{"id":5693,"date":"2018-04-30T02:11:22","date_gmt":"2018-04-30T02:11:22","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/book_review\/de-viaje-por-europa-del-este-gabriel-garcia-marquez-2\/"},"modified":"2023-06-06T19:53:40","modified_gmt":"2023-06-07T01:53:40","slug":"de-viaje-por-europa-del-este-gabriel-garcia-marquez-2","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/de-viaje-por-europa-del-este-gabriel-garcia-marquez-2\/","title":{"rendered":"De viaje por Europa del Este de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>\np.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.0px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 36.0px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>\np.p5 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p6 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 252.0px; text-align: center; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>\np.p7 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 252.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\nspan.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/>\n<\/style>\n<p><strong><i>De viaje por Europa del Este<\/i>. Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez. Bogot\u00e1: Literatura Random House.\u00a02015. 160 p\u00e1ginas.<\/strong><\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-5690\" style=\"margin: 10px; float: left;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/de_viaje_por_europa.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"511\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/de_viaje_por_europa.jpg 300w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/de_viaje_por_europa-176x300.jpg 176w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>\np.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 35.4px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>\np.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 35.4px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p5 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p6 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 35.4px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\n<\/style>\n<p>Mucho antes de obtener el Premio Nobel de Literatura y de convertirse en amigo incondicional de Fidel Castro, Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez fue feliz e indocumentado, visit\u00f3 varios pa\u00edses con mirada escrutadora y cultiv\u00f3 con gracia y denuedo la cr\u00f3nica period\u00edstica. Uno de los libros que escribiera durante esa \u00e9poca anterior a su condici\u00f3n de figura estelar del \u201cBoom\u201d es <i>De viaje por los pa\u00edses socialistas: 90 d\u00edas en la \u201cCortina de hierro\u201d<\/i>, publicado originalmente en 1957 y que el grupo editorial Penguin Random House acaba de editar con el t\u00edtulo de <i>De viaje por Europa del Este<\/i>, obra decisiva para percibir\u00a0 cu\u00e1l era el verdadero panorama pol\u00edtico, econ\u00f3mico y humano de los pa\u00edses que conformaban la URSS a cuatro d\u00e9cadas del triunfo de la revoluci\u00f3n bolchevique.<\/p>\n<p>Una de las particularidades que poseen las once cr\u00f3nicas que conforman este libro es el hecho de no haber sido el resultado de un plan preestablecido, sino el fruto de la azarosa conjunci\u00f3n de una propuesta inesperada y la inquietud de responder a una pregunta: \u00bfc\u00f3mo es la vida en el bloque sovi\u00e9tico? Una ma\u00f1ana de junio, un italiano errante, \u201ccorresponsal de ocasi\u00f3n de revistas milanesas\u201d, compr\u00f3 un autom\u00f3vil franc\u00e9s. Como no ten\u00eda nada que hacer, le propuso a Garc\u00eda M\u00e1rquez y a una francesa de origen indochino que trabajaba como diagramadora en una revista de Par\u00eds que fueran a ver qu\u00e9 hab\u00eda tras la cortina de hierro. Realizados los tr\u00e1mites que le permitir\u00edan recorrer Europa del Este, los viajeros tuvieron la oportunidad de afrontar una realidad que lleg\u00f3 a desafiar su capacidad de comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando Garc\u00eda M\u00e1rquez y sus compa\u00f1eros de viaje llegaron a Berl\u00edn, la ciudad a\u00fan no hab\u00eda sido dividida con el muro. El contraste entre el lado capitalista y el lado comunista era \u201cbrutal\u201d (sic). Mientras Berl\u00edn Occidental contaba con calles que parec\u00edan \u201ctrasplantadas en bloque desde New York\u201d y ofrec\u00eda \u201cuna apariencia de prosperidad fabulosa\u201d, en Berl\u00edn Oriental la gente viv\u00eda apelmazada en los pisos inferiores de edificios sin servicios sanitarios, ni agua corriente y los almacenes eran s\u00f3rdidos, \u201ccon art\u00edculos de mal gusto y una calidad mediocre\u201d. La excepci\u00f3n en el lado oriental era \u201cel colosal mamarracho de la avenida Stalin\u201d. Hab\u00eda gente que viv\u00eda en un lado y trabajaba en el otro. En ciertos sectores, una acera era socialista y la otra capitalista. En teor\u00eda, no se pod\u00eda trabajar de un lado y atravesar la calle para comprar en el otro; pero en la pr\u00e1ctica lo \u00fanico que contaban eran las apariencias. Al cambio oficial, en los bancos de Alemania Oriental dos marcos equival\u00edan a un d\u00f3lar, pero en cualquier banco del mundo occidental se requer\u00edan 17 marcos orientales para obtener un d\u00f3lar. A Garc\u00eda M\u00e1rquez y sus compa\u00f1eros de viaje les bast\u00f3 con 20 d\u00f3lares para recorrer la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica de Alemania de arriba abajo aloj\u00e1ndose en los mejores hoteles y comiendo en los mejores restaurantes.<\/p>\n<p>Para los viajeros que hab\u00edan cruzado la cortina de hierro con el prop\u00f3sito de ver el rostro de la Utop\u00eda socialista resultaba incomprensible \u201cque el pueblo de Alemania Oriental se hubiera tomado el poder, los medios de producci\u00f3n, el comercio, la banca, las comunicaciones y, sin embargo, fuera (\u2026) el pueblo m\u00e1s triste\u201d que jam\u00e1s hubiesen visto. Los motivos para esa tristeza colectiva sobraban: multitudes enlatadas en los tranv\u00edas, vitrinas polvorientas que exhib\u00edan art\u00edculos de pacotilla a precios escandalosos, colas de media hora para comprar pan, billetes de tren o entradas al cine. \u201cAquello era como haber ido al cine por matar el tiempo y haberse encontrado con una pel\u00edcula de locos, sin pies ni cabeza, con una argumento hecho exclusivamente para desconcertar. Porque es por lo menos desconcertante que en el mundo nuevo, en pleno centro de la revoluci\u00f3n, todas las cosas parezcan anticuadas, revenidas, decr\u00e9pitas\u201d (p. 27).<\/p>\n<p>Exceptuando Checoslovaquia, el \u201c\u00fanico pa\u00eds socialista donde la gente no parec[\u00eda] sufrir de tensi\u00f3n nerviosa y donde uno no [ten\u00eda] la impresi\u00f3n \u2014falsa o cierta\u2014 de estar controlado por la polic\u00eda secreta\u201d (p. 54), cada pa\u00eds visitado de la antigua Europa del Este desafi\u00f3 la capacidad de comprensi\u00f3n del m\u00e1ximo exponente del realismo m\u00e1gico. En Mosc\u00fa, epicentro de la Utop\u00eda, la cantidad de contrastes resultaba inexplicable. Mientras un proyectil sovi\u00e9tico llegaba a la luna, los trabajadores viv\u00edan hacinados en cuartos y s\u00f3lo ten\u00edan derecho a comprar vestidos dos veces al a\u00f1o. Resultaba incre\u00edble que esa naci\u00f3n donde los zapatos eran ordinarios en demas\u00eda y el corte de la ropa era p\u00e9simo hubiera sido capaz de producir armas termonucleares. Al parecer, en 40 a\u00f1os de revoluci\u00f3n la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica hab\u00eda dedicado toda su potencia de trabajo al desarrollo de la industria pesada en detrimento de las m\u00e1s elementales necesidades cotidianas. Garc\u00eda M\u00e1rquez catalog\u00f3 como \u201cproceso de desarrollo al rev\u00e9s\u201d a ese abismal desequilibrio productivo y ofreci\u00f3 un par de ejemplos para ilustrarlo a cabalidad: el poderoso TU-104, considerado en su momento como una obra maestra de ingenier\u00eda aeron\u00e1utica, estaba dotado de \u201clos m\u00e1s primitivos inodoros de cadenita\u201d; los servicios sanitarios de un establecimiento en los suburbios de Mosc\u00fa \u201cera una larga plataforma de madera, con media docena de huecos sobre los cuales media docena de respetables ciudadanos hac\u00edan lo que deb\u00edan hacer (\u2026) en una colectivizaci\u00f3n de la fisiolog\u00eda no prevista en la doctrina\u201d (p. 135).<\/p>\n<p>Los aparatos de radio eran muy baratos en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, pero estaban dise\u00f1ados para sintonizar una sola emisora: Radio Mosc\u00fa. Todos los peri\u00f3dicos eran propiedad del estado. Las revistas y peri\u00f3dicos extranjeros de venta al p\u00fablico eran editados por los partidos comunistas europeos. Resultaba imposible hacer referencia a Marylin Monroe: ning\u00fan sovi\u00e9tico sab\u00eda qui\u00e9n era ella. Para los periodistas resultaba incomprensible el principio de la publicidad, que hace posible la libertad de prensa en Occidente.<\/p>\n<p>Hungr\u00eda fue el pa\u00eds donde Garc\u00eda M\u00e1rquez pudo ver el lado m\u00e1s siniestro del r\u00e9gimen sovi\u00e9tico. El escritor form\u00f3 parte de la primera delegaci\u00f3n occidental que visit\u00f3 ese pa\u00eds tras los sucesos de 1956. La delegaci\u00f3n estaba conformada por 18 observadores. Garc\u00eda M\u00e1rquez y el belga Maurice Mayer eran los \u00fanicos periodistas y quer\u00edan palpar la situaci\u00f3n de Hungr\u00eda \u201ca ciencia cierta y sin mixtificaciones pol\u00edticas\u201d; sin embargo, durante toda su estad\u00eda estuvieron vigilados por un grupo de 11 \u201cint\u00e9rpretes\u201d que en su mayor\u00eda s\u00f3lo hablaban h\u00fangaro, que estaban armados, que no les permit\u00edan salir solos del hotel y que les imped\u00edan entrar en contacto con la gente de la calle. A los delegados se les aloj\u00f3 en uno de los mejores hoteles de Budapest, se les recomend\u00f3 no salir a la calle, llevar siempre el pasaporte consigo y se les record\u00f3 que la ciudad estaba bajo r\u00e9gimen marcial, por lo que estaba prohibido tomar fotograf\u00edas. Garc\u00eda M\u00e1rquez logr\u00f3 burlar el cerco que le imped\u00eda entrar en contacto con la multitud triste y mal vestida que hac\u00eda colas interminables para comprar art\u00edculos de primera necesidad, pero su esfuerzo result\u00f3 infructuoso: la gente miraba con un hermetismo desconfiado a los extranjeros, nadie se atrev\u00eda contar lo ocurrido meses atr\u00e1s, cuando las tropas sovi\u00e9ticas ocuparon la ciudad con la orden de reprimir una revuelta popular. En aquel momento, Garc\u00eda M\u00e1rquez se neg\u00f3 a creer en la \u201cbulliciosa publicidad que los periodistas occidentales les dieron a los sucesos\u201d; pero estando en el lugar de los hechos, teniendo ante s\u00ed las fachadas donde el pueblo de Budapest se refugi\u00f3 para combatir a los soldados sovi\u00e9ticos, advirti\u00f3 que el n\u00famero de v\u00edctimas debi\u00f3 haber superado el parte oficial de 5.000 muertos y 20.000 heridos.<\/p>\n<p>Las p\u00e1ginas de este libro de cr\u00f3nicas est\u00e1n signadas por la actitud de alguien alerta ante la posibilidad de que \u201clos pa\u00edses socialistas se las arreglan para que los delegados encuentren una naci\u00f3n vestida con ropas de pontificar en un multitudinario domingo de quince d\u00edas\u201d (p.43). Ante esta eventualidad, Garc\u00eda M\u00e1rquez atraves\u00f3 la cortina de hierro con los sentidos bien alertas. Y tal fue su compromiso con la verdad que no s\u00f3lo fue capaz de ofrecer acusiosas instant\u00e1neas de la \u00abUtop\u00eda\u00bb sino que acert\u00f3 a retratar la atm\u00f3sfera imperante en muchos de esos lugares, como puede advertirse en las siguientes l\u00edneas, con las que introduce el cap\u00edtulo titulado \u201cCon los ojos abiertos sobre Polonia en ebullici\u00f3n\u201d:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Durante alg\u00fan tiempo conserv\u00e9 el recuerdo de que la multitud de Varsovia camina en fila india y arrastra trastos de cocina, latas vac\u00edas, toda clase de cacharros met\u00e1licos que hacen un ruido destemplado y continuo sobre el pavimento. Despu\u00e9s me expliqu\u00e9 objetivamente esa visi\u00f3n de pesadilla. En Varsovia hay muy pocos autom\u00f3viles. Cuando no pasan los antiguos tranv\u00edas reformados, cojeando por el exceso de pasajeros, la ancha y arbolada avenida Marszalkowa pertenece por completo a los peatones. Pero la multitud densa, desarrapada, que dedica m\u00e1s tiempo a mirar las vitrinas que a comprar en los almacenes, conserva la costumbre de circular por la acera. La impresi\u00f3n es que camina en fila india, porque no se desparrama en la calle vac\u00eda. No hay pitos ni motores de explosi\u00f3n, ni pregones callejeros. El \u00fanico ruido que se oye es el rumor puro de la multitud; un ruido continuo de trastos de cocina, latas vac\u00edas y toda clase de cacharros met\u00e1licos.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">(\u2026) Uno se da cuenta desde el primer momento de que la vida es dura, de que se ha sufrido mucho con las grandes cat\u00e1strofes y de que hay un drama nacional de min\u00fasculos problemas dom\u00e9sticos (pp. 65-66).<\/p>\n<p>Como puede apreciarse en los extractos precedentes, <i>De viaje por Europa del Este<\/i> es un libro imprescindible para formarse una idea concreta de las condiciones de\u00a0 vida imperantes a mediados del siglo pasado en los pa\u00edses regidos por la hoz y el martillo, el estandarte triunfalmente enarbolado por los bolcheviques en 1917. Por si eso fuera poco, tambi\u00e9n es un libro fundamental para calibrar la admirable capacidad de observaci\u00f3n que lleg\u00f3 a distinguir a Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez antes de que llegara a sentir simpat\u00edas por Fidel.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Arnaldo E. Valero<br \/>\nInstituto de Investigaciones Literarias \u201cGonzalo Pic\u00f3n Febres\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><strong><i>De viaje por Europa del Este<\/i>. Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez. 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