{"id":5559,"date":"2017-07-24T18:47:33","date_gmt":"2017-07-24T18:47:33","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/book_review\/xtambaa-piel-de-tierra-hubert-matiuwaa-2\/"},"modified":"2023-06-07T08:51:56","modified_gmt":"2023-06-07T14:51:56","slug":"xtambaa-piel-de-tierra-hubert-matiuwaa-2","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/xtambaa-piel-de-tierra-hubert-matiuwaa-2\/","title":{"rendered":"Xt\u00e1mbaa \/ Piel de Tierra de Hubert Mati\u00faw\u00e0a"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>\n<\/style>\n<p><strong><i>Xt\u00e1mbaa \/ Piel de Tierra. <\/i>Hubert Mati\u00faw\u00e0a<\/strong><strong>. M\u00e9xico:\u00a0Pluralia Ediciones. 2016.<\/strong><\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-5284\" style=\"width: 300px; height: 304px; margin: 10px; float: left;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/xtambaa_1.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"304\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/xtambaa_1.jpg 300w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/xtambaa_1-296x300.jpg 296w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p2 {margin: 0.0px 0.0px 12.0px 0.0px; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\n<\/style>\n<p>Crece la espiga de nuestra rabia, nos dice Hubert Malina (Mati\u00faw\u00e0a) en uno de los poemas que conforman\u00a0<i>Xt\u00e1mbaa\/Piel de Tierra<\/i>. Nos habla de las monta\u00f1as de Guerrero, de la casa de Lucio, tan cercana a su vida, de los autobuses que no tienen vuelta. Si nos hemos asomado un poco a las noticias de los \u00faltimos a\u00f1os sabemos de qu\u00e9 nos habla y al finalizar la lectura deber\u00edamos tener no una espiga, sino todos los campos sembrados de una rabia que pueda florecer para cambiar y mejorar las cosas en este pa\u00eds. No puede ser de otro modo.<\/p>\n<p>Con este poemario, ilustrado magnifica y sensiblemente por Alec Dempster, y acompa\u00f1ado de fotograf\u00edas de Manuel Ndiva\u2019\u00ed, una siente que se le desgarran la piel y el coraz\u00f3n. Podr\u00eda decirles que van a disfrutar las ilustraciones, la calidad est\u00e9tica, la construcci\u00f3n de las im\u00e1genes, el manejo del lenguaje, el uso de figuras ret\u00f3ricas, aunque voy a confesarles que s\u00f3lo pude leer el libro por fragmentos, porque me cegaban las l\u00e1grimas a cada instante por el dolor que provocaron las historias de Hubert, tan cercanas a la m\u00eda. Era dif\u00edcil de deglutir en un bocado, tuvo que ser despacio y a cachitos.<\/p>\n<p>Ojal\u00e1 los poetas escribi\u00e9ramos solo por la belleza, as\u00ed Hubert no tendr\u00eda que hablar en la poes\u00eda de la ausencia, el dolor, el desplazamiento de las tradiciones, el secuestro, la trata de personas, la migraci\u00f3n por pobreza, la militarizaci\u00f3n, los asesinatos. Quien pueda leer estos poemas sin sentir rabia, dolor, indignaci\u00f3n y el hervor de la sangre debajo de la piel, mejor que deje de fingir que le importan los pueblos ind\u00edgenas, mejor que haga a un lado su trato y sus palabras pol\u00edticamente correctas, que eso es lo \u00faltimo que van a encontrar entre los pliegues de esta\u00a0<i>Piel de tierra<\/i>.<\/p>\n<p>La poes\u00eda tiende sus trampas. Con las bellas palabras e im\u00e1genes Hubert nos cuenta de su pueblo m\u00e8\u2019 ph\u00e0\u00e0. Leyendas, historias desgranadas de los labios de su abuela, al mismo tiempo que nos habla de las realidades m\u00e1s duras, llenas de incertidumbre y pintadas de rojo. Con sus palabras, las aprendidas de sus padres y abuelos, lleva a nuestros ojos, o\u00eddos y coraz\u00f3n, a caminar por las l\u00edneas m\u00e1s dulces y las m\u00e1s terribles. aEn siete estaciones (la cicatriz de mi voz; so\u00f1aron los perros; voz de la abuela; el silencio de la abuela; el tlacuache; hombre de piel, y piel de tierra) y con la valent\u00eda que este caminar requiere, Hubert Malina muestra temas de los que no siempre se quiere hablar: el despojo de los recursos naturales y el derecho a la vida y la libertad; el rapto de ni\u00f1as y j\u00f3venes para esclavitud sexual; la violencia y la inseguridad planificadas por el Estado y el crimen organizado para justificar el despliegue de las fuerzas armadas, cuya funci\u00f3n bien sabemos no es salvaguardar a la poblaci\u00f3n, sino para ejercer un control que permita a las mineras el saqueo, y desplazar de sus territorios a pueblos enteros y dejarlos en manos de grupos delictivos.<\/p>\n<p>En\u00a0<i>Xt\u00e1mbaa<\/i>, el poeta m\u00e8 ph\u00e0\u00e0 nos recuerda el sonido del hambre, un hambre que no existe\u00a0<i>pe ser,<\/i>\u00a0que es producto de la construcci\u00f3n de la pobreza. Por un lado, como se menciona en el poemario, arrebatando los recursos naturales a los hermanos de siempre, y no digo due\u00f1os porque los due\u00f1os explotan, distinto a quienes han sido hermanos milenarios de la Tierra y la Naturaleza, que se hacen uno con ellas para seguir sembrando vida. Ahora no s\u00f3lo se ha separado a los ind\u00edgenas de la tierra, tambi\u00e9n nos han separado de la observaci\u00f3n de la naturaleza, de la tradici\u00f3n oral, del antiguo conocimiento. Nos est\u00e1 llevando al exterminio de la autosuficiencia y la p\u00e9rdida de autonom\u00eda, generando condiciones que nos reducen a la pobreza f\u00edsica, cultural e ideol\u00f3gica. En varios poemas Hubert se\u00f1ala c\u00f3mo ahora buscamos apagar ese sonido de hambre, ya no con la alegr\u00eda del pulque o el mezcal, sino con una tristeza embotellada bajo la etiqueta de \u201ccorona extra\u201d.<\/p>\n<p>En Guerrero se han dado historias para las que la poes\u00eda no alcanza. No pueden ser contadas desde los tropos. Entonces el poeta las dice por su nombre y nos cuenta del venadito desollado que iba a ser maestro y de los hermanos que desaparecieron. Nos va presentando a Iguala y todas las noches de sangre que han manchado la piel de la tierra y le han dejado cicatrices bien marcadas y heridas abiertas por 43 vidas que a\u00fan esperamos de vuelta.<\/p>\n<p>Disfrutar\u00e1n la lectura del libro quienes sean capaces de transformar la indignaci\u00f3n en algo m\u00e1s que memes y laiques; capaces de conmoverse tanto que hagan concreto desde sus propios espacios, algo que mejore las cosas en este pa\u00eds herido y saqueado. La poes\u00eda se los va a agradecer.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Irma Pineda<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><strong><i>Xt\u00e1mbaa \/ Piel de Tierra. <\/i>Hubert Mati\u00faw\u00e0a<\/strong><strong>. 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