{"id":5785,"date":"2018-11-02T03:03:52","date_gmt":"2018-11-02T03:03:52","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/book_review\/museo-animal-carlos-fonseca-2\/"},"modified":"2023-06-06T09:21:25","modified_gmt":"2023-06-06T15:21:25","slug":"museo-animal-carlos-fonseca-2","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/museo-animal-carlos-fonseca-2\/","title":{"rendered":"Museo animal de Carlos Fonseca"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\n<\/style>\n<p><strong><i>Museo animal. <\/i>Carlos Fonseca. Barcelona: Anagrama, 2017. 430 p\u00e1ginas.<\/strong><\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-5782\" style=\"margin: 10px; float: left;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/museo_animal.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"474\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/museo_animal.jpg 300w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/museo_animal-190x300.jpg 190w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>\np.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>\np.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\n<\/style>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\nspan.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/>\n<\/style>\n<p>\u00bfQu\u00e9 mueve a Carlos Fonseca a la ficci\u00f3n? O mejor dicho, \u00bfqu\u00e9 se mueve en sus ficciones? Recurro a una frase de su anterior novela, <i>Coronel L\u00e1grimas<\/i> (2015), que bien puede ser una declaraci\u00f3n de po\u00e9tica literaria y principios de composici\u00f3n: \u201cEste inesperado rabino se dedica a buscar salidas para esta historia que de a punto se le cierra, callej\u00f3n sin salida ni escapatoria, aun cuando pone en juego su \u00faltima carta\u201d (39).<\/p>\n<p>Las novelas de Fonseca van a contracorriente de las recetas del mercado editorial que buscan encorsetar o encasillar o meramente encadenar palabras o situaciones y sostener que eso es literatura o, al menos, una literatura que valga la pena leer. Las novelas de Fonseca no son de receta pero s\u00ed son recetables. Tampoco son actuales, es decir, no tienen una sobreabundancia de lenguajes que quieren pasar por callejeros, o intentan imitar las redes sociales, o compiten con el imperio audiovisual. No aspiran a reflejar nada ni a retratar nada ni est\u00e1n al servicio de alguna causa, nacional o regional. Es decir, las ficciones de Fonseca no son actuales porque no son pasatistas; aspiran a lo que aspira todo arte que se lanza al vac\u00edo: a perdurar. Por eso, lo que escribe Fonseca no es actual, pero es de gran actualidad: ah\u00ed est\u00e1, por ejemplo, en <i>Museo animal<\/i>, el mundo cultural de Nueva York, el pasado espa\u00f1ol, una trama detectivesca en Puerto Rico, la debacle econ\u00f3mica mundial del 2008 y hasta, le\u00edda retrospectivamente, un anticipo del remanido <i>fake news<\/i> tan de moda hoy. Por \u00faltimo, las novelas de Fonseca son acumulativas y hasta pueden abrumar. Se regodean en dibujar infinitos c\u00edrculos conc\u00e9ntricos que pueden ser reveladores. Por ejemplo, hay un detalle conectado al lugar donde vivo: <i>Museo animal<\/i> se detiene en la muerte del famoso funambulista Karl Wallenda, el 22 de marzo de 1978 en Puerto Rico, Muchos a\u00f1os despu\u00e9s yo habr\u00eda de ver a los Wallenda con mi familia en el circo de Sarasota, \u00e1rea de Florida donde resido. Para cerrar este relato, el 8 de febrero del 2017 cinco miembros de los Wallenda, incluyendo el bisnieto de Karl, Nick, cayeron de una altura de 11 metros, mientras hac\u00eda una acrobacia. Heridos, se recuperaron. Las microhistorias de Fonseca tienen insospechadas repercusiones.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo abordar una novela m\u00faltiple y polifac\u00e9tica como <i>Mundo animal<\/i>? Ofrezco cinco claves. En primer lugar, Fonseca naci\u00f3 en Costa Rica, se crio en Puerto Rico, se educ\u00f3 en Estados Unidos y reside en Inglaterra. Se nota. <i>Museo animal<\/i> es una novela global en el mejor sentido de la palabra ya que se desplaza entre geograf\u00edas y tiempos dispares: Nueva York, Puerto Rico, M\u00e9xico, la selva latinoamericana, un innominado pueblito minero. Fonseca se especializa en trotar de un paraje a otro, sometiendo a sus personajes y al lector a marat\u00f3nicos recorridos. En segundo lugar, experimentamos la totalidad (la aspiraci\u00f3n a la totalidad). Hay un compromiso con la idea del g\u00e9nero novela como un caleidosc\u00f3pico, dir\u00eda el fil\u00f3sofo y te\u00f3rico Mija\u00edl Bajt\u00edn, \u201ctestimonio del perpetuo inacabamiento del mundo\u201d. Y dentro de esta idea, aparecen en tercer lugar datos dispersos del mundo de la cultura: el pintor Edward Hopper, una biblioteca con los grandes novelistas hispanoamericanos, un lector fiel de Rub\u00e9n Dar\u00edo, y podr\u00edamos seguir. En cuarto lugar, digamos que Fonseca \u2014tanto en su novela anterior como en \u00e9sta\u2014 frecuenta los mapas, las m\u00e1scaras, las maquetas, los rompecabezas, las figuras enigm\u00e1ticas como el quincunce de Sir Thomas Browne, todos s\u00edmbolos de la construcci\u00f3n de identidad que compete a todo ser humano. En quinto lugar, y ya casi como una marca de estilo, se\u00f1alemos que a Fonseca le gustan las escenas casi pict\u00f3ricas: una mujer que lee peri\u00f3dicos en un bar; otra que escribe obituarios.<\/p>\n<p>Sus personajes (y ac\u00e1 Fonseca se parece mucho a Ricardo Piglia, quien fuera su profesor en Princeton, y a Roberto Bola\u00f1o y a Jorge Luis Borges un poco tambi\u00e9n) escriben y leen y son exc\u00e9ntricos, siempre interesantes: el narrador, que trabaja en el Museo de Historia Natural de New Jersey; Tancredo su gordo amigo periodista de frases c\u00e9lebres; Giovanna\/Carolyn, dise\u00f1adora de modas de disparatados proyectos; Yoav Toledano, fot\u00f3grafo israelita viajero; Virginia Macallister, modelo, madre, especie de estafadora intervencionista, \u201cla loca de la torre\u201d; Alexis Burgos, detective; Luis Gerardo Esquil\u00edn, abogado; el ap\u00f3stol, personaje que domina la \u00faltima parte de la obra. Este tal vez sea un buen ejemplo de c\u00f3mo el autor presenta a sus personajes: \u201cEs entonces, cuando abre la puerta, que la veo por primera vez: una mujer en plena juventud, hermosa precisamente porque algo en ella se negaba a entregarse a la mirada. Recuerdo que se present\u00f3 por el nombre, pero a m\u00ed lo que me interes\u00f3 fue cierto tic nervioso, esa forma de pausar las frases a medio camino, como si se le hubiese olvidado mencionar algo y en plena frase buscase retroceder, solo para darse cuenta de que no hab\u00eda otra manera de terminar la oraci\u00f3n\u201d (28).<\/p>\n<p>Se\u00f1alado por el Hay Festival y por la Feria de Guadalajara como una de las voces m\u00e1s destacables de la narrativa joven latinoamericana, Fonseca est\u00e1 a lo literario y ese es, quiz\u00e1, su mayor m\u00e9rito. Tambi\u00e9n sabe, piglianamente, que una buena novela plantea un enigma. Tal vez por eso la primera frase de <i>Museo animal<\/i> es \u201cdurante a\u00f1os permanec\u00ed fiel a una extra\u00f1a obsesi\u00f3n\u201d (130) y el primer hecho significativo es la llegada de un paquete a la casa del narrador. As\u00ed, Fonseca, como todo escritor que se precie de serlo, utiliza la literatura como arma de conocimiento para sus pulsiones m\u00e1s intensas, en este caso cultura (museo) y natura (animal).<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Pablo Brescia<br \/>\nUniversity of South Florida<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><strong><i>Museo animal. <\/i>Carlos Fonseca. 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