{"id":5893,"date":"2019-08-13T16:39:18","date_gmt":"2019-08-13T16:39:18","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/book_review\/antologia-poetica-juan-sanchez-pelaez-2\/"},"modified":"2023-06-06T07:15:39","modified_gmt":"2023-06-06T13:15:39","slug":"antologia-poetica-juan-sanchez-pelaez-2","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/antologia-poetica-juan-sanchez-pelaez-2\/","title":{"rendered":"Antolog\u00eda po\u00e9tica de Juan S\u00e1nchez Pel\u00e1ez"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times}<br \/>\np.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>\nspan.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/>\n<\/style>\n<p><strong><em>Antolog\u00eda po\u00e9tica<\/em>. Juan S\u00e1nchez Pel\u00e1ez. Madrid: Visor. 2018. 168 p\u00e1ginas.<\/strong><\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-5890\" style=\"margin: 10px; float: left;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/antologia_poetica_pelaez.jpg\" alt=\"\" width=\"350\" height=\"543\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/antologia_poetica_pelaez.jpg 350w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/antologia_poetica_pelaez-193x300.jpg 193w\" sizes=\"(max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><\/p>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>\np.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\n<\/style>\n<p>Alguna vez \u00c1lvaro Mutis se refiri\u00f3 a la poes\u00eda de Juan S\u00e1nchez Pel\u00e1ez (Altagracia de Orituco, 1922 \u2013 Caracas, 2003) como \u201cel secreto mejor guardado de Am\u00e9rica Latina\u201d. La declaraci\u00f3n puede sonar trillada, pero implica una verdad: todav\u00eda hoy la poes\u00eda de Juan S\u00e1nchez Pel\u00e1ez sigue siendo un tesoro verbal que circula selectivamente de boca en boca y una isla promisoria que inclusive muy atentos lectores de poes\u00eda latinoamericana est\u00e1n a\u00fan por descubrir. Ni su incorporaci\u00f3n a relevantes compilaciones transatl\u00e1nticas como <i>Las \u00ednsulas extra\u00f1as. Antolog\u00eda de poes\u00eda en lengua espa\u00f1ola 1950-2000<\/i>, editada por Galaxia Gutenberg en 2002, ni la publicaci\u00f3n de su <i>Obra po\u00e9tica<\/i> en Lumen en 2004, han contribuido a disipar esa laguna o reparar del todo el desconocimiento. No por lo pronto en conversaciones y consultas con autores y acad\u00e9micos due\u00f1os de una labor creativa y de investigaci\u00f3n que admiro y respeto. \u00bfAcaso Juan S\u00e1nchez Pel\u00e1ez se encuentra destinado a ser por siempre un poeta de culto, enlazado a la furtiva raigambre a la que pertenece, engrosada por Jos\u00e9 Antonio Ramos Sucre, Rosamel del Valle, C\u00e9sar Moro, Humberto D\u00edaz Casanueva, Enrique Molina, Emilio Adolfo Westphalen, Juan Eduardo Cirlot o Blanca Varela, figuras que Rub\u00e9n Dar\u00edo bien habr\u00eda considerado en su volumen <i>Los raros<\/i>? Por lo dem\u00e1s, el relativo semianonimato de S\u00e1nchez Pel\u00e1ez atiza el debate sobre las salvedades de la fama po\u00e9tica o la dudosa idea del poeta nacional.<\/p>\n<p>Su <i>Antolog\u00eda po\u00e9tica<\/i> reci\u00e9n aparecida en Visor en coedici\u00f3n con la Fundaci\u00f3n para la Cultura Urbana, con sede en Caracas, es otro empe\u00f1o significativo de pregonar la poes\u00eda de Juan S\u00e1nchez Pel\u00e1ez en ambos lados del oc\u00e9ano, contemplando la mencionada impresi\u00f3n de Lumen de hace tres lustros que en el umbral del siglo XXI sembr\u00f3 desde Espa\u00f1a la semilla de su palabra po\u00e9tica. La vinculaci\u00f3n con el surrealismo de Sudam\u00e9rica a trav\u00e9s del grupo chileno de La Mandr\u00e1gora, agrupaci\u00f3n a la que estuvo cercano un imberbe Gonzalo Rojas, tampoco ha contribuido a incrementar mucho la proyecci\u00f3n de la poes\u00eda de S\u00e1nchez Pel\u00e1ez m\u00e1s que como un dato anecd\u00f3tico, quiz\u00e1 porque en el fondo su horizonte trasciende a mi parecer las generalidades de la vanguardia para forjar, de entrada, una escritura menos profusa en densidad textual e igual menos prolija en extensi\u00f3n. Nada m\u00e1s ajeno a \u00e9l que los fuegos de artificio y la incontinencia expositiva derivados del automatismo ps\u00edquico. Si la irrupci\u00f3n del absurdo constituye una de las constantes de su poes\u00eda, lo es en el marco de una composici\u00f3n minimalista que vela celosamente \u2013vaya, con reserva y a veces hasta con desconfianza\u2013 la dosificaci\u00f3n de los vocablos. Juan S\u00e1nchez Pel\u00e1ez fue un poeta parvo. Siete breves libros conforman su bibliograf\u00eda en un arco temporal de media centuria, en promedio uno cada siete a\u00f1os. En dicha tesitura, la dicci\u00f3n de S\u00e1nchez Pel\u00e1ez est\u00e1 m\u00e1s cerca del sigilo que del habla, en sinton\u00eda con aquella expresi\u00f3n de la \u201cmet\u00e1fora del silencio\u201d con que la tas\u00f3 Guillermo Sucre en <i>La m\u00e1scara, la transparencia<\/i>.<\/p>\n<p>As\u00ed, se ha discurrido tanto de la orientaci\u00f3n m\u00edstica de su poes\u00eda como del erotismo sutil que la intensifica, una inusual combinaci\u00f3n de inclinaciones en la l\u00edrica hispanoparlante de la segunda mitad del pasado siglo. Sin embargo, yo me decantar\u00eda por destacar la tensi\u00f3n entre su moment\u00e1neo enmudecimiento y la fuerza de gravedad de la enunciaci\u00f3n po\u00e9tica que se debate entre la prerrogativa de callar y la estricta necesidad de proferir. Estamos, pues, sin exagerar, ante un poeta oracular que mediante una tendencia a la diluci\u00f3n posterior a su debut con <i>Elena y los elementos<\/i>, de 1951, muda su espaciado decir en una epifan\u00eda o una disposici\u00f3n a la clarividencia, de lo cual se desprende una reiterada floraci\u00f3n del aforismo. \u201cDebo servirme de m\u00ed \/ Como si tuviera revelaciones que comunicar\u201d, se lee en <i>Animal de costumbre<\/i>, de 1959. Y m\u00e1s adelante, en <i>Lo huidizo y permanente<\/i>, de 1969: \u201cSe juntan dos cuerpos y el alba es el leopardo\u201d, o, \u201cMi oficio es como la lluvia: acariciar, penetrar, hundirme\u201d; y en <i>Rasgos comunes<\/i>, de 1975: \u201cTu asombro es eficaz como el tacto de un ciego\u201d. De la concentraci\u00f3n y la abundancia, de la avidez y la angustia de <i>Elena y los elementos<\/i>, propias de un joven de 29 a\u00f1os, Juan S\u00e1nchez Pel\u00e1ez transit\u00f3 hacia un fraseo de mayor laconismo que nunca renunci\u00f3 a la contundencia ni el hechizo, sino que, m\u00e1s all\u00e1 de la ponderaci\u00f3n de \u201cpoeta vigoroso, original\u201d que en 1974 le dispens\u00f3 Octavio Paz en su rese\u00f1a de la <i>Antolog\u00eda de la poes\u00eda surrealista latinoamericana<\/i> de Stefan Baciu, abri\u00f3 el comp\u00e1s a la exploraci\u00f3n de los misterios \u00f3rficos a expensas de una ingravidez electrizada de un saber intuitivo.<\/p>\n<p>Si el poeta S\u00e1nchez Pel\u00e1ez se mantiene fiel a la exaltaci\u00f3n del principio femenino, el para\u00edso perdido de la infancia, la perennidad del amor y el laberinto de la memoria, combina estas motivaciones primordiales del surrealismo con la iron\u00eda y el autoescarnio que le permiten exhibir de forma simult\u00e1nea la vulnerabilidad del individuo bajo el caudal del acontecer c\u00f3smico y su imposibilidad frente a los insobornables reveses del lenguaje que a la par de facilitar la formulaci\u00f3n po\u00e9tica ofrecen eventualmente la encrucijada de un callej\u00f3n sin salida. Fue una inquietud que Juan S\u00e1nchez Pel\u00e1ez arrostr\u00f3 en las distintas estaciones de su trayecto po\u00e9tico. Sin incurrir en la metaliteratura, su poes\u00eda convierte el contradictorio trato del poeta con la palabra en una caja de resonancias en la que predomina el eco de la existencia, o sea, el latido del hombre a la deriva del universo. Para ello, acude tanto a una gram\u00e1tica sobria, pero no menos resolutiva, como a la alusi\u00f3n y la alegor\u00eda en un intento por rastrear el paradero anfractuoso y vol\u00e1til de la suposici\u00f3n po\u00e9tica, acopiando su nudo de dilemas. El poema en prosa, que irrumpe desde <i>Filiaci\u00f3n oscura<\/i>, de 1966, y cobra auge en <i>Rasgos comunes<\/i>, a la manera de las <i>Iluminaciones<\/i> rimbaudianas, deviene otra alternativa de perseguir con los recursos indispensables la incierta manifestaci\u00f3n de lo po\u00e9tico.<\/p>\n<p>Justo a partir de esta intercalaci\u00f3n entre verso y prosa, la fragmentaci\u00f3n de la l\u00ednea y el doble interlineado \u2013signos de una poes\u00eda horadada por la pausa y la disoluci\u00f3n\u2013 muestra ya en <i>Por cu\u00e1l causa o nostalgia<\/i>, de 1981, el destierro de la puntuaci\u00f3n, la ausencia de adjetivos y una locuci\u00f3n terminante y en ocasiones seca, pero acerada y sustancial. No obstante, junto a esta aparente sofisticaci\u00f3n de medios heterodoxos, af\u00edn a nuestro tiempo, S\u00e1nchez Pel\u00e1ez cultiva un di\u00e1logo con el mundo primigenio que lo acerca al telurismo que ha ensanchado a la poes\u00eda del continente \u2013empezando por Vicente Gerbasi y continuando con Eugenio Montejo\u2013 por encima de la de otras geograf\u00edas, dot\u00e1ndola de una identidad sin parang\u00f3n y un estimulante imaginario. Criaturas del reino animal y la bot\u00e1nica desfilan a lo largo de su obra, transmiti\u00e9ndoles un car\u00e1cter entra\u00f1able y genuino emanado de una experiencia de roce real con semejante pl\u00e9tora de especies vivas por distantes que resulten. Fuera del gladiolo, el girasol, el ma\u00edz o el tilo, concurren la perdiz, el colibr\u00ed, la corza, el caballo, la loba, el ruise\u00f1or, la serpiente, el pez espada, la mariposa, el papagayo, la abeja, el loro, la lechuza, el cordero, la estrella de mar, el buey, la larva, el zamuro, entre otros. Lejos de mostrar cualquier viso ex\u00f3tico, Juan S\u00e1nchez Pel\u00e1ez concibe una poes\u00eda donde la naturaleza es c\u00f3mplice por excelencia de los enigmas del orden sensible.<\/p>\n<p>A finales de 2007 me doctor\u00e9 en la Universidad Aut\u00f3noma de Barcelona con una tesis sobre Juan S\u00e1nchez Pel\u00e1ez. Parte de mi argumento era postular su asimilaci\u00f3n de la vanguardia europea a trav\u00e9s de algo que denomin\u00e9 un surrealismo meridional, reducido a la absorci\u00f3n de la perspectiva de ese movimiento trastocada por los componentes ecol\u00f3gicos, idiosincr\u00e1sicos y culturales de la Am\u00e9rica Austral. Adem\u00e1s de apelar literal y simb\u00f3licamente a una variedad dis\u00edmil de flora y fauna que afila todav\u00eda m\u00e1s la precisi\u00f3n de un discurso arraigado en lo primordial, S\u00e1nchez Pel\u00e1ez parafrasea tambi\u00e9n por ejemplo una de las plegarias nucleares del devocionario cat\u00f3lico y consigna el sincretismo espiritual de la colonizaci\u00f3n, acentuando el magnetismo del pensamiento aut\u00f3ctono: \u201cora pro nobis, ave de buen augurio, ora \/ pro nobis en tu niebla fin\u00edsima y fija\u201d, escribe en <i>Aire sobre el aire<\/i>, de 1989, su \u00faltima entrega. Avemar\u00eda, La Gran Madre, Magna Dea, Venus Genetrix. M\u00e1s all\u00e1 de las divisas de Andr\u00e9 Breton, Juan S\u00e1nchez Pel\u00e1ez procur\u00f3 sin cesar una po\u00e9tica de lo esencial que el repertorio y el prefacio de esta <i>Antolog\u00eda<\/i>, a cargo de Marina Gasparini Lagrange y Alberto M\u00e1rquez, respectivamente, honran con creces para reiterar de este ins\u00f3lito poeta venezolano su condici\u00f3n de pieza indispensable para completar el rompecabezas de la poes\u00eda hispanoamericana con la que se ha despertado el tercer milenio.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Jorge Ortega<br \/>\nCentro de Ense\u00f1anza T\u00e9cnica y Superior (CETYS Universidad M\u00e9xico)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alguna vez \u00c1lvaro Mutis se refiri\u00f3 a la poes\u00eda de Juan S\u00e1nchez Pel\u00e1ez (Altagracia de Orituco, 1922 \u2013 Caracas, 2003) como \u201cel secreto mejor guardado de Am\u00e9rica Latina\u201d. 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