{"id":5977,"date":"2020-02-15T21:19:30","date_gmt":"2020-02-15T21:19:30","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/book_review\/desordenadas-naida-saavedra-2\/"},"modified":"2023-06-06T06:37:29","modified_gmt":"2023-06-06T12:37:29","slug":"desordenadas-naida-saavedra-2","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/desordenadas-naida-saavedra-2\/","title":{"rendered":"Desordenadas de Naida Saavedra"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>\np.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>\n<\/style>\n<p><b><i>Desordenadas. <\/i>Naida Saavedra. Miami: Suburbano Ediciones. 2019. 124 p\u00e1ginas.<\/b><\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-5974\" style=\"margin: 10px; float: left;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/desordenadas_1.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"462\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/desordenadas_1.jpg 300w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/desordenadas_1-195x300.jpg 195w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>\np.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>\np.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p5 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>\n<\/style>\n<p>\u201cCada dos o tres semanas se encerraba Jo en su cuarto, se pon\u00eda el \u2018traje de escribir\u2019 y ca\u00eda en trance, como ella dec\u00eda, escribiendo su novela con alma y vida, pues hasta que no hab\u00eda terminado el ataque no le era posible quedarse en paz\u201d. Este fragmento de la eterna <i>Little Women<\/i> de Louisa May Alcott bien podr\u00eda haber sido uno de los mantras de la escritora y acad\u00e9mica venezolana Naida Saavedra mientras compilaba desde Massachussets \u2014lugar donde vive y ense\u00f1a y el mismo estado desde el que Alcott escribi\u00f3 su c\u00e9lebre novela\u2014 historias sobre mujeres que, aunque escritas en momentos distintos, comparten un mismo espacio en <i>Desordenadas<\/i>.<\/p>\n<p><i>El progreso peregrino<\/i> del predicador puritano John Bunyan \u2014novela aleg\u00f3rica que constituye una especie de manual de conducta\u2014 fue una obra que inform\u00f3 la primera parte de <i>Little Women<\/i>. Pero su influencia fue m\u00e1s bien de naturaleza transgresora ya que la autora norteamericana reemplaz\u00f3 el peregrinaje masculino por el femenino y lo traslad\u00f3 a la era moderna. Saavedra contin\u00faa este maravilloso proyecto al presentarnos historias de mujeres que subvierten el mundo patriarcal posesion\u00e1ndose y reinventando sus propias gu\u00edas de comportamiento. El peregrinaje de sus personajes involucra el enfrentarse a situaciones y conflictos del mundo moderno y los de siempre \u2014vida familiar, pobreza, inmigraci\u00f3n, aspiraciones acad\u00e9micas, sexualidad\u2014 as\u00ed como su interseccionalidad con la agencia y el cuerpo femenino.<\/p>\n<p>En una entrevista a prop\u00f3sito de la publicaci\u00f3n de <i>Desordenadas<\/i>, ante la pregunta de cu\u00e1l ha sido el libro m\u00e1s importante que le han regalado, Saavedra responde que se trata de <i>A Room of One\u2019s Own<\/i>: \u201cEsa obra la llevo siempre conmigo; Woolf me entiende tanto como yo la entiendo a ella\u201d. Es una influencia palpable cuando encontramos en <i>Desordenadas<\/i> un espacio propio para cada uno de sus personajes \u2014un peque\u00f1o reino matriarcal que nos ofrece una constelaci\u00f3n exquisita de cuentos habitados y pose\u00eddos por mujeres.<\/p>\n<p>El primer cuento, \u201cUna cosa sin sentido\u201d, proporciona ya una clave de la alteridad que vibra en la obra de Saavedra. La narraci\u00f3n se despliega como un manifiesto de la escritura en el que se rompen las expectativas y lugares comunes del proceso creativo. La narradora-escritora nos confiesa que rara vez se enamora de sus personajes, que m\u00e1s bien \u201cSiempre me burlo. Incluso olvido sus nombres o los confundo\u201d. Una narradora que resiste tambi\u00e9n las normas del lenguaje \u2014le gustar\u00eda usar la @ y la x\u2014, recoge su frustraci\u00f3n en un \u201c\u00a1Agh! Qu\u00e9 idioma tan masculino\u201d, y al igual que Jo de <i>Little Women<\/i> rechaza la categorizaci\u00f3n que pretenden imponerle: \u201cQue no soy escritora de all\u00e1, porque empec\u00e9 a escribir aqu\u00ed\u2026 que no soy escritora de aqu\u00ed porque comenc\u00e9 a publicar temas de all\u00e1\u2026\u201d. Los personajes que crea esta narradora tampoco se ata\u00f1en a las reglas, tal es as\u00ed que muchas veces ella misma no los puede controlar \u2014\u201cMis personajes son de donde quieren ser y hablan como les d\u00e9 la gana hablar\u201d.<\/p>\n<p>Al recordar que originalmente <i>Little Women<\/i> se public\u00f3 por entregas en un peri\u00f3dico, fue una delicia descubrir que dos de los cuentos en <i>Desordenadas <\/i>evocan dicho g\u00e9nero. \u201cCuatro Lauras\u201d y \u201cVos no viste que no llor\u00e9 por Vos\u201d se desarrollan a trav\u00e9s de una narraci\u00f3n fragmentaria con subt\u00edtulos que otorgan un aire epis\u00f3dico a las historias. Pero este juego en la estructura le da una vuelta de tuerca a la novela rom\u00e1ntica serial ya que se altera la expectativa del final feliz con cierres en los que las mujeres deben enfrentar las consecuencias de saltarse las convenciones sin la intervenci\u00f3n redentora de un personaje masculino. Ellas y solo ellas, las h\u00e9roes de sus historias.<\/p>\n<p>\u201cVos no viste que no llor\u00e9 por Vos\u201d subvierte la narraci\u00f3n cronol\u00f3gica apeg\u00e1ndose m\u00e1s bien a la estructura fracturada y ca\u00f3tica de los recuerdos traum\u00e1ticos. La frontera entre realidad, ilusi\u00f3n, vida y muerte se torna borrosa: \u201cMam\u00e1, mam\u00e1, \u00bfpor qu\u00e9 no me contest\u00e1is?&#8230; te oigo sollozar pero no puedo verte\u2026 \u00bfd\u00f3nde estoy?&#8230; \u00bfser\u00e1 que todav\u00eda es ayer?\u201d.\u00a0 En el universo narrativo de \u201cCuatro Lauras\u201d no hay espacio para las bodas ni para la redenci\u00f3n. Hacia el final tampoco hay hombres. Como si las cuatro Lauras hubiesen llegado a un acuerdo de que la \u00fanica manera de reclamar un lugar propio que se alejara del discurso patriarcal implicaba desterrar cualquier indicio de presencia masculina en sus historias.<\/p>\n<p>Es precisamente este el final que muchas lectoras feministas hubiesen querido para Jo March. Es el final que la misma Alcott \u2014quien por decisi\u00f3n propia nunca se cas\u00f3\u2014 anhelaba para su personaje semiautobiogr\u00e1fico.\u00a0 La escritora norteamericana tuvo que ceder ante las presiones de sus editores \u2014aun cuando dio ese giro inesperado de que Jo no acabase con Laurie\u2014 y escribir para su hero\u00edna el \u00fanico final aceptable para una mujer en aquel momento. Por eso es una satisfacci\u00f3n inmensa encontrarme con finales donde no aparece un hombre al rescate. Donde las mujeres, sea cual sea la situaci\u00f3n, se proclaman due\u00f1as de sus errores y destinos. Due\u00f1as de sus voces y sus historias. En la nota de introducci\u00f3n, la autora comparte que su intenci\u00f3n fue la de \u201cagrupar pedazos de vidas para que tengan cuerpo y un espacio al que puedan pertenecer\u201d.<i> <\/i>De esta forma,<i> <\/i>al igual que Meg, Jo, Amy y Beth, las mujeres que protagonizan los cuentos de Saavedra<i> <\/i>personifican diferentes aspectos de la experiencia femenina. Desde las m\u00e1s cotidianas hasta las m\u00e1s terribles, como acontece a la protagonista de \u201cNo llores, mi reina\u201d: \u201cSent\u00ed como si una navaja entraba y me perforaba una y otra vez y me romp\u00eda y me romp\u00eda y me romp\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>En la contratapa de <i>Desordenadas<\/i> leemos que \u201cas\u00ed como Simone de Beauvoir impuls\u00f3 nuevos planteamientos para la mujer en el siglo XX, las de este libro, ferozmente contempor\u00e1neas, se sumergen en la convicci\u00f3n de que solo pueden redimirse a trav\u00e9s del caos\u201d. Imagino a la feminista francesa de ni\u00f1a, jugando con su hermana a las <i>Little Women.<\/i> As\u00ed lo relata la columnista Joan Acocella en un art\u00edculo para <i>The New Yorker<\/i> y a\u00f1ade que Beauvoir siempre escog\u00eda representar a la personaje escritora porque le gustaba decirse a s\u00ed misma que ella era como Jo \u2014que ella tambi\u00e9n encontrar\u00eda su lugar. Me reconforta pensar que as\u00ed como las desordenadas hermanas March de Louisa May Alcott inspiraron a Simone de Beauvoir y el discurso desordenado de Virginia Woolf inspir\u00f3 a Naida Saavedra, el desorden de las mujeres escritoras \u2014las de antes y las de ahora\u2014 seguir\u00e1 inspirando a nuevas generaciones de mujeres a transgredir y resistir fronteras, a contar sus historias y a reclamar un espacio propio en las esferas a las que a ellas les apetezca pertenecer.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Melanie M\u00e1rquez Adams<br \/>\nUniversity of Iowa<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cCada dos o tres semanas se encerraba Jo en su cuarto, se pon\u00eda el \u2018traje de escribir\u2019 y ca\u00eda en trance, como ella dec\u00eda, escribiendo su novela con alma y vida, pues hasta que no hab\u00eda terminado el ataque no le era posible quedarse en paz\u201d. 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