{"id":5837,"date":"2019-02-17T21:59:57","date_gmt":"2019-02-17T21:59:57","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/book_review\/el-gran-farsante-luis-carlos-azuaje-2\/"},"modified":"2023-06-06T08:53:42","modified_gmt":"2023-06-06T14:53:42","slug":"el-gran-farsante-luis-carlos-azuaje-2","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/el-gran-farsante-luis-carlos-azuaje-2\/","title":{"rendered":"El gran farsante de Luis Carlos Azuaje"},"content":{"rendered":"<p><b><i>El gran farsante. <\/i>Luis Carlos Azuaje. M\u00e1laga. 2017.<\/b><\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-5834\" style=\"margin: 10px; float: left;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/el-gran-farsante-1.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"348\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/el-gran-farsante-1.jpg 300w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/el-gran-farsante-1-259x300.jpg 259w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; color: #2d2d2d; min-height: 15.0px}<br \/>\np.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; color: #2d2d2d}<br \/>\np.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>\np.p5 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\nspan.s1 {color: #2d2d2d}<br \/>\nspan.s2 {color: #000000}<br \/>\nspan.s3 {text-decoration: underline ; color: #00000a}<br \/>\n<\/style>\n<p><i>El gran farsante<\/i> lleva a la ficci\u00f3n un caso de la delirante realidad nacional venezolana. En abril de 2013, el joven Yendrick S\u00e1nchez, un chico con trastorno bipolar y esquizofrenia, subi\u00f3 al estrado de la Asamblea Nacional mientras Nicol\u00e1s Maduro tomaba posesi\u00f3n de la presidencia. Su \u00fanico delito fue interrumpir el acto, tomar el micr\u00f3fono y decir: &#8220;Nicol\u00e1s, me llamo Yendrick, ay\u00fadame, por favor&#8221;. Tras el incidente, el joven enfrent\u00f3 cargos por terrorismo, delincuencia organizada, asociaci\u00f3n para delinquir\u00a0y ofensa agravada al jefe de gobierno, y pas\u00f3 un a\u00f1o y medio en una c\u00e1rcel en Coro, estado Falc\u00f3n. M\u00e1s recientemente, el pasado mes de agosto, la mete\u00f3rica y delirante vida de este espont\u00e1neo joven termin\u00f3 en tragedia: fue asesinado por unos sujetos que confesaron haber incurrido en un \u201cepisodio de extravagancia sexual&#8221;.<\/p>\n<p>La novela de Luis Carlos fue escrita y publicada antes de este siniestro desenlace y da dimensi\u00f3n ficcional a Yendrick (a trav\u00e9s de Junior Mata), muy lejos de un tono tr\u00e1gico, desde una perspectiva abiertamente bufonesca y excesiva.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista de su g\u00e9nero, <i>El gran farsante<\/i>, es una farsa.\u00a0 Es decir, est\u00e1 escrita en esa forma\u00a0dram\u00e1tica, tan cara al teatro, en la que los personajes se desenvuelven de manera caricaturesca, en medio de una aglomeraci\u00f3n de situaciones exageradas, acciones estramb\u00f3ticas y conductas estrafalarias, cuyas escenas, abundantes en imaginaci\u00f3n, se encuentran muy cerca del teatro del absurdo. Ubuesco, fue el adjetivo que invent\u00f3 Foucault (a partir de <i>Ubu Rey<\/i>, de Alfred Jarry) para referirse al car\u00e1cter grotesco del discurso de la pericia psiqui\u00e1trica. Es un adjetivo que calza perfectamente con esta novela, cuyo personaje principal, adem\u00e1s de su carnavalizaci\u00f3n delirante, est\u00e1 cl\u00ednicamente diagnosticado.<\/p>\n<p><i>El gran farsante<\/i> es una novela que contiene varias novelas.<\/p>\n<p>Es una novela sobre la amistad. Junto a Junior est\u00e1n Miguel, Winkel, Jos\u00e9 y At\u00edtaa, especie de club de los cinco, patrulla de j\u00f3venes sin norte que ven en la fama y en la trampa del protagonismo medi\u00e1tico la ocasi\u00f3n para salir del anonimato y la mediocridad. Al estilo de un <i>Stranger Things<\/i>, en su versi\u00f3n caribe, veintea\u00f1era y conspirativa, estos cinco mosqueteros, ir\u00e1n tras el espejismo medi\u00e1tico bajo la convicci\u00f3n de estar realizando acciones transgresoras y\/o revolucionarias.<\/p>\n<p>El grupo se autodenomina <i>La m\u00e1quina de hacer churros<\/i> y perpetran sus alocadas intervenciones p\u00fablicas en una Venezuela ya herida severamente por la crisis. Hay una pel\u00edcula argentina del 2003, llamada <i>Buena Vida Delivery<\/i> que recrea la crisis social y econ\u00f3mica argentina del 2001 en la que una familia precarizada instala una m\u00e1quina de hacer churros para enfrentar las severas dificultades econ\u00f3micas de aquel entonces. Abro un par\u00e9ntesis: los primeros churros que se conocen en la historia de la gastronom\u00eda se hicieron en Murcia y la Mancha, cuyos habitantes son llamados Xurros, con X, en Valencia, que quiere decir groseros. De ser cierta esta etimolog\u00eda, la m\u00e1quina de hacer churros de Junior, Miguel, Winkel, Jos\u00e9 y At\u00edtaa puede verse como un artefacto creado para producir groser\u00edas, o m\u00e1s bien insolencias e insensateces en la escena p\u00fablica nacional.<\/p>\n<p><i>El gran farsante<\/i> es tambi\u00e9n una novela de denuncia, en la que sus personajes son v\u00edctimas y herederos de un patr\u00f3n de conducta del poder y un manejo del aparato de modelaci\u00f3n pol\u00edtica que se encarg\u00f3 de construir y fortalecer una y otra vez el personalismo y proyect\u00f3 la imagen de un l\u00edder como el de una mega estrella pop. Ese carism\u00e1tico liderazgo seduce a Junior Mata, encarnando en \u00e9l su pat\u00e9tica parodia.<\/p>\n<p>Es tambi\u00e9n una novela presidiaria, carcelaria, todo un g\u00e9nero en la literatura venezolana. Pensemos en <i>Guasina<\/i>, de Jos\u00e9 Vicente Abreu, <i>Memorias de un venezolano de la decadencia<\/i>, de Jos\u00e9 Rafael Pocaterra o <i>Los topos<\/i>, de Eduardo Liendo, por solo mencionar tres ejemplos que corresponden a las dictaduras de G\u00f3mez y P\u00e9rez Jim\u00e9nez, y a los movimientos armados de los a\u00f1os sesenta.<\/p>\n<p>Narrada en primera persona desde la c\u00e1rcel de Coro, donde Junior se encuentra recluido, no falta ni un mot\u00edn ni la figura emblem\u00e1tica del Pran, l\u00edder indiscutido de toda c\u00e1rcel venezolana, y tampoco se echa en falta la presencia de cierta ministra de asuntos penitenciarios conocida por todos.<\/p>\n<p>El tema de la guerrilla tiene una curiosa presencia en la novela. Hay varios personajes secundarios que participaron de la lucha armada e incluso en la primera p\u00e1gina se hace referencia a la muerte tr\u00e1gica de tres famosos venezolanos vinculados a ella: Fabricio Ojeda, Alberto Lovera y Donato Carmona. La conspiraci\u00f3n, la violencia de los aparatos de represi\u00f3n del estado y el ambiente carcelario integran el men\u00fa de esta novela en forma de memoria social, no sin pasar por el filtro del desparpajo y el humor sard\u00f3nico que nos empuja a re\u00edr de tristeza.<\/p>\n<p>La referencia a la lucha armada viene a ser como un espejo deformante en el que se ven reflejadas las descabelladas conspiraciones planeadas y emprendidas por Junior y su pandilla, y este paralelismo es una cr\u00edtica, entre otras cosas, a la desproporcionada acci\u00f3n punitiva por parte del estado contra un enfermo psiqui\u00e1trico. La lucha armada aparece, pues, con su transversalidad, como un intento de dar justificaci\u00f3n hist\u00f3rica a la realidad actual igualmente plagada de injusticias, violencias y traiciones.<\/p>\n<p>Es tambi\u00e9n una novela sobre la televisi\u00f3n. Un homenaje y al mismo tiempo una feroz diatriba contra la caja boba: \u201cestaba la tele siempre en primer lugar \u2013dice Junior&#8211;. Mi delirio era ver Venevisi\u00f3n en las ma\u00f1anas, Radio Caracas en las tardes y Televen en las noches\u2026 Y por supuesto el Miss Venezuela\u201d. Y por \u00faltimo es una novela dentro de otra novela, pues el protagonista acuerda con un extravagante e invisible agente literario escribir la novela que tenemos en nuestras manos.<\/p>\n<p><i>El gran farsante<\/i> explora las posibilidades de llevar a la ficci\u00f3n hechos puntuales de la compleja, espinosa e inaprensible actualidad venezolana. Es tan vertiginoso el carrusel de eventos delirantes y noticias descabelladas a los que estamos a diario acostumbrados a recibir de ese pa\u00eds, que no resulta nada f\u00e1cil establecer la necesaria distancia temporal a la que nos obliga la escritura de ficci\u00f3n. Este esfuerzo, sin duda complejo y arriesgado que ha hecho Luis Carlos Azuaje con su divertida novela, demuestra que s\u00ed es posible, y que al menos existe una manera para entender nuestra tragedia actual a partir de un recurso dram\u00e1tico intr\u00ednseco a ella: la farsa.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Gustavo Valle<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><i>El gran farsante<\/i> lleva a la ficci\u00f3n un caso de la delirante realidad nacional venezolana. En abril de 2013, el joven Yendrick S\u00e1nchez, un chico con trastorno bipolar y esquizofrenia, subi\u00f3 al estrado de la Asamblea Nacional mientras Nicol\u00e1s Maduro tomaba posesi\u00f3n de la presidencia. Su \u00fanico delito fue interrumpir el acto, tomar el micr\u00f3fono y decir: &#8220;Nicol\u00e1s, me llamo Yendrick, ay\u00fadame, por favor&#8221;. Tras el incidente, el joven enfrent\u00f3 cargos por terrorismo, delincuencia organizada, asociaci\u00f3n para delinquir&nbsp;y ofensa agravada al jefe de gobierno, y pas\u00f3 un a\u00f1o y medio en una c\u00e1rcel en Coro, estado Falc\u00f3n. M\u00e1s recientemente, el pasado mes de agosto, la mete\u00f3rica y delirante vida de este espont\u00e1neo joven termin\u00f3 en tragedia: fue asesinado por unos sujetos que confesaron haber incurrido en un \u201cepisodio de extravagancia sexual&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":5834,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"categories":[],"tags":[4456],"editors":[],"review_sections":[2043],"reviewers":[2123],"translator":[],"editors_pick":[],"lal_author":[],"class_list":["post-5837","book_review","type-book_review","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","tag-numero-9","review_sections-ficcion","reviewers-gustavo-valle-es"],"acf":{"richtitle":"<em>El gran farsante<\/em> de Luis Carlos Azuaje","reviewers":"","title_field":"El gran farsante de Luis Carlos Azuaje","issueofarticle":6549,"sidebartitle":"<em>El gran farsante<\/em> de Luis Carlos Azuaje","thumbnail":5834,"collection-articleimage":null},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review\/5837","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/book_review"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review\/5837\/revisions"}],"acf:post":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/issue\/6549"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5834"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5837"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5837"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5837"},{"taxonomy":"editors","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/editors?post=5837"},{"taxonomy":"review_sections","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/review_sections?post=5837"},{"taxonomy":"reviewers","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/reviewers?post=5837"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=5837"},{"taxonomy":"editors_pick","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/editors_pick?post=5837"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=5837"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}