{"id":15039,"date":"2022-06-05T09:36:30","date_gmt":"2022-06-05T15:36:30","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?post_type=book_review&#038;p=15039"},"modified":"2023-05-23T20:51:51","modified_gmt":"2023-05-24T02:51:51","slug":"banzai-violencia-en-la-carretera-de-roberto-rubiano-vargas","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/banzai-violencia-en-la-carretera-de-roberto-rubiano-vargas\/","title":{"rendered":"Banzai: Violencia en la carretera de Roberto Rubiano Vargas"},"content":{"rendered":"<p><strong>Colombia: Editorial Panamericana. 2021. 303 p\u00e1ginas.<i>\u00a0<\/i><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-14635 alignleft\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Banzai-218x300.jpg\" alt=\"\" width=\"218\" height=\"300\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Banzai-218x300.jpg 218w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Banzai.jpg 222w\" sizes=\"(max-width: 218px) 100vw, 218px\" \/>Cuatro hombres crean una compa\u00f1\u00eda para contratar obras p\u00fablicas con Estados corruptos a lo largo de Am\u00e9rica Latina. Ganan comisiones millonarias, invierten en apartamentos en Dub\u00e1i y en aviones privados y las obras nunca se materializan. Es una historia conocida, recurrente casi, en pa\u00edses como los nuestros, con carreteras polvorientas, pueblos olvidados, poca presencia estatal y caos institucional.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Estos hombres son los Anc\u00edzar, o los \u201ckamikaze\u201d, que crea Roberto Rubiano Vargas en su novela <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Banzai<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Violencia en la carretera<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Criminales osados, sinverg\u00fcenzas que abusan de la pobreza, de la impunidad, de la ignorancia de los pueblos, para robar a manos llenas con la connivencia del Estado y las fuerzas militares. No contentos con sus cr\u00edmenes, cuando ven que la fachada que han construido puede hundirse, contratan a un pobre diablo, un incauto que se deja deslumbrar por el sueldo, los lujos, las adulaciones, para que sea v\u00edctima de un secuestro y as\u00ed ganar dinero por una demanda contra el Estado colombiano que no protegi\u00f3 a la v\u00edctima. El tipo, Manuel Antonio Figueroa, viaja con su novia en el convoy que fue atacado en las sabanas \u00e1ridas del norte del pa\u00eds. Mientras tratan de salvar su vida, Mireia, la novia, se pregunta: \u201c\u00bfQu\u00e9 es lo real?\u201d, y a continuaci\u00f3n se responde: \u201cYo no lo s\u00e9, imposible saberlo\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esa es una de las funciones de la literatura. Borrar esos l\u00edmites entre lo real y lo posible. Difuminar la l\u00ednea que nos separa de los personajes que habitan los libros. Matones, incautos, vanidosos, torpes. Todo eso somos tambi\u00e9n aqu\u00ed, de este lado. M\u00e1s ahora, es cierto, cuando los l\u00edmites de lo real y lo ficticio se han borrado debido a la pandemia, tan nombrada que parece un lugar com\u00fan, un enemigo al cual culpar por todos los males o agradecerle todas las bondades. Pero lo cierto es que esta peste de los tiempos modernos nos oblig\u00f3 a muchos a preguntarnos por ese l\u00edmite acuoso entre la vida y la ficci\u00f3n, que antes ten\u00edamos tan claro. Tal vez sin quererlo, porque Rubiano Vargas comenz\u00f3 esta novela cuando a\u00fan no se hab\u00eda terminado el mundo, difumin\u00f3 esas fronteras y terminamos leyendo una historia que parece tan cierta, tan nuestra, tan tangible, que debemos parar a reflexionar si no la hemos sacado de la p\u00e1gina judicial de alg\u00fan diario. No en vano el autor habla con frecuencia en sus conferencias sobre el significado difuso de la verdad. \u00bfQu\u00e9 es la verdad? Se pregunta, y se contesta enseguida: Depende de para qui\u00e9n.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los personajes que pueblan <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Banzai<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> son, como todos los buenos personajes, contradictorios. Por un lado, su realidad de aires acondicionados, carros de lujo y mujeres; y por el otro, su realidad asfixiante, des\u00e9rtica, del Caribe, con paramilitares y una justicia err\u00e1tica y azarosa. Son producto de su tiempo y de su origen, eso tambi\u00e9n es claro. Machos imbecilizados por el alcohol, la tecnolog\u00eda, las drogas o las armas, para quienes las mujeres son piezas de carne, accesorios, y las menosprecian tanto que se les olvida que ellas son capaces de voltear la suerte en un instante. Porque <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Banzai<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> es un libro que muestra un mundo de hombres, pero hay dos mujeres que se vuelven indispensables para que la historia tenga equilibrio. La primera es Mireia, la que transita entre la realidad y el delirio de las dunas caribe\u00f1as; y la segunda, N\u00e9lida, una cubana pelirroja que tiene en sus manos el destino del clan de los Anc\u00edzar.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ellas son las hero\u00ednas donde ellos fallan. Las que se cuestionan, las sobrevivientes, las que se engrandecen a lo largo de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Banzai<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Porque la novela tiene otra cualidad y es mostrar estos personajes como lo que son: payasos. A pesar de su capacidad de dar terror, de intimidar, de asesinar, son en realidad torpes e ignorantes, as\u00ed hayan estudiado en Londres o se hayan quedado en la Bonga. Los une la misma estupidez, la misma vacuidad, tanto a los due\u00f1os de la empresa como a sus empleados, porque son todos iguales. Todos tan machos y tan poca cosa. Aun as\u00ed, no solo son v\u00edctimas de s\u00ed mismos sino tambi\u00e9n de su entorno. Un mundo en guerra, que necesita kamikazes que est\u00e9n dispuestos a arriesgarlo todo. Un mundo en crisis perpetua, donde la supervivencia tiene un precio muy alto.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Bol\u00edvar, el mat\u00f3n de los Anc\u00edzar, y sus jefes. Emilio el guardaespaldas, Evelyn el sicario (con nombre de mujer) y las esposas pl\u00e1sticas de los kamikazes, y hasta Manolo y Mireia, todos son c\u00f3mplices de la parodia: terminan asumiendo para bien y para mal las consecuencias de sus actos. Pero hay algo m\u00e1s all\u00e1, algo oculto y subyacente que Manuel describe bien y que Roberto muestra como un tel\u00f3n de fondo en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Banzai<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: Colombia.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cRecord\u00f3 que cuando estaba en la universidad pensaba que a parte de la sociedad colombiana, b\u00e1sicamente no le gusta aceptarse como es. El racismo se esconde detr\u00e1s de eufemismos. Odiamos a los pobres, pero damos limosna en misa. La calidad de los zapatos es m\u00e1s importante que la inteligencia de quien los lleva. Simpatizamos con el paramilitarismo porque odiamos a la guerrilla y eso justifica cualquier crimen. Y as\u00ed\u201d. De esta manera magistral resume Manuel a su pa\u00eds y a sus compatriotas. No importa si est\u00e1n en Los \u00c1ngeles, en Madrid o en Bogot\u00e1, porque pueden haberse ido de Colombia, pero Colombia no se ha ido de ellos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un pa\u00eds de miseria, de pobreza, de racismo, pero tambi\u00e9n una sociedad elitista, violenta y criminal. Porque Evelyn con seguridad empez\u00f3 a matar para tener un Hummingbird, Javier Anc\u00edzar empez\u00f3 a delinquir porque quer\u00eda tener un apartamento en Dub\u00e1i; pero casi todos nosotros somos Manuel, que empez\u00f3 a trabajar con los kamikazes porque no quer\u00eda ser m\u00e1s un pobre desempleado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Porque son producto de ese pa\u00eds que pone m\u00e1s \u00e9nfasis en la calidad de los zapatos que en el cerebro, Manolo y Mireia se adentraron en ese mundo de fantas\u00eda, de vuelos privados y prostitutas costosas, aun sabiendo que no se lo merec\u00edan, que, como dicen en la costa Caribe, \u201cde eso tan bueno no dan tanto\u201d. Y aun as\u00ed se hicieron los de la vista gorda, ignoraron las se\u00f1ales de alarma y creyeron que ellos eran los elegidos, los destinatarios de tanta suerte.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero Manuel no se enga\u00f1aba del todo porque conoc\u00eda sus l\u00edmites. Se sab\u00eda mediocre, y ese conocimiento y esa aceptaci\u00f3n lo obligaron a cuestionarse siempre por qu\u00e9 Javier Anc\u00edzar lo hab\u00eda contratado. Por qu\u00e9 lo hab\u00eda hecho volar desde Madrid. Por qu\u00e9 le pagaba tan bien o le daba tantas prebendas. Al final, aunque la vanidad prevalece, Manolo, ese hijo consentido y ese novio ilusionado, quer\u00eda mostrar que no era un caso perdido, que era un buen partido, que pod\u00eda hacer que su mam\u00e1 y Mireia estuvieran orgullosas. Al final, termin\u00f3 siendo m\u00e1s importante el par de zapatos que el cerebro, como \u00e9l mismo lo dijo. Y por eso \u00e9l se convirti\u00f3, tal vez sin quererlo, en el m\u00e1s suicida de los kamikazes.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Marta Orrantia<\/span><\/h5>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuatro hombres crean una compa\u00f1\u00eda para contratar obras p\u00fablicas con Estados corruptos a lo largo de Am\u00e9rica Latina. Ganan comisiones millonarias, invierten en apartamentos en Dub\u00e1i y en aviones privados y las obras nunca se materializan. 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