{"id":47243,"date":"2026-09-19T23:42:00","date_gmt":"2026-09-20T05:42:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?post_type=book_review&#038;p=47243"},"modified":"2026-09-20T00:33:53","modified_gmt":"2026-09-20T06:33:53","slug":"la-vida-no-fue-sueno-de-juan-carlos-abril","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/la-vida-no-fue-sueno-de-juan-carlos-abril\/","title":{"rendered":"La vida no fue sue\u00f1o de Juan Carlos Abril"},"content":{"rendered":"<p><b>Valencia: Pre-Textos, colecci\u00f3n La Cruz del Sur. 2026. 50 p\u00e1ginas.<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-47366\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Portada_La-vida-no-fue-sueno-1.webp\" alt=\"\" width=\"250\" height=\"406\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Portada_La-vida-no-fue-sueno-1.webp 788w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Portada_La-vida-no-fue-sueno-1-185x300.webp 185w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Portada_La-vida-no-fue-sueno-1-630x1024.webp 630w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Portada_La-vida-no-fue-sueno-1-768x1248.webp 768w\" sizes=\"(max-width: 250px) 100vw, 250px\" \/>Obsesionaron a Borges (al ensayista, al narrador y al poeta), y Curtius las sigui\u00f3 en la historia de su eternidad. Son ese pu\u00f1ado de met\u00e1foras instaladas en una validez cercana a lo universal, y tanto da que nacieran con esta dimensi\u00f3n como que la adquiriesen con el pulimento de los siglos, con la constante atenci\u00f3n ganada a las sensibilidades m\u00e1s diversas. Volviendo a Borges, son im\u00e1genes con el valor de los cl\u00e1sicos, porque son todo para todos. Si pensamos en ellas, dif\u00edcilmente faltar\u00e1n las relacionadas con el tiempo; m\u00e1s espec\u00edficamente, aquellas que despliegan todo el peso simb\u00f3lico y vital condensado en lo crepuscular. Desde la perspectiva de la existencia humana, el per\u00edodo que se abre en los l\u00edmites de la madurez se ti\u00f1e de la melancol\u00eda equivalente a la provocada por los \u00faltimos rayos de sol diluy\u00e9ndose en el horizonte. Como el oto\u00f1o, la tarde metaforiza una etapa de la vida, algo que se encuentra en la imagen de la conclusi\u00f3n. Sin embargo, en la consideraci\u00f3n del car\u00e1cter c\u00edclico del tiempo, de la sucesi\u00f3n de los d\u00edas y de las estaciones, la sensaci\u00f3n de lo irremediable, sin llegar a diluirse, dialoga con la perspectiva abierta por la esperanza. Algo muere inevitablemente; algo tambi\u00e9n est\u00e1 a punto de nacer; y en la difusa frontera entre ambas el ser humano se hace consciente de su propia existencia y de la del mundo; de encontrar las palabras adecuadas, la poes\u00eda se acerca aqu\u00ed a uno de sus paradigmas, menos por la naturaleza propia del objeto que por la tonalidad de la que se ti\u00f1e. Los ejemplos podr\u00edan multiplicarse en la enciclopedia universal de la poes\u00eda; sin embargo, estas consideraciones solo est\u00e1n suscitadas para enmarcar una lectura de la \u00faltima entrega de sus versos por parte de Juan Carlos Abril.<\/span><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">La vida no fue sue\u00f1o<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> se ordena en tres movimientos que (re)crean los pasos de la ca\u00edda de la tarde, el par\u00e9ntesis de la noche y el nuevo despertar, en una secuencia que lleva desde el decaimiento al \u00e1nimo, activando los sentidos de los dos referentes mayores del t\u00edtulo, con su doble evocaci\u00f3n de la existencial y de lo literario, de la experiencia vital e intransferible, como elemento de identidad, y de lo que funciona como un c\u00f3digo compartido. Hay en todo ello un aire de familia con lo que ya conoc\u00edamos del autor, pero tambi\u00e9n unos elementos de renovaci\u00f3n que podemos equiparar a los que, con la tercera parte del libro, trae el d\u00eda que se abre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hay en Abril un claro sustrato conceptual en el que aflora la lecci\u00f3n granadina de los a\u00f1os 80 y se manifiesta en una reconocida labor de cr\u00edtica literaria. De la primera, el \u201caire de familia\u201d, la constataci\u00f3n quedar\u00eda atrofiada si se intentara reducir a unas relaciones de escuela po\u00e9tica. M\u00e1s interesante me parece atender a lo que el propio autor llama \u201clas lecciones de Juan Carlos Rodr\u00edguez\u201d en uno de sus ensayos recogidos en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La tercera v\u00eda. La poes\u00eda espa\u00f1ola entre la tradici\u00f3n y la vanguardia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Justamente, la dial\u00e9ctica del subt\u00edtulo de esta colecci\u00f3n de ensayos es uno de los planteamientos fuertes en la teor\u00eda sobre la din\u00e1mica y la norma literaria del profesor granadino, y, si no en estos t\u00e9rminos hist\u00f3ricos, se manifiesta en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La vida no fue sue\u00f1o<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> en la integraci\u00f3n de un legado y su revitalizaci\u00f3n, en el avance sin ruptura. La \u201ctercera v\u00eda\u201d no es solo una salida al bucle de la negatividad, la b\u00fasqueda de la exploraci\u00f3n de un espacio sin roturar, sino fundamentalmente una actitud de apertura para no quedar apresado en lo delimitado y establecido. Y de ello trata el libro, adem\u00e1s de situarse en la misma posici\u00f3n ante lo que ya es una consolidada trayectoria de su autor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Echando la vista atr\u00e1s, llama la atenci\u00f3n que el poema que abre el primer poemario reconocido de Juan Carlos Abril, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Un intruso nos somete<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1997), trate sobre la imagen que ahora ocupa espacio de centralidad en el libro m\u00e1s reciente: \u201cEs fr\u00eda y azul la noche (\u2026) Ella cierra el presente (\u2026) todo se escapa en esta noche sola\u201d. Los temas y las im\u00e1genes que permanecen en la tradici\u00f3n literaria suelen hacerlo tambi\u00e9n en la obra individual; de lo que se trata es de observar c\u00f3mo van adquiriendo distintas modulaciones y c\u00f3mo estas responden a un crecimiento personal, tambi\u00e9n cuando este conduce a un territorio de frontera, \u201clas ascuas de un crep\u00fasculo \/ morado\u201d donde \u201cTodas mis esperanzas y mis ilusiones, \/ mis sue\u00f1os y mis fantas\u00edas \/ se han convertido en un recuerdo\u201d, seg\u00fan asienta el fragmento inicial de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La vida no fue sue\u00f1o<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, entrando en directo di\u00e1logo con el t\u00edtulo y llevando al lector de la mano del poeta a la consideraci\u00f3n de una y otra realidad, la vivida y la so\u00f1ada, con la noche como eje, en tanto espacio de oscuridad, pero tambi\u00e9n de posibilidad de reequilibrar las pulsiones, de establecer una nueva econom\u00eda del deseo y de su p\u00e9rdida.<\/span><\/p>\n<blockquote><p><b><i>\u201c\u2026en <\/i><\/b><b>La vida no fue sue\u00f1o<\/b><b><i> acompa\u00f1amos a un sujeto po\u00e9tico en el que se proyecta su autor a modo de correlato autorreflexivo, a lo largo de su experiencia de viaje a trav\u00e9s de la escritura, pues el poema se convierte en la experiencia abierta a ser compartida, donde la palabra se erige como espacio de un descubrimiento, el de la temporalidad.\u201d<\/i><\/b><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El poeta se enfrenta a su vida y extiende el ajuste de cuentas a esa met\u00e1fora del sue\u00f1o que es la propia escritura, y es en el di\u00e1logo entre ambas, en la delimitaci\u00f3n de lo que no es el sue\u00f1o (tambi\u00e9n de lo que es), donde de nuevo la escritura articula la fluidez y salva a la vida de quedar represada, paralizada ante la noche.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Junto a la potencia de una imagen revitalizada, destaca en el proceso de identificaci\u00f3n de vida y escritura la estructura adoptada por el discurso o, mejor dicho, la estructura en que se ordena el discurso. Desde el \u00edndice, el lector descubre la articulaci\u00f3n del libro en tres elementos, con un notable paralelo con la estructura de un concierto, sugerencia que se concreta al comprobar que el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">tempo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de cada uno de los movimientos se adapta a la estructura cl\u00e1sica de la forma musical, reservando el ritmo de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">adagio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> para la parte central, \u201cNoche del arrepentimiento\u201d; el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">presto<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de las otras dos partes, la inicial \u201cHacia el olvido\u201d y la conclusiva \u201cBalanza de sombras\u201d, queda as\u00ed acentuado y en directa relaci\u00f3n con la temporalidad que los domina, la de la memoria subyacente a la nostalgia y la de la vida que se abre tras el paso por la oscuridad. El car\u00e1cter unitario que esta estructura otorga al libro llevar\u00eda a situarlo en la tradici\u00f3n del \u201cpoema extenso\u201d, tan acorde a su n\u00facleo l\u00edrico, y no cabe descartar esta referencia, que marca una de las tonalidades de la obra. La estructura en partes libera al texto del seguimiento exacto de los modelos e introduce un principio de l\u00f3gica y racionalidad contrabalanceando el impulso digresivo de lo que podr\u00eda identificarse con un libre flujo de conciencia. Junto a ello, la opci\u00f3n m\u00e1s determinante me parece la articulaci\u00f3n de cada tirada en unos fragmentos que se acercan en muchos casos a la entidad de un poema exento sin dejar de mover la fluidez del texto, hasta hacerle compartir y fundir la doble clave de la imagen y del razonamiento, de lo l\u00edrico y lo reflexivo, como lo que empieza en forma de eleg\u00eda y se abre hacia la oda. La dial\u00e9ctica propuesta, adem\u00e1s de mostrarse esencial al movimiento po\u00e9tico que el libro muestra, dinamiza las categor\u00edas establecidas a partir de las relaciones entre poema y libro en la l\u00edrica moderna, desde Petrarca. La noci\u00f3n de fragmento cobra una nueva vitalidad a partir de su propuesta en una l\u00ednea de ensamblaje que mantiene la paralela validez de la unidad y de sus partes, del poema-fragmento y de la composici\u00f3n unitaria.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como en algunas de las propuestas de referencia en la tradici\u00f3n moderna, de G\u00f3ngora a Eliot, de Wordsworth a Juan Ram\u00f3n, la condici\u00f3n del poema extenso se apoya en su capacidad de asimilaci\u00f3n de voces y ecos, de homenajes y discusiones, hasta dejar en el texto una taracea de textos anteriores, actuando como un poso del tiempo de la literatura y un pozo de sentidos de la vida. En el plano estructural de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La vida no fue sue\u00f1o<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> brota con naturalidad el di\u00e1logo con Dante, cambiando, eso s\u00ed, el orden lineal y ascendente de la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Commedia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> por un movimiento dial\u00e9ctico a partir del par antit\u00e9tico del d\u00eda y la noche, mucho m\u00e1s terrenal. En correspondencia, en los niveles m\u00e1s directos del verso resuenan, como ecos o citas literales, otras voces, que acompa\u00f1an y conforman al sujeto l\u00edrico, liberando su decurso del solipsismo individualista, aunque sin caer en pretensiones de universalidad. Sujeto hist\u00f3rico que ha le\u00eddo, que ha conformado una ideolog\u00eda est\u00e9tica con una alta dosis de conciencia hist\u00f3rica y literaria y que se sabe necesitado del reflejo en el espejo de los otros, en las voces que le eran inicialmente ajenas y han sido debidamente asimiladas, porque vivir es tambi\u00e9n leer. El lector atento y un rato c\u00f3mplice que reclama continua y expl\u00edcitamente la voz del poema puede ir descubriendo en \u00e9l las citas engastadas, en una suerte de conjuro al que no faltan los dioses tutelares: el Wordsworth de la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Poetry of Experience<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Splendor in the grass<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, el Rousseau y el Baudelaire concitados por un \u201cpaseo solitario\u201d, el Machado que resuena en el \u201ccamino que se desliza\u201d, el Borges de los \u201cs\u00edmbolos que se bifurcan\u201d e, incluso, el Juan Carlos Rodr\u00edguez resonante en la \u201cmetaf\u00edsica \/ oculta entre las m\u00e1scaras \/ del empirismo\u201d. Los ejemplos espigados solamente en las primeras p\u00e1ginas del libro son, a la vez, una argumentaci\u00f3n de lo expuesto y una invitaci\u00f3n al descubrimiento, pero no al de la tarea pedante del buscador de trufas literarias, sino a la reflexi\u00f3n propuesta sobre la dimensi\u00f3n del lenguaje (y del ser humano mismo) como una caja de resonancia de otras voces, de unas afinidades electivas que acaban defini\u00e9ndonos y, como en este caso, pueden servir (nuevo Virgilio dantesco) como una gu\u00eda en la salida de las sombras, en el paso por la noche del infierno y el sue\u00f1o, por la experiencia del acabamiento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y damos as\u00ed con una noci\u00f3n basal en la escritura y la lectura de la obra. \u201cExperiencia\u201d es aqu\u00ed el punto de partida del hombre que se observa en su situaci\u00f3n vital y an\u00edmica, que en un estado crepuscular siente lo manifestado en los citados versos iniciales, la conversi\u00f3n de las expectativas en memoria, el poder destructor del tiempo; en este punto lo que se pone en pie resulta inseparable del ser hist\u00f3rico que se mueve en las aulas granadinas con el nombre de Juan Carlos Abril. Desde los poetas lakistas y su comentador Langbaum y antes de su interesado reduccionismo, el t\u00e9rmino \u201cexperiencia\u201d apuntaba a un particular sentido de la l\u00edrica ligado a una concepci\u00f3n del sujeto distanciada del mundo del clasicismo y del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ancien R\u00e9gime<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, pero tambi\u00e9n de una teor\u00eda mim\u00e9tica que conceb\u00eda el poema como reflejo de algo ya hecho; en su lugar, se propone como un hacerse en el que el sujeto se encuentra a s\u00ed mismo y a los otros. Este valor entra en relaci\u00f3n con el otorgado a la experiencia en una teor\u00eda de la novela sustentada en la diferencia entre lo que le pasa al personaje y el modo en que este interioriza lo que le pasa. En s\u00edntesis, cabe decir que en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La vida no fue sue\u00f1o<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> acompa\u00f1amos a un sujeto po\u00e9tico en el que se proyecta su autor a modo de correlato autorreflexivo, a lo largo de su experiencia de viaje a trav\u00e9s de la escritura, pues el poema se convierte en la experiencia abierta a ser compartida, donde la palabra (la que resuena en la memoria de lo le\u00eddo y la que fluye) se erige como espacio de un descubrimiento, el de la temporalidad, ciertamente, pero tambi\u00e9n el de la condici\u00f3n hist\u00f3rica de quien se enfrenta a la disoluci\u00f3n de lo s\u00f3lido en la vida personal y en la compartida con <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">les semblables<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">les fr\u00e8res<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, si parafraseamos la apelaci\u00f3n de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Les fleurs du mal<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Puede ahora retomarse lo adelantado acerca de las \u201cpalabras adecuadas\u201d y su capacidad (por no decir su presencia irrenunciable) para actualizar las met\u00e1foras asentadas desde los or\u00edgenes de nuestra tradici\u00f3n. Dos me parecen las claves para determinarlas. En primer lugar, sortear el riesgo de la trascendencia, entendida como el abismo de lo sublime surgido de un exceso de valor de lo propio sintonizado con la eternidad de una imagen: mi tarde es la tarde, mi noche es la noche de todos, que es la forma de que no sea de nadie, una mera abstracci\u00f3n ideol\u00f3gica. En su lugar, y esta ser\u00eda la clave positiva, se impone un rebajamiento del tono a la altura de la contingencia del individuo y de la historia; en sinton\u00eda con una reconocible tradici\u00f3n, Abril lo establece en el di\u00e1logo con el otro, con quien es a la vez el hermano y el lector, quien admite la confidencia y quien es consciente de que est\u00e1 leyendo un texto, una construcci\u00f3n verbal, la ficci\u00f3n de un fingidor que se est\u00e1 desdoblando como forma de encontrarse. Como el fragmento asume una condici\u00f3n humilde frente a la consagraci\u00f3n del poema, lo conversacional trae a primer plano la imagen de la confesi\u00f3n personal, una forma de manifestarse con honestidad y con una superficie de llaneza. Tambi\u00e9n al modo en que se descubre la complejidad de la arquitectura que lleva del fragmento al libro, la sencillez acaba revelando su condici\u00f3n de excipiente en el que se desliza la densidad del artificio, entendido este sin ning\u00fan matiz peyorativo, como el resultado del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">miglior fabbro<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Tal es la ra\u00edz y el resultado de la trabaz\u00f3n del ritmo compositivo, de la polifon\u00eda que emerge de la transparencia, de la revitalizaci\u00f3n de una imagen con la sabia combinaci\u00f3n de lecturas y vivencias, de la asunci\u00f3n de un marco pragm\u00e1tico, el de la conversaci\u00f3n, que tiene tanto de modelizaci\u00f3n literaria como de pr\u00e1ctica cotidiana, de resonancias art\u00edsticas como de cercan\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El mecanismo (y tampoco ha de escandalizar este concepto) es imprescindible para rehuir el patetismo de la confesi\u00f3n <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">sensu stricto<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y el valor est\u00e9tico de lo que puede recrearla. La gran met\u00e1fora del ocaso puede llegar cargada con una pl\u00e9tora de indeseables adherencias sentimentales, con presuntas identificaciones, y solo la capacidad de situarla en una determinada clave (en sentido musical, pero tambi\u00e9n con valor de cifra) puede elevarla al nivel de lo po\u00e9tico. Juan Carlos Abril lo alcanza en esta nueva entrega por una de las v\u00edas m\u00e1s dif\u00edciles: situarse en un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pathos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> id\u00f3neo para la empat\u00eda f\u00e1cil, tratarlo en una met\u00e1fora identificable y amenazada de trivializaci\u00f3n y conseguir depurar el sentimiento m\u00e1s \u00edntimo para alcanzar y ofrecer la emoci\u00f3n del artefacto literario y l\u00edrico, esa forma de sue\u00f1o en que la vida se materializa.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/bookshop.org\/lists\/issue-39\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><b>\u00a1Compra libros de los autores y traductores incluidos en este n\u00famero en nuestra p\u00e1gina de Bookshop!<\/b><\/a><\/h5>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nota del editor: Pedro Ruiz P\u00e9rez, doctor en Filolog\u00eda Hisp\u00e1nica de la Universidad de C\u00f3rdoba, se acerca cr\u00edticamente al m\u00e1s reciente poemario de Juan Carlos Abril (Los Villares, Ja\u00e9n, Espa\u00f1a, 1974), poeta, cr\u00edtico y catedr\u00e1tico de did\u00e1ctica de la literatura en la Universidad de Granada: \u201cLa vida no fue sue\u00f1o se ordena en tres movimientos que (re)crean los pasos de la ca\u00edda de la tarde, el par\u00e9ntesis de la noche y el nuevo despertar, en una secuencia que lleva desde el decaimiento al \u00e1nimo, activando los sentidos de los dos referentes mayores del t\u00edtulo, con su doble evocaci\u00f3n de la existencial y de lo literario\u201d.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":47366,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"categories":[],"tags":[5841],"editors":[],"review_sections":[2044],"reviewers":[5796],"translator":[],"editors_pick":[],"lal_author":[],"class_list":["post-47243","book_review","type-book_review","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","tag-numero-39","review_sections-poesia","reviewers-pedro-ruiz-perez"],"acf":{"richtitle":"<i>La vida no fue sue\u00f1o<\/i> de Juan Carlos Abril","reviewers":"","title_field":"La vida no fue sue\u00f1o de Juan Carlos Abril","issueofarticle":46609,"sidebartitle":"","thumbnail":"","collection-articleimage":null},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review\/47243","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/book_review"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review\/47243\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":47367,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review\/47243\/revisions\/47367"}],"acf:post":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/issue\/46609"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/47366"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=47243"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=47243"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=47243"},{"taxonomy":"editors","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/editors?post=47243"},{"taxonomy":"review_sections","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/review_sections?post=47243"},{"taxonomy":"reviewers","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/reviewers?post=47243"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=47243"},{"taxonomy":"editors_pick","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/editors_pick?post=47243"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=47243"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}