{"id":5561,"date":"2017-07-24T19:02:18","date_gmt":"2017-07-24T19:02:18","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/book_review\/skeoj-jmetik-u-cantos-de-luna-enriqueta-lunez-2\/"},"modified":"2023-06-07T08:51:39","modified_gmt":"2023-06-07T14:51:39","slug":"skeoj-jmetik-u-cantos-de-luna-enriqueta-lunez-2","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/skeoj-jmetik-u-cantos-de-luna-enriqueta-lunez-2\/","title":{"rendered":"Sk\u2019eoj jme\u2019tik U \/ Cantos de Luna de Enriqueta Lunez"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p2 {margin: 6.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p3 {margin: 6.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>\np.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>\n<\/style>\n<p><strong><em>Sk\u2019eoj jme\u2019tik U \/ Cantos de Luna<\/em>. Enriqueta Lunez. M\u00e9xico: Pluralia Ediciones. 2013.<\/strong><\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-5282\" style=\"width: 300px; height: 303px; margin: 10px; float: left;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/cantos_de_luna.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"303\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/cantos_de_luna.jpg 300w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/cantos_de_luna-297x300.jpg 297w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>\nspan.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/>\n<\/style>\n<p>Al asomarnos al libro, <i>Cantos de Luna<\/i> de Enriqueta L\u00fanez nos encontramos con poemas que de ninguna manera se ajustan a lo que arquet\u00edpicamente se llamar\u00eda poes\u00eda ind\u00edgena. O para decirlo m\u00e1s exactamente, es bien distinta de lo que hicieron las generaciones anteriores de poetas ind\u00edgenas y de lo que espera un p\u00fablico calificador que tiene una idea demasiado estrecha de lo que es la poes\u00eda ind\u00edgena en el contexto de las letras actuales de nuestro pa\u00eds. Porque Enriqueta no escribe poes\u00eda ind\u00edgena, sino poes\u00eda \u2014a secas\u2014 en lengua ind\u00edgena y en un riqu\u00edsimo espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>No encontramos ya la versi\u00f3n buc\u00f3lica de lo ind\u00edgena: la sabidur\u00eda ancestral, centro esencial absoluto y pleno, explicaci\u00f3n universal e incuestionable \u2014tan del gusto de los que se acercan a lo ind\u00edgena con ese romanticismo militante que cobr\u00f3 nuevos br\u00edos tras el levantamiento zapatista y que ahora resulta tan \u00fatil para justificar pluralidades y demostrar respeto a las diferencias \u2014que por lo mismo deben ser marcadas por la lectura en voz alta, el atuendo y la tem\u00e1tica. Enriqueta no cree que el camino perdido pueda reencontrarse retrocediendo los pasos: ya no hay detr\u00e1s sino un laberinto. No cree en la posibilidad postular la senda verdadera para enmendar lo que sucede en su comunidad: da cuenta de lo que ocurre sin ofrecer soluci\u00f3n; atestigua las distancias, la descomposici\u00f3n, la ambig\u00fcedad que a la vez seduce y repele. Recuerda a sabiendas de que <i>el agua que se derrama, no se vuelve a recoger.\u00a0<\/i> En un poema que no recoge en este libro, nos advierte:<\/p>\n<blockquote><p><i>Hace tanto tiempo ya<br \/>\nque la serpiente no es piedra<br \/>\nque el p\u00e1jaro no se asoma en tu espera<br \/>\nque las hormigas no brotan de la tierra<br \/>\nhace tanto tiempo ya<br \/>\nque el perro no se arrastra ante tu ausencia<br \/>\nque los gatos en celo no persiguen tu sombra<br \/>\nhace tanto tiempo ya<br \/>\nque olvidamos el llamamiento de la muerte<br \/>\npuesto que ahora es met\u00e1fora muerta.\u00a0<\/i><\/p><\/blockquote>\n<p>Nacida en 1981 en San Juan Chamula, Enriqueta L\u00fanez es autora de <i>Juego de nahuales<\/i>, <i>Ra\u00edces del alma<\/i> y <i>Lluvia de sue\u00f1os<\/i>, donde parece ajustarse m\u00e1s a aquel modelo de exigido por el mundo de las letras nativistas; mostrarse portadora del exotismo que exige ser poeta, traductor y <i>performancero<\/i>. Sin embargo, su sensualidad la acerca a las poetas no ind\u00edgenas y poco recuerdan la condici\u00f3n de las mujeres de Chiapas.<\/p>\n<p>En este nuevo volumen, su elecci\u00f3n es bien distinta. Renuncia al cobijo de aquel modelo y se aventura por la v\u00eda de los sue\u00f1os, los pensamientos secretos, la incertidumbre. Este libro es la bit\u00e1cora de ese viaje de ruptura y de a\u00f1oranza a trav\u00e9s de retratos de mujeres: ninguna es ella, todas son ella.<\/p>\n<p>El libro consta en cuatro secciones. En su dedicatoria a las abuelas, les agradece haberle ense\u00f1ado conjuros y el ep\u00edgrafe es de \u00c1mbar Past \u2014quien hizo un libro completo con estas formas de poes\u00eda oral que maldicen, invocan el azar en contra de quien hiere, voltean la suerte contra quien lastima.<\/p>\n<p>El libro todo es un conjuro en s\u00ed, contra lo que la retiene en la tradici\u00f3n, contra lo que pierde al alejarse. Comienza por la luna nueva: invisible, muerta, dispuesta a renacer, apagada. Y su primer poema pide morirse: de joven, de adulta, de vieja: ni m\u00e1s ni menos como la luna. Aqu\u00ed maldice, muere, lamenta ser mujer, a\u00f1ora ser como las otras mujeres que imagina fuera, abraza a un hombre, se prostituye o se seca junto al fog\u00f3n. La descomposici\u00f3n y la podredumbre, la emulaci\u00f3n del afuera, el desquiciamiento de todas las ra\u00edces alrededor de la condena de ser mujer \u2014aqu\u00ed o en cualquier lado.<\/p>\n<p>El cuarto creciente que le sigue no es renovaci\u00f3n ni epifan\u00eda certera. Es apenas duda: \u00bfEs hereditaria la infelicidad de su madre? \u00bfEs este distanciamiento sabidur\u00eda? Es urgente su auxilio para no olvidar las ra\u00edces cuando se requieren, pero el grito no recibe respuesta: se entrev\u00e9n en el pasado una riqueza que ya no es sino recuerdo.<\/p>\n<p>La luna llena, al contrario de lo previsible, no es esplendorosa ni brillante: nuevamente es agon\u00eda en Ver\u00f3nica, es tejedora \u2014al cl\u00e1sico modo ind\u00edgena\u2014 con cicatrices y silencios. Es mujer que no se deja fotografiar, se aleja de la luz; y si lo hace, es como la muda que cobra mediante se\u00f1as, vende su imagen: todo es un espejismo.<\/p>\n<p>No hay cuarto menguante. En su lugar, hay una secci\u00f3n llamada Aleluya, una mujer a la que Enriqueta llama as\u00ed y que es el nombre que reciben, gen\u00e9ricamente, los ind\u00edgenas que no son cat\u00f3licos. Aleluya baila y aplaude para salir de su confusi\u00f3n, pero mezcla todo: aunque en su memoria mira a\u00fan el Carnaval con sus banderas y monos.<\/p>\n<blockquote><p><i>Olvid\u00f3 a sus muertos,<br \/>\ndespedaz\u00f3 sus j\u00edcaras hasta derramar el atole<br \/>\nse deshizo del tecomate, el ma\u00edz rojo, la sal de Ixtapa<br \/>\nhasta abandonar sus pasos en el bosque.<\/i><\/p><\/blockquote>\n<p>En San Juan Chamula vemos que no todos los ind\u00edgenas son pobres, analfabetos, tradicionalistas, ni todos pri\u00edstas aunque para muchos la etnicidad es una mercanc\u00eda o un atributo pol\u00edtico. En este paisaje bell\u00edsimo se fund\u00f3 el primer Centro Indigenista y a partir de entonces ha recibido atenci\u00f3n constante, favorecida por su cercan\u00eda con San Crist\u00f3bal \u2014como Zinacant\u00e1n, ha sido abundantemente estudiada por nacionales y extranjeros. Chamula es el municipio con m\u00e1s poblaci\u00f3n ind\u00edgena del estado. Fiestas, curaciones, creencias son siempre visible. M\u00e1s dif\u00edcil de constatar es la descomposici\u00f3n pavorosa de sus comunidades, que se han incorporado a la sociedad opresora en el peor de sus polos: empobrecidos, alcoholizados, violentos, explotados por caciques indios pudientes y ostentosos. Partidos y gobiernos promotores y protectores de caciques se amparan en los usos y costumbres para polarizar a la poblaci\u00f3n. En el complejo telar donde se entretejen rebeli\u00f3n, clientelismo antiguo, catolicismo y protestantismo, San Juan adolece de enormes diferencias econ\u00f3micas, delincuencia organizada, tr\u00e1fico de migrantes. M\u00e1s no todo es caos, cada vez m\u00e1s j\u00f3venes siguen con sus estudios. El centro de Chamula tiene una Escuela Preparatoria, el \u00fanico Bulevar de los Altos, gran cantidad de <i>trocas<\/i> y carros, y una gran afluencia de turismo, un hospital. La expulsi\u00f3n, en los setentas de m\u00e1s de veinte mil habitantes no cat\u00f3licos hizo que se formaran grandes colonias de chamulas en las periferias de San Crist\u00f3bal y en la Selva.<\/p>\n<p>Todo esto se refleja, necesariamente, en los poetas y escritores de esta zona: la carga hist\u00f3rica de la lengua, el paisaje y automatismos culturales son inevitables. Pero la veneraci\u00f3n de la tierra es imposible en un centro de conflictos agrarios y la invocaci\u00f3n de los dioses muy dif\u00edcil cuando el 40 por ciento de la poblaci\u00f3n antes cat\u00f3lica se ha convertido en los \u00faltimos treinta a\u00f1os.<\/p>\n<p>La poes\u00eda ind\u00edgena siempre adolece de un cierto manierismo que siempre acude a los or\u00edgenes para explicarse, o para obtener los privilegios que esta pertenencia puede acarrearles \u2014m\u00ednimos si se comparan con los gozan los autores en lengua espa\u00f1ola. Cada vez m\u00e1s, los autores huyen de esta obligaci\u00f3n de ser voceros de sus pueblos, vengadores de las penurias sufridas o paladines de la belleza \u00fanica de sus comunidades y sus lenguas. Enriqueta no funge como depositaria de lo ancestral ni como vocera de lo tradicional: es poeta, no emblema; usa figuras ind\u00edgenas o cercanas para tratar vivencias universales: ambig\u00fcedad, duda, a\u00f1oranza. Las palabras de los abuelos son modelo, pero son imposibles de cumplir y cabe desear una vida con menos penurias, m\u00e1s distancia, nuevas opciones que la mayor\u00eda ya tienen \u2014 por sus estudios y en su calidad de poetas. Enriqueta Lunez es poeta, ind\u00edgena y mujer. Lo que la define, en primer lugar, es ser poeta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Elisa Ramirez<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><strong><em>Sk\u2019eoj jme\u2019tik U \/ Cantos de Luna<\/em>. Enriqueta Lunez. 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