{"id":31089,"date":"2024-03-25T18:09:00","date_gmt":"2024-03-26T00:09:00","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?post_type=book_review&#038;p=31089"},"modified":"2024-03-28T19:37:21","modified_gmt":"2024-03-29T01:37:21","slug":"le-dedico-mi-silencio-de-mario-vargas-llosa","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/le-dedico-mi-silencio-de-mario-vargas-llosa\/","title":{"rendered":"Le dedico mi silencio de Mario Vargas Llosa"},"content":{"rendered":"<p><b>Madrid: Alfaguara. 2023. 303 p\u00e1ginas.<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-30291\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Portada_Le-dedico-mi-silencio.jpg\" alt=\"\" width=\"250\" height=\"396\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Portada_Le-dedico-mi-silencio.jpg 1212w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Portada_Le-dedico-mi-silencio-189x300.jpg 189w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Portada_Le-dedico-mi-silencio-646x1024.jpg 646w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Portada_Le-dedico-mi-silencio-768x1217.jpg 768w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/Portada_Le-dedico-mi-silencio-970x1536.jpg 970w\" sizes=\"(max-width: 250px) 100vw, 250px\" \/>En la que ha anunciado como su \u00faltima novela, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Le dedico mi silencio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, regresa Mario Vargas Llosa a un territorio que no solo le es familiar sino querido, o m\u00e1s bien, imposible de abandonar: el Per\u00fa, y en concreto a la capital del pa\u00eds sudamericano. Una Lima que ha cartografiado desde sus primeras incursiones narrativas y que se ha constituido, en el imaginario de cientos de miles de lectores de todo el mundo, en un emplazamiento literario casi independiente \u2013emancipado, dir\u00eda el Nobel\u2013 de su modelo original. Esa Lima que contempla con desamor Zavalita en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Conversaci\u00f3n en La Catedral <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(1969); la que atestigua el estreno period\u00edstico y sentimental de Varguitas en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La t\u00eda Julia y el escribidor <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(1977), donde al socaire de la mente enfebrecida de este \u00faltimo es tambi\u00e9n transitada por un bullicioso y balzaciano enjambre de personajes surgidos de su prosa truculenta; la Lima triste y dist\u00f3pica del revolucionario fallido Mayta; la Lima universitaria de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El hablador<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1987); y, en fin, la de Rolando Garro y dem\u00e1s oscuros personajes de C<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">inco esquinas <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(2016), entre otros.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si Lima vuelve a ser el espacio elegido en esta \u00faltima novela, tambi\u00e9n lo es el tiempo particular en que se desarrolla: la d\u00e9cada de los cincuenta, sesenta y los a\u00f1os noventa, estremecidos estos \u00faltimos por el furor mesi\u00e1nico de Sendero Luminoso que el t\u00edo de Ricardo Somocurcio, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Travesuras de la ni\u00f1a mala<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (2006), intuy\u00f3 antes que nadie con escalofriante precisi\u00f3n. Es pues un paisaje familiar, que transita entre lo ed\u00e9nico y lo pavoroso; que va desde lo a\u00f1orado, como solo puede serlo el escenario de la juventud, hasta el desencanto y el derrumbe que experimenta una sociedad en su trayectoria hacia la decadencia, cuando el pa\u00eds entero se tambaleaba acosado por el terrorismo, la inflaci\u00f3n y el populismo, como bien describi\u00f3 el autor en sus memorias <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El pez en el agua<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1993). All\u00ed ofrece clara cuenta de su aventura pol\u00edtica, cuando fue el candidato presidencial derrotado por Alberto Fujimori, esa carga explosiva que horad\u00f3 los cimientos de la vida democr\u00e1tica en el Per\u00fa, tal como se consigna en la novela <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cinco esquinas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Le dedico mi silencio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, To\u00f1o Azpilcueta, un inquisitivo y desafortunado escritor de ignoradas cr\u00f3nicas sobre la m\u00fasica criolla, se deslumbra una noche al escuchar al que a partir de ese momento considerar\u00e1 el mejor guitarrista del mundo, Lalo Molfino. Convocado por la indicaci\u00f3n certera del profesor Jos\u00e9 Durand, Azpilcueta acude a una jarana para escuchar al genial guitarrista, venciendo sus suspicacias. A partir de ese momento, el conspicuo music\u00f3logo tiene una \u201cmisi\u00f3n\u201d vital a la que dedicar\u00e1 su esfuerzo m\u00e1s empinado y costoso, donde parece que inmolar\u00e1 los \u00faltimos a\u00f1os de su vigor creativo: decide escribir la biograf\u00eda del enigm\u00e1tico guitarrista de quien nadie sabe nada y que, para ahondar en el misterio, ha muerto joven, tuberculoso y en la miseria, poco despu\u00e9s de deslumbrar a Azpilcueta. Sus indagaciones lo llevan al norte del pa\u00eds, concretamente a Puerto Eten, donde rastrea los d\u00e9biles mimbres de una vida especialmente ominosa: siendo un beb\u00e9, Molfino fue rescatado de un basural hirviente de ratas y cucarachas por el cura italiano que lo adopta y le da su apellido. El ni\u00f1o crece, entre burlas y crueldades de sus compa\u00f1eros de colegio, sin mayores apegos y con una \u00fanica obsesi\u00f3n, una guitarra vieja a la que dedica su vida y gracias a la cual se convierte en un virtuoso sin parang\u00f3n. Pero tambi\u00e9n se vuelve un ser obsesivo, vanidoso \u2013acaso sabedor de su talento\u2013 incapaz de relacionarse con nadie, mal querido por sus compa\u00f1eros m\u00fasicos y condenado a ser un genio y un paria.\u00a0 Solo una muchacha (a quien Azpilcueta llega a conocer y entrevistar cuando esta es poco menos que una mendiga) pareci\u00f3 amarlo, aunque sin correspondencia, pues Molfino es incapaz de pasar con ella m\u00e1s all\u00e1 de unas castas caricias.\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-weight: 400;\">Con su ya habitual t\u00e9cnica de contrapunto, Vargas Llosa da cuenta de la historia de To\u00f1o Azpilcueta e intercala con esta lo que al principio parecen sus croniquillas musicales, pero que luego vamos entendiendo que componen el propio libro del cronista.<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pronto, To\u00f1o Azpilcueta cree atisbar en la biograf\u00eda del guitarrista rasgos que reverberan en la suya propia, pues \u00e9l tambi\u00e9n es hijo de un italiano; pese al apellido vasco, tiene un pavor extremo a las ratas y m\u00e1s en el fondo, tambi\u00e9n se sabe un incomprendido, derrotado, sin un c\u00e9ntimo, pese a ser un verdadero erudito de la m\u00fasica criolla. Y un detalle no menos importante, por frustrado. Lalo Molfino estuvo siempre enamorado de la cantante Cecilia Barraza, amiga y confidente de las cuitas de To\u00f1o Azpilcueta y amor imposible de este. Fue precisamente a Barraza a quien Molfino le dice, antes de abandonar el conjunto musical de la cantante, la enigm\u00e1tica frase que da t\u00edtulo a la novela: \u201cLe dedico mi silencio\u201d. Barraza tuvo que despedirlo porque el guitarrista era un quebradero de cabeza y provocador de discordias entre los dem\u00e1s m\u00fasicos, le confiesa Cecilia a Azpilcueta mientras desayunan en el Bransa, otro lugar muy frecuentado en las obras de Vargas Llosa.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">All\u00ed mismo Azpilcueta conversa con quien ser\u00e1 el editor de un libro que crece y crece y parece m\u00e1s bien un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">work in progress<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> alucinado \u2013\u00bfacaso todo el Romanticismo no lo es?\u2013 interminable, donde el autor nos explica primero la historia de la m\u00fasica criolla; luego la vida de Molfino y, finalmente, una historia del Per\u00fa que, en la tesis ya enloquecida de To\u00f1o Azpilcueta, solo se redimir\u00e1 de sus males, de sus prejuicios de clase y \u00e9tnicos gracias a los valsecitos, esa m\u00fasica huachafa \u2013una variante muy peruana de lo cursi\u2013 que vincula a las clases altas, medias y bajas; a los cholos, negros y blancos; a los habitantes de la costa, la sierra y la selva del pa\u00eds, comunidades tan distintas y suspicaces unas de otras y que, en voz de Azpilcueta, reproducen todos los males de la naci\u00f3n.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En contra de lo previsto, la primera edici\u00f3n del libro se vende muy bien. El editor apura a Azpilcueta a sacar una segunda edici\u00f3n y que los \u201cagregados\u201d del ya quisquilloso autor no sean tantos, por favor. Pero este sigue escribiendo y engordando un libro que se convierte en un mamotreto indescifrable, ambicioso hasta la desmesura, desplomado en el extrav\u00edo de una tesis totalizante y omn\u00edvora sobre el Per\u00fa que conduce al fracaso econ\u00f3mico del desventurado editor y al colapso emocional del cronista, quien se nos revela as\u00ed como un t\u00edpico \u201ciluminado\u201d vargasllosiano, igual que lo son Pedro Camacho, Mayta, Pantale\u00f3n, Antonio Consejero, Casement, Mascarita\u2026 obsesivos, fren\u00e9ticos, incomprendidos y con una sola misi\u00f3n en la vida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Con su ya habitual t\u00e9cnica de contrapunto, Vargas Llosa da cuenta de la historia de To\u00f1o Azpilcueta e intercala con esta lo que al principio parecen sus croniquillas musicales, pero que luego vamos entendiendo que componen el propio libro del cronista. Aqu\u00ed aparecen viejas y conocidas reflexiones del Nobel peruano: los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">valcesitos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> peruanos \u2013esos que detestaba Zavalita\u2013, la pol\u00edtica y sus corrupciones, la tauromaquia, la huachafer\u00eda, la sublimaci\u00f3n de una inexistente Lima se\u00f1orial por obra y gracia de la m\u00fasica criolla, y finalmente el infortunio de un pa\u00eds sin conexi\u00f3n social ni emocional. Y qu\u00e9 mejor que ponerlo en palabras de una suerte de versi\u00f3n de Pedro Camacho, un escribidor que se inmola por su pasi\u00f3n, en este caso musical, y termina siendo v\u00edctima de sus obsesiones. Un verdadero canto de cisne a un Per\u00fa incapaz de resolver sus conflictos m\u00e1s profundos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\t\t<div data-elementor-type=\"page\" data-elementor-id=\"30952\" class=\"elementor elementor-30952\" data-elementor-post-type=\"elementor_library\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"has_ae_slider elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-2f32464 elementor-section-content-middle elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default ae-bg-gallery-type-default\" data-id=\"2f32464\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"has_ae_slider elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-0c361a2 ae-bg-gallery-type-default\" data-id=\"0c361a2\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div 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