{"id":17906,"date":"2022-09-20T07:55:16","date_gmt":"2022-09-20T13:55:16","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?post_type=book_review&#038;p=17906"},"modified":"2023-05-23T13:29:54","modified_gmt":"2023-05-23T19:29:54","slug":"el-coleccionista-de-sombras-de-javier-vasconez","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/el-coleccionista-de-sombras-de-javier-vasconez\/","title":{"rendered":"El coleccionista de sombras de Javier V\u00e1sconez"},"content":{"rendered":"<p><strong>Valencia: Pre-Textos. 2021. 224 p\u00e1ginas.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-20376 alignleft\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/el-coleccionista-de-sombras-LALT-24-196x300.jpg\" alt=\"\" width=\"196\" height=\"300\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/el-coleccionista-de-sombras-LALT-24-196x300.jpg 196w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/el-coleccionista-de-sombras-LALT-24.jpg 283w\" sizes=\"(max-width: 196px) 100vw, 196px\" \/>En la literatura ecuatoriana no hay mayor constructor de atm\u00f3sferas grises que Javier V\u00e1sconez. Aquel es el acierto central de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El coleccionista de sombras<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, su \u00faltima novela: el ambiente cargado, plomizo, pesado, por donde deben moverse los distintos fantasmas que recorren sus p\u00e1ginas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El espacio es protagonista en el libro. La Circasiana, l\u00fagubre morada del conde Aldo Velastegu\u00ed, opera como eje de la narraci\u00f3n. En sus bajos, donde funciona un casino, se traman las distintas corruptelas e intrigas pol\u00edticas del pa\u00eds. Y, desde lo alto, el conde lo observa y controla todo, siempre al acecho, entre las sombras.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un escritor, de nombre V\u00e1sconez, es el encargado de realizar la cr\u00f3nica de aquella casa. Cualquier cr\u00f3nica de la ciudad, nos dice, estar\u00eda incompleta sin esa casa y sin la figura del conde. Ambos son elementos claves que posibilitan su lectura. El conde ha le\u00eddo los libros de V\u00e1sconez, sabe de su capacidad para bosquejar la penumbra. Es el tipo id\u00f3neo para el trabajo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La casa est\u00e1 llena de oscuros sillones de cuero, fotograf\u00edas de parientes muertos, pasillos sombr\u00edos, colecciones de insectos, \u201calgunos tan esbeltos y alargados como signos de interrogaci\u00f3n\u201d. En la Circasiana toma forma la leyenda negra del conde. Es un lugar que socava cualquier noci\u00f3n de lo \u201cfamiliar\u201d. Por all\u00ed se ingresa a una dimensi\u00f3n repleta de extra\u00f1eza desde donde emergen secretos siniestros, traumas no resueltos, silencios inc\u00f3modos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El conde est\u00e1 obsesionado con las viejas mansiones republicanas de la ciudad. Incluso ha escrito un peque\u00f1o tratado sobre ellas. Da la impresi\u00f3n de querer establecer una oscura conexi\u00f3n entre cada una, como si en aquellas redes estuviesen fijados varios de los enigmas de la memoria urbana. En la novela, la Circasiana se conecta con la Atenea, la casa negra de aliento g\u00f3tico que Liliana Zaldumbide se hizo a su regreso de Francia. \u201cTodas las viejas mansiones de la ciudad\u201d, dice el narrador, \u201cpose\u00edan el don de la memoria y eran como esas ancianas que conocen todas las historias de la tribu\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A prop\u00f3sito de lo g\u00f3tico, se ha hablado mucho en los \u00faltimos a\u00f1os sobre la existencia de un \u201cg\u00f3tico andino\u201d. Varios cr\u00edticos se han referido a reconocidas escritoras como M\u00f3nica Ojeda o Solange Rodr\u00edguez como representantes del g\u00e9nero en el Ecuador.\u00a0 Me parece que cualquier estudio panor\u00e1mico sobre lo g\u00f3tico en la literatura ecuatoriana estar\u00eda incompleto sin mencionar a la narrativa de Javier V\u00e1sconez.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo g\u00f3tico suele escapar a las definiciones precisas. Los estudios cl\u00e1sicos del g\u00e9nero lo ten\u00edan un poco m\u00e1s claro: un paisaje europeo, un castillo, las alpinas alturas por donde vagaba el Frankenstein de Shelley, los desolados cementerios de Londres o Edimburgo por los que acechaban ladrones de cuerpos. Pero lo g\u00f3tico habla desde hace tiempo varias lenguas y ha tomado contacto con demasiadas culturas como para seguir defini\u00e9ndose \u00fanicamente desde el estrecho espacio europeo. Es un g\u00e9nero que ha sabido trasladarse a distintos lugares, mezcl\u00e1ndose y adapt\u00e1ndose bien a historias, supersticiones o leyendas del folclor local de las culturas en las que aterriza.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Roger Luckhurst nos habla de lo g\u00f3tico como un \u201ch\u00edbrido\u201d complejo en el que, sin embargo, todav\u00eda pueden identificarse ciertos hilos comunes (\u201ctropos de viaje\u201d, como \u00e9l los llama) que giran alrededor de ideas relacionadas con la transgresi\u00f3n, la difusa frontera entre la vida y la muerte, el buen y el mal gusto, el conocimiento y la creencia, las preguntas esenciales sobre nosotros y los otros.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el caso de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El coleccionista de sombras<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, lo g\u00f3tico es tambi\u00e9n el registro de una crisis: la de la ciudad, la del propio V\u00e1sconez. La proximidad con la monstruosidad del conde le devuelve una imagen no menos monstruosa de s\u00ed mismo. Lo monstruoso tambi\u00e9n puede ser lo que se ve como nosotros, un rostro conocido que de repente nos resulta ajeno. Al entrar en contacto con aquel personaje, con sus silencios y sus fantasmas, V\u00e1sconez entra en contacto con los suyos tambi\u00e9n. Poco a poco se nos van revelando historias de su pasado que \u00e9l habr\u00eda querido olvidar; pero que est\u00e1n ah\u00ed, esperando para aparecer en los momentos en que menos lo espera: su inc\u00f3modo paso por el Saint Mary\u2019s College (en el que siempre se sinti\u00f3 un extra\u00f1o y un marginal) o su experiencia por los abismos de la locura en un hospital de Par\u00eds.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La Circasiana es una casa habitada por fantasmas. Solo las casas con pasado entran en esa categor\u00eda. Sus pasillos y puertas son zonas de ansiedad, las habitaciones esconden espectros que es mejor no invocar, pues est\u00e1n hambrientos y esperan al menor llamado para instalarse en el presente y remover historias que claman por ser contadas. Es lo que el conde le pide V\u00e1sconez: escribir una cr\u00f3nica que, en el fondo, es un movimiento de indagaci\u00f3n de un pasado que tiene un peso abrumador sobre un presente fr\u00e1gil, precario.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La casa marca una frontera entre este mundo y el siguiente. El conde pertenece a una aristocracia venida a menos. La genealog\u00eda de su familia se remonta a \u00e9pocas coloniales cuyas corruptas instituciones no han sido superadas. Y Circasiana est\u00e1 ah\u00ed para record\u00e1rnoslo constantemente. Los fantasmas de un pasado que vuelven una y otra vez. La novela se construye sobre digresiones continuas que van armando una memoria que subraya la imposibilidad del olvido.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sobre<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> El coleccionista de sombras <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">pesan tambi\u00e9n otros fantasmas: los literarios. La novela puede leerse tambi\u00e9n como una colecci\u00f3n de deudas: Kafka, Le Carr\u00e9, Onetti, Benet, Conrad, Melville y principalmente Dostoievsky. Una vez m\u00e1s, V\u00e1sconez rinde homenaje al viejo maestro ruso. Las sombras de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El jugador<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> est\u00e1n regadas por todos lados. Al igual que en Dostoievsky, el juego opera como elemento fundamental para levantar una cr\u00edtica no solo hacia las bajezas y corrupci\u00f3n generalizada que impera en la ciudad, sino tambi\u00e9n la manera en que aquella decadencia se conecta con los conflictos psicol\u00f3gicos que persiguen a sus personajes principales, V\u00e1sconez y Denise.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Denise es la mujer humillada de forma permanente por el conde. El conde ha vivido siempre como un \u201chongo venenoso\u201d en la ciudad. De \u00e9l se dice que es un \u201cvampiro\u201d que renace cada noche entre las sombras del casino, un personaje popular y temido. Su relaci\u00f3n con Denise no estaba basada en otra cosa que en la obsesi\u00f3n por la propiedad. Pero Denise se resiste a que su identidad sea absorbida por el vampiro, y muy pronto empieza a despreciarlo. El conde la humilla porque no puede controlarla como controla todo lo dem\u00e1s. Denise es el verdadero contrapunto a su figura. Denise convierte a V\u00e1sconez en su amante, le cuenta cosas a las que \u00e9l no hubiese podido llegar por s\u00ed solo y progresivamente se impone como una figura central en la narraci\u00f3n. V\u00e1sconez sabe que ella es su principal interlocutora, el personaje que le permite acceder a las verdaderas zonas grises de la historia que pretende contar.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">El coleccionista de sombras <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">confirma<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">el lugar que Javier V\u00e1sconez ocupa desde hace alg\u00fan tiempo en la literatura ecuatoriana y latinoamericana. Alg\u00fan cr\u00edtico ha observado que esta novela tiene mucho de testamento literario, de texto final. Esperemos que no. Mientras V\u00e1sconez siga produciendo novelas de calidad, creo que podemos seguir posponiendo ese testamento indefinidamente.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Carlos Burgos Jara<\/span><\/h5>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Valencia: Pre-Textos. 2021. 224 p\u00e1ginas.\u00a0 En la literatura ecuatoriana no hay mayor constructor de atm\u00f3sferas grises que Javier V\u00e1sconez. Aquel es el acierto central de El coleccionista de sombras, su \u00faltima novela: el ambiente cargado, plomizo, pesado, por donde deben moverse los distintos fantasmas que recorren sus p\u00e1ginas.\u00a0 El espacio es protagonista en el libro. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":17479,"template":"","meta":{"_acf_changed":false},"categories":[],"tags":[4097],"editors":[],"review_sections":[2043],"reviewers":[2308],"translator":[3962],"editors_pick":[],"lal_author":[],"class_list":["post-17906","book_review","type-book_review","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","tag-number-23-es","review_sections-ficcion","reviewers-carlos-burgos-jara-es-2","translator-simran-kaur-es"],"acf":{"richtitle":"<i>El coleccionista de sombras<\/i> de Javier V\u00e1sconez","reviewers":"","title_field":"","issueofarticle":18039,"sidebartitle":"","thumbnail":"","collection-articleimage":null},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review\/17906","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/book_review"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/book_review\/17906\/revisions"}],"acf:post":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/issue\/18039"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17479"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17906"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17906"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17906"},{"taxonomy":"editors","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/editors?post=17906"},{"taxonomy":"review_sections","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/review_sections?post=17906"},{"taxonomy":"reviewers","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/reviewers?post=17906"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=17906"},{"taxonomy":"editors_pick","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/editors_pick?post=17906"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=17906"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}