{"id":5625,"date":"2017-10-30T05:57:38","date_gmt":"2017-10-30T05:57:38","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/book_review\/la-sinfonia-de-la-destruccion-pedro-novoa-2\/"},"modified":"2023-06-07T08:20:27","modified_gmt":"2023-06-07T14:20:27","slug":"la-sinfonia-de-la-destruccion-pedro-novoa-2","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/la-sinfonia-de-la-destruccion-pedro-novoa-2\/","title":{"rendered":"La sinfon\u00eda de la destrucci\u00f3n de Pedro Novoa"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times}<br \/>\np.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>\n<\/style>\n<p><strong><em>La sinfon\u00eda de la destrucci\u00f3n<\/em><i>. <\/i>Pedro Novoa. Lima: Planeta. 2017. 222 p\u00e1ginas.<\/strong><\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-5622\" style=\"width: 235px; height: 346px; margin: 10px; float: left;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/la_sinfonia_de_la_destruccion.jpg\" alt=\"\" width=\"235\" height=\"346\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/la_sinfonia_de_la_destruccion.jpg 235w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/la_sinfonia_de_la_destruccion-204x300.jpg 204w\" sizes=\"(max-width: 235px) 100vw, 235px\" \/><\/p>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; line-height: 23.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; line-height: 23.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>\np.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; line-height: 23.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\n<\/style>\n<p>La \u00faltima novela del autor peruano Pedro Novoa aborda una de sus tem\u00e1ticas recurrentes en su estilo: el ruido de la calle. Pulsi\u00f3n estil\u00edstica ya mostrada en <i>Seis metros de soga<\/i> (Altazor, 2010), <i>Maestra vida<\/i> (Alfaguara, 2012) y <i>Tu mitad animal<\/i> (Fondo UCV, 2014) que con esta cuarta entrega conforman una saga urbana de resonancias intertextuales.<\/p>\n<p>Siempre usando la narraci\u00f3n fragmentada concebida para ser o\u00edda y vista, m\u00e1s que llanamente le\u00edda. La pretensi\u00f3n es transformar la ca\u00f3tica bulla callejera en una suerte de sinfon\u00eda cuyos acordes causen en el lector la complicidad sensorial de lo auditivo y lo visual a la vez. Todo parece o\u00edrse y visto pero de muy cerca, el buen o\u00eddo y buen ojo de Novoa nos acerca a los di\u00e1logos con sus matices y giros coloquiales, con su jerga y sabor propio, con sus colores y sabores peculiares. El lenguaje es una herramienta pict\u00f3rica y ac\u00fastica que pretende configurar la sicolog\u00eda siempre abrupta y r\u00edspida de los personajes. Por ejemplo, cuando aborda una tem\u00e1tica de violencia (muy frecuente en la novela) no solo las acciones son duras y hasta brutales, sino que el propio lenguaje se transforma en un veh\u00edculo de agresi\u00f3n y constante enfrentamiento. Sin embargo, la proeza del texto es a\u00f1adirle a esa suerte de c\u00e1ntico espasm\u00f3dico dosis de humor y ternura, que m\u00e1s que humanizar a la fauna humana que transcurre entre sus p\u00e1ginas, constituyen una victoria ante la destrucci\u00f3n moral y f\u00edsica del ambiente que lo circunda.\u00a0 Como el derrumbamiento de la familia disfuncional del Monarca (protagonista), paralela al derrumbamiento de otros personajes y un terremoto que destruir\u00eda Lima, espec\u00edficamente el R\u00edmac en un futuro cercano.<\/p>\n<p>La novela utiliza elementos contempor\u00e1neos de la virtualidad (uso de redes sociales, laptop, mail y sus dependencias) y pretende ser un sacud\u00f3n an\u00edmico de la condici\u00f3n humana arrastrada por el piso, donde los valores pol\u00edticos y \u00e9ticos se ven difuminados. Hay un oscuro pesimismo que parece flotar en la feroz cr\u00edtica del hombre actual, empeque\u00f1ecido por su poca hondura \u00e9tica y su chatura emocional. No hay posibilidad de canto para la gran mayor\u00eda de hombres y mujeres que transitan como esperpentos de s\u00ed mismos, envolturas sin nobleza que m\u00e1s que interrelacionarse, colisionan entre s\u00ed. Pero hay una clave en esta alegor\u00eda siniestra de derrumbes y desmoronamientos: la felicidad. La sonrisa y el afecto son elementos de redenci\u00f3n. M\u00e1s que aliviar el despedazamiento moral de los personajes, los sana sin necesidad de salvarlos de su final lamentable. As\u00ed como <i>Viaje al fin de la noche<\/i> de C\u00e9line, <i>La sinfon\u00eda de la destrucci\u00f3n<\/i> tiene un secreto punto de inflexi\u00f3n que de alguna forma transforma la vulgar extinci\u00f3n de los personajes en victorias vitales.<\/p>\n<p>Por ejemplo, el narrador, Mister Floro, personaje entre c\u00f3mplice y testigo del protagonista, nos narra la historia de su amigo, pero tambi\u00e9n la suya propia. La redenci\u00f3n la consigue por el afecto a la literatura. Es \u00e9l que amarrado de citas b\u00edblicas de alguna forma va orquestando su sinfon\u00eda de destrucci\u00f3n, pero que gracias a la literatura quiebra el rumbo hacia una posteridad letrada.<\/p>\n<p>Otro personaje es el protagonista, el Monarca, joven promesa de las Matem\u00e1ticas echada a perder, que encuentra curiosamente en el hecho de contar su historia, trasladarle su verdad, su lecci\u00f3n de vida desgarrada y contradictoria hacia su amigo, una forma de sanaci\u00f3n sin salvaci\u00f3n hacia el imaginario social que asegura estar dentro de un registro textual como un libro, la expresi\u00f3n m\u00e1s cercana de la memoria: \u201cQu\u00e9 \u00e9pocas, droguer, qu\u00e9 ganas de repetir por unos segundos esa pel\u00edcula. Y ahora aqu\u00ed, ya un poco t\u00edos, fumando m\u00e1s y viviendo menos, carajo, recordando lo que nos gustar\u00eda volver a vivir, tan jevis y tan chuchas, compadre\u2026\u201d<\/p>\n<p>El Especialista, uno de los personajes m\u00e1s viles de la novela. Farsante luchador social, ex sedicioso, reclutador y apolog\u00e9tico subversivo que cambi\u00f3 su discurso pol\u00edtico a un vulgar acomodo capitalista, est\u00e1 trasegado por una pulsi\u00f3n pedof\u00edlica que lo va haciendo a\u00f1icos a lo largo de la novela. Sin embargo, el retorno al vientre de una madre, a trav\u00e9s de la imagen de la inmersi\u00f3n dentro del inodoro, le otorga un doloroso acto de contrici\u00f3n. Al suicidarse, lo hace\u00a0 casi en un acto de amor filial, de reencuentro con la mujer que malquiso y que a pesar de todo lo sigui\u00f3 acunando como su eterno beb\u00e9 malcriado.<\/p>\n<p>Otro personaje desastrado por la vida que le toc\u00f3 no vivir, sino padecer, es Pepe el Pendejo, quien detr\u00e1s de su aparente virulencia esconde un ser lleno de amor para con su hermanastra, Magnolia, y encuentra en ella una suerte de limpieza sentimental. Hasta el \u00faltimo momento insiste en ese afecto y a pesar de terminar como termina, se puede decir que es uno de los personajes que m\u00e1s am\u00f3 en una novela donde el amor es un sentimiento esquivo, lleno de sospecha y c\u00e1lculo.<\/p>\n<p>Pero est\u00e1n tambi\u00e9n los otros personajes que parten de lo oscuro y terminan en un punto m\u00e1s oscuro a\u00fan de no retorno de su propia destrucci\u00f3n, como la Champosa, madrastra del Monarca o la propia Magnolia, hija de la Champosa que son binarias configuraciones de seres condenados a la demolici\u00f3n moral. Otro d\u00fao de ruta irreversible es la del Alcalde y su lugarteniente, Chacaltana. Par de fieras humanas que comparten una relaci\u00f3n torcida, pero que lejos de encarrilarse en ella, la usan como punto de aceleraci\u00f3n hacia su descalabro final. Estos personajes son destruidos y la lectura nos obliga a sentir que est\u00e1n muy bien destruidos, que quiz\u00e1 ese desmenuzamiento y finalmente muerte es un acto casi de misericordia, un gesto de simplificaci\u00f3n y descanso.<\/p>\n<p>Una menci\u00f3n aparte es la feroz visi\u00f3n de la ciudad, vista como una entidad infecciosa o viciosa: \u201cA Lima no la conoces, te la inoculas directo a las venas. La padeces o te envicias, una de dos como un pinchazo de hero\u00edna, es un pasaje de ida, nunca de vuelta\u201d.\u00a0 Es curioso que las siglas de la novela forme las siglas de una potente droga: LSD. Y es quiz\u00e1 la \u00fanica forma de viaje a esta ficci\u00f3n novelesca: la infecciosa, donde vamos leyendo y m\u00e1s que comprendiendo las im\u00e1genes y sonidos de esta sinfon\u00eda de letras, nos vamos volviendo adictos a su vertiginoso ritmo, a esa oleada de destrucci\u00f3n y belleza monstruosa que como todos los estremecedores infiernos, nos cautiva y sacude.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Gunter Silva<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La sinfon\u00eda de la destrucci\u00f3n. Pedro Novoa. 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