{"id":5453,"date":"2017-01-10T22:25:26","date_gmt":"2017-01-10T22:25:26","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/book_review\/soledadpiedra-edson-lechuga-2\/"},"modified":"2023-06-07T12:55:48","modified_gmt":"2023-06-07T18:55:48","slug":"soledadpiedra-edson-lechuga-2","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/soledadpiedra-edson-lechuga-2\/","title":{"rendered":"soledad.piedra de Edson Lechuga"},"content":{"rendered":"<p><em><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-5450\" style=\"width: 300px; height: 436px; margin: 10px; float: left; border-width: 1px; border-style: solid;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/soledadpiedra_0.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"436\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/soledadpiedra_0.jpg 300w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/soledadpiedra_0-206x300.jpg 206w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>soledad.piedra.\u00a0<\/em>Edson Lechuga. Ciudad de M\u00e9xico: Cal y arena. 2016. 116 p\u00e1ginas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: center;\"><strong>sobrepiedra<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al llegar a nuestras manos <em>soledad.piedra<\/em> \u2014y si hemos le\u00eddo de antemano otras obras de su autor\u2014 presentimos la experiencia sensorial que nos espera al volver cada p\u00e1gina de este libro s\u00f3lido en su construcci\u00f3n, perfectamente curado de entre el caudal de historias que posee en la cabeza, de seguro tambi\u00e9n en el caj\u00f3n del escritorio su autor. Es f\u00e1cil convencernos de que su narrativa triunfa por conocimiento, precisi\u00f3n, dosis elevadas de sabidur\u00eda y malicia narrativa, antes que por conformar estructuras o esqueletos al modo de los te\u00f3ricos. Edson Lechuga acaba de entregarnos un volumen de cinco escritos altamente experimentales, distanciados adrede en forma, no as\u00ed en mundo narrativo, no as\u00ed en elementos ora m\u00ednimos, ora acumulativos, pero siempre parte de la misma po\u00e9tica y voz: a fuerza de lenguaje acaban conformando el estilo inconfundible ya conocido en las novelas de Lechuga.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: justify;\">Uno se pregunta si el hacedor de <em>soledad.piedra<\/em> definir\u00eda como cuentos a los escritos que conforman este libro. Hace tiempo que se ha dejado de considerar al cuento un g\u00e9nero con inicio, desarrollo y desenlace, centrado en un conflicto (en realidad, toda historia bien contada tiene esos elementos). Por igual, en los nuevos paradigmas del cuento, o relato \u2014no entraremos en esas minucias de academia\u2014 cada vez se le exige menos al g\u00e9nero el poderoso knock-out pseudocortazariano, y usamos este t\u00e9rmino, pues Cort\u00e1zar nunca dijo eso de que <em>la novela gana por puntos y el cuento por knock-out<\/em>.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: justify;\">Es interesante ver vasos comunicantes entre las novelas de la ambiciosa trilog\u00eda novel\u00edstica del autor, <em>Luz de luci\u00e9rnagas<\/em>, <em>gotas.de.mercurio<\/em> m\u00e1s la pr\u00f3xima <em>perros.de.azotea<\/em> y <em>soledad.piedra<\/em>, hecho evidente en los relatos <em>atemporal<\/em> y el que titula al libro. Sus personajes pretenden ante todo la vida, y en ello, impl\u00edcita, la grandeza de la literatura. Inevitable que escriban. Claramente la literatura es otro personaje aparecido en el volumen como ente afortunado, nunca a fuerza.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: justify;\">Edson Lechuga posee una serie de t\u00e9cnicas peculiares para apropiarse de la realidad. Estoy seguro de que agujera los muros de lo real con los cinco sentidos comunes a cualquier mortal, m\u00e1s un sexto, desarrollado por algunos elegidos, y un par m\u00e1s que solo \u00e9l debe conocer. A ello suman sin duda la narrativa y la poes\u00eda en conjunci\u00f3n. Narrativa como conocimiento, gnosis, y poes\u00eda en tanto es, a decir de Alain Badiou, creaci\u00f3n de un Nombre-del-ser anteriormente desconocido. Lechuga es experto en hallar nuevos-nombres-al-ser y por tanto lo reconocemos poeta innato. Como muestra, en <em>so\u00f1eus<\/em> de <em>soledad.piedra<\/em> podemos hallar dosis textuales <em>que busc\u00e1bamos<\/em> en alg\u00fan sitio, rarificadas pero por alguna raz\u00f3n familiares a nosotros, <em>i.e.<\/em>, sutiles y habilidosas para traer al mundo vulgar, prosaico, el material fugaz, simb\u00f3lico de los sue\u00f1os. Cito un fragmento ilustrativo:<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"margin-left: 40px;\">fue entonces cuando los tigres iniciaron su org\u00eda:<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"margin-left: 40px;\">se lanzaron sobre los ciervos y les desgarraron la piel, los abrieron en canal haciendo saltar las v\u00edsceras.los rasgaron,<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"margin-left: 40px;\">los partieron, los reventaron.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"margin-left: 40px;\">la escena se llen\u00f3 de desesperados ojos de ciervo ag\u00f3nico<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">como el futuro de los hombres; hocicos de tigre con carne.entre.los.dientes como los a\u00f1os; lenguas colgantes de animal muerto como el paso de las horas; fauces chorreando sangre por los colmillos como la noche chorrea mentiras; balidos agonizantes de rumiante, terribles rugidos de tigre como el sitio donde guardo el recuerdo (<em>tigres asesinos, fratricidas. bellos y despiadados tigres<\/em>).<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: justify;\">Crear nuevos nombres-del-ser no es privativo de este relato con el que corona Edson su libro, podemos constatarlo en los otros textos de la obra, particularmente en <em>Amar a mar<\/em>, escrito doloroso y terriblemente bello.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: justify;\">Empero, y con las cinco partes de este libro en la mano, m\u00e1s toda la osad\u00eda de la que soy capaz, declaro que me niego rotundamente a leerlos como cuentos: son para m\u00ed cinco novelas de peque\u00f1a extensi\u00f3n textual, micronovelas si se quiere, y aclaro que mi intuici\u00f3n no pretende despojar al cuento de sus m\u00e9ritos, sin embargo tratar\u00e9 de argumentar con tres puntos mi impresi\u00f3n de novelas breves:<\/p>\n<ul>\n<li dir=\"ltr\">\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: justify;\">Consciente o inconscientemente, Lechuga ha tomado nuevos paradigmas para el relato, como lo hacen Alice Munro o Roberto Bola\u00f1o, despojando el g\u00e9nero de ambiciones estructurales y dot\u00e1ndolo de un espacio expansivo (no equivalente a extensi\u00f3n), donde pueden habitar con desenvoltura, ser, orar y amar personajes vivos. \u00bfY no es, a decir de algunos gigantes, el personaje lo que hace a la novela? El mismo <em>Amar a mar<\/em> y <em>de noche a sur<\/em>, son ejemplos de esto. Karla con Ka y el poeta Paolo Ardengo (\u00e9se de quien Lechuga expresa: [\u2026], sus ganas ahora podridas de gritarle cuatro verdades a la existencia) permanecen m\u00e1s en nosotros que las mismas estructuras, dicho enf\u00e1ticamente, precisas, perfectas piezas de arquitectura, como son piezas de arquitectura las micronovelas de Alice Munro.<\/p>\n<\/li>\n<li dir=\"ltr\">\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: justify;\">Es patente la b\u00fasqueda totalizadora de Edson Lechuga en los relatos de <em>soledad.piedra<\/em>, digresiva, incluso expletiva que varios se proh\u00edben en el cuento, de nuevo, apegados al consabido inicio-desarrollo-desenlace-soluci\u00f3n-del-conflicto. Edson puede permit\u00edrselos como se da la oportunidad de la experiencia total de los sentidos.<\/p>\n<\/li>\n<li dir=\"ltr\">\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: justify;\">Lechuga, insisto, no pretende knock-outs, sino pelea larga, ir arrebatando momentos, vida a la experiencia y al mundo para llevarlos a las p\u00e1ginas de manera acumulativa.<\/p>\n<\/li>\n<\/ul>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: justify;\">En <em>soledad.piedra<\/em> hallamos transparentes y di\u00e1fanas se\u00f1ales.destino. Pueden tratarse de una carta de la baraja, la coincidencia en los t\u00edtulos de los libros le\u00eddos por los personajes, o el n\u00famero de boleto en un avi\u00f3n o autob\u00fas, sin mencionar la coincidencia con otro ser en el momento elegido para el suicidio. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s encontramos en <em>soledad.piedra<\/em>? Lo que hay en toda buena literatura: un viaje a las playas del asombro, de donde volvemos no con un diamante, sino con peque\u00f1os guijarros a modo de \u00ednfimas revelaciones. En este libro no hay temor alguno de mirar los objetos despojados del velo recubridor de un primer nivel, y otro m\u00e1s all\u00e1, tembloroso y fr\u00e1gil, de lo conocido como real. La realidad es destino. La escritura es destino. Incluso, que leamos este libro es destino.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: justify;\">Nuestro autor sabe del car\u00e1cter inici\u00e1tico de los viajes, ya sea en aviones enigm\u00e1ticos, autobuses nocturnos, caminatas largu\u00edsimas (tanto en horas de vigilia como en eternidades de sue\u00f1o). A lo largo de <em>soledad.piedra<\/em> nos movemos por al menos tres geograf\u00edas f\u00edsicas y otro tanto de espacios interiores cuyos mapas son legibles entre l\u00edneas. Pero tambi\u00e9n es posible viajar en el tiempo haciendo que el avi\u00f3n susodicho siga el trayecto en \u00f3rbita alrededor del globo. O convivir con vivos. O convivir con muertos. Sabemos con Lechuga que existir es un viaje del que olvidamos origen y destino, al cabo nos hallamos, como sentencia el poeta, entre dos eternidades.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n hay aqu\u00ed nostalgia y hay sensualidad. Por partes iguales hallamos devoci\u00f3n a la segunda persona: tanta, con toda la despreocupaci\u00f3n por el comparativo, que el autor se aventura al franco homenaje a esa obrita inimitable legada por Fuentes, <em>Aura<\/em>, no imitada aqu\u00ed, sino hecha-suya. As\u00ed pues, en el homenaje declarado a sus maestros, entre ellos Jos\u00e9 Carlos Becerra y Nicanor Parra, y otra constelaci\u00f3n, la mayor\u00eda escritores de literatura en la misma lengua, Lechuga nos deja claro que es un ciudadano a quien poco interesa estar de este lado o aquel de una frontera, o un mar, o una vida, pero es y seguir\u00e1 siendo ciudadano de una lengua \u2014no necesariamente el espa\u00f1ol\u2014, una colecci\u00f3n de c\u00f3digos y sintaxis reconocibles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lechuga emplea frases con la <em>soltura<\/em> sugerida por Quiroga para el cuento y recurre a la forma \u2014por supuesto que cultiva la forma en sus composiciones\u2014 con la famosa pulsi\u00f3n lacaniana invocada por Barthes para la preparaci\u00f3n de la novela.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: justify;\">Para terminar, proyectemos en un ejercicio de imaginaci\u00f3n a este autor fascinante mirando hojas en el suelo, semillas, nubes, agua.de.sol, soledad.piedra, como tambi\u00e9n huele todo aquello, y lo palpa, incluso lo prueba. Prueba la hoja, la semilla, la nube, y de seguro esculpe con cincel soledad.piedra en la superficie de una piedra para darle eternidad de piedra. \u00bfDe d\u00f3nde, cabe preguntarnos, salen esas posibilidades para las palabras entregadas a nosotros a cambio de unas horas de placer lector? Edson Lechuga sabe que el primer paso es no temer al lenguaje. El otro es m\u00e1s comprometedor, implica no s\u00f3lo la consagraci\u00f3n, el amor, la devoci\u00f3n, sino, palabra a palabra, jugarse la vida por el lenguaje.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: right;\">Isa\u00ed Moreno<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p dir=\"ltr\"><em>soledad.piedra<\/em>. Edson Lechuga. 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