{"id":5435,"date":"2017-01-09T18:03:51","date_gmt":"2017-01-09T18:03:51","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/book_review\/el-amor-es-hambre-ana-clavel-2\/"},"modified":"2023-06-07T12:56:53","modified_gmt":"2023-06-07T18:56:53","slug":"el-amor-es-hambre-ana-clavel-2","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/el-amor-es-hambre-ana-clavel-2\/","title":{"rendered":"El amor es hambre de Ana Clavel"},"content":{"rendered":"<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" alignleft size-full wp-image-5432\" style=\"width: 300px; height: 476px; margin: 10px; float: left;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/el_amor_es_hambre_by_ana_clavel_1.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"476\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/el_amor_es_hambre_by_ana_clavel_1.jpg 300w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/el_amor_es_hambre_by_ana_clavel_1-189x300.jpg 189w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><i>El amor es hambre.\u00a0<\/i>Ana Clavel.\u00a0Ciudad de M\u00e9xico: Alfaguara. 2015. 162 p\u00e1ginas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al leer la novela de Ana Clavel <i>El amor es hambre<\/i> (2015)<i>,<\/i> de inmediato la memoria del lector interesado en narraciones de corte er\u00f3tico es remitida a textos de escritoras del Caribe como Zo\u00e9 Vald\u00e9z y Mayra Montero, al menos eso sugieren las primeras p\u00e1ginas. Pero luego nos damos cuenta de que lo suyo no es un erotismo <i>per se,<\/i> sino m\u00e1s velado, como sugerido, m\u00e1s en el estilo de Luisa Valenzuela o Ana Mar\u00eda Shua; para m\u00e1s tarde caer en la cuenta de que esta novela, si bien est\u00e1 en deuda con las escritoras antes mencionadas, su din\u00e1mica se dirige m\u00e1s bien por los espacios de las posibilidades m\u00e1s que de las descripciones. Conviene mencionar que la novela tambi\u00e9n se aventura por los derroteros descubiertos por aquella Laura Esquivel de <i>Como agua para chocolate,<\/i> en tanto la protagonista de la misma descubre sus deseos, en parte, a trav\u00e9s del sentido del gusto, como habr\u00eda sugerido Freud<i>.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La novela es narrada en primera persona por una voz que nos lleva de la mano a lo largo de su vida: desde su nacimiento, pasando por la p\u00e9rdida de sus padres en un accidente, hasta su vida adulta y de \u00e9xito como chef internacional. La protagonista cuenta la historia de sus muchas aventuras amorosas, pero, insisto, no de manera directa sino sugerida; para la narradora los sentidos y sus posibilidades ostentan un lugar de privilegio sobre la acci\u00f3n y la descripci\u00f3n puramente sexuales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia infantil bien conocida, la de Caperucita Roja, corre a la par de <i>El amor es hambre <\/i>y se colige la relaci\u00f3n con el t\u00edtulo de \u00e9sta en tanto la protagonista, a lo largo de su carrera, experimenta el amor con diferentes parejas. Finalmente, es el amor plat\u00f3nico con Rodolfo, su padre adoptivo, que la hace sentir plena como mujer. El mayor acercamiento entre ambos se lleva a cabo al final de la novela con \u00e9l en la cama de un hospital debido a una operaci\u00f3n a coraz\u00f3n abierto: \u201cTomo sus manos entre la m\u00edas y las beso. En la India hay una secta que devora a sus muertos por considerar que no pueden hallar mejor sepultura que en sus propios cuerpos. Se lo digo. Rodolfo sonr\u00ede. Pues yo te comer\u00eda toda\u2026 me conf\u00eda. A m\u00ed me bastar\u00eda con una parte de ti\u2026 [\u2026] le digo acarici\u00e1ndole el pecho, ah\u00ed donde la nervadura de su operaci\u00f3n es un camino sinuoso que recorro con los labios y la lengua.\u201d (157) Esta es la escena que sintetiza la novela; la relaci\u00f3n se sugiere, como todo en el relato, pero es la intenci\u00f3n del texto que sea el (la) lector(a) mismo(a) quien decida lo ocurrido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La novela consta de 46 apartados cortos, a modo de cap\u00edtulos, cuatro notas aclaratorias al final del texto y una p\u00e1gina y media de agradecimientos. Tambi\u00e9n se lee una invitaci\u00f3n a visitar la p\u00e1gina de internet de la escritora y ver el video <i>El amor es hambre\/Coraz\u00f3n de lobo<\/i> con la consabida direcci\u00f3n del portal. En este sentido, el texto, y el video, hacen un intento de interacci\u00f3n entre texto y lector(a) . Me parece que se queda corta esta relaci\u00f3n ya que las im\u00e1genes en el video, m\u00e1s all\u00e1 de ser fotograf\u00edas de una modelo semejando a Caperucita, se relacionan poco con el texto. Acaso valga destacar el hecho de que las fotograf\u00edas se hayan tomado en un bosque, del cual se hace constante menci\u00f3n en la novela, y algunas frases del texto que se alternan con las fotos. No obstante, se agradece la intenci\u00f3n del experimento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este sentido, Laura Esquivel hace algunos a\u00f1os hab\u00eda intentado algo parecido con su novela <i>La ley del amor<\/i> en la que hab\u00eda un disco compacto con indicaciones para que el lector escuchara la melod\u00eda indicada en la medida que le\u00eda la escena de la novela. Para este lector, aquello fue un fracaso. Sin embargo, en la novela de Ana Clavel hay un vuelco que atrae en tanto que no abandona lo sugestivo; no cae en la estrategia f\u00e1cil de la descripci\u00f3n del acto sexual como paliativo para sostener el inter\u00e9s, antes bien intenta que el juego mental del lector sea el factor decisivo en la consumaci\u00f3n de la escena y ese, a mi modo de ver, es su mayor m\u00e9rito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s del video, la novela tiene entre sus p\u00e1ginas siete fotograf\u00edas: dos de flores carn\u00edvoras (ya que de esta manera se sugiere la naturaleza de la protagonista), una de caperucita y el lobo en la cama, una de la casa de la cascada en Philadelphia, una del \u00c1ngel Ca\u00eddo en Madrid y las \u00faltimas dos de la escritora (que repiten aquella de la solapa). La existencia de estas fotograf\u00edas se entiende, quiz\u00e1, por la relaci\u00f3n que existe con el texto en las p\u00e1ginas donde aparecen; las de la escritora, por otro lado, escaparon a la comprensi\u00f3n de este lector\u2026 quiz\u00e1 esa es la idea.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Jos\u00e9 Juan Col\u00edn<br \/>\nUniversity of Oklahoma<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><i>El amor es hambre.&nbsp;<\/i>Ana Clavel.&nbsp;Ciudad de M\u00e9xico: Alfaguara. 2015. 162 p\u00e1ginas.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":5432,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"categories":[],"tags":[4465],"editors":[],"review_sections":[2043],"reviewers":[2059],"translator":[],"editors_pick":[],"lal_author":[],"class_list":["post-5435","book_review","type-book_review","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","tag-numero-1","review_sections-ficcion","reviewers-jose-juan-colin-es"],"acf":{"richtitle":"<em>El amor es hambre<\/em> de Ana Clavel","reviewers":"","title_field":"El amor es hambre de Ana Clavel","issueofarticle":6517,"sidebartitle":"<em>El amor es hambre<\/em> de Ana Clavel","thumbnail":5432,"collection-articleimage":null},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review\/5435","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/book_review"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review\/5435\/revisions"}],"acf:post":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/issue\/6517"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5432"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5435"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5435"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5435"},{"taxonomy":"editors","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/editors?post=5435"},{"taxonomy":"review_sections","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/review_sections?post=5435"},{"taxonomy":"reviewers","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/reviewers?post=5435"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=5435"},{"taxonomy":"editors_pick","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/editors_pick?post=5435"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=5435"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}