{"id":15022,"date":"2022-06-05T09:43:12","date_gmt":"2022-06-05T15:43:12","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?post_type=book_review&#038;p=15022"},"modified":"2023-05-23T20:53:54","modified_gmt":"2023-05-24T02:53:54","slug":"desalma-de-los-adioses-de-susy-delgado","status":"publish","type":"book_review","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/rese\u00f1as\/desalma-de-los-adioses-de-susy-delgado\/","title":{"rendered":"Desalma de los adioses de Susy Delgado"},"content":{"rendered":"<p><strong>Argentina: Editorial Digital EOS. 2021. 55 p\u00e1ginas.<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-14619 alignleft\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/Desalma-de-los-adioses.jpeg\" alt=\"\" width=\"215\" height=\"300\" title=\"\">Al leer <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Desalma de los adioses<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Susy Delgado (Editorial Digital EOS, 2021), nos envolvemos en la experiencia de la imagen, de aquella que nos revela otra raz\u00f3n en los elementos de la naturaleza con la que se accede a la emoci\u00f3n; dichos elementos adquieren forma o sensaci\u00f3n y comienza a percibirse (desde ese lugar de la materia) lo sensitivo: el signo de la sensibilidad en un espacio, quiz\u00e1s natural, imaginado y al momento tambi\u00e9n \u201ccognitivo\u201d. Todo all\u00ed trasciende de la sensaci\u00f3n hacia la raz\u00f3n, pero antes aparece el desdoblamiento de la emoci\u00f3n como fragmento del pensamiento: \u201coto\u00f1o\u201d, \u201cprimavera\u201d, \u201cinvierno\u201d o \u201cverano\u201d no son, por poner un ejemplo, significantes, los cuales denotan (muestran por el significado) lo que ya conocemos. Antes bien, nos exige m\u00e1s: hallar su otredad, el sentido plural y, siguiendo otros significados, su alteridad. De modo que alcanzamos esa sensaci\u00f3n donde el cuerpo es incertidumbre, siempre que lo real ya no exista, sino la experiencia del sujeto que percibe a un tiempo la imagen y su devenir simb\u00f3lico. Las palabras se transparentan en la raz\u00f3n y \u00e9sta a su vez ser\u00e1 el car\u00e1cter con el que se figura el anhelo, lo sensible, la naturaleza y el dolor de lo inabarcable, puesto que el lector quedar\u00e1 limitado a la sensibilidad de esa voz. No tanto para atraparlo como s\u00ed seducirlo hasta excitarlo en su hallazgo por el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">canto<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Una voz que se hace alma, se estructura en otro sentir por medio del cual se recrea su \u201cdesv\u00edo po\u00e9tico\u201d, es decir, se separa de lo real a modo de no perder de vista, junto al lector, su construcci\u00f3n po\u00e9tica y, atravesando otros significados, volver a la instancia de aquel paisaje con el cual el poema se aproxima a su propia cadencia: el viento, la tarde, las hojas infatigables del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ser<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, la irresoluci\u00f3n del tiempo, lo insondable y la lejan\u00eda con su registro de verdor que, por encima de cualquier objetivaci\u00f3n de ese paisaje, nos atrae al centro del poema cuando nuestro cuerpo tambi\u00e9n es insaciable ante esa imagen: \u201cPandemia de inclementes vientos sucios \/ pandemia de intemperies \/ de adioses de orfandades \/ de verdades brutales \/ de palabras que se diluyen\u201d. El desvanecimiento po\u00e9tico tiene lugar cuando, por revelaci\u00f3n de otra realidad, cede ante aquella incertidumbre: se devuelve con su traje de lo extra\u00f1o, lo inexcusable, lo imprevisible y del celaje como mecanismo de huida. Exigiendo de su lector aquel esfuerzo en transparentar el sentido del poema. Al final de cuentas, fracasar\u00e1 porque en \u00e9l estamos aferrados al inconsciente del verso que lo hace intangible por lo nombrado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y esto que es \u201cnombrado\u201d pertenece al estado inconsciente del alma. De aquello otro que es sentido en la sonoridad y en el canto del poema. Es canto porque procura aquella naturaleza a la que pertenece: el territorio de lo guaran\u00ed. Este canto del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">otro<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que se arraiga a mis propias sensaciones por medio de las cuales nos descubrimos dentro de ese ritmo y, sobre todo, con el temple del poema: vertido en m\u00ed y hecho cadencia en el momento que la lengua guaran\u00ed busca pertenecerme o, por causas m\u00e1s conceptuales, se organiza en la noci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica del lector. No pretende, su construcci\u00f3n po\u00e9tica, que este lector se imagine traductor de las sensaciones. No. Hay por el contrario otra raz\u00f3n: lo sensible, el sentimiento y el provecho de las emociones cuando se hacen escritura. Si leo, todav\u00eda siento el candor de esa relaci\u00f3n con aquella otra lengua mediante la cual lo ontol\u00f3gico empieza a pertenecerme. Insisto, es la estructura de su canto lo que me conduce hasta las puertas de otra realidad. En el poema \u201cEl T\u00fanel\u201d, el verso \u201cY en ese t\u00fanel negro\u201d es reiterado sobre el texto para mostrar la sonoridad y el uso de esa resonancia como dominio sint\u00e1ctico del poema en la convenci\u00f3n de la escritura. No obstante, existo si existe el verso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el transcurso del libro Delgado modela su apego a ese instrumento po\u00e9tico, evitando que sea un poema \u201csordo\u201d. Tanto as\u00ed que el ritmo, al principio del libro, nos circunda en la versificaci\u00f3n de aquel paisaje: \u201cLos veranos \/ Si el tiempo es solo \/ una ilusi\u00f3n del ser humano, \/ \u00bfa d\u00f3nde se habr\u00e1n ido los veranos \/ que invad\u00edan esos vestidos suaves \/ liger\u00edsimos \/ que dibujaban nuestras ansias\u201d. El paisaje entonces es abstracci\u00f3n donde se desvanece el referente del espectador, creando de su memoria el residuo de aquella sensaci\u00f3n. Aqu\u00ed, dig\u00e1moslo de una vez, el paisaje es el escenario de aquella atm\u00f3sfera en cuya otredad nos desdoblamos, como dije, extendidos en la sonoridad de las lenguas que dialogan en su todav\u00eda doble representaci\u00f3n: \u201cGLOSARIO: Mborayhu jeroky\/ ipotyjera jev\u00fdva\/ pyhare pypuk\u00fape: danza del amor\/ que florece de nuevo\/ en la noche profunda\u201d. Siempre en la dicotom\u00eda sem\u00e1ntica del amor y las sombras para conferir la representaci\u00f3n de la emoci\u00f3n. Y lo guaran\u00ed se posiciona en el mismo nivel de la lectura. As\u00ed que lo imaginado existe en la cobertura de ese sentimiento por el otro. Debo considerar que el tiempo del instante po\u00e9tico es intangible e intransferible a otro lector, quien construye por separado la imagen y, en consecuencia, su ejercicio racional.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al tratarse de la imagen nuestra autora toma el camino de la met\u00e1fora, la personificaci\u00f3n y, es m\u00e1s, el uso adecuado de la adjetivaci\u00f3n: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">El viejo y dulce tatatina \/que sol\u00eda tener el paje \/ de rejuvenecerse risa pura \/ esparciendo el roc\u00edo de la vida \/ se ha venido asomando en los d\u00edas \/ de un agosto que se fue agostando\u201d. La poeta paraguaya teje con ello su sitial narrativo que le concede el lenguaje, con la expectativa de relatar su modo de encontrarse con la realidad. Y el lector lo agradece ya que nos acerca al contexto de quien nos enuncia: la poeta, su mundo y su sensibilidad ante esa realidad. Y es ese mundo que cobra inter\u00e9s, al menos para m\u00ed, en la lectura, inhalamos la fuerza simb\u00f3lica de los signos, el amor, el deseo, la amistad y, al cabo, la representaci\u00f3n de un nuevo paisaje hecho cuerpo en el lector. La sensaci\u00f3n entonces es producto de intelectualizar la emoci\u00f3n, ahora, hecha palabra. Por tal motivo, aqu\u00e9lla es inteligible a la mirada del lector. La palabra es sensaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Juan Martins<\/span><\/h5>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al leer Desalma de los adioses de Susy Delgado (Editorial Digital EOS, 2021), nos envolvemos en la experiencia de la imagen, de aquella que nos revela otra raz\u00f3n en los elementos de la naturaleza con la que se accede a la emoci\u00f3n; dichos elementos adquieren forma o sensaci\u00f3n y comienza a percibirse (desde ese lugar de la materia) lo sensitivo: el signo de la sensibilidad en un espacio, quiz\u00e1s natural, imaginado y al momento tambi\u00e9n \u201ccognitivo\u201d. Todo all\u00ed trasciende de la sensaci\u00f3n hacia la raz\u00f3n, pero antes aparece el desdoblamiento de la emoci\u00f3n como fragmento del pensamiento: \u201coto\u00f1o\u201d, \u201cprimavera\u201d, \u201cinvierno\u201d o \u201cverano\u201d no son, por poner un ejemplo, significantes, los cuales denotan (muestran por el significado) lo que ya conocemos. Antes bien, nos exige m\u00e1s: hallar su otredad, el sentido plural y, siguiendo otros significados, su alteridad. De modo que alcanzamos esa sensaci\u00f3n donde el cuerpo es incertidumbre, siempre que lo real ya no exista, sino la experiencia del sujeto que percibe a un tiempo la imagen y su devenir simb\u00f3lico. Las palabras se transparentan en la raz\u00f3n y \u00e9sta a su vez ser\u00e1 el car\u00e1cter con el que se figura el anhelo, lo sensible, la naturaleza y el dolor de lo inabarcable, puesto que el lector quedar\u00e1 limitado a la sensibilidad de esa voz. No tanto para atraparlo como s\u00ed seducirlo hasta excitarlo en su hallazgo por el canto. Una voz que se hace alma, se estructura en otro sentir por medio del cual se recrea su \u201cdesv\u00edo po\u00e9tico\u201d, es decir, se separa de lo real a modo de no perder de vista, junto al lector, su construcci\u00f3n po\u00e9tica y, atravesando otros significados, volver a la instancia de aquel paisaje con el cual el poema se aproxima a su propia cadencia: el viento, la tarde, las hojas infatigables del ser, la irresoluci\u00f3n del tiempo, lo insondable y la lejan\u00eda con su registro de verdor que, por encima de cualquier objetivaci\u00f3n de ese paisaje, nos atrae al centro del poema cuando nuestro cuerpo tambi\u00e9n es insaciable ante esa imagen: \u201cPandemia de inclementes vientos sucios \/ pandemia de intemperies \/ de adioses de orfandades \/ de verdades brutales \/ de palabras que se diluyen\u201d. 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