{"id":6025,"date":"2020-05-10T20:13:03","date_gmt":"2020-05-10T20:13:03","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/book_review\/luces-de-emergencia-oswaldo-estrada-2\/"},"modified":"2024-05-05T09:22:21","modified_gmt":"2024-05-05T15:22:21","slug":"luces-de-emergencia-oswaldo-estrada-2","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/luces-de-emergencia-oswaldo-estrada-2\/","title":{"rendered":"Luces de emergencia de Oswaldo Estrada"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Luces de emergencia<\/i>. Oswaldo Estrada. Granada: Valpara\u00edso Ediciones, 2019. 92 p\u00e1ginas.<\/b><\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-6022\" style=\"margin: 10px; float: left;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/luces-de-emergencia_1.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"494\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/luces-de-emergencia_1.jpg 300w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/luces-de-emergencia_1-182x300.jpg 182w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>La nueva colecci\u00f3n de cuentos del peruano-americano Oswaldo Estrada se presenta a s\u00ed misma como un gran repertorio de cuerpos. Unos que se exponen en una vitrina de delicadas miniaturas que terminan por explotar (dada su acumulaci\u00f3n) dej\u00e1ndonos con las posibles piezas \u00fatiles para representar \u201cel gran drama humano\u201d. Una vez que hacemos el ejercicio de rearmarlo todo otra vez, caemos en cuenta de que cada relato-cuerpo es parte de una escena mayor y puede que terminemos bordando un gran tapiz renacentista. Uno en donde la mujer y el hombre ser\u00edan no solo centro sino tambi\u00e9n posibilidad de caleidoscopio si te acercas a MIRAR.<\/p>\n<p>Cada una de las historias que en breve pasar\u00e9 a rese\u00f1ar son un cosmos cerrado. No hay entre ellas traspasos o pr\u00e9stamos de argumentos o personajes que crucen de una a la otra. Sin embargo, la noci\u00f3n de viaje queda expresada mientras nos adentramos en el libro con sus h\u00e9roes\/antih\u00e9roes y hero\u00ednas-antihero\u00ednas, quienes van desde la infancia o primera juventud (en los primeros cuentos) hasta la senectud (en los \u00faltimos). No son los mismos; pero algo en ello rezuma continuidad.<\/p>\n<p>En \u201cGanar la guerra\u201d, Estrada condensa en el personaje del ni\u00f1o Demetrio a dos de sus m\u00e1s recurrentes cuerpos al interior del repertorio: el del migrante y el del sujeto diversamente funcional. Una diversidad que en este caso ha venido asociada al trauma, que ha sido provocada por las torturas de la guerra. Una mutilaci\u00f3n que desgarra mientras significa el silencio al que en tantas ocasiones queda reducida la vida del exiliado.<\/p>\n<p>\u201cEl otro mar\u201d presenta un cuerpo ya no tan vulnerable; pero igualmente insistente si lo pensamos desde la otredad inc\u00f3moda a la que el migrante queda reducido de ordinario: \u201cMe fastidia que la gente quiera averiguar de d\u00f3nde soy apenas abro la boca, cuando mi nombre les crea cierta molestia en la lengua y el paladar\u201d (21). Pero hay adem\u00e1s en esta miniatura un espl\u00e9ndido despliegue de sentido del humor, una nostalgia (amor) por el Per\u00fa que no teme decir su nombre y una deliciosa aparici\u00f3n de la comunidad panlatina en Estados Unidos como mejor patria frente a la posibilidad del no retorno.<\/p>\n<p>Estrada con \u201cEl otro mar\u201d inaugura tambi\u00e9n uno de los grandes aciertos simb\u00f3licos de sus <i>Luces de emergencia<\/i>: un cat\u00e1logo de posicionamientos que ayude a descifrar la figura del padre (m\u00e1s adelante veremos que tambi\u00e9n la de la madre).\u00a0 Hay una intensa relaci\u00f3n con dicha figura que es en realidad acertijo porque es a ratos abandono, a\u00f1oranza, odio e imposible conciliaci\u00f3n y a otros guarida y patria. Ya lo dije antes: a sus personajes hay que mirarlos como caleidoscopios.<\/p>\n<p>Es tambi\u00e9n por eso que \u201cLa carga de los sue\u00f1os\u201d repite su inter\u00e9s por aquellos sujetos diversamente funcionales, interrog\u00e1ndonos, una vez m\u00e1s, sobre lo absurdo de la existencia mientras que nos trae de vuelta a un padre que aqu\u00ed no es elusivo y evocado sino amante. El final, que no adelanto, aparece como la m\u00e1s org\u00e1nica de las soluciones con las que el autor pueda estremecernos.<\/p>\n<p>Los relatos que siguen \u201cN\u00e1ufragos en la ciudad\u201d y \u201cLa tercera profec\u00eda\u201d \u2014m\u00e1s otro que aparece en la segunda mitad del cuaderno \u201cVolver a la tierra\u201d\u2014 enfatizan a ese repertorio de cuerpos del que vengo hablando. Ya no s\u00f3lo cuerpos diversos en sus respectivas funcionalidades sino francamente enfermos. Hay una asociaci\u00f3n muy clara entre nomadismo, migraci\u00f3n, viaje \u2014siendo esos semas claramente delimitados y no intercambiables en el libro\u2014 y la enfermedad. Pueden ser mujeres u hombres; pero hay en sus desplazamientos dos suertes equidistantes: o una somatizaci\u00f3n del trauma (exiliados, migrantes) o una b\u00fasqueda de cura a trav\u00e9s del viaje (n\u00f3madas, viajeros).<\/p>\n<p>En el caso espec\u00edfico de \u201cLa tercera profec\u00eda\u201d, ese otro hombre enfermo intenta procurarse un digno <i>exit<\/i> con un viaje a la India. Espacio que por otra parte no se enuncia; pero al que deducimos a trav\u00e9s de claras referencias. Puede que este sea el m\u00e1s renacentista de todos sus relatos en la medida en que nos hace part\u00edcipes del dolor de un hombre que muere mientras \u201cmira\u201d im\u00e1genes grotescas. Hay aqu\u00ed una suerte de homenaje t\u00e1cito a Rabelais y hay tambi\u00e9n una muy inquietante ansiedad que deviene en conjunto de interrogaciones para el lector. De entre todas, destaco esta: \u00bfqu\u00e9 est\u00e1 permitido en t\u00e9rminos de im\u00e1genes y qu\u00e9 no en este mundo sobresaturado de paisajes, a ratos insulsos, en donde aquel precepto del hombre como centro parece difuminarse sin que importe cu\u00e1nto se coloque al centro de la c\u00e1mara? Se me ocurre, asimismo, que su \u201cCome. Caga. Y Duerme\u201d (45) es una parodia al tan celebrado <i>Eat. Pray. Love<\/i> con que Elizabeth Gilbert tan tontamente nos entretuviera a\u00f1os atr\u00e1s. Porque el protagonista de Oswaldo Estrada es uno que s\u00ed puede historiar su propia enfermedad mientras sabe que la muerte, es decir el fracaso del viaje, es su \u00fanico destino.<\/p>\n<p>Leo tambi\u00e9n en clave tripartita, a modo de \u201cjard\u00edn de senderos que se bifurcan\u201d, las historias \u201cSalida de emergencia\u201d, \u201cCuento de hadas\u201d y \u201cMole para ratas\u201d. En el primero, el narrador le da relevancia y <i>zoom<\/i> de c\u00e1mara a las mujeres abusadas. Esas que por no haber sido capaces de rescatar(se), no han podido salvar ni a sus propios hijos. Aqu\u00ed la compleja figura del padre regresa a la zona del horror. Mientras que en \u201cCuento de Hadas\u201d es la perversidad materna la que queda denunciada. Madres que intentan producir hijas mim\u00e9ticas, sin identidad y de las que solo puede una salvarse si escapa. Parodia a los cuentos de hadas para reflejar la disfuncionalidad de aquellos. Mientras que en \u201cMole para ratas\u201d aparece, por fin, la redenci\u00f3n: mujeres justicieras que han decidido parar la extorsi\u00f3n y el escarnio, llam\u00e9moslas \u201cfundadoras dom\u00e9sticas del #metoo\u201d.<\/p>\n<p>Un divertimento adorable es \u201cLos placeres de la carne\u201d. La aparici\u00f3n de unas chicas lesbianas disfuncionales y dram\u00e1ticas como somos (doy fe) en realidad vehiculiza un llamado en torno al peso de la cultura en el contexto de la migraci\u00f3n y el exilio. La figura de la madre es una que aqu\u00ed viene a ser rescatada mientras rescata con la delicia de un sabor, la <i>performance<\/i> de una identidad asediada que es por sobre todas las cosas historia y orgullo de una raza. El llamado para un regreso a la tribu no puede darse de modo m\u00e1s gustoso y certero.<\/p>\n<p>Con \u201cA falta de cielo\u201d Estrada nos despide y con esa \u00faltima miniatura nos recuerda lo que siempre hemos sabido: la muerte es <i>fatum<\/i> inevitable y en el recorrido hasta ella habr\u00e1 tanto de gozo como de dolor. Si el libro en su totalidad hace recorridos materiales y simb\u00f3licos por el mundo de la enfermedad, esta historia devela cu\u00e1l es tambi\u00e9n su destino y el de sus personajes; cu\u00e1l la extrema derecha del gigante tapiz que en un estimado de ochentas p\u00e1ginas (\u00bfa\u00f1os?) comenzamos juntos a bordar. El narrador se deshace de su voz proponi\u00e9ndonos un debate extremo y pendiente sobre la (no) deseabilidad que establece el poder frente a los cuerpos seniles. Nos sugiere una reflexi\u00f3n no panfletaria sobre la eutanasia como una puerta digna para estos cuerpos y la tambi\u00e9n imposibilidad social de cuidarlos. En un tremendo cambio de signo, el mismo pensador que nos ha estado hablando, padres y madres, comienza a ponernos de frente a los hijos y su ausencia; es decir, a nosotros mismos.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Mabel Cuesta<br \/>\nUniversity of Houston<\/p>\n<p><b id=\"docs-internal-guid-97f648ad-7fff-ef1c-0ea7-bce676c95a39\"><a href=\"https:\/\/bookshop.org\/lists\/number-14\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Visita nuestra p\u00e1gina de Bookshop para comprar libros de este autor y apoyar a las librer\u00edas locales.<\/a><\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La nueva colecci\u00f3n de cuentos del peruano-americano Oswaldo Estrada se presenta a s\u00ed misma como un gran repertorio de cuerpos. Unos que se exponen en una vitrina de delicadas miniaturas que terminan por explotar (dada su acumulaci\u00f3n) dej\u00e1ndonos con las posibles piezas \u00fatiles para representar \u201cel gran drama humano\u201d. 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