{"id":41024,"date":"2025-06-29T23:35:11","date_gmt":"2025-06-30T05:35:11","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/book_review\/elocuencia-de-la-mirada-de-marina-gasparini-lagrange\/"},"modified":"2025-06-29T23:43:59","modified_gmt":"2025-06-30T05:43:59","slug":"elocuencia-de-la-mirada-de-marina-gasparini-lagrange","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/elocuencia-de-la-mirada-de-marina-gasparini-lagrange\/","title":{"rendered":"Elocuencia de la mirada de Marina Gasparini Lagrange"},"content":{"rendered":"<p><b>Madrid: K\u00e1lathos ediciones, 2024. 120 p\u00e1ginas.\u00a0<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-40607 alignleft\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Elocuencia-de-la-mirada.jpg\" alt=\"\" width=\"249\" height=\"345\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Elocuencia-de-la-mirada.jpg 321w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Elocuencia-de-la-mirada-216x300.jpg 216w\" sizes=\"(max-width: 249px) 100vw, 249px\" \/>No s\u00e9 si la trayectoria de Marina Gasparini Lagrange (Caracas, 1955) es muy conocida en Espa\u00f1a o en otros pa\u00edses de Latinoam\u00e9rica, pero la pertinencia de este su nuevo libro<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">, Elocuencia de la mirada, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">bien podr\u00eda ser una incitaci\u00f3n para conocer la obra de quien fue docente de la Universidad Central de Venezuela y luego residente en Venecia durante casi 20 a\u00f1os, siguiendo el curso de la di\u00e1spora venezolana que ha arrojado a millones de compatriotas a los cinco rincones del planeta. Su obra incardina iconograf\u00edas varias: arte, ensayo, poes\u00eda, como no pod\u00eda ser menos en quien fatig\u00f3 los pasillos del Instituto Warburg de Londres.\u00a0 Entre otros libros, menciono aqu\u00ed el fruto de la estancia en el Veneto, su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Laberinto veneciano (Moretti &amp; Vitale, 2009, 2014; Candaya, 2011); y <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">fruto de sus visitas a Espa\u00f1a<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">, Exilios. Poes\u00eda latinoamericana del siglo XX (Sociedad de Amigos de la Cultura Urbana, 2012). <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El libro de Marina Gasparini, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Elocuencia de la mirada<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, podr\u00eda muy bien titularse de una manera complementaria, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Pertinencia del viaje<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> o <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Percepci\u00f3n de la relectura<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, y tambi\u00e9n, tangencialmente <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Venice Revivisited<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, o <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Retorno a Venecia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, por evocar a Evelyn Waugh. Digo tangencialmente porque en este libro hay varios retornos, si bien el retorno a Venecia es quiz\u00e1 el m\u00e1s significativo dada la peripecia vital de m\u00e1s de quince a\u00f1os que la autora disfrut\u00f3 junto a la ciudad de los canales.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Prosigamos con algunas de las posibles lecturas que nos ofrece <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Elocuencia de la mirada.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> Los neoplat\u00f3nicos, Plotino, Hipatia, Amonio Saccas, entre otros, insist\u00edan en una idea que ha dado muchos frutos filos\u00f3ficos y literarios. Me refiero al hecho de que uno en realidad se nutre intelectualmente, espiritualmente, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">de aquello que reconoce<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. El conocimiento es este sentido anamnesis, recuerdo, es decir, volvemos por donde sol\u00edamos para encontrarnos con aquello que conocimos en otro tiempo, o con aquello sobre lo que le\u00edmos para saber que all\u00ed est\u00e1 tal y como lo dejamos, tal vez mejorado. Tal vez irrelevante, qui\u00e9n sabe. Porque claro, no se trata de un recuerdo absoluto, procedente de un mundo ideal, sino de un recuerdo vivido, padecido, pasado por el tamiz del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pathos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, como el que aqu\u00ed nos trae Marina Gasparini, un recuerdo modelado por los sentidos, y tal vez por la idea de Hume de que nuestras percepciones e impresiones modelan y revelan las ideas con las que construimos nuestro mundo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esas constantes visitas que realiza Gasparini al lugar del crimen (aqu\u00ed un crimen est\u00e9tico) y en este caso al lugar de la inspiraci\u00f3n, son tambi\u00e9n la constataci\u00f3n de un ejercicio de recuperaci\u00f3n del tiempo en el que nosotros mismos; a trav\u00e9s de aquello que estamos mirando, a trav\u00e9s de aquello que estamos recuperando, volvemos a vernos, muchos a\u00f1os despu\u00e9s, tal vez cambiados, tal vez golpeados por la vida, por los destierros, o por las derivas y derrotas. Lo digo en t\u00e9rminos de navegaci\u00f3n, derrotas a que nos conduce la existencia. Pero este volver a vernos a trav\u00e9s de lo que vimos es tambi\u00e9n un ejercicio de introspecci\u00f3n y de constataci\u00f3n de que aquellas intuiciones que tuvimos en un primer lugar son pertinentes, lo siguen siendo para nosotros.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Antes se ha hablado del t\u00edtulo de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Pertinencia del viaje<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> o de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Percepci\u00f3n de la relectura<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, y es que el libro de Gasparini Lagrange es tambi\u00e9n estas dos cosas y de una manera fundamental. En cierto modo nos pone en contacto con aquellos j\u00f3venes arist\u00f3cratas ingleses que desde siglo XVIII realizaban en llamado <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Grand Tour<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y que en 1732 crearon la llamada <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sociedad de los Dilettanti<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, para escapar de las estrecheces morales brit\u00e1nicas y de paso empaparse con el mensaje redescubierto que volv\u00eda a emanar de su cuna natural mediterr\u00e1nea, de Italia, de Grecia y luego de Espa\u00f1a y de Egipto, y que los j\u00f3venes realizaban con objeto de descubrirse, de liberarse, tambi\u00e9n de salir de los armarios, descubriendo la vieja sabidur\u00eda neocl\u00e1sica, mediterr\u00e1nea y oriental.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mucho contribuy\u00f3 a ello el rey ilustrado Carlos III y las excavaciones que mand\u00f3 a realizar en Pompeya y Herculano, para asombro del mundo. Venecia, la seren\u00edsima rep\u00fablica, ya en decadencia, fue para los europeos del XIX una de las grandes paradas. Ah\u00ed est\u00e1 despu\u00e9s Ricardo Wagner, ah\u00ed est\u00e1 Thomas Mann. Hacia esta cita, que ha sido su casa durante muchos a\u00f1os \u2014y que desde la a\u00f1oranza nunca lo dejar\u00e1 de ser\u2014 nos conduce Gasparini. Pero tambi\u00e9n lo es Madrid, y en particular el Museo del Prado, cuyas salas Gasparini recorre con fervor. Es la suya una visita enamorada. En ocasiones, la autora practica un desplazamiento y se fija en un detalle an\u00f3nimo, en una mirada an\u00f3nima, sea de uno de los personajes retratados \u2014y ello la conduce a indagar en los motivos por los cuales el artista se centr\u00f3 en esa mirada\u2014 o en un color, en un detalle.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De modo que el libro de Gasparini puede tambi\u00e9n leerse como una educaci\u00f3n sentimental del gusto art\u00edstico y literario. Por eso tambi\u00e9n lo he llamado <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Percepci\u00f3n de las relectura<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, y es que adem\u00e1s de museos, iglesias, y obras de arte, Gasparini nos hace pensar, reflexionar, trayendo para nosotros libros, lecturas, viajes, convocando autores. Y este pensar de Gasparini es un pensar en movimiento, como quer\u00edan los peripat\u00e9ticos, porque este libro es tambi\u00e9n uno de paseos, muy en la est\u00e9tica del fl\u00e2neur baudeleriano o en la que convoca Walter Benjamin en su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Libro de los pasajes<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, ejercicios de lenta mirada que nuestra autora, a contracorriente, acertadamente emplaza: vindicaci\u00f3n de la desconexi\u00f3n, del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Movimiento Slow<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> del paseante solitario que medita acerca de la condici\u00f3n del mundo.<\/span><\/p>\n<blockquote><p><b><i>\u201c<\/i><\/b><b>Elocuencia de la mirada<\/b><b><i> est\u00e1 escrito desde la condici\u00f3n del viajero permanente, del Homo Viator, del ser itinerante, del exiliado\/procesado sin causa, como le sucede a Joseph K.\u201d<\/i><\/b><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero hasta ahora, quien me escuche, con justicia podr\u00eda decir, bueno, usted nos habla de la impresi\u00f3n que le causa este libro, pero nos ha dicho poco de lo que contiene. Podr\u00eda defenderme, y decir que s\u00ed, que he descrito el libro mediante alusiones, que es lo que conviene a un libro de miradas. Pero no importa. No escabullir\u00e9 el bulto. Lo dir\u00e9 ahora.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Este libro, en un primer acercamiento, recoge un conjunto de visitas que realiza la autora a distintas obras de arte alojadas en varias iglesias y museos, con el objeto de recuperar visiones o miradas que hab\u00edan sido postergadas o que tal vez no hab\u00edan sido incluidas en ciertos c\u00e1nones estrechos. Gasparini representa otro mirar, y con \u00e9l no trata tanto de hacer la cr\u00edtica est\u00e9tica de una obra, o la ficha t\u00e9cnica de un cuadro, que esto hace tambi\u00e9n, sin duda, como de remirar esa obra desde la perspectiva distinta de un observador sorprendido por otra mirada, que muchas veces es una mirada tangencial de alguien que est\u00e1 dentro de la obra y que desde all\u00ed nos observa, sali\u00e9ndose de la trama argumental e iconogr\u00e1fica que describe la obra.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Saltamos unas p\u00e1ginas. De repente, un encuentro en el metro de Chueca, en Madrid, con una joven ciega, a la que Marina tiende la mano, se\u00f1ala o prefigura de nuevo el tempo lento del libro \u2014el del bast\u00f3n tembloroso golpeando sobre el piso\u2014 y un entendimiento de la ceguera como met\u00e1fora que desaf\u00eda la fidelidad de la visi\u00f3n literal, para entregarse al rito lateral de la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">mirada sesgada<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, nos dice la autora, y a la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">fuerza corporal y emocional<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que le har\u00e1 volver sobre ciertas im\u00e1genes, con el objetivo de desvelar \u201ccaligraf\u00edas an\u00edmicas\u2026 y relaciones no descifradas que trazan c\u00edrculos conc\u00e9ntricos invisibles que estrechan y vinculan correspondencias en la profundizaci\u00f3n de un ver\u201d. As\u00ed nos anuncia su programa Marina Gasparini Lagrange.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A partir de aqu\u00ed comienzan las visitas hacia esos escenarios donde anid\u00f3 un primer embelesamiento visual, y qui\u00e9n sabe si m\u00e1s. Primero se nos traslada a la iglesia de Santa Mar\u00eda Gloriosa dei Frari, en Venecia, para contemplar dos cuadros que Tiziano pint\u00f3 entre 1518 y 1526, para hablarnos de Leonardo Pesaro, el ni\u00f1o que es cubierta de tapa del libro y que nos mira desde hace cinco siglos, en aquella obra comisionada por su familia, y bajo cuyo lienzo, en homenaje al pintor, Marina depositaba ramos de gladiolas todos los 27 de agosto, aniversario de la muerte del pintor. La llamaban, los celadores y cuidadores de la iglesia museo, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La se\u00f1ora de las flores<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, otro t\u00edtulo posible para este libro, y que hubiera sido digno homenaje a Marco Denevi.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A partir de aqu\u00ed, Gasparini se reconcentra en practicar esa mirada lateral y sesgada en diversas obras de esta iglesia, el monumento funerario a Paolo Savelli, deteni\u00e9ndose en el fraile del fresco que, curioso, asoma en una de las capillas. Siempre para Gasparini, siguiendo al Malte de los cuadernos rilkeanos, cito:\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">Ver es dar cuenta de un tr\u00e1nsito interior que palpa en medio de la confusi\u00f3n, los encuentros y correspondencias que nos pertenecen. Solo entonces podremos hablar de un ver que se detiene a vislumbrar en lo invisible, en lo oculto, en el sobrecogimiento de la vida, en el silencio de la muerte.\u00a0<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Gasparini posa luego su mirada en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Las hilanderas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Vel\u00e1zquez, con un hermoso ep\u00edgrafe de Mar\u00eda Zambrano: \u201cNada es solamente lo que es\u201d. Luego nos lleva de nuevo a Venecia para remirar el Cristo ante Pilatos de Tintoretto, en la Scuela Grande di San Rocco, o su Juicio Final, en la tambi\u00e9n veneciana iglesia de la Madonna dell\u2019Orto, donde Gasparini especula en la posible relaci\u00f3n del Titorelli de Kafka, pintor de los jueces que act\u00faan en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El proceso<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y Tintoretto, autor del Juicio Final que bien pudo contemplar el checo en su visita a Venecia en 1913. De ah\u00ed pasamos a Cees Noteboom, a su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Desv\u00edo a Santiago<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y a Zurbar\u00e1n, compartiendo ese modo de ver la pintura como alegor\u00eda del viaje, \u201ccamino lateral para ver con la imaginaci\u00f3n\u201d. Y a otra visita al Museo del Prado, recordando Venecia, pero ya en Madrid, con la mudanza reci\u00e9n hecha, y de nuevo con Mar\u00eda Zambrano a quien cita una vez m\u00e1s: \u201cEl arte que es visto como arte es distinto que el arte que hace ver, que nos hace ver\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cambia la tierra y cambiamos nosotros, habitantes del desarraigo, nos dice la autora. Siguiendo las lecturas y las citas de George Steiner, cuando dice que la verdad est\u00e1 siempre en el exilio, de Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez, de Gombrowicz, de Mar\u00eda Zambrano nuevamente cuando dice <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">amo mi exilio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, entre otros autores, concluye Gasparini: \u201cConozco el exilio. Su color suele ser blanco como la p\u00e1gina no escrita, como la errancia bajo la luz enceguecedora de las arenas del desierto, (\u2026) pues el reino del exilio es amplio y misterioso, no aparece en ninguna carta geogr\u00e1fica\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El libro de Gasparini, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Elocuencia de la mirada<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, est\u00e1 escrito desde la condici\u00f3n del viajero permanente, del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Homo Viator<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, del ser itinerante, del exiliado\/procesado sin causa, como le sucede a Joseph K., y que est\u00e1 constantemente volviendo, recordando, indagando en los sentimientos que provocaron las primeras visitas, las primeras lecturas, de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando uno era feliz e indocumentado, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">como dijo Garc\u00eda M\u00e1rquez. Con la autora, al volver, recordamos, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">recuperamos el tiempo perdido<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, la impresi\u00f3n central que hizo que tal obra, tal rinc\u00f3n, tal poema, se convirtiera en significativa, en parte de nuestro aprendizaje, y que aqu\u00ed, ahora, gracias a esta preciosa obra, podemos volver a sentir, de otra manera, desembarazados de los ecos, y vueltos y entregados a las voces, tal vez a voces nuevas\u2026<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cPero este volver a vernos a trav\u00e9s de lo que vimos es tambi\u00e9n un ejercicio de introspecci\u00f3n y de constataci\u00f3n de que aquellas intuiciones que tuvimos en un primer lugar son pertinentes, lo siguen siendo para nosotros.\u201d<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":40608,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"categories":[],"tags":[5334],"editors":[],"review_sections":[2045],"reviewers":[5441],"translator":[],"editors_pick":[],"lal_author":[],"class_list":["post-41024","book_review","type-book_review","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","tag-numero-34","review_sections-no-ficcion","reviewers-jose-tono-martinez-es"],"acf":{"richtitle":"<i>Elocuencia de la mirada<\/i> de Marina Gasparini Lagrange","reviewers":"","title_field":"","issueofarticle":40469,"sidebartitle":"","thumbnail":"","collection-articleimage":null},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review\/41024","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/book_review"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review\/41024\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":41042,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review\/41024\/revisions\/41042"}],"acf:post":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/issue\/40469"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/40608"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41024"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41024"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41024"},{"taxonomy":"editors","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/editors?post=41024"},{"taxonomy":"review_sections","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/review_sections?post=41024"},{"taxonomy":"reviewers","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/reviewers?post=41024"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=41024"},{"taxonomy":"editors_pick","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/editors_pick?post=41024"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=41024"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}