{"id":5551,"date":"2017-07-24T04:53:11","date_gmt":"2017-07-24T04:53:11","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/book_review\/una-casa-junto-al-rio-antologia-clemente-riedemann-2\/"},"modified":"2023-06-07T08:52:45","modified_gmt":"2023-06-07T14:52:45","slug":"una-casa-junto-al-rio-antologia-clemente-riedemann-2","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/una-casa-junto-al-rio-antologia-clemente-riedemann-2\/","title":{"rendered":"Una casa junto al r\u00edo (Antolog\u00eda) de Clemente Riedemann"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>\np.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 35.4px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 35.4px; text-align: justify; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>\np.p5 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px Times; min-height: 14.0px}<br \/>\np.p6 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p7 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px Times}<br \/>\nspan.s1 {font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\n<\/style>\n<p><strong><i>Una casa junto al r\u00edo (Antolog\u00eda)<\/i>. Clemente Riedemann. Edici\u00f3n de Carlos Almonte y Juan Carlos Villavicencio. Santiago: Descontexto\u00a0Editores. 2016. 130 p\u00e1ginas.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" style=\"width: 300px; height: 444px; margin: 10px; float: left;\" title=\"Una casa junto al r\u00edo\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/una_casa_junto_al_rio.jpg\" alt=\"Una casa junto al r\u00edo\" data-delta=\"1\" data-fid=\"424\" data-media-element=\"1\" \/><\/p>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>\np.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 35.4px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p4 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 35.4px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>\np.p5 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>\np.p6 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p7 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px Times}<br \/>\nspan.s1 {font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\nspan.Apple-tab-span {white-space:pre}<br \/>\n<\/style>\n<style type=\"text\/css\">p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\np.p2 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'; min-height: 15.0px}<br \/>\np.p3 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: right; font: 12.0px 'Times New Roman'}<br \/>\n<\/style>\n<p>Toda antolog\u00eda subyace a los mismos fantasmas. Todo antologador aqueja las mismas dudas. Todo antologado sufre las mismas faltas.<\/p>\n<p>La antolog\u00eda <i>Una casa junto al r\u00edo<\/i>, que con un cuidado inusitado han preparado Carlos Almonte y Juan Carlos Villavicencio, es resultado de la adjudicaci\u00f3n de un Fondo del Libro y la Lectura del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA) de Chile en 2016. Con esta recopilaci\u00f3n se da cuenta de la trayectoria po\u00e9tica de una de las voces m\u00e1s homog\u00e9nea y l\u00facida de la poes\u00eda chilena actual, la de Clemente Riedemann (Valdivia, 1953), que se recuerda a s\u00ed mismo que \u201cSue\u00f1as con una casa junto al r\u00edo, donde en el verde y el azul fluye la sangre que antes fuiste, el semen que un d\u00eda te puso en circulaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>En la primera l\u00ednea del pr\u00f3logo, titulado \u201cPor boca de los hombres hablan las palabras\u201d, Carlos Coci\u00f1a utiliza el concepto \u201cterritorios\u201d; excelso detalle para una obra como la de Riedemann que, precisamente tejiendo l\u00edmites territoriales entre sus espacios vitales concretos y las huellas que estos horadan desde el pasado, ha construido el lugar m\u00edtico y perdurable que se teje con los hilos de un concepto antropol\u00f3gico identitario acu\u00f1ado como \u201csuralidad\u201d o \u201cantropolog\u00eda po\u00e9tica\u201d por \u00e9l mismo.<\/p>\n<p>Dividida en nueve partes, que se corresponden con fragmentos de ocho obras &#8211;<i>Karra Maw\u00b4n<\/i>, <i>Primer arqueo<\/i>, <i>Santiago de Chile<\/i>, <i>Wekufe en NY<\/i>, <i>Gente en la carretera<\/i>, <i>Isla del rey<\/i>, <i>Coronaci\u00f3n de Enrique Brouwer<\/i> y <i>Riedemann Blues<\/i>-, y una serie de poemas in\u00e9ditos -\u201cCandelas encendidas\u201d, \u201cMargaritas\u201d y \u201cEn los ojos de ella\u201d-, esta antolog\u00eda se enfrenta a la misma tesitura y subyace a los mismos fantasmas que todas; pero quiz\u00e1 a\u00fan m\u00e1s en este caso, porque pocos son los textos riedemannianos que resultan prescindibles si se quiere conocer el universo po\u00e9tico en el que se fijan; un universo en que la voz asciende y desciende en un <i>continuum<\/i> desde el autoconocimiento \u00edntimo y esencial del ser individual, que al mismo tiempo es todos los seres que con \u00e9l se identifican, y la lucha de un colectivo por habitar su pasado mediante la palabra, transform\u00e1ndolo en eterno para nunca olvidarlo.<\/p>\n<p>Desde <i>Karra Maw\u00b4n<\/i> (1984) hasta hoy, la escritura de Riedemann ha ido recorriendo los espacios experienciales de que se forja la tradici\u00f3n literaria en que se instala el autor, renov\u00e1ndola y afianz\u00e1ndola desde un espacio geogr\u00e1fico poco propicio para la visibilizaci\u00f3n -la periferia sur- y que, sin embargo, ha sabido sortear con la paciencia que lo caracteriza como ser humano. As\u00ed, leer la obra de Riedemann implica un compromiso vital, una obligada vuelta a los or\u00edgenes para no olvidar las ra\u00edces que nos mantienen atados a la vida y a la historia; nuestra propia historia. Su evoluci\u00f3n transita desde los territorios ancestrales del sur abusado por los colonos, met\u00e1fora preclara de otra violaci\u00f3n acontecida en un Chile m\u00e1s contempor\u00e1neo y menos primitivo -aunque igual de ingenuo-, hasta los espacios, a veces \u00edntimos y otras geogr\u00e1ficos, del urbano pa\u00eds que bordea, circunda y marca su existencia po\u00e9tica.<\/p>\n<p><i>Karra Maw\u00b4n <\/i>(1984) es una cr\u00f3nica m\u00edtico-po\u00e9tica de la devastaci\u00f3n que supuso la llegada del colono, y \u201cDe c\u00f3mo la indiada le perdi\u00f3 el respeto a los caballeros\u201d; pero tambi\u00e9n se construye como la gran met\u00e1fora de la posterior llegada del chileno, del winka que, contra sus propios hermanos y contra sus pueblos de origen ancestral, devast\u00f3 al hombre, ahora, m\u00e1s que a la tierra, antes. Si en esta obra se infiere la fehaciente voluntad de dar testimonio de una realidad vital, geogr\u00e1fica e hist\u00f3rica a trav\u00e9s de la mitificaci\u00f3n del espacio, convertido en lenguaje, en tejido: \u201c[\u2026] reventaban en los tallos \/ las met\u00e1foras\u201d, en <i>Primer arqueo<\/i> (1989) se hace oprobio al dolor agudo que aqueja el sujeto (\u201cPero no pueden matarme. \/ Porque no pueden matarme dos veces\u2026\u201d); al recuerdo de un tiempo en que la felicidad hab\u00eda sido mancillada, se hab\u00eda convertido en mito y solo era reconocible en peque\u00f1os momentos, en peque\u00f1as revoluciones personales ejercidas desde una lengua cruda, vital y algo obscena, como solo puede ser la lengua que regurgita el dolor: \u201c[\u2026] Mahoma entraba en un caf\u00e9-porno de Hamburgo. \/ Marx cantaba canciones de los Beatles, mientras Mois\u00e9s \/ se empinaba una Coca-Cola y el cola pon\u00eda \/ el culo al puelche\u201d. Pero en <i>Santiago de Chile<\/i> (1995), Riedemann, el otro, el de las palabras, acepta con calma lo que el destino le depara y se predispone a dejar \u201cQue la vida haga su trabajo\u201d.<\/p>\n<p>Con <i>Wekufe en NY<\/i> (1995) y <i>Gente en la carretera<\/i> (2001) la b\u00fasqueda po\u00e9tica de Riedemann llega a un punto \u00e1lgido. En ambas obras se reconocen sus influencias, sus impulsos, sus experiencias, sus amistades, su amor\u2026 que va recogiendo como en hojas de ruta (\u201cCierro los ojos\/abro los ojos, las luces nerudean a lo lejos. Es preciso que el poeta viaje para amar de un modo nuevo lo que le pertenece: el volc\u00e1n que lo pari\u00f3, el coraz\u00f3n de su mujer grabado en el \u00e1rbol m\u00e1s alto del bosque\u201d), o como en diarios \u00edntimos con unos protagonistas a los que habla mirando a los ojos (\u201cCuando viniste a Chile, en el verano del 91, los duendes parec\u00edan estar ebrios: interrump\u00edan las conversaciones con escenas de otras pel\u00edculas. Las frases, presas del estupor; se aferraban a las manijas de las butacas y nosotros \u2013lo que queda del nosotros que fuimos\u2013 permanec\u00edamos sumidos en un profundo silencio, buscando la posibilidad de mirarnos, con el temor de no encontrar el r\u00edo en el fondo de los ojos\u201d).<\/p>\n<p>De otra facci\u00f3n po\u00e9tica, cercana a la prosa, es<i> Isla del rey<\/i>; una vuelta a los or\u00edgenes de la escritura ecol\u00f3gica e identi(ta)(ficato)ria que, sin embargo, lejos de aquella pluralidad de <i>Karra Maw\u00b4n<\/i>, cava en lo m\u00e1s \u00edntimo del sujeto que a\u00f1ora, en la plenitud de la vida, \u201cUna casa junto al r\u00edo\u201d porque \u201cs\u00f3lo en esa casa junto al r\u00edo te es permitido hallar el cofre que contiene el sustento de tus d\u00edas\u201d.<\/p>\n<p><i>Coronaci\u00f3n de Enrique Brouwer<\/i> (2007) describe el viaje vital, as\u00ed como lo hacen las grandes epopeyas, que desde el r\u00edo cercano hasta el ancho mar inicia el que llegar\u00e1 a ser \u201c<i>H. Brouwer, navegante<\/i>\u201d, para volver, como un viaje a la semilla, a la memoria del padre, ese lugar m\u00edtico a donde siempre se debe volver, y coronar el viaje po\u00e9tico con <i>Riedemann blues<\/i> (2016), donde la voz se aparece ronca, profunda y quedada, enumerando los quehaceres, las deudas con la vida, en fin, reconcili\u00e1ndose con un pasado que ya nunca se fue, con el que es obligada tarea convivir.<\/p>\n<p>Cierran el volumen tres poemas in\u00e9ditos que invito a leer como una recurrencia a la continuidad que la obra de Clemente Riedemann V\u00e1squez establece con su memoria inquebrantable y penetrante hasta el dolor, hasta la esperanza, hasta el recuerdo del ser primero que alg\u00fan d\u00eda fue.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Zenaida M. Su\u00e1rez Mayor<br \/>\nUniversidad de los Andes, Chile<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><strong><i>Una casa junto al r\u00edo (Antolog\u00eda)<\/i>. Clemente Riedemann. Edici\u00f3n de Carlos Almonte y Juan Carlos Villavicencio. Santiago: Descontexto&nbsp;Editores. 2016. 130 p\u00e1ginas.&nbsp;<\/strong><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":5548,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"categories":[],"tags":[4462],"editors":[],"review_sections":[2044],"reviewers":[2082],"translator":[],"editors_pick":[],"lal_author":[],"class_list":["post-5551","book_review","type-book_review","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","tag-numero-3","review_sections-poesia","reviewers-zenaida-m-suarez-mayor-es"],"acf":{"richtitle":"<em>Una casa junto al r\u00edo (Antolog\u00eda)<\/em> de Clemente Riedemann","reviewers":"","title_field":"Una casa junto al r\u00edo (Antolog\u00eda) de Clemente Riedemann","issueofarticle":6525,"sidebartitle":"<em>Una casa junto al r\u00edo (Antolog\u00eda)<\/em> de Clemente Riedemann","thumbnail":5548,"collection-articleimage":null},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review\/5551","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/book_review"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review\/5551\/revisions"}],"acf:post":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/issue\/6525"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5548"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5551"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5551"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5551"},{"taxonomy":"editors","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/editors?post=5551"},{"taxonomy":"review_sections","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/review_sections?post=5551"},{"taxonomy":"reviewers","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/reviewers?post=5551"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=5551"},{"taxonomy":"editors_pick","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/editors_pick?post=5551"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=5551"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}