{"id":6045,"date":"2020-05-11T21:27:31","date_gmt":"2020-05-11T21:27:31","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/book_review\/ojo-de-agua-veronica-zondek-2\/"},"modified":"2024-05-05T09:07:43","modified_gmt":"2024-05-05T15:07:43","slug":"ojo-de-agua-veronica-zondek-2","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/ojo-de-agua-veronica-zondek-2\/","title":{"rendered":"Ojo de agua de Ver\u00f3nica Zondek"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Ojo de agua<\/i>. Ver\u00f3nica Zondek. Santiago: Lumen, 2019. 212 p\u00e1ginas.<\/b><\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-6042\" style=\"margin: 10px; float: left;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/ojo_de_agua_1.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"484\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/ojo_de_agua_1.jpg 300w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/ojo_de_agua_1-186x300.jpg 186w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>El primer libro de Ver\u00f3nica Zondek que le\u00ed fue <i>El hueso de la memoria<\/i>, cuyo t\u00edtulo me hac\u00eda recordar el verso de Hahn \u201c<i>El hueso es un h\u00e9roe de la resistencia\u201d<\/i>, de <i>Apariciones profanas<\/i>. <i>El hueso de la memoria<\/i> no aparece en <i>Ojo de agua<\/i> por un criterio de selecci\u00f3n de Vicente Undurraga, quien afirma que la autora concibe sus libros \u201ccomo poemas largos, como entramados de partes interrelacionadas, suponiendo su desmembramiento una especial merma\u201d. Los libros de Ver\u00f3nica como largas extensiones de territorio entre una estaci\u00f3n y otra de un tren. Vuelvo a este libro editado en Argentina el 88. Y como muchos textos que public\u00f3 en los ochenta y noventa, en \u00e9l las palabras juegan a obliterar su referencialidad, transformar la experiencia en aquello que reh\u00faye lo dicho. El poema mismo como una instalaci\u00f3n a merced de quien pueda alterar los materiales visibles. Eso intentar\u00e9 ahora y en un rato m\u00e1s: intervenir la materialidad de este lenguaje que, como muchas po\u00e9ticas de su tiempo, me parece hecho de elementos vitales, de seres humanos, de espacios abiertos, de memoria. Se me permitir\u00e1 entonces el desatino de comenzar hablando de un libro que no est\u00e1 en <i>Ojo de agua<\/i> y que sin embargo es importante para entender esta antolog\u00eda.<\/p>\n<p>En <i>El hueso de la memoria<\/i> lo esencial es observar, aunque sea un acto un poco mis\u00e9rrimo. El ejercicio de ser un tamiz por donde todo pasa para Ser: \u201cRONDA LA CARNE MI HUESO\/ Persiste\/ La vigilia persiste.\/ El reba\u00f1o me pasta\/ me pasta las l\u00edneas\/ me pasta el cielo\/ TODO ME PASTAN\u201d. La piel es la m\u00e1scara y el hueso el verdadero yo. Las m\u00e1scaras pueblan un libro lleno de m\u00e1scaras, lleno de ojos que ven. \u201cSoy ojo\u201d, dice un fragmento. Metonimia de un pa\u00eds fragmentado y silenciado, es una obra tremendamente pol\u00edtica y amorosa. Esa puede ser una entrada. Se escribe \u201csobre el escenario de este pa\u00eds\u201d, pero sin develar la danza, como si la realidad exigiera exhumar el amor como se exhuma un cuerpo. <i>El hueso de la memoria<\/i> sabe que en el escenario de ese territorio donde se escribe, el verbo es herida: \u201cEn mi palabra\/ TU LLAGA\u201d. O en ese bello verso \u201cEn la nube mi ala\u201d. Herida y nube: esos extremos. Visuales y materiales los poemas se proponen <i>Instalaciones de la memoria<\/i>, que es tambi\u00e9n el t\u00edtulo de un libro que hizo junto a Patricio Luco, donde fotograf\u00eda y poes\u00eda viajan a los campamentos salitreros en busca de la luz que se filtra entre la ruina y el silencio. \u201cPezu\u00f1as de amnesia\/ INSISTEN\/ EN ARAR\/ LA TIERRA\/\u201d. En contra de esta idea transitar\u00e1 la poes\u00eda de Ver\u00f3nica Zondek. Y as\u00ed se puede leer en todo <i>Ojo de agua<\/i>, publicado por Lumen, el 2019.<\/p>\n<p><i>Ojo de agua<\/i> se hace a ratos coral, ya sea mostrando el dolor de los valles, dando la palabra a las voces acalladas de escritoras como Mistral, Plath, Tsvetaeva, di Giorgio o Pizarnik, haciendo hablar a una naturaleza cansada de interpretar el mal, a la ciudad o el cuerpo propio y del otro. La vida en su conjunto es creaci\u00f3n y parto y la escritura uno m\u00e1s de los ejes esenciales de esta realidad. Pienso que por las p\u00e1ginas de esta antolog\u00eda transcurre una historia que nos ha ense\u00f1ado que la ignominia es lo natural. Poetizarla se hace desde la asfixia, casi. Entre la graf\u00eda de la tierra, la cocina y un gui\u00f1o a rega\u00f1adientes a lo bald\u00edo. La libertad que se exige para la escritura est\u00e1 tambi\u00e9n signada por la cr\u00edtica a la tradici\u00f3n, su Po\u00e9tica es de \u201cma\u00f1a y antojo\u201d, un rechazo a los puestos asignados de antemano en el fest\u00edn (\u201cYo\/ en la pecera.\/ Ellos\/ en el mar\u201d), un di\u00e1logo de voz alzada, nunca en sordina.<\/p>\n<p>\u201cHay una tierra que nos sustenta a pesar de nosotros\u201d, se dice en <i>Fuego fr\u00edo<\/i>, \u201cun viento que habla por nosotros\u201d. Pienso nuevamente en la materialidad de estas palabras: \u201ccalo un habla\/ zurzo ideas\/ movimientos\/ empujes m\u00e1s all\u00e1 del glamour\u201d, se se\u00f1ala en <i>La ciudad que habito<\/i>, diario de vida y viaje por Valdivia. Una escritura m\u00e1s all\u00e1 de las modas. Una densidad \u00f3sea. No se practica un oficio sacro sino elemental y de los elementos, una escritura de lo urgente, de los actos cotidianos tanto como de la segregaci\u00f3n (en el sentido de generar y producir, no de dividir) de s\u00edmbolos y afectos. Escribir ac\u00e1 parece la consecuencia l\u00f3gica del respirar, se escribe porque se observa. Tambi\u00e9n de <i>Fuego fr\u00edo<\/i>: \u201cescucha lo que la materia habla\/ no te distraigas\/ estate quieto\/ conversa con ella.\/ No cejes.\/ Piensa.\/ Piensa que s\u00f3lo eres una parada del tren.\/ Una.\/ Una estaci\u00f3n pasajera\u201d. A eso estamos invitados: a escuchar a la materia y entender que en esta ventolera solo somos un poco de humo que se dispersa. No hay vanidad aqu\u00ed, sino el rechazo al ego, a la usura, al poder. Pensaba, leyendo <i>Vagido<\/i>, que Ver\u00f3nica escogi\u00f3 el lenguaje acorde a su experiencia, la palabra que se ahoga para dar cuenta del dolor y el gozo. Pero no estoy seguro. Esa es una manera que he elegido para acercarme a esta po\u00e9tica o que esta poes\u00eda me ha obligado a elegir. La manera en que los sentidos llegan como r\u00e1fagas que iluminan zonas para apagar otras. O dejarlas a media luz. En algunos momentos de <i>Ojo de agua<\/i>, eso se hace m\u00e1s claro. As\u00ed avanzo, como encendiendo y apagando una linterna. O el poema como bengala.<\/p>\n<p>En la contratapa de <i>Fuego frio<\/i>, se planteaban tres preguntas sobre la poes\u00eda de Ver\u00f3nica Zondek que tratar\u00e9 de responder a partir de esta antolog\u00eda.<\/p>\n<p>La primera pregunta: \u00bfqu\u00e9 batalla \u00e9tico-pol\u00edtica libra la poeta desde aquel pleclaro sur del mundo? Algunos poemas del mismo <i>Fuego fr\u00edo<\/i> nos pueden responder: \u201cQue no se diga que el hombre no anduvo\u201d se dice, dialogando con las <i>Alturas<\/i> de Neruda. \u201cHabitar un verso de responsabilidad personal\u201d. Nos dice. \u201chabitar un verbo de abrazo generoso\u201d. Esto me parece esencial de este lenguaje: el restituir al escritor su responsabilidad frente a lo que sucede. Hace tiempo ya, demasiado tiempo, los escritores se han recluido en la oscuridad de sus habitaciones blancas. Y aunque los mercados y la moda den cuenta de un panorama nada auspicioso y sea nuestra palabra la menos escuchada, existe aqu\u00ed ese reclamo, esa vitalidad de la que habla en nombre de s\u00ed misma y de otros.<\/p>\n<p>\u201cYo escribo, anoto la historia del momento, la historia en el transcurso del tiempo. Las voces vivas, las vidas. Antes de pasar a ser historia, todav\u00eda son el dolor de alguien, el grito, el sacrificio o el cr\u00edmen. Incontables veces me he hecho la pregunta: \u201c\u00bfC\u00f3mo pasar entre el mal sin aumentarlo, sobre todo hoy en d\u00eda, cuando el mal adopta unas dimensiones c\u00f3smicas?\u201d. Antes de comenzar cada libro me lo pregunto. Esto ya es mi carga. Y mi destino\u201d.\u00a0 Estas palabras de Svetlana Alexi\u00e9vich, fueron pronunciadas en el juicio seguido en su contra en Rusia, por la publicaci\u00f3n de <i>Los muchachos de zinc<\/i>, donde describe en las voces de sus protagonistas y sus familiares los horrores de la guerra en Afganist\u00e1n, el genocidio al que fueron expuestos los j\u00f3venes sovi\u00e9ticos y la poblaci\u00f3n afgana. Pienso que estas palabras de la premio Nobel rusa bien podr\u00edan dar cuenta de la batalla \u00e9tico-pol\u00edtica que se da en los libros recopilados en <i>Ojo de agua<\/i>, en el que todo es historia. Ver\u00f3nica asume ese compromiso de contar su biograf\u00eda y la biograf\u00eda del mundo, su propio vagido y el parto del dolor y la belleza. Ese es tambi\u00e9n su destino y as\u00ed lo expresa en \u201cMarina T\u201d, de <i>Por gracia de hombre<\/i>: \u201cCada horror una chispa que hiere el ojo\/ un lamento\/ un verso con sangre en la pluma\/ por si acaso\/ por si alguien no cree en tu delicado trazo\/ como si feliz no pudiese ser la desgracia\/ como si escrito no estuviese que el camino no se elige\/ aunque se vea\/ ya sabes\/ con hueso y mano\/ y abisal en suspiro y temblor\u201d. Di\u00e1logo con la autora rusa y su desgraciada vida. As\u00ed le dice: \u201cRecojo tu misterio y voy por la lectura de tus p\u00e1ginas\/ porque en ellas veo tu cuerpo amortajado en vida\/ y al mu\u00f1\u00f3n de tu aire en pena agazapado en los rincones\u201d. <i>Por gracia de hombre<\/i>, es la vindicaci\u00f3n del imaginario po\u00e9tico femenino, s\u00ed, y la vindicaci\u00f3n de que se puede ser los otros, de que la poes\u00eda existe para hacer ese dolor del otro menos ancho y menos hondo: el poema como una venda, una c\u00e1psula, una sala de hospital, una farmacia.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es el camino de redenci\u00f3n que la poes\u00eda deja en evidencia? Es otra de las preguntas. Y yo pensaba que hace a\u00f1os no ando mirando el cielo, ni en busca de epifan\u00edas, hierofan\u00edas, m\u00edsticas de bar o satoris. Si la cr\u00edtica es la nueva forma de la autobiograf\u00eda, seg\u00fan Piglia, deber\u00eda se\u00f1alar que de joven descubr\u00ed que el aburrimiento era m\u00e1s llevadero leyendo. Me parece que me divert\u00eda leer y no me era ajeno el gozo. Un libro entre las manos era como tener un planeta, un cuerpo desnudo, una avecilla asustada, un tr\u00e9bol de cuatro o cinco hojas. A cada libro debo responder nuevas preguntas o inventar respuestas ajenas al sentido com\u00fan. Cuando leo no pretendo juzgar sino ser juzgado por el texto que me impone criterios y no al rev\u00e9s, que me desarma y establece un modelo de disoluci\u00f3n. Leo porque estoy cansado de m\u00ed y el libro restituye una fe posible, la posibilidad de ser otro. Invirtiendo, a ratos, el orden natural de sus ediciones, los textos reunidos en <i>Ojo de agua<\/i> no son un manifiesto de la salvaci\u00f3n, ni un camino de regreso a casa, ni una religi\u00f3n o \u201c<i>un vaso de agua donde todos los \u00e1ngulos de la luz se congregan<\/i> <i>hasta el infinito\u201d<\/i>, ni un salmo escrito por el vino en los labios secos, ni una blusa secada al viento en el cordel, ni una bestia observando tristemente las nubes mientras se acerca el cuchillo o una flor de esas que llaman azaleas y de la cual no necesito saber su nombre y sentir su olor porque yo invento el nombre de las flores y yo imagino su perfume. \u00bfEse es nuestro trabajo? No lo s\u00e9, no lo tengo claro. En <i>Ojo de agua<\/i> me parece ver, oler, tocar, sentir todas las posibilidades anteriormente se\u00f1aladas.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es el argumento que blande el viento frente a la miseria humana? Es la pregunta \u00faltima de esa contratapa de <i>Fuego fr\u00edo<\/i>. Y sin intentar excluir o derivar la responsabilidad de una respuesta, me parece que el viento y toda la naturaleza (de la cual, ya sabemos, apenas somos unas hojas), son quiz\u00e1s las verdaderas palabras de esta antolog\u00eda. Dejemos, entonces, hablar al viento y a Ver\u00f3nica Zondek.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Ricardo Herrera Alarc\u00f3n<\/p>\n<p><strong>Ricardo Herrera Alarc\u00f3n<\/strong> estudi\u00f3\u00a0 Pedagog\u00eda en Castellano en la Universidad Austral de Chile, Valdivia. Editor de Ediciones Bogavantes, de Valpara\u00edso. Ha publicado: <i>Delirium Tremens <\/i>(Ediciones Casa de Barro, San Felipe, 2001), <i>Bar: Antolog\u00eda po\u00e9tica chilena<\/i> (Ediciones Casa de Barro, San Felipe, 2005), en coautor\u00eda con el poeta Cristian Cruz, <i>Sendas perdidas y encontradas <\/i>(Editorial Kultr\u00fan, Valdivia, 2007), <i>El cielo ideal<\/i> (Editorial Lom, Santiago, 2013), <i>Carahue es China<\/i><b> <\/b>(Ediciones Bogavantes, Valpara\u00edso, 2015), <i>Santa Victoria<\/i> (Ediciones Inubicalistas, Valpara\u00edso, 2017). El a\u00f1o 2008 obtuvo el Premio Mejores Obras Publicadas, por su libro <i>Sendas perdidas y encontradas<\/i>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El primer libro de Ver\u00f3nica Zondek que le\u00ed fue El hueso de la memoria, cuyo t\u00edtulo me hac\u00eda recordar el verso de Hahn \u201cEl hueso es un h\u00e9roe de la resistencia\u201d, de Apariciones profanas. El hueso de la memoria no aparece en Ojo de agua por un criterio de selecci\u00f3n de Vicente Undurraga, quien afirma que la autora concibe sus libros \u201ccomo poemas largos, como entramados de partes interrelacionadas, suponiendo su desmembramiento una especial merma\u201d. Los libros de Ver\u00f3nica como largas extensiones de territorio entre una estaci\u00f3n y otra de un tren. Vuelvo a este libro editado en Argentina el 88. Y como muchos textos que public\u00f3 en los ochenta y noventa, en \u00e9l las palabras juegan a obliterar su referencialidad, transformar la experiencia en aquello que reh\u00faye lo dicho. El poema mismo como una instalaci\u00f3n a merced de quien pueda alterar los materiales visibles. Eso intentar\u00e9 ahora y en un rato m\u00e1s: intervenir la materialidad de este lenguaje que, como muchas po\u00e9ticas de su tiempo, me parece hecho de elementos vitales, de seres humanos, de espacios abiertos, de memoria. Se me permitir\u00e1 entonces el desatino de comenzar hablando de un libro que no est\u00e1 en Ojo de agua y que sin embargo es importante para entender esta antolog\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":6042,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"categories":[],"tags":[4450],"editors":[],"review_sections":[2044],"reviewers":[2188],"translator":[],"editors_pick":[],"lal_author":[],"class_list":["post-6045","book_review","type-book_review","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","tag-numero-14","review_sections-poesia","reviewers-ricardo-herrera-alarcon-es-2"],"acf":{"richtitle":"<em>Ojo de agua<\/em> de Ver\u00f3nica Zondek","reviewers":"","title_field":"Ojo de agua de Ver\u00f3nica Zondek","issueofarticle":6569,"sidebartitle":"<em>Ojo de agua<\/em> de Ver\u00f3nica Zondek","thumbnail":6042,"collection-articleimage":null},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review\/6045","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/book_review"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review\/6045\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":33261,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review\/6045\/revisions\/33261"}],"acf:post":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/issue\/6569"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6042"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6045"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6045"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6045"},{"taxonomy":"editors","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/editors?post=6045"},{"taxonomy":"review_sections","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/review_sections?post=6045"},{"taxonomy":"reviewers","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/reviewers?post=6045"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=6045"},{"taxonomy":"editors_pick","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/editors_pick?post=6045"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=6045"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}