{"id":5459,"date":"2017-01-11T00:14:43","date_gmt":"2017-01-11T00:14:43","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/book_review\/yo-tambien-me-acuerdo-margo-glantz-2\/"},"modified":"2024-04-09T07:53:18","modified_gmt":"2024-04-09T13:53:18","slug":"yo-tambien-me-acuerdo-margo-glantz-2","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/yo-tambien-me-acuerdo-margo-glantz-2\/","title":{"rendered":"Yo tambi\u00e9n me acuerdo de Margo Glantz"},"content":{"rendered":"<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: justify;\"><em><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-5456\" style=\"width: 300px; height: 467px; margin: 10px; float: left;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/yo_tambien_me_acuerdo_by_margo_glantz_0.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"467\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/yo_tambien_me_acuerdo_by_margo_glantz_0.jpg 300w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/yo_tambien_me_acuerdo_by_margo_glantz_0-193x300.jpg 193w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Yo tambi\u00e9n me acuerdo<\/em>. Margo Glantz. Ciudad de M\u00e9xico: Editorial Sexto Piso, 2014.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: center;\"><strong>\u201cMe acuerdo\u201d: el turno de Margo Glantz<\/strong><\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: justify;\">En 1970 se produjo una invenci\u00f3n que resultar\u00eda crucial para numerosos escritores. Su autor, Joe Brainard, escrib\u00eda de forma ocasional. Era un artista de lo visual, capaz de expresarse en los m\u00e1s diversos registros: dibujaba, pintaba y realizaba collages. Hizo escenograf\u00edas, ensamblajes y portadas para libros y discos. En New York se le ten\u00eda como un innovador. He le\u00eddo que fue el primero en plasmar un poema en un comic. Era amigo de John Ashberry, Frank O\u2019Hara, Barbara Guest y Kenneth Koch, por lo que se le asocia a la llamada Escuela de New York.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: justify;\">Brainard public\u00f3 en 1970 un cuadernillo de pocos ejemplares, de ese milagro que es <em>Me acuerdo<\/em>. Separadas espacialmente, la sucesi\u00f3n de frases hechiza: \u201cI remember saying \u2018thank you\u2019 when the occasion doesn\u2019t call for it\u201d [\u201cMe acuerdo de decir \u2018gracias\u2019 en ocasiones que no lo requieren\u201d]. \u201cI remember the only time I ever saw my mother cry. I was eating apricot pie\u201d [\u201cMe acuerdo de la \u00fanica vez que he visto llorar a mi madre. Me estaba comiendo una tarta de albaricoque\u201d]. \u201cI remember empty towns. Green tinted windows. And neon signs just as they go off\u201d [\u201cMe acuerdo de los pueblos vac\u00edos. De las lunas tintadas de verde. Y de los carteles de ne\u00f3n justo cuando se apagan\u201d]. \u201cI remember that my father scratched his balls a lot\u201d [\u201cMe acuerdo de que mi padre se rascaba las pelotas un mont\u00f3n\u201d]. \u201cI remember getting rid of everything I owned on two occasions\u201d [\u201cMe acuerdo de haberme deshecho de todo lo que ten\u00eda en dos ocasiones\u201d]. Y as\u00ed: unas tras otras, frases imprevisibles, la mayor\u00eda de las veces distantes entre s\u00ed, en unas muy pocas oportunidades, una seguidilla de tres o cuatro, asociadas por un tema.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: justify;\">Aquel primer modesto tiraje no circul\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de los amigos. En 1972, otro con nuevas frases, tambi\u00e9n circul\u00f3 de forma limitada. En 1975, el libro se imprimi\u00f3 con mayor alcance. Sumaba unas 500 frases e inclu\u00eda las de 1970, las de 1972 y algunas m\u00e1s. Comenz\u00f3 entonces el fen\u00f3meno <em>Me acuerdo<\/em>. En el ensayo que le dedic\u00f3 \u2014se titula \u201cJoe Brainard\u201d\u2014 Paul Auster afirma que ninguno de los escritores que han utilizado la f\u00f3rmula despu\u00e9s de su inventor, \u201cse ha acercado a emular el brillo original de Brainard\u201d. Auster, proclive a las enumeraciones, en una laxa clasificaci\u00f3n, lista las categor\u00edas y las comenta: familia; comida; ropa; pel\u00edculas, estrellas de cine, televisi\u00f3n y m\u00fasica pop; escuela e iglesia; el cuerpo; sue\u00f1os, enso\u00f1aciones y fantas\u00edas; vacaciones; objetos y productos; sexo; chistes y expresiones comunes; amigos y conocidos; fragmentos autobiogr\u00e1ficos; intuiciones y confesiones; meditaciones.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: justify;\">Quiz\u00e1s este elocuente cat\u00e1logo se pudiese aplicar a los siguientes usuarios del <em>Me acuerdo<\/em>. En la contraportada del libro de Margo Glantz, <em>Yo tambi\u00e9n me acuerdo<\/em>, se recuerda que el italiano Pier Paolo Passolini y la libanesa Zeina Abirached han usado la f\u00f3rmula. En su poemario <em>Cuaderno de vacaciones<\/em> (2015) el poeta espa\u00f1ol Luis Alberto de Cuenca, incluye un poema titulado \u201cMe acuerdo de\u2026\u201d, construido con el mismo recurso: \u201cMe acuerdo del pelmazo de Proust \/ siempre que desayuno magdalenas\u201d.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: justify;\">Es previsible: los usuarios de la herramienta deben ser todav\u00eda m\u00e1s numerosos. Pero antes de acercarme al libro de Glantz, es menester detenerse en el <em>Me acuerdo<\/em> de George Perec, de 1978. Aunque en apariencia guarden semejanzas, en la vocaci\u00f3n de fondo de cada uno, hay distinciones: Perec se concentra en sus gustos y en los datos de su enorme cultura. Unas pocas de sus frases se preguntan por los l\u00edmites de la memoria: \u201cMe acuerdo que unos de los tres cerditos se llamaba Naf-Naf, pero, \u00bfy los otros?\u201d. El arco de Brainard es m\u00e1s amplio, registra una visi\u00f3n de la cultura norteamericana de casi tres d\u00e9cadas, a partir de finales de los cuarenta (Brainard naci\u00f3 en 1942), en sus aspectos materiales y simb\u00f3licos. El yo predomina en Perec; el paisaje social, en Brainard.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: center;\"><strong>El salto de Margo Glantz<\/strong><\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: justify;\">Joe Brainard y George Perec tienen en com\u00fan que vivieron en estado de b\u00fasqueda (aunque Brainard se haya retirado los \u00faltimos diez a\u00f1os de su vida a leer). Una insatisfacci\u00f3n vital les guiaba. Toda la obra de Perec puede leerse como una est\u00e9tica del movimiento. Al leer el ensayo de Auster sobre Brainard o el de Yolanda Morat\u00f3 sobre Perec, se presiente una cierta <em>inevitabilidad<\/em>: llegar al <em>Me acuerdo<\/em> no constituy\u00f3 una ruptura en sus obras, sino un paso en sus respectivas trayectorias de innovaci\u00f3n. Antes de publicar su <em>Me acuerdo<\/em>, Perec hab\u00eda publicado algunos de sus sorprendentes novedades: <em>Las cosas<\/em>, <em>Un hombre que duerme<\/em>, <em>La c\u00e1mara oscura<\/em> y <em>W<\/em>, entre otras. Aunque tom\u00f3 la idea de Brainard, la aparici\u00f3n de su libro con 480 frases, no sorprendi\u00f3, sino que regocij\u00f3 a los pocos y consecuentes lectores que ten\u00eda entonces.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: justify;\">Algo semejante cabe anotar de la escritora mexicana Margo Glantz (1930). Una de las vertientes de su extens\u00edsima obra ha sido la de la expresi\u00f3n fragmentaria, catastral, donde se suceden intercalados, sin orden visible (\u201cEl mercado con su belleza intacta sigue oliendo a orines. Un momento de n\u00e1usea y seguimos. Las mujeres se acomodan en el suelo sobre edredones blancos, revisan los saris que los vendedores acuclillados les muestran con paciencia y parsimonia. Es un ritual. Los zapatos se quedan en la puerta\u201d) recuerdos de \u00edndole diversa \u2014son frecuentes sus recuerdos de otros escritores\u2014 que se mezclan con los datos de su mirada de cuanto la rodea: tal la estructura de <em>Coronada de moscas<\/em> (2012), uno de sus libros de viajes, dedicado a la India, en mi percepci\u00f3n, claro antecedente de <em>Yo tambi\u00e9n me acuerdo<\/em> (2014).<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: justify;\">El libro de Glantz no solo comparte los atributos de sus precedentes: provoca el v\u00e9rtigo de lo que no sabe d\u00f3nde comienza y si al cerrar, el libro, realmente ha finalizado. Hace de la memoria, materia de juego y experimentaci\u00f3n. Produce este efecto, a medida que crece, decrece; resulta imposible recordar las frases que uno ha le\u00eddo en la p\u00e1gina anterior. No tiene un \u00fanico cauce, va de un tema a otro o se permite cortas tiradas de cinco o seis frases sobre alg\u00fan asunto. Su inmenso caudal de lecturas, conocimientos, viajes y experiencias de vida, se suceden en una secuencia, cuya primera l\u00f3gica tiene algo de aleatoria.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: justify;\">Pero en Glantz, ciudadana de mundo, hay n\u00edtidas preocupaciones. No se presenta ante nosotros como suspendida en el aire. Pregunta sobre el estado de cosas en el mundo. Es un ser de nuestro tiempo que hace patente su vocaci\u00f3n por causas y consecuencias. Con gracia inusitada, denuncia, dibuja paradojas, alude a la literatura de los modos m\u00e1s dis\u00edmiles, sintetiza escenas cargadas de humor, aqu\u00ed y all\u00e1 vuelve al pante\u00f3n de sus autores, hace m\u00ednimas confesiones (\u201cMe acuerdo que adem\u00e1s de ser disl\u00e9xica, soy consumista\u201d), visita de forma fugaz los temas de su producci\u00f3n como ensayista y cr\u00edtica (\u201cMe acuerdo que sor Juana y sus contempor\u00e1neos pensaban que el est\u00f3mago era como una caldera que transmit\u00eda la energ\u00eda al cuerpo\u201d), recapitula sobre los hitos de su pasi\u00f3n viajera (\u201cme acuerdo que en 1960 vi mis primeras ballenas azules en la bah\u00eda de Monterey, California. Varios a\u00f1os m\u00e1s tarde, 1983, las volv\u00ed a ver en Guerrero Negro, Baja California Sur y, finalmente, en 2008, en Nueva Zelandia\u201d). A diferencia de sus precedentes, en ella se conserva un sentido de narratividad. <em>Yo tambi\u00e9n me acuerdo<\/em> no solo metaforiza buena parte de la obra \u2014quiz\u00e1s tambi\u00e9n la vida de Margo Glantz\u2014. No en vano, la \u00faltima frase consignada de su libro, dice: \u201cMe acuerdo que a lo mejor este libro puede hacer oficio de obituario\u201d.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: right;\">Nelson Rivera<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p dir=\"ltr\"><em>Yo tambi\u00e9n me acuerdo<\/em>. Margo Glantz. Ciudad de M\u00e9xico: Editorial Sexto Piso, 2014.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":5456,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"categories":[],"tags":[4465],"editors":[],"review_sections":[2045],"reviewers":[2064],"translator":[],"editors_pick":[],"lal_author":[],"class_list":["post-5459","book_review","type-book_review","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","tag-numero-1","review_sections-no-ficcion","reviewers-nelson-rivera-es"],"acf":{"richtitle":"<em>Yo tambi\u00e9n me acuerdo<\/em> de Margo Glantz","reviewers":"","title_field":"Yo tambi\u00e9n me acuerdo de Margo Glantz","issueofarticle":6517,"sidebartitle":"<em>Yo tambi\u00e9n me acuerdo<\/em> de Margo Glantz","thumbnail":5456,"collection-articleimage":null},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review\/5459","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/book_review"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review\/5459\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32086,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review\/5459\/revisions\/32086"}],"acf:post":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/issue\/6517"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5456"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5459"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5459"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5459"},{"taxonomy":"editors","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/editors?post=5459"},{"taxonomy":"review_sections","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/review_sections?post=5459"},{"taxonomy":"reviewers","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/reviewers?post=5459"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=5459"},{"taxonomy":"editors_pick","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/editors_pick?post=5459"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=5459"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}