{"id":25621,"date":"2023-06-18T01:03:58","date_gmt":"2023-06-18T07:03:58","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?post_type=book_review&#038;p=25621"},"modified":"2023-06-19T02:39:41","modified_gmt":"2023-06-19T08:39:41","slug":"la-estacion-del-pantano-de-yuri-herrera","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/la-estacion-del-pantano-de-yuri-herrera\/","title":{"rendered":"La estaci\u00f3n del pantano de Yuri Herrera"},"content":{"rendered":"<p><b>C\u00e1ceres: Editorial Perif\u00e9rica. 2022. 185 p\u00e1ginas.\u00a0<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-25263\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Portada_La-estacion-del-pantano.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"313\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Portada_La-estacion-del-pantano.jpg 480w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Portada_La-estacion-del-pantano-192x300.jpg 192w\" sizes=\"(max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/>Huele a caf\u00e9 y a hojas de tabaco la \u00faltima novela de Yuri Herrera, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La estaci\u00f3n del pantano<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Editorial Perif\u00e9rica, 2022). Entramos en ella como entramos en la penumbra de un barco de Conrad o en una taberna decadente, ahogada en un calor irrespirable. De esta atm\u00f3sfera densa y honda emanan m\u00e1s olores h\u00famedos y estancados que llevan marcas de sangre, sudor e historia. Son los olores de cientos de pacas de algod\u00f3n cosechadas por los esclavos negros y amontonadas en el puerto de la ciudad de Nueva Orleans a mediados del siglo XIX y de los muchos peri\u00f3dicos que traslucen como en un palimpsesto por debajo de las p\u00e1ginas de la novela.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed, por capas de recortes de prensa de la \u00e9poca, de fragmentos de archivos, de cartas, tipograf\u00edas y mapas superpuestos, es como va tomando volumen esta novela esf\u00e9rica que se edifica como un mundo propio, mientras da la vuelta y reconstruye otro mundo: el de la Nueva Orleans entre 1853 y 1855. Como en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Se\u00f1ales que preceder\u00e1n al fin del mundo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Editorial Perif\u00e9rica, 2009), en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La estaci\u00f3n del pantano<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, el lector sigue, o quiz\u00e1s persigue, a un personaje que viaja. El personaje es Benito Ju\u00e1rez, futuro primer presidente ind\u00edgena de M\u00e9xico, y el viaje es el de su exilio, que comienza en Cuba y termina en Luisiana.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Puesto que la linealidad no es el patr\u00f3n que suele definir los viajes ni a\u00fan menos las obras de Yuri Herrera, comencemos por decir que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La estaci\u00f3n del pantano<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> elige un camino que es la ant\u00edtesis del relato de viaje. Como bien indica el t\u00edtulo, la novela narra un itinerario inm\u00f3vil, paralizado por la clandestinidad del exilio, un empantanamiento en una estaci\u00f3n temporal y espacial que comienza con la llegada de Ju\u00e1rez en paquebote al puerto de Nueva Orleans y termina con su salida en barco, un a\u00f1o y medio despu\u00e9s, rumbo a Acapulco. Es en este intersticio, en esta grieta de la Historia que se infiltra el autor y rescata del pantano terroso y estancado del tiempo, aquella historia \u00edntima del exilio neoorlean\u00e9s de Ju\u00e1rez que este \u00faltimo no escribi\u00f3 y que el archivo hist\u00f3rico no guard\u00f3. Llam\u00e9mosla vida imaginaria, a la manera de Schwob, o experimento con la suspensi\u00f3n del tiempo, como en \u201cEl milagro secreto\u201d o \u201cLa otra muerte\u201d de Borges: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La estaci\u00f3n del pantano<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> conjetura una historia que faltaba por contar y llena un \u201chueco marcado por el punto y aparte\u201d, como anticipa la nota preliminar.<\/span><\/p>\n<blockquote><p><b>\u201cCASI FANTASMAL, ENSIMISMADO, BENITO JU\u00c1REZ, CUYO ROSTRO EL NARRADOR NUNCA NOS DA A CONOCER, ES UN TESTIGO DE ESTE ENTORNO DESCONCERTANTE QUE OBSERVA INDIGNADO, CUIDADOSA Y T\u00c1CITAMENTE\u201d<\/b><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Color de tabaco y papel deste\u00f1ido tiene el fresco de esta ciudad decimon\u00f3nica tal como emerge de la novela. Por sus callejones deambulan Ju\u00e1rez y sus acompa\u00f1antes \u2013entre ellos, Ponciano Arriaga, Jos\u00e9 Mar\u00eda Mata, Melchor Ocampo\u2013 implacablemente hombres, exiliados y perseguidos pol\u00edticos mexicanos, en medio del traj\u00edn local, de los excesos de los tambores, de los pianos, de los teatros, de las carreras de caballos y de las crueldades cotidianas que enredan, en una mara\u00f1a turbia, a blancos y creoles, asesinos y marineros, prostitutas y borrachos, due\u00f1os y esclavos. Coexiste en esta geograf\u00eda tan compleja una mezcla variopinta de idiomas, etnias y razas: creoles \u201cblancos-blancos\u201d, creoles \u201cblanqueados\u201d y negros, algunos esclavos de plantaci\u00f3n otros de ciudad. Siguiendo o persiguiendo a ciegas a un personaje innombrado (que resultar\u00e1 ser Ju\u00e1rez), cuya identidad se nos escapa y nos hace vacilar de principio a fin, accedemos a los meandros urbanos m\u00e1s s\u00f3rdidos. Hasta cruzamos el umbral de unos de los lugares m\u00e1s espeluznantes del pa\u00eds entero, el mercado de Gravier, donde jaulas y salones exhiben \u201ccomo ganado\u201d cantidades de \u201cmanos sin persona\u201d: esclavizadas y esclavizados designados tan solo por la parte de su cuerpo que provee la labor ingrata de \u201cpizcar algod\u00f3n\u201d y \u201ccortar ca\u00f1a\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Casi fantasmal, ensimismado, Benito Ju\u00e1rez, cuyo rostro el narrador nunca nos da a conocer, es un testigo de este entorno desconcertante que observa indignado, cuidadosa y t\u00e1citamente. Escucha sin hablar, se sorprende sin comentar, mientras, retirado y nost\u00e1lgico, descifra los peri\u00f3dicos locales en ingl\u00e9s, devora los que, espor\u00e1dicamente, llegan de M\u00e9xico y que \u201ca \u00e9l no lo menciona[n] de nombre\u201d, y escribe cartas a c\u00f3nsules y alcaldes sin poder siquiera firmarlas por las acusaciones de conspiraci\u00f3n que pesan sobre \u00e9l. Peor a\u00fan, este silencio humillante al cual le condena el dictador Antonio L\u00f3pez de Santa Anna, responsable de su exilio, se duplica con otro silencio que tambi\u00e9n lo a\u00edsla y lo frustra en cuanto jurista refinado y pol\u00edtico culto, impidi\u00e9ndole intervenir en las conversaciones y debates que brotan a su alrededor: el ingl\u00e9s. el ingl\u00e9s. Esta nueva lengua, con la cual a lo largo de los meses Ju\u00e1rez va amig\u00e1ndose, sigue siendo para \u00e9l un idioma ajeno y hostil en el que cada palabra se convierte en \u201cun bulto\u201d, un obst\u00e1culo que se interpone entre \u00e9l y el discurso fluido que podr\u00eda producir y que no logra conferir.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Apenas en la pen\u00faltima p\u00e1gina de la novela, justo cuando termina la estaci\u00f3n empantanada del exilio, es cuando se quiebra esta espiral de silencios: en la pasarela del barco que lo devolver\u00e1 a M\u00e9xico, Benito Ju\u00e1rez Garc\u00eda se presenta al boletero con su verdadero nombre y apellido y, por primera vez, nos deja escuchar su voz. Como en aquel extraordinario ep\u00edlogo de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El hacedor<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, en el que Borges imagina a un hombre cuya tarea es la de \u201cdibujar el mundo\u201d y que, \u201c<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de l\u00edneas<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, que fue recorriendo a lo largo de su vida, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">traza la imagen de su cara<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d, cada paso que fue dando Ju\u00e1rez desde su partida traza su destino y su camino de vuelta a tierras mexicanas. Pero ah\u00ed, al concluirse la estaci\u00f3n del pantano, tambi\u00e9n termina la novela.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El rescate de historias del lodo y de voces del silencio, as\u00ed como de aquello que est\u00e1 enterrado, es la se\u00f1a que define tanto <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La estaci\u00f3n del pantano<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> como la novela precedente del autor <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El incendio de la mina El Bordo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (2020). Ambos libros reposan sobre aguas terrosas, nubes de humo, maquinarias judiciales y residuos de historias truncadas. Al indagar en el acervo, Yuri Herrera escarba la tierra y encuentra en las capas subterr\u00e1neas de la ciudad, de la mina y del pantano, historias invisibilizadas, ya sea por el humo o la falta de aire o por \u201cla cut\u00edcula verde del pantano\u201d que desprende un velo opaco e inerte por encima de las vidas y de la Historia.\u00a0 Y, aun as\u00ed, pese a sumergirse en siglo XIX, el autor no deja de inventar neologismos y moldear el castellano con un giro \u00fanico e inconfundible. En estos gestos, el escritor se parece a aquel p\u00e1jaro m\u00edtico, tatuado en el omoplato de uno de los primeros hombres que Ju\u00e1rez accidentalmente tropieza al desembarcar en Nueva Orleans y cuyo glifo aparece dibujado en el libro. Yuri Herrera es como ese p\u00e1jaro que camina hacia adelante, pero mira hacia atr\u00e1s, avanzando sin olvidarse del pasado. As\u00ed es como de nuevo saca a otro de sus personajes a la luz de la Historia y lo devuelve a \u201cmirar las estrellas otra vez\u201d.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cSiguiendo o persiguiendo a ciegas a un personaje innombrado, cuya identidad se nos escapa y nos hace vacilar de principio a fin, accedemos a los meandros urbanos m\u00e1s s\u00f3rdidos\u201d<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":25263,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"categories":[],"tags":[4514],"editors":[],"review_sections":[2043],"reviewers":[4550],"translator":[],"editors_pick":[],"lal_author":[],"class_list":["post-25621","book_review","type-book_review","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","tag-numero-26","review_sections-ficcion","reviewers-erica-durante-2"],"acf":{"richtitle":"<i>La estaci\u00f3n del pantano<\/i> de Yuri Herrera","reviewers":"","title_field":"La estaci\u00f3n del pantano de Yuri Herrera","issueofarticle":25409,"sidebartitle":"La estaci\u00f3n del pantano de Yuri Herrera","thumbnail":"","collection-articleimage":null},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review\/25621","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/book_review"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review\/25621\/revisions"}],"acf:post":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/issue\/25409"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/25263"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25621"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25621"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25621"},{"taxonomy":"editors","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/editors?post=25621"},{"taxonomy":"review_sections","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/review_sections?post=25621"},{"taxonomy":"reviewers","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/reviewers?post=25621"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=25621"},{"taxonomy":"editors_pick","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/editors_pick?post=25621"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=25621"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}