa al lector de ser el monstruo: \u201c\u00a1Oh, gran t\u00fa! \u00bfQu\u00e9 es lo que realmente quieres? \u00bfPor qu\u00e9 llegaste hasta ac\u00e1? \u00bfQu\u00e9 fue lo que realmente entendiste?\u201d\u2026el personaje no acierta, sigue confundido. Sin embargo, aparece un indicio y sigue la pista y al menos a nosotros, nos ayuda a concluir, sin temor a equivocarnos, que el protagonista en <i>Polifemo <\/i>es el discurso al mismo tiempo que tambi\u00e9n lo es el destinatario. \u00bfLucian? El discurso del sujeto s\u00f3lo es el eco del discurso de quien lo piensa. El sujeto es una imagen de quien lo piensa y crea; no es independiente y hasta las palabras de su amargo reclamo, es de quien lo piensa y le otorga voz, no le pertenecen como entidad aut\u00f3noma.<\/p>\n<p>He all\u00ed la tragedia.<\/p>\n<p>El ser humano necesita del aire, de la comida, del agua para vivir, como cualquier otra especie; pero todo lo anterior no es suficiente, el ser humano es una especie que vive para trascender su condici\u00f3n biol\u00f3gica y lo hace a trav\u00e9s del discurso. Puedo pensar en el ser humano sin agua y sin comida, nunca sin su voz, sin discurso, sin narrativa, sin cuento. Nunca sin una historia de su miserable odisea. El ser humano es impensable sin su pr\u00f3jimo, sin las voces con las que interact\u00faa, al interior de s\u00ed, al exterior de s\u00ed, en las esferas inefables del esp\u00edritu y en la constre\u00f1ida raz\u00f3n. En ese sentido, la novela es un texto sobre la voz que no se pertenece a s\u00ed misma en cuanto pertenece al discurso que protagoniza y del cual busca liberarse. A trav\u00e9s de la voz el hombre explora su universo y recae en sus obsesiones, una y otra vez nombrando como si fuese el primer hombre, sin darse siquiera cuenta de los plagios y de las usurpaciones. Pero cuando la voz no pertenece, cuando es una emanaci\u00f3n de una articulaci\u00f3n de un texto narrativo y a su vez es conciente de tal fraude, se revela y empieza a urdir su nulidad.<\/p>\n<p>Puertas adentro somos un torrente de bullas, el famoso mono enloquecido de los budistas. La voz es la ruda zampo\u00f1a, la bruta voz del c\u00edclope y de Lucian; la voz es el medium atravesando los bordes de la lucidez, en busca de un sentido luminoso que lo emancipe. Todo lo anterior se va revelando en una especie de despojo, de vaciamiento m\u00edstico, s\u00f3lo lo vac\u00edo puede al final contener de manera \u00fanica y \u00e9l desea contener siendo hueco como una caverna, siendo nadie \u2014y uno.<\/p>\n<p>Desea ser luz siendo oscuridad.<\/p>\n<p>Hay una b\u00fasqueda obsesiva en la novela, una frustraci\u00f3n recurrente, la imposibilidad de comprender y poseer lo femenino. La imposibilidad de amarlo.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n es el buscador?<\/p>\n<p>\u00bfEl discurso escindido de Lucian?<\/p>\n<p>O, \u00bfLucian escindido de todo lo que ha narrado?<\/p>\n<p>Entonces aparece el desaf\u00edo de Prometeo en la novela.<\/p>\n<p>Lucian quiere algo m\u00e1s que sentencias felices, algo m\u00e1s que el desbarrar sobre la feminidad. Por momentos busca apropiarse del discurso, de robarle la voz al monstruo, es all\u00ed cuando decide exponerlo y lo confunde con un lector que le exige su cuento, la confesi\u00f3n de un delito, el sometimiento a un juicio. Lucian cobra conciencia de s\u00ed mismo y comprende que s\u00f3lo con la argucia de Ulises puede alcanzar la autonom\u00eda de su monstruoso pensador, el discurso que lo ha creado. Ser nada y rezar junto a Hemingway, <i>padre nada que est\u00e1s en la nada<\/i>, es el recurso para redimirse. Entonces decide dejar de nombrar y de nombrarse.<\/p>\n<p>Las figuras femeninas en la novela son dos y una, son luna y sol, oscuridad y luz, prostituta y virgen, madre y esposa. Eva y Lilith. As\u00ed, Lucrecia y Judith, son personajes inasibles, esquivas ambas Eur\u00eddices en los infiernos, la ascensi\u00f3n de la virgen. Lucian en su rebeld\u00eda, como el \u00e1ngel ca\u00eddo, decide buscarlas en el desierto, en el exilio, su b\u00fasqueda es desesperada y dolorosa, es la b\u00fasqueda del hombre expulsado del para\u00edso, es la b\u00fasqueda del hombre incompleto y gutural de las cavernas, del m\u00edstico iluminado que emprende el camino del vaciamiento hacia la totalidad. Ha de ser \u201cnadie\u201d. \u201cS\u00f3lo se puede amar lo que se desconoce\u201d. Deja de nombrar y de ser nombrado, viste sus camuflajes y confluye con el \u201cnadie\u201d de Homero; de esta manera, el medium que es el antagonista, Sat\u00e1n, el \u00e1ngel ca\u00eddo, burlar\u00e1 a Polifemo, ese quien lo busca, lo juzga y desea devorarlo.<\/p>\n<p>La voz, Lucian en su relaci\u00f3n neur\u00f3tica, logra grados de lucidez sublimes cuando se declara incapaz de conocer a la mujer y renuncia incluso a llamarla por un nombre. Aqu\u00ed se da uno de los desgarramientos vitales de la novela: la lejan\u00eda insalvable de la mujer, su imposibilidad en tanto entidad femenina, la ansiedad por Finlandia, el polo Norte, el Universo \u201cque es una estepa donde corren las cosas que no tienen peso\u201d.<\/p>\n<p>El no ser en Ella para ser sin Ella en Ella y as\u00ed en una suceci\u00f3n de im\u00e1genes reflejadas en una galer\u00eda de espejos, en busca de la comuni\u00f3n y la completitud-imposible. Drama de la mortalidad.<\/p>\n<p><i>Polifemo<\/i> es una novela para ser le\u00edda lentamente, para regodearse en el discurso actante en sus contradicciones, es la aventura del logo desquiciado, la aventura de la voz; es vasta y toca muchas teclas. Estamos ante una novela \u00f3rfica, en cada p\u00e1rrafo puede estar el Jord\u00e1n, el bautizo, el descenso a los infiernos, a las cavernas, a la oscuridad; la resurrecci\u00f3n, la luz, la renuncia y el vaciamiento que nos deja con esta frase del maestro Eckh\u00e4rt: \u201cCuando el alma llega a lo uno y all\u00ed entra en un rechazo puro de s\u00ed misma, encuentra a Dios como en una nada\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Israel Centeno<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\n<p><strong>Israel Centeno<\/strong> (Caracas, 1958)\u2028. Escritor de cuentos y novelas, profesor de creatividad literaria, traductor y promotor cultural. Su obra, alrededor de diecis\u00e9is libros entre novelas, cuentos y relatos cortos, ha sido editada en Venezuela, Espa\u00f1a, Inglaterra y Estados Unidos.\u00a0Premio del Consejo Nacional de la Cultura (CONAC) y Premio Municipal de Caracas en 1992, por su primera novela <em>Calletania<\/em> y Premio del Concurso Anual de Cuentos del diario <em>El Nacional<\/em>\u00a0en 2003 por su cuento \u201cSeg\u00fan pasan los a\u00f1os\u201d. Forma parte de antolog\u00edas publicadas en Venezuela, Espa\u00f1a, Inglaterra y Eslovenia. Su libro de relatos <em>Bamboo City<\/em> y su novela <em>El Complot<\/em>\u00a0(<em>The Conspiracy<\/em>)\u00a0han sido traducidos al ingl\u00e9s y editados en Estados Unidos.\u00a0Ha traducido al espa\u00f1ol las novelas <em>Per\u00fa<\/em> de Gordon Lish, <em>El Jard\u00edn\/Constance<\/em> de Fenimore Woolson, <em>Un inconveniente<\/em> de Mary Cholmodeley y\u00a0<em>Diario de un hombre de \u00e9xito<\/em> de Ernest Dowson, editados por Editorial Perif\u00e9rica, Espa\u00f1a. Vive en Pittsburgh, donde fue escritor residente de City of Asylum y se desempe\u00f1a como int\u00e9rprete y ling\u00fcista.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>As I progressed through my reading of <i>Polifemo <\/i>(Editorial Eclepsidra, 2019), having submerged myself in a treacherous swamp, less than halfway through the journey of reading it, <i>I was in a dark forest <\/i>and was victim to the story\u2019s artifice. I trudged through the mud and a cave opened above me, I had descended into the darkness and heard the howling of a monster on the peak of a mountain, embracing its rock; a resonant cavern opened above me. It is difficult for me to explain, not to the possible reader of these words, but to myself. Can we make our arguments and counterarguments understood, perhaps, in an adventure wherein a cyclops has become the demiurge of a novel and the burden of its action falls to speech?<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":6054,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"categories":[],"tags":[4450],"editors":[],"review_sections":[2043],"reviewers":[2194],"translator":[],"editors_pick":[],"lal_author":[],"class_list":["post-6057","book_review","type-book_review","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","tag-numero-14","review_sections-ficcion","reviewers-israel-centeno-es-2"],"acf":{"richtitle":"<em>Polifemo<\/em> de Erik Del Bufalo","reviewers":"","title_field":"Polifemo de Erik Del Bufalo","issueofarticle":6569,"sidebartitle":"<em>Polifemo<\/em> de Erik Del Bufalo","thumbnail":6054,"collection-articleimage":null},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review\/6057","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/book_review"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review\/6057\/revisions"}],"acf:post":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/issue\/6569"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6054"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6057"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6057"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6057"},{"taxonomy":"editors","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/editors?post=6057"},{"taxonomy":"review_sections","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/review_sections?post=6057"},{"taxonomy":"reviewers","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/reviewers?post=6057"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=6057"},{"taxonomy":"editors_pick","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/editors_pick?post=6057"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=6057"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}