{"id":5781,"date":"2018-11-02T02:54:50","date_gmt":"2018-11-02T02:54:50","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/book_review\/cadavers-nestor-perlongher-2\/"},"modified":"2023-06-06T09:21:42","modified_gmt":"2023-06-06T15:21:42","slug":"cadavers-nestor-perlongher-2","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/cadavers-nestor-perlongher-2\/","title":{"rendered":"Cadavers de N\u00e9stor Perlongher"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>\np.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\n<\/style>\n<p><b><i>Cadavers<\/i>. N\u00e9stor Perlongher. Cardboard House Press. 2018. 35 p\u00e1ginas.<\/b><\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-5778\" style=\"margin: 10px; float: left;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/cadavers-by-nestor-perlongher-web.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"374\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/cadavers-by-nestor-perlongher-web.jpg 300w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/cadavers-by-nestor-perlongher-web-241x300.jpg 241w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>\np.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\n<\/style>\n<p>En su continua voluntad de introducir parte de la literatura latinoamericana m\u00e1s interesante al mundo angloparlante, Cardboard House Press publica otra muestra m\u00e1s de poes\u00eda valiente y significativa de resonancias pol\u00edticas. Como ya es habitual en el cat\u00e1logo de esta editorial, este peque\u00f1o volumen viene en edici\u00f3n biling\u00fce, con una traducci\u00f3n acertada de Roberto Echevarren y Donald Wellman. <i>Cadavers<\/i> de N\u00e9stor Perlonguer es en realidad un largo poema con reminiscencias a Walt Whitman y su estilo libre de poes\u00eda. Sin embargo, si el gran bardo norteamericano tend\u00eda a situarse a s\u00ed mismo en el centro de la poes\u00eda, Perlongher est\u00e1 mayormente ausente en <i>Cadavers<\/i>; la voz po\u00e9tica del poema act\u00faa m\u00e1s bien como un m\u00e9dium esot\u00e9rico, un veh\u00edculo para que otras voces (vivas, muertas, o tal vez silenciadas) se materialicen en formas que no est\u00e1n del todo claras. La raz\u00f3n de esto se debe al trasfondo pol\u00edtico y social del poema: la perversa junta militar de derechas que trajo violencia y opresi\u00f3n a la Argentina de los a\u00f1os setenta, un r\u00e9gimen brutal que asesin\u00f3 a miles de personas en su determinaci\u00f3n de silenciar a la oposici\u00f3n. A aquellos que fueron asesinados o secuestrados por el estado se les conoce hoy en d\u00eda como \u201clos desaparecidos\u201d y este poema puede leerse al mismo tiempo como un homenaje a estos y como un recordatorio del clima de represi\u00f3n y miedo durante la dictadura. Su autor, N\u00e9stor Perlongher, fue \u00e9l mismo objetivo de la junta por su activismo a favor de los derechos homosexuales y tuvo que escapar a Brasil donde continu\u00f3 escribiendo hasta su muerte.<\/p>\n<p><i>Cadavers<\/i> se articula en torno a dos contraposiciones: lo que se puede\/no se puede ver y lo que se puede\/no se puede decir. Ambos binarios est\u00e1n interrelacionados y constituyen el tapiz de opresi\u00f3n y terror que el poema reproduce. El mayor ejemplo de la primera oposici\u00f3n ser\u00eda la repetici\u00f3n de \u201cHay cad\u00e1veres\u201d al final de cada estrofa. Su aparici\u00f3n act\u00faa como una especie de brutal recordatorio que determina la escritura e inunda la vida. Al principio, estos cad\u00e1veres asoman en lugares posibles como \u201cBajo las matas\/ En los pajonales\/ Sobre los puentes\/ En los canales\u201d pero a medida que avanza el poema, la sentencia aparece de forma inesperada, m\u00e1s como una interrupci\u00f3n del discurso que como un lugar: \u201cEn esas circunstancias, cuando la madre se\/ lava los platos, el hijo los pies, el padre el cinto, la\/ hermanita la mancha de pus, que, bajo el sobaco, que\/ va \u2018creciente\u2019, o\/ Hay Cad\u00e1veres.\u201d Aqu\u00ed, el aciago estribillo emerge de repente entre las acciones mundanas de una familia, suspendiendo la gram\u00e1tica e insert\u00e1ndose en el discurso. La reiteraci\u00f3n constante del directo \u201cHay cad\u00e1veres\u201d (un total de treinta veces) invita a la lectora a comprender c\u00f3mo la muerte y la p\u00e9rdida impregnan la vida durante una dictadura. Aunque uno no pueda verlos, los cad\u00e1veres est\u00e1n ah\u00ed, literal y figuradamente.<\/p>\n<p>La materialidad y resonancia de la palabra \u201ccad\u00e1ver,\u201d que en el poema se introduce como una interrupci\u00f3n del d\u00eda a d\u00eda (y del lenguaje), nos lleva a la segunda contraposici\u00f3n sobre la que el poema construye su significado: lo que puede\/no puede decirse. Al final del poema, leemos \u201cNo hay nadie?, pregunta la mujer del Paraguay.\/ Respuesta: No hay cad\u00e1veres\u201d Pareciera, pues, que el poema acabara con una negaci\u00f3n del enunciado que se ha venido repitiendo una y otra vez, simbolizando, tal vez, una toma de control por parte del discurso oficial de la dictadura, con un \u00faltimo verso que tiene mucho de nota gubernativa. A lo largo del poema, vemos ejemplos de un cierto y progresivo deterioro del lenguaje que imitar\u00edan a un ejercicio en auto-censura. Las estrofas m\u00e1s largas y discursivas al principio se tornan poco a poco en versos que contienen una sola palabra o incluso sin palabras, usando guiones a modo de elipsis en un intento de significar aquello que no se puede decir. El poema en s\u00ed parece consciente de esta degradaci\u00f3n y en una especie de aviso de lo que est\u00e1 por venir, declara: \u201cEn el decaer de esta escritura\/ En el borroneo de esas inscripciones\/ En el difuminar de estas leyendas (\u2026)\/ Hay Cad\u00e1veres\u201d. La auto-censura simulada en el poema no aparece s\u00f3lo como un mecanismo autorreferencial, sino que se muestra tambi\u00e9n a trav\u00e9s de personajes y voces que pueblan el texto, en retratos m\u00e1s directos y realistas de la vida bajo la dictadura:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">\u201cAy, no le digas nada a Do\u00f1a Marta, ella le cuenta al nieto que es colimba!<br \/>\nY si se entera Misia Amalia, que tiene un novio federal!<br \/>\nY la que paya, si callase!<br \/>\nLa que bordona, arpona!<br \/>\nNi a la vitrolera, que es botona!\u201d<\/p>\n<p>Sin duda, estos son los versos m\u00e1s expl\u00edcitos en su condena al r\u00e9gimen de miedo. Al introducir nombres propios y conversaciones plausibles, los ecos pol\u00edticos del poema adquieren una naturaleza dram\u00e1tica y realista. Con todo, no ser\u00eda acertado asumir que Perlongher entiende el compromiso pol\u00edtico a la manera de Sartre, es decir, a trav\u00e9s de una denuncia clara y llana. Su compromiso con lo social est\u00e1 m\u00e1s cercano al de un Bataille, con una predilecci\u00f3n por lo escatol\u00f3gico y lo er\u00f3tico como formas de transgresi\u00f3n del orden establecido. El dolor, el sexo, los excrementos y las p\u00fastulas aparecen en el poema tanto como un contrapunto vital a los cad\u00e1veres ret\u00f3ricos y como invocaci\u00f3n a la existencia corp\u00f3rea de aquellos que son v\u00edctimas. Es precisamente en esta descripci\u00f3n gr\u00e1fica de las vidas privadas que desaf\u00edan al control del estado donde el estilo de <i>Cadavers<\/i> brilla:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">\u201cEl feto, cri\u00e1ndose en un arroyuelo ratonil,<br \/>\nLa abuela, afeit\u00e1ndose en un bols de lavandina,<br \/>\nLa suegra, jal\u00e1ndose unas pepitas de sarmiento,<br \/>\nLa t\u00eda, volvi\u00e9ndose loca por unos peines encurvados:<br \/>\nHay cad\u00e1veres\u201d<\/p>\n<p>En resumen, el poema se siente como un necesario exorcismo de sentimientos y miedos, como una expresi\u00f3n de rabia e impotencia ante la verdadera cara del horror. <i>Cadavers<\/i> es una lectura altamente recomendada y un testamento poderoso de los destrozos emocionales y f\u00edsicos causados por la dictadura de Videla.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Vincent Moreno<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><b><i>Cadavers<\/i>. N\u00e9stor Perlongher. Cardboard House Press. 2018. 35 p\u00e1ginas.<\/b><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":5778,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"categories":[],"tags":[4457],"editors":[],"review_sections":[2044],"reviewers":[2127],"translator":[],"editors_pick":[],"lal_author":[],"class_list":["post-5781","book_review","type-book_review","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","tag-numero-8","review_sections-poesia","reviewers-vincent-moreno-es"],"acf":{"richtitle":"<em>Cadavers<\/em> de N\u00e9stor Perlongher","reviewers":"","title_field":"Cadavers de N\u00e9stor Perlongher","issueofarticle":6545,"sidebartitle":"<em>Cadavers<\/em> de N\u00e9stor Perlongher","thumbnail":5778,"collection-articleimage":null},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review\/5781","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/book_review"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review\/5781\/revisions"}],"acf:post":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/issue\/6545"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5778"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5781"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5781"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5781"},{"taxonomy":"editors","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/editors?post=5781"},{"taxonomy":"review_sections","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/review_sections?post=5781"},{"taxonomy":"reviewers","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/reviewers?post=5781"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=5781"},{"taxonomy":"editors_pick","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/editors_pick?post=5781"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=5781"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}