{"id":38108,"date":"2024-12-17T10:02:34","date_gmt":"2024-12-17T16:02:34","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?post_type=book_review&#038;p=38108"},"modified":"2024-12-20T15:05:56","modified_gmt":"2024-12-20T21:05:56","slug":"the-delivery-de-margarita-garcia-robayo-traducido-por-megan-mcdowell","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/the-delivery-de-margarita-garcia-robayo-traducido-por-megan-mcdowell\/","title":{"rendered":"The Delivery de Margarita Garc\u00eda Robayo, traducido por Megan McDowell"},"content":{"rendered":"<p class=\"p1\"><b>Edimburgo: Charco Press, 2023. 169 p\u00e1ginas.<\/b><\/p>\n<p class=\"p1\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-37892\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Portada_The-Delivery.jpg\" alt=\"\" width=\"250\" height=\"378\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Portada_The-Delivery.jpg 294w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Portada_The-Delivery-198x300.jpg 198w\" sizes=\"(max-width: 250px) 100vw, 250px\" \/>La novela <i>The Delivery<\/i> de Margarita Garc\u00eda Robayo (Charco Press, 2023; traducci\u00f3n al ingl\u00e9s de <i>La encomienda<\/i>) en verdad no trata de la enorme caja de madera que se encuentra en el pasillo fuera del departamento de nuestra narradora desde hace dos d\u00edas. Cuando el conserje al fin toca su puerta, \u00e9l bruscamente la arrastra dentro de su domicilio por su cuenta, diciendo: \u201cTodos los vecinos se quejan porque esto obstruye el paso, no se puede circular\u201d. Esta historia, traducida al ingl\u00e9s por Megan McDowell, trata de abrir todo lo que prefer\u00edamos mantener cerrado.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\">La narradora an\u00f3nima, una escritora colombiana que trabaja como <i>freelancer<\/i> para una agencia de publicidad en Buenos Aires, sigue evitando la caja una vez que est\u00e1 dentro: un paquete presumiblemente enviado por su hermana, a cinco mil millas de distancia, desde su patria ecuatorial. Al contrario, nuestra narradora dirige su atenci\u00f3n hacia Catrina, la gata que deambula por el complejo de departamentos, sin pertenecer a nadie. \u201cEl pozo en los ojos de la gata nunca se queda quieto. Por eso me hace distinta cada vez que me asomo\u201d, medita la narradora, y los prefiere a los ojos humanos, pues no esperan que ella sea predecible o constante en su car\u00e1cter, tal como hacen la mayor\u00eda de los seres humanos. Al parecer, su vida est\u00e1 dise\u00f1ada para ser aislada. \u201cQuiero agarrar un machete y tajear el piso para marcar el l\u00edmite entre el mundo de afuera y el mundo de adentro, y que de ese tajo crezca un muro de fuego que solo yo pueda atravesar\u201d, ella piensa cuando un vecino toca la puerta. \u201cBatallo por contener a la criatura ofuscada que tengo adentro, arranc\u00e1ndose las cut\u00edculas sangrantes con los dientes\u201d, incapaz de contener su pesimismo, incluso cuando est\u00e1 participando en una videollamada, no programada y poco com\u00fan, con su hermana. \u201cNo s\u00e9 si me gusta el verano\u201d, dice. \u201cVerano significa el rebrote de algo que ha muerto\u201d.<\/p>\n<p class=\"p1\">Sin que nadie la toque, la caja se encuentra obligada a abrirse por su cuenta. La narradora llega a casa un d\u00eda y encuentra las tablas desarmadas en el piso, adem\u00e1s de su madre, con quien ya no tiene contacto, en el sof\u00e1. \u201cTengo fr\u00edo\u201d, dice, frot\u00e1ndose los brazos. Nuestra narradora parpadea, y despu\u00e9s lo toma con calma. Lo que sigue es una b\u00fasqueda cerebral de un sentido de pertenencia en un reino altamente propenso a la futilidad. Reminiscente de Ottessa Moshfegh y Joan Didion, Garc\u00eda Robayo empuja a su personaje, incesante y a veces dolorosamente, hacia la autobservaci\u00f3n: \u201cPadec\u00eda el vicio de la introspecci\u00f3n\u201d, piensa la narradora. \u201cO sea, que pensaba mucho sobre m\u00ed misma y sacaba un mont\u00f3n de conclusiones.\u201d<\/p>\n<p class=\"p1\">A lo largo de <i>The Delivery<\/i>, tercera novela de Garc\u00eda Robayo, la autora colombiana utiliza no solo la trama de la historia, sino tambi\u00e9n su estructura para desafiar tanto a su protagonista como a sus lectores. Mientras la narradora intelectualiza sus relaciones, la historia exige que los lectores realicen su propia gimnasia fr\u00e9nica: a la mitad de la historia, Garc\u00eda Robayo empieza a desdibujar las l\u00edneas entre autora, narradora y personaje, implor\u00e1ndole a todo el mundo, incluyendo a la lectora, que acepte el acto de abrirse, por inc\u00f3modo que sea; a trav\u00e9s de la novela, arguye que la recompensa de la intimidad vale los riesgos.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\">Cuando llega su madre en la caja, la narradora se encuentra trabajando en una propuesta de financiamiento para un proyecto de escritura que la llevar\u00eda a Europa. Su madre comienza a cocinar y limpiar; acciones que, curiosamente, no fueron parte de su infancia. Tales actos considerados motivan a la narradora para repasar cada relaci\u00f3n que ha tenido en su vida: su \u00fanica amiga, Marah, con quien est\u00e1 en malos t\u00e9rminos (\u201cTen\u00e9s la sensibilidad obstruida como los ca\u00f1os de una casa vieja\u201d, dice Marah en una ocasi\u00f3n); y Axel, su novio fot\u00f3grafo, que le gusta pero con quien no se logra comunicar. Cuando se le pregunta sobre sus sentimientos, ella supone: \u201cMejor no tirar del hilo. Mejor no abrir esa puerta\u201d. \u00bfPara qu\u00e9? Es capaz de apreciar la alegr\u00eda de los dem\u00e1s, y los proyectos que necesitan apoyo, \u201cpero me atrae muy poco la idea de cuidar un jard\u00edn propio, porque siento que en mis manos cualquier brote perder\u00eda su vitalidad tan r\u00e1pido como yo perder\u00eda el entusiasmo\u201d.<\/p>\n<p class=\"p1\">Mientras se instala su madre, sin embargo, los encuentros de la narradora con Catrina, Axel y sus vecinos empiezan a afectarla de nuevas y m\u00e1s profundas maneras, poco a poco fracturando su fijaci\u00f3n en la futilidad de la vida. Aqu\u00ed es donde las fisuras de la propia novela comienzan a emerger: el proyecto de escritura de la narradora empieza a filtrarse en nuestra propia experiencia narrativa hasta que su escritura se vuelve la escritura de Garc\u00eda Robayo, y las preguntas de qui\u00e9n es la madre, qui\u00e9n es la hija, y qu\u00e9 es lo real empiezan a distorsionarse. Los l\u00edmites cambiantes de la historia son ca\u00f3ticos e inc\u00f3modos a veces, al igual que los intentos de la narradora de alcanzar la intimidad sentimental. Tanto a la lectora como a la narradora se le pide aceptar la porosidad, e incluso corresponderla, ya que aceptar con entusiasmo los dos reinos terminar\u00e1 valiendo la pena.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p class=\"p4\">\u201cEn la lucha de nuestra narradora para encontrar el sentido de s\u00ed misma en relaci\u00f3n con los dem\u00e1s, la intimidad es el alivio liberador que ofrece Garc\u00eda Robayo.\u201d<\/p>\n<\/blockquote>\n<p class=\"p1\">La prosa de Garc\u00eda Robayo se muestra m\u00e1s el\u00e9ctrica cuando est\u00e1 canalizando el proyecto de escritura de la narradora, y la novela sigue expandiendo si, como la narradora, la lectora se adapta a su paso en vez de resistirlo: \u201cLa madre corre por la playa [&#8230;] se alza la bata, se pone en cuclillas y expulsa uno, dos cr\u00edos sin ninguna dificultad\u201d, escriben. \u201cCorta el cord\u00f3n con los dientes, lava a las criaturas con la lengua y sigue corriendo\u201d. Aqu\u00ed, la traducci\u00f3n al ingl\u00e9s (\u201cShe cuts the cord with her teeth, licks her young clean, and keeps running\u201d) favorece la aguda sequedad de Garc\u00eda Robayo sobre su uso de la aliteraci\u00f3n, mientras otra hubiera privilegiado la naturaleza l\u00edrica de su prosa, con la cual embellece las chispas de realismo m\u00e1gico que se encuentran a lo largo del texto original de <i>La encomienda<\/i> (Anagrama, 2022).<\/p>\n<p class=\"p1\">En la lucha de nuestra narradora para encontrar el sentido de s\u00ed misma en relaci\u00f3n con los dem\u00e1s, la intimidad es el alivio liberador que ofrece Garc\u00eda Robayo. Unos pocos d\u00edas despu\u00e9s de la llegada de su madre, nuestra narradora acepta cuidar al ni\u00f1o peque\u00f1o de su vecina. En el parque, sufren un incidente que deviene en un episodio de llanto mutuo. En vez de paralizarse como ha hecho antes, decide aceptarlo, con el ni\u00f1o como un pelda\u00f1o hacia las experiencias humanas compartidas. \u201cTengo ganas de llorar con \u00e9l y eso hago.\u201d Cuando ella se arrodilla y se abrazan, cae en la cuenta del cambio. \u201cMe dan ganas de explicarle eso a Le\u00f3n, que lo bueno del llanto es que arrasa con pesares tordos que nunca son los del momento, sino otros.\u201d<\/p>\n<p class=\"p1\">Se da cuenta de que su cuerpo es una mejor puerta a sus sentimientos que su mente. Junto con su novio, Axel, no tiene otra opci\u00f3n: \u201cme llev\u00f3 ante una criatura gigante\u201d de sentimientos a los cuales previamente no les hac\u00eda caso: \u201cme puso de rodillas: vamos m\u00edrala bien, experimenta los sentimientos apropiados\u201d. Al mantener los ojos abiertos, en vez de dar la vuelta y aislarse, es capaz de identificar un amor que alimenta su impulso hacia adelante. Invita a su amiga Marah a su departamento, e inicia una reconciliaci\u00f3n de su amistad.<\/p>\n<p class=\"p1\">En todos los reinos de la vida, la intimidad le pide a cualquiera abrirse: confiar en lo permeable, en lo que no f\u00e1cilmente se contiene. Juntas, Garc\u00eda Robayo y su narradora demuestran que, cuando logramos dicha meta, se aflojan las garras de la futilidad; la vida se vuelve m\u00e1s colorida y averiguamos cosas importantes sobre nosotras mismas, las cuales son dos de las mayores recompensas de la intimidad. \u201cMe gusta el verano\u201d, concluye nuestra narradora al final. Ya no es nom\u00e1s una estaci\u00f3n de la muerte. Dando una vuelta por sus propios pensamientos, al final aterriza en el potencial de la alegr\u00eda: ocurre cuando \u201cla vida explota en tonos verdes\u201d.<\/p>\n<h5 class=\"p5\" style=\"text-align: right;\">Traducci\u00f3n de Arthur Malcolm Dixon<\/h5>\n<h5 class=\"p7\"><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\t\t<div data-elementor-type=\"page\" data-elementor-id=\"38001\" class=\"elementor elementor-38001 elementor-37989\" data-elementor-post-type=\"elementor_library\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"has_ae_slider elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-2f32464 elementor-section-content-middle elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default ae-bg-gallery-type-default\" data-id=\"2f32464\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"has_ae_slider elementor-column 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