{"id":35491,"date":"2024-06-26T18:28:01","date_gmt":"2024-06-27T00:28:01","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?post_type=book_review&#038;p=35491"},"modified":"2024-06-26T22:57:19","modified_gmt":"2024-06-27T04:57:19","slug":"guapo-de-miguel-yarull","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/guapo-de-miguel-yarull\/","title":{"rendered":"Guapo de Miguel Yarull"},"content":{"rendered":"<p><b>Espa\u00f1a: La Pereza Ediciones. 2023. 222 p\u00e1ginas.\u00a0<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-34959\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Portada_Guapo.jpeg\" alt=\"\" width=\"250\" height=\"422\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Portada_Guapo.jpeg 1137w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Portada_Guapo-178x300.jpeg 178w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Portada_Guapo-606x1024.jpeg 606w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Portada_Guapo-768x1297.jpeg 768w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Portada_Guapo-910x1536.jpeg 910w\" sizes=\"(max-width: 250px) 100vw, 250px\" \/>Dicen algunos pesimistas que todas las historias ya han sido contadas. Sin embargo, estas no son exactamente las que incluye la Biblia: los dos hermanos no se llaman Abel y Ca\u00edn, sino Dar\u00edo y David. Uno no mata al otro y, exceptuando alg\u00fan que otro breve flash back en Barcelona, casi toda la trama trascurre en un Santo Domingo nada m\u00edstico, pero en el que la larga sombra del Yahv\u00e9 b\u00edblico es sustituida con ventaja por la tit\u00e1nica figura paterna del General, s\u00edmbolo del autoritarismo caribe\u00f1o y omnipresente incluso despu\u00e9s de su deceso.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Guapo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, novela del dominicano Miguel Yarull, cualquier lector tendr\u00e1 la impresi\u00f3n de enfrentarse a una trama cl\u00e1sica, de final ineludible; pero, a la vez, extra\u00f1amente novedosa en sus pormenores. Una tragedia moderna y caribe\u00f1a, o sea, con repuntes de comedia o hasta de farsa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Nunca conocemos el verdadero nombre del General. Con su sepelio y con honores oficiales comienza la trama, s\u00f3lo que le llamaban La Macana, como a la hist\u00f3rica arma contundente de los indios ta\u00ednos, por haber sido un implacable perseguidor de comunistas y l\u00edderes sindicales bajo los gobiernos de Trujillo, Balaguer y Bosch, inolvidables y dictatoriales presidentes de su pa\u00eds.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El temible padre de los dos D es una figura t\u00edpica de la historia caribe\u00f1a, todo un arquetipo: no el l\u00edder m\u00e1ximo, sino uno de esos mandos militares medios, discretos y poco visibles, pero poderos\u00edsimos, en tanto que encargados del trabajo sucio de los gobiernos no exactamente democr\u00e1ticos. Individuos casi an\u00f3nimos, pero de siniestra eficiencia represiva, sin los que ninguna dictadura ser\u00eda posible. Y que, a la larga, a veces llegan a perdurar en la sombra, durante mucho m\u00e1s tiempo que los tiranos que los encumbraron y cobijaron. Porque ellos son, casi, el Ej\u00e9rcito mismo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hombres de origen humilde que se hacen a s\u00ed mismos con disciplina y dureza, abrazando el uniforme, y que (\u00bfl\u00f3gicamente?) aspiran a que sus v\u00e1stagos, aunque nacidos en cuna de plata, hereden esa misma hambre de poder y riqueza.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Individuos crecidos en el trabajo brutal, que nunca recibieron cari\u00f1o paterno, y por eso mismo tampoco saben darlo a su progenie, de la que siempre recelan el peor pecado: la blandura, que lleva a la mariconer\u00eda, lo m\u00e1s opuesto imaginable al arquetipo del macho latino del que se sienten representantes ideales, casi due\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ninguna feminista de hoy dudar\u00eda un segundo en calificar al General como perfecto modelo de masculinidad t\u00f3xica. Exhibe todos los requisitos: infidelidades continuas con jovencitas pobres, cuya carne n\u00fabil compra con su dinero y favores; visitante habitual de puticlubs, aunque siempre se mantenga casado con la se\u00f1ora Digna, la madre de sus dos hijos, a los que no duda en iniciar, casi a la fuerza, en los h\u00famedos secretos del sexo; desconfianza de todo lo que parezca cultura, como el inter\u00e9s de David por tocar \u201cDust in the Wind\u201d de Kansas, en el viol\u00edn, en vez de o\u00edr bachatas y tomar ron blanco por litros, pero sin nunca emborracharse como \u00e9l. Culto a la hombr\u00eda militarizada, porque un hombre de verdad tiene que habituarse a las armas de fuego y a cazar desde peque\u00f1o, para que sepa lo que es la muerte y tenga claro que los soldados obedecen las \u00f3rdenes y nunca las cuestionan.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Obviamente, de tal padre-Dios, de r\u00edspida e inapelable autoridad, que siempre amenaza a sus reto\u00f1os con castigos f\u00edsicos (que a menudo les propina, sin dudar) ten\u00eda sentido que nacieran extremos. El yin y el yang: sus hijos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dar\u00edo es el mayor: sumiso, ansioso de agradar a su padre, de nunca desafiarlo: por eso se hace militar y estudia en la prestigiosa academia norteamericana de Valley Forge, hasta devenir coronel, pese a carecer de todo carisma o don de mando. Permanece al lado de su progenitor hasta que muere y aspira a heredar todos sus bienes.<\/span><\/p>\n<blockquote><p>\u201cPese a ser predecible, el cierre de la trama sorprende y deja un agridulce sabor a moraleja y fatalidad\u201d<\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">David, el menor, en cambio, rubio de ojos verdes, como su abuelo materno, es el rebelde cl\u00e1sico. No se atrev\u00eda a enfrentar f\u00edsicamente al General; estudiante modelo, sobresal\u00eda en todas las disciplinas deportivas, sin que su distante padre condescendiera jam\u00e1s en acudir a ver sus juegos de b\u00e9isbol o sus competencias de nataci\u00f3n. Ya de joven se transforma en el guapo fanfarr\u00f3n cl\u00e1sico: abraza las drogas m\u00e1s duras y nunca retrocede ante ninguna pelea, sabedor de que el temido nombre de su progenitor siempre lo sacar\u00eda de problemas y de entre rejas. Aunque dejase tuerto a un compa\u00f1ero de estudios o cometiera otras mil barrabasadas imperdonables, que s\u00f3lo eran desesperados pedidos de una atenci\u00f3n que nunca tuvo. Hasta que, una vez, cruz\u00f3 la l\u00ednea, y la transgresi\u00f3n le cost\u00f3 ser desterrado de Santo Domingo, a donde no regresar\u00e1 sino hasta 30 a\u00f1os despu\u00e9s para el entierro del padre: cargado con una novia argentina que lo adora y ansioso por saber si, pese a todo, el General le dej\u00f3 algo de su fortuna en el testamento, quiz\u00e1s considerando que, en su terca rebeld\u00eda, era m\u00e1s parecido a \u00e9l de lo que todos pensaban.<\/span><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">Guapo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> se lee f\u00e1cil, de un tir\u00f3n: no est\u00e1 escrito con derroche de recursos formales ni grandes malabares estil\u00edsticos. Yarull es de esos escritores sobrios, convencidos de que, si son lo bastante jugosas, las historias hablar\u00e1n por s\u00ed mismas y las deja encontrar su propia voz. M\u00e1s que historia, su novela es casi una sesi\u00f3n de psicoan\u00e1lisis. No s\u00f3lo de los complejos del hermano obediente y el hijo oveja negra, sino del trauma nacional dominicano: la tragedia de un pa\u00eds deformado por d\u00e9cadas de autoritarismo dictatorial, reh\u00e9n de un pasado del que no bastan un par de generaciones de democracia para librarse. De las dificultades de un var\u00f3n caribe\u00f1o algo distinto por llenar las expectativas de masculinidad de un padre exigente y tradicional. De la incapacidad de ofrecer amor a nadie, si nunca se recibi\u00f3. De los pat\u00e9ticos c\u00edrculos viciosos que a veces llamamos relaciones familiares y humanas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">David, el carism\u00e1tico protagonista, es un personaje de maravillosa ambivalencia: por momentos, se odia y desprecia su actuar prepotente; en otros, empatizamos con su dolor de hijo pr\u00f3digo, admirando su valor y fidelidad a sus amigos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A veces manifiesta ansias de redimirse, como en su relaci\u00f3n con el ex sacerdote Drummond, que en Barcelona lo saca del marasmo de la droga. O su leve intento por acercarse a Alfonso, su sobrino de Santo Domingo, que tambi\u00e9n enfrenta la desaprobaci\u00f3n paterna por su empe\u00f1o en ser DJ y no militar; y su decidido fanatismo por todo lo japon\u00e9s, que lo lleva a tener una novia de tal nacionalidad, para horror del Coronel y de su madre, la cl\u00e1sica dominicana superficial y de buena familia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero, en otras ocasiones, a David se le dir\u00eda empe\u00f1ado en hundirse definitivamente en el abismo: como en su desaf\u00edo casi suicida al soldado que cuida la entrada a la mansi\u00f3n familiar. O su provocadora terquedad, reclamando una herencia con la que, en realidad, no sabe qu\u00e9 hacer.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pese a ser predecible, el cierre de la trama sorprende y deja un agridulce sabor a moraleja y fatalidad. Ojal\u00e1 que nuevas novelas de Yarull mantengan el list\u00f3n tan alto como esta, y que la editorial La Pereza siga acogi\u00e9ndolas en su cada vez m\u00e1s selecto cat\u00e1logo de autores hispanohablantes.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\t\t<div data-elementor-type=\"page\" data-elementor-id=\"34983\" class=\"elementor elementor-34983\" data-elementor-post-type=\"elementor_library\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"has_ae_slider elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-2f32464 elementor-section-content-middle elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default ae-bg-gallery-type-default\" data-id=\"2f32464\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"has_ae_slider elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0c361a2 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