{"id":25600,"date":"2023-06-18T01:11:51","date_gmt":"2023-06-18T07:11:51","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?post_type=book_review&#038;p=25600"},"modified":"2023-06-19T02:38:44","modified_gmt":"2023-06-19T08:38:44","slug":"el-cuerpo-es-quien-recuerda-de-paula-puebla","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/el-cuerpo-es-quien-recuerda-de-paula-puebla\/","title":{"rendered":"El cuerpo es quien recuerda de Paula Puebla"},"content":{"rendered":"<p><b>Argentina: Tusquets. 2022, 256 p\u00e1ginas.<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-25253\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Portada_El-cuerpo-es-quien-recuerda.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"300\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Portada_El-cuerpo-es-quien-recuerda.jpg 500w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Portada_El-cuerpo-es-quien-recuerda-200x300.jpg 200w\" sizes=\"(max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/>Hay, para hacerle a la ciencia ficci\u00f3n, una pregunta que se presenta urgente (porque la apura la actualidad). Es \u00e9sta: \u00bfen qu\u00e9 punto los relatos del g\u00e9nero cambian a medida que nos acercamos al tiempo de su realizaci\u00f3n? Como sabemos, todas las distop\u00edas son una sola: por v\u00eda de la codicia, el ser humano ha hecho de su aldea un sitio inhabitable. Entonces, \u00bfc\u00f3mo trabaja sus materiales la ciencia ficci\u00f3n cuando hay datos fehacientes del desastre? \u00bfCu\u00e1l ser\u00e1 el porvenir de la ficci\u00f3n futurista cuando se le ha extirpado el futuro, bajo amenaza del presente?\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el principio, como ocurre con cualquier otra forma que se inicia, el futuro de la ciencia ficci\u00f3n se presentaba todo por delante. Tanto es as\u00ed que aquellos primeros narradores supieron ver el campo de punta a punta de un solo vistazo (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Frankenstein<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> representa el modelo de c\u00f3mo un relato pionero hace brillar y al mismo tiempo agota todas las posibilidades del g\u00e9nero). Pero en la medida en que ese espacio se iba llenando de nuevos relatos, se hac\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil ver el bosque. Y no porque cada libro nuevo, con su versi\u00f3n espec\u00edfica del apocalipsis, dejara un espacio m\u00e1s reducido a otras imaginaciones, sino a causa de los propios avances tecnol\u00f3gicos (es decir, por la manera espec\u00edfica de autodestrucci\u00f3n del hombre) que hac\u00eda necesaria una nueva sutileza en el modo de imaginar el final.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y bien, en el \u00faltimo tiempo, la distancia entre el final y la imaginaci\u00f3n del final, entre el pasado y el futuro, se redujo de modo vertiginoso (esta reducci\u00f3n, de la historia y del tiempo, est\u00e1 fechada en 2020, y corresponde a la pandemia de coronavirus). La sensaci\u00f3n \u2013que se desprende de la comprobada abolici\u00f3n del semejante en virtud de \u201cpresencias virtuales\u201d\u2013 no es la de un presente que se sucede a s\u00ed mismo cada vez, sino la de un futuro que ha sido superpuesto con violencia, arrancando al presente de su ra\u00edz: la contingencia.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El cuerpo es quien recuerda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, la nueva novela de Paula Puebla (Buenos Aires, 1984), hay una consciencia clara de estos problemas. La acci\u00f3n est\u00e1 anclada en 2025, lo que hace pensar en una inminencia azuzada por el tema, tambi\u00e9n pr\u00f3ximo, de la subrogaci\u00f3n de vientres. Una cosa y la otra (el tema y la cercan\u00eda de la fecha) muestran que la autora trabaja sobre hechos casi consumados, a un movimiento m\u00ednimo de distancia de su destino fatal. Esa fatalidad est\u00e1 urdida en la trama que conecta a las tres mujeres involucradas: madre productora, madre consumidora e hija producida, a cuyas voces la narradora les concede un apartado por separado.\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote><p><b>\u201cTODO RELATO EN PRIMERA PERSONA ES MENOS ARGUMENTAL QUE PAT\u00c9TICO, Y PARA QUE ESTO OCURRA, DEBE HABER UN PATETISMO EN JUEGO\u201d<\/b><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero esos apartados est\u00e1n narrados en primera persona, y como todo el mundo sabe, una vez que un relato se construye con las voces de sus personajes, la trama deja de importar: lo importante ahora es el impacto en estas voces y no la historia misma (adem\u00e1s, la historia, cuando son sus voces que la cuentan, ya ocurri\u00f3 antes: el libro es el relato de las consecuencias). En suma, todo relato en primera persona es menos argumental que pat\u00e9tico, y para que esto ocurra, debe haber un patetismo en juego. Este patetismo, que la novela despliega como fondo total, es el mal de la \u00e9poca: la falta de deseo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Rita, la hija, quien por hacer confluir todas las dem\u00e1s terminales del relato se convierte en protagonista, es una chica bella y millonaria, a quien su padre le ha dicho que \u201cno tiene derecho a tener problemas\u201d. No sigui\u00f3 una carrera universitaria, no ejerci\u00f3 otro trabajo que uno provisto por la casualidad (se hizo cuidadora de departamentos de lujo luego de cuidar el de una amiga, que la recomend\u00f3), no la une a H\u00e9ctor, su novio de mediana edad, ni el amor ni el espanto, sino un aburrimiento crispado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Rita se llama a s\u00ed misma \u201chija de la t\u00e9cnica\u201d, lo que en el cuadro m\u00e1s amplio que traza la novela no equivale solamente a haber sido arrojada al mundo desde el vientre de una \u201ctrabajadora de la gestaci\u00f3n\u201d. Si algo as\u00ed ocurre, si el \u00faltimo basti\u00f3n de lo mercantilizable ha sido expuesto, como una nueva veta, para su explotaci\u00f3n, es porque se han generado las condiciones para hacer de la gestaci\u00f3n un negocio. El triunfo de la t\u00e9cnica hace que lo impensable se vuelva probable y hasta esperable (que se perciba como un logro colectivo).\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ahora, \u00bfcu\u00e1les son estas condiciones? Han sido propiciadas por \u201cun virus vol\u00e1til que le hizo la revoluci\u00f3n al capitalismo y mat\u00f3 a cuanto sujeto se interpuso en su camino\u201d. Desde entonces, China logr\u00f3 convertirse en eje, proveyendo al mundo entero de una internet \u201calgo m\u00e1s que excelente\u201d, y haciendo de lo que parec\u00eda un simple servicio \u201cun elemento m\u00e1s, como el aire o el fuego\u201d. China domina el planeta porque es due\u00f1a de aquello \u201cque atraviesa el aire sin que lo veamos: nuestra informaci\u00f3n\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De ah\u00ed \u2013desde el monopolio de la informaci\u00f3n concentrado en una sola voluntad\u2013 a la falta inoculada de deseo como etapa superior de la conquista, hay una distancia \u00ednfima, que el algoritmo termina de completar. La sensaci\u00f3n actual de un anhelo secreto de pronto revelado en una publicidad de Instagram, es percibida por Rita con terror: \u201csaben lo que estoy pensando, y eso duele en lo m\u00e1s profundo de mi ego neur\u00f3tico\u201d. Detr\u00e1s del algoritmo hay un nuevo Dios desconocido, al que le entregamos \u201clo poco que nos queda dentro\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Eso si todav\u00eda queda algo, es decir, si el algoritmo no ha empobrecido ese interior hasta borrarlo. Es que el sujeto ya no va hacia lo que quiere (no llega a conocer eso que buscaba) sino que cree ver, en aquello que viene hasta \u00e9l, lo que quer\u00eda. El deseo no llega a desplegarse, porque antes un deseo postizo, provisto por el algoritmo, se impone. El sujeto acepta esta pr\u00f3tesis de su deseo creyendo hacerse, con esa reducci\u00f3n, de la moneda de cambio m\u00e1s preciada: el tiempo (aunque luego uno se aburra, como Rita). Pero al hacer reducci\u00f3n del tiempo del deseo, se olvida que ese tiempo gastado es la libra de carne que el querer pide a cambio de un valor. Es el tiempo perdido ganado del sujeto, en la constituci\u00f3n de su singularidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Perdida esta singularidad, todo dar\u00e1 igual. Podr\u00e1n subrogar vientres o legalizar la venta de \u00f3rganos o destinar un pa\u00eds a basural del mundo, es lo mismo. Porque si no se defiende el deseo en primer lugar, si no se organiza una vida en torno a su cuidado, no habr\u00e1 nada que defender m\u00e1s all\u00e1 de \u00e9l. Y para perder la pista del deseo, no hace falta ser una chica bella y millonaria; es suficiente con quedar expuesto a la radiaci\u00f3n del algoritmo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Este es el apocalipsis consumado que Paula Puebla capt\u00f3 con lucidez y al que sobreimprimi\u00f3 el tono que le hace justicia: la lengua viperina de tres pesimistas que hablan con el latigazo del titular (por ejemplo: Roberto, el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">self made man<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> padre de Rita, es \u201cun hombre capaz de sacar petr\u00f3leo de una maceta\u201d). Con ella nos quiere decir que la nueva ciencia ficci\u00f3n ha corrido del lugar a la imaginaci\u00f3n como actividad propia del g\u00e9nero para poner en su lugar a la observaci\u00f3n (lo que nos recuerda que la tecnolog\u00eda vuelta contra el hombre es un tema viejo, porque ya vivimos en sus consecuencias). \u00bfCu\u00e1l es ese tema hoy, seg\u00fan <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El cuerpo es quien recuerda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">? La proscripci\u00f3n de la \u00fanica responsabilidad necesaria, la que desencadena mis potencias, mi alegr\u00eda, mi locura. Faltarle, por omisi\u00f3n o distracci\u00f3n, resulta en la forma m\u00e1s penosa de la cobard\u00eda (\u201cla cobard\u00eda es la pandemia de la \u00e9poca\u201d, dice Rita, y \u201cojal\u00e1 nos mate a todos\u201d).<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201c\u00bfCu\u00e1l es ese tema hoy, seg\u00fan El cuerpo es quien recuerda? 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