{"id":41020,"date":"2025-06-29T23:34:13","date_gmt":"2025-06-30T05:34:13","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/book_review\/nuestros-venenos-de-augusto-effio\/"},"modified":"2025-06-29T23:42:22","modified_gmt":"2025-06-30T05:42:22","slug":"nuestros-venenos-de-augusto-effio","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/nuestros-venenos-de-augusto-effio\/","title":{"rendered":"Nuestros venenos de Augusto Effio"},"content":{"rendered":"<p><b>Lima: Peisa, 2024. 153 p\u00e1ginas.<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-40622 alignleft\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Nuestros-venenos.jpg\" alt=\"\" width=\"250\" height=\"375\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Nuestros-venenos.jpg 854w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Nuestros-venenos-200x300.jpg 200w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Nuestros-venenos-683x1024.jpg 683w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Nuestros-venenos-768x1151.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 250px) 100vw, 250px\" \/>Es sabido que la literatura se nutre de la realidad y viceversa. Lo inusual no es que una de ellas deje sus huellas en la otra, sino que al terminar una ficci\u00f3n sintamos que nuestra realidad, desde ese instante, empieza a funcionar como la hemos experimentado en la imaginaci\u00f3n. Peor a\u00fan, que nos quede la duda de que quiz\u00e1 siempre fue as\u00ed, que ese microuniverso acotado en un centenar de p\u00e1ginas sea el mundo que subyace a nosotros, el dinosaurio que siempre estuvo all\u00ed y nunca se fue, y que, desde una clandestinidad atemporal, nos inocula su adormecedor veneno.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El arte no tarda en capturar las disfunciones sociales cuando estas irrumpen en medios capaces de identificar lo normal de lo excepcional. Las guerras, epidemias, revoluciones, desastres, y tantas formas de quiebre manifiesto, han sido materia prima de incontables ficciones que han sabido erigirse sobre la perplejidad del tr\u00e1nsito entre el h\u00e1bito y la disrupci\u00f3n o en sus varias formas de subversi\u00f3n y resistencia. Lo dif\u00edcil es atrapar a los monstruos carentes de principio o final porque yacen en el tejido social desde tiempos inmemoriales y cuya pr\u00e1ctica ha sido normalizada a punta de recurrencia y ubicuidad, al extremo que cualquier posible resistencia ha desaparecido o, peor a\u00fan, se ha desvanecido en las aguas turbias de la relatividad \u00e9tica: el bien y el mal ya no regulan estos mundos porque simplemente han dejado de existir.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La novela <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Nuestros venenos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de Augusto Effio, cuenta las andanzas de Ulises Tumial\u00e1n, un abogado inescrupuloso que trafica con fallos judiciales ap\u00f3crifos, generalmente revertidos con sobornos. Tumial\u00e1n se encuentra afincado en el centro de un aparato mafioso de jueces, fiscales, abogados, extorsionadores, sicarios y matones, entre otras \u201cjoyas\u201d. Su radio de acci\u00f3n abarca a clientes que van desde mujeres desvalidas capaces de todo por lograr la tenencia de sus hijos, hasta poderosos empresarios que buscan revertir una prueba de paternidad. Los diferentes personajes forman parte de un mismo tejido narrativo que, acertadamente estructurado en cap\u00edtulos breves y descrito con un lenguaje econ\u00f3mico y preciso, construye el espacio y la temperatura adecuados para dar cabida a un cap\u00edtulo atendido en nuestra historia contempor\u00e1nea: la muerte del expresidente peruano Alan Garc\u00eda.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Quien desde afuera escucha esto \u00faltimo, podr\u00eda pensar que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Nuestros venenos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> se trata de una \u00e9pica de estafas, suicidios o suplantaciones de alcances megal\u00f3manos. Sin embargo, desde las primeras p\u00e1ginas lo que uno encuentra es una pluralidad de min\u00fasculas interacciones cotidianas en las que una sociedad empieza a pervertirse, o contin\u00faa pervirti\u00e9ndose para abonar una tierra de extra\u00f1a fertilidad que dar\u00e1 pie a personajes como Garc\u00eda (y tantos otros expresidentes del Per\u00fa), as\u00ed como al efervescente brote de fabulaciones y conjeturas que devienen de su estramb\u00f3tica muerte.\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote><p><b><i>\u201cNarrada en una riesgosa pero acertada segunda persona que se amolda a su interlocutor, el relato de Effio ha unido su conocimiento de la novela negra con su larga trayectoria en la burocracia estatal.\u201d<\/i><\/b><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La corrupci\u00f3n no es un tema nuevo en la literatura peruana ni en ninguna otra. Desde Ricardo Palma o Clorinda Matto de Turner hasta Vargas Llosa y Bryce Echenique, pasando por L\u00f3pez Alb\u00fajar, Vallejo, Arguedas, Ribeyro, Scorza, Dughi, Reynoso, y una lista interminable, la corrupci\u00f3n ha estado presente, ya sea como tel\u00f3n de fondo o como eje de la narrativa principal. Sin embargo, es en la particularidad de su tratamiento y en su enfoque que la novela de Effio encuentra su sello propio y su inc\u00f3moda actualidad. He aqu\u00ed una historia en donde el protagonista central no es el h\u00e9roe ni el antih\u00e9roe que enfrenta un desaf\u00edo puntual, sino un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">modus vivendi<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, una forma de entender y vivir la cotidianidad. Si la extorsi\u00f3n y el chantaje se extienden por contagio, como lo hac\u00eda la ceguera en el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ensayo sobre la ceguera<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Jos\u00e9 Saramago, la excepci\u00f3n pronto se convertir\u00e1 en norma, la ley de la selva reemplazar\u00e1 cualquier constituci\u00f3n pol\u00edtica, y el crimen se impondr\u00e1 como el nuevo Estado. \u00bfQu\u00e9 lugar tendr\u00e1n aqu\u00ed, entonces, quienes no se alineen con las pr\u00e1cticas y leyes de este nuevo Estado de facto? Aunque parezca que hablamos de una distop\u00eda orwelliana o de un pasaje de Asimov, basta abrir las puertas de nuestras casas en el Per\u00fa de hoy para encontrarnos con los elementos m\u00e1s cercanos a este nuevo orden que se extiende como epidemia y que parece hacer esfuerzos cotidianos por asemejarse cada vez m\u00e1s a la novela de Effio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sabemos que nuestros vecinos latinoamericanos tambi\u00e9n han sido tierra fecunda para las m\u00faltiples caras de la criminalidad urbana y que, tanto el arte como la cultura, en sus diversas plataformas y geograf\u00edas, han sabido registrarlas. La \u201csicaresca\u201d colombiana responde a una propagaci\u00f3n indiscriminada del sicariato adolescente que la literatura ha sabido explorar. Del mismo modo, la muerte, vista como suceso o fen\u00f3meno, tragedia o celebraci\u00f3n, tiene ya un lugar instaurado en la cultura mexicana, tanto en la culta como en la popular.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si este es el caso para cada pa\u00eds, habr\u00eda que preguntarse qu\u00e9 le corresponde al Per\u00fa. Algunos sostendr\u00e1n que el mayor flagelo transversal a nuestra historia republicana \u2014y m\u00e1s all\u00e1\u2014 es la corrupci\u00f3n, entendi\u00e9ndola como la rapi\u00f1a del bien com\u00fan. Por otra parte, ser uno de los pa\u00edses del mundo con mayores \u00edndices de violencia contra la mujer, podr\u00eda hacernos pensar que es en este campo donde nuestra criminalidad ha echado ra\u00edces m\u00e1s profundas: en la rapi\u00f1a del cuerpo del otro. En apariencia se tratar\u00eda de dos problemas inconexos, pero vistos m\u00e1s de cerca (y tomando en cuenta estudios de la antropolog\u00eda de g\u00e9nero en Latinoam\u00e9rica), ambos constituyen diferentes caras de la misma moneda. En este sentido, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Nuestros venenos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> explora a fondo esta desafortunada confluencia, con descripciones e im\u00e1genes desgarradoras de los extremos a los que puede llegar la humillaci\u00f3n, la bajeza y la desolaci\u00f3n. En un universo desprovisto de principios, el cuerpo de las mujeres pasa a ser el centro y la periferia de toda negociaci\u00f3n, el m\u00f3vil y el aparente l\u00edmite del nuevo lenguaje de favores, traiciones y alianzas. El dramaturgo rumano Matei Visniec lo describir\u00eda mejor que nadie en el t\u00edtulo de una de sus piezas teatrales sobre la Guerra de Bosnia: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El cuerpo de la mujer como campo de batalla<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Todo lo anterior parecer\u00eda indigerible para un lector m\u00ednimamente sensibilizado con el dolor humano, y es aqu\u00ed justamente donde opera la magia de la literatura cuando esta acierta. Es en la elecci\u00f3n de las palabras y los ritmos, en las im\u00e1genes del buen cuentista que pinta diversas historias con pocos detalles, en las idas y venidas con ecos de Quentin Tarantino que distienden o parodian, o en la dosificaci\u00f3n de la tensi\u00f3n narrativa, donde se encuentran algunas de las virtudes de esta novela: no solo en hacernos soportar lo insoportable, sino en persuadirnos y capturar nuestra atenci\u00f3n y entusiasmo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Narrada en una riesgosa pero acertada segunda persona que se amolda a su interlocutor, el relato de Effio ha unido su conocimiento de la novela negra con su larga trayectoria en la burocracia estatal y en las arterias del mundo judicial para ofrecernos una exquisita conjetura social sobre uno de esos venenos end\u00e9micos que, en vez de matarnos, como reza el ep\u00edgrafe, nos engordan. Por eso quiz\u00e1, es que ya los conocemos y los sabemos nuestros.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa novela Nuestros venenos, de Augusto Effio, cuenta las andanzas de Ulises Tumial\u00e1n, un abogado inescrupuloso que trafica con fallos judiciales ap\u00f3crifos, generalmente revertidos con sobornos.\u201d<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":40623,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"categories":[],"tags":[5334],"editors":[],"review_sections":[2044],"reviewers":[5437],"translator":[],"editors_pick":[],"lal_author":[],"class_list":["post-41020","book_review","type-book_review","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","tag-numero-34","review_sections-poesia","reviewers-pedro-llosa-velez-es"],"acf":{"richtitle":"<i>Nuestros venenos<\/i> de Augusto Effio","reviewers":"","title_field":"","issueofarticle":40469,"sidebartitle":"","thumbnail":"","collection-articleimage":null},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review\/41020","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/book_review"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review\/41020\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":41038,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review\/41020\/revisions\/41038"}],"acf:post":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/issue\/40469"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/40623"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41020"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41020"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41020"},{"taxonomy":"editors","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/editors?post=41020"},{"taxonomy":"review_sections","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/review_sections?post=41020"},{"taxonomy":"reviewers","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/reviewers?post=41020"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=41020"},{"taxonomy":"editors_pick","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/editors_pick?post=41020"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=41020"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}